¿Cuál es la mejor película reciente de zombis?

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«La película de zombis más innovadora desde Shaun of the Dead», así celebran algunos críticos el inminente estreno La noche devora el mundo y no les falta razón. En el trepidante cruce de géneros que caracteriza a las películas sobre muertos vivientes de los últimos años, que abarca desde comedias románticas hasta nazis zombis cabalgando tiburones voladores, esta adopta unas maneras propias de Éric Rohmer. Podríamos decir que en ella no es que se vea crecer la hierba, pero sí a un zombi revenirse. Quien aguante hasta el final al menos, pues si el protagonista se duerme varias veces a lo largo del metraje los espectadores no lo tienen más fácil. Cine intimista europeo, habrá quien la disfrute.

Pero en cualquier caso es la primera de un año que vendrá cargado de estrenos en torno a este género, se ve que las películas de zombis muerden y contagian a otras con la misma rapidez que sus protagonistas. Previsiblemente llegarán segundas partes de Tren a Busan, World War Z y Zombieland; tal vez comience una trilogía cinematográfica de la serie The Walking Dead; habrá mezcolanza de artes marciales y zombis en Johnny Z y de zombis y robots en Inherit the Earth; el cine independiente americano se sumará de la mano de Jim Jarmusch en The Dead Don’t Die; veremos a Marilyn Monroe cazadora de zombis y hasta Netflix desembarcará con una superproducción a cargo de un director muy versado en estos asuntos, Zack Snyder. Claro que si hay un cineasta que puede sentar cátedra ese es George A. Romero, del que se  prevé el estreno de la última cinta en la que participó en vida, Road of the Dead, con prisioneros zombis que participan en carreras de coches, así como otra de su hijo, Cameron Romero, quien anda preparando una precuela de La noche de los muertos vivientes.  

En conclusión, desde aquella pionera cinta de 1932 a cargo de Bela Lugosi, el género goza de una salud solo comparable a la del cine de superhéroes —ahí se prevé algún crossover— tal vez por la facilidad con la que, como vemos, combina con lo que le eches, y por los tres elementos que le son característicos: el terror, las fantasías apocalípticas y el drama psicológico. Estas criaturas de ultratumba que antaño arrastraban los pies y ahora corren como alma que lleva el diablo tienen algo que llama poderosamente nuestra atención. ¿El qué? Tal vez desafían esa esperanza tan recurrente en nuestra especie de que la muerte no es el final: como un sueño que se cumple y resulta ser una pesadilla. Quizá sea el desasosiego que provoca ver a una persona despojada de toda humanidad, de alma y de conciencia, convertida en una bestia con la que no es posible ningún trato. Pero a menudo lo mejor de ellos es que sirven de telón de fondo sobre el que representar conflictos morales, encarnan el mundo hobbesiano en el que unos supervivientes se enfrentan o cooperan, donde se dan actos de liderazgo, sacrificio o traición. Por todo ello, dado que el origen y desarrollo del cine de zombis ya fue abordado en otra ocasión, esta es buena ocasión para recordar aquellas películas más destacables en lo que llevamos de siglo. Voten su favorita o añádanla en los comentarios.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


El amanecer de los muertos

Imagen de Universal Pictures

Diez años después de que en 1968 George A. Romero reinventara el género con La noche de los muertos vivientes rodó una continuación, donde esta vez los zombis deambulaban alrededor de un centro comercial. Las connotaciones son claras en un cineasta que siempre quiso incluir ciertos elementos de crítica social, a veces un tanto cargante para un público que lo que quiere es pasar un buen rato antes que ser aleccionado. En cualquier caso la cinta tuvo éxito y en 2004 Zack Snyder se estrenó en la dirección con un remake que supera ampliamente al original y que aprovecha todas las posibilidades de esa esta idea tan sugerente que es la de poder encerrarse dentro de un supermercado.


Train to Busan

Imagen de Next Entertainment World

La industria cinematográfica surcoreana ha alcanzado tal nivel que se atreve con todo, desde cine bélico naval ambientado en la Edad Media hasta el de zombis, siempre con unos recursos técnicos que no tienen nada que envidiar a Hollywood. Aquí se situaba la acción dentro de un tren de alta velocidad que resultaba infectado y el resultado fue tan positivo que como señalábamos antes pronto llegará su continuación. Se ve que los muertos vivientes han echado raíces en aquella lejana península, dado que el pasado mes de enero se estrenó en Netflix la estupenda serie Kingdom, esta vez situada en los tiempos del feudalismo.


Memorias de un zombi adolescente

Imagen de Mandeville Films

Alaska hace muchos años ya previó esta peculiar versión de Crepúsculo. En el universo recreado en las películas de zombis sus personajes nunca han visto una. Siempre los vemos cometer los mismos errores, como disparar a cualquier parte del cuerpo en lugar de a la cabeza o, peor aún, pretender algún tipo de acercamiento. No, no queda en su memoria nada del pasado, bajo el aspecto de quien fue un ser querido ahora solo hay una bestia de instintos muy básicos. Ya en El día de los muertos vivientes se pretendía domesticarlos (no acabó bien la cosa), pero aquí se va un paso más lejos dotando al zombi protagonista de cierto buen corazón aunque ya no lata y un atisbo de conciencia, que logra ampliar cuando se come el cerebro de alguien.  


La tierra de los muertos vivientes

Imagen de Universal Pictures

Una idea recurrente en el cine de Romero y luego de otros es que mientras los zombis no dejaban de ser autómatas, una amenaza perfectamente previsible, los humanos podían ser malos a conciencia y convertirse en un peligro como mínimo equiparable a los primeros o incluso peor, por traicionero. La epidemia se convertía así en una oportunidad para que cada uno se definiera moralmente y casi ningún personaje salía airoso. El resultado era aquí un mundo posapocalíptico en el que una minoría de supervivientes acaparaba casi todos los recursos y ejercía su poder de forma tiránica sobre el resto.


World War Z

Imagen de Paramount Pictures

Aunque los enjambres zombis se convirtieron en una de las imágenes icónicas de esta cinta, su papel aquí guarda más relación en lo que tienen de plaga a escala mundial, la manera en la que las autoridades la afrontan y los cambios de regímenes que traen consigo. En buena parte podría definirse como «ficción geopolítica», en línea con Hijos de los hombres o Contagio aunque para no espantar a los espectadores que buscaban al zombi de siempre se incluyera esa larga escena final en el laboratorio.


Resident Evil

Imagen de Constantin Film Produktion

Que Uwe Boll, un cineasta que por razones fiscales busca disuadir a los espectadores de que vayan a ver sus películas, se haya especializado en adaptaciones a la pantalla de videojuegos, ya es un buen indicio de lo poco que se puede esperar en este terreno. Por tanto, sostener que Resident Evil es probablemente la mejor que se ha hecho —y desde luego la más lucrativa, llegando a ser una saga—  tampoco es decir mucho, pero algo es algo. Y además vemos a Milla Jovovich. Como curiosidad, George A. Romero fue inicialmente el guionista y director, aunque su proyecto terminó siendo rechazado.


Rammbock (Siege of the Dead)

Imagen de Das Kleine Fernsehspiel

No por trillados los caminos del género llegan a cansar. Tras el primer susto inicial los protagonistas acostumbran a encontrar una pequeña fortaleza donde permanecer ocultos mientras el mundo se desmorona a su alrededor. Suele ser el momento de intentar recibir alguna noticia del exterior (generalmente llamamientos a la calma por las autoridades y consejos no muy útiles). Superada la ansiedad inicial llega el momento de lamentarse por la suerte de los seres queridos de los que se teme la peor suerte. Luego queda aprovisionarse de armas, víveres y trazar algún plan o afrontar algún visitante imprevisto. De todo ello hay algo en esta película breve y muy correcta.


[Rec]

Imagen de Filmax

Aquí la aportación española, obtuvo tal éxito que hasta contó con un remake estadounidense y sucesivas continuaciones de calidad decreciente. En su origen el fenómeno zombi tenía que ver con el vudú e implicaba la resurrección de los muertos, pero en un sentido más laxo podemos considerar como tal a todo aquel infectado por algún tipo de enfermedad con síntomas más o menos parecidos a la rabia e igualmente contagiosa. Es la premisa argumental más frecuente y era aquí el motivo de que los protagonistas quedasen aislados por las autoridades dentro de un antiguo edificio al que acudían a hacer un reportaje.


Zombies Party

Imagen de Universal Pictures

La expansión incontrolada de los zombis como vemos no deja país, época y ámbito sin infectar. Ni los clásicos literarios, desde Lazarillo Z hasta Orgullo y prejuicio y zombis, pueden librarse. Pero quizá donde mejor acomodo han encontrado sea en la comedia. La línea entre lo terrorífico y lo humorístico es bastante fina, así que se ha combinado ambos géneros un incontable número de veces. Este fue uno de los más logrados, repleto de guiños a los clásicos.


Bienvenidos a Zombieland

Imagen de Columbia Pictures

Precisamente esta obtuvo su inspiración de la anterior. Aparte de los momentos iniciales con las reglas para sobrevivir en un mundo de infectados destaca especialmente por el cameo de Bill Murray.


28 días después

Imagen de Fox Searchlight

Concluimos con aquella película que convirtió a los zombis en atletas, literamente. Danny Boyle contrató a varios de ellos como extras porque quería lograr unos movimientos poco habituales que dieran apariencia de «posesión» (además de usar otro tipo de cámara y metraje para esas escenas). Resultaba poco creíble que aquellos seres de décadas atrás caminando a paso de abuelo pudieran convertirse en una plaga incontrolable, ahora sí pasaban a ser amenazantes y el recurso se imitó en todas las que vinieron después… Lo cual nos lleva a que «la muerte no es una bebida energética» como dijo el protagonista de la citada Zombies Party. Pero, oiga, en algún momento hay que aceptar un porque sí y no indagar más. Su continuación, dirigida por el español Juan Carlos Fresnedilla es como mínimo igual de buena, mientras que 28 meses después, que cerraría la trilogía, parece haberse quedado en el limbo.


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13 comentarios

  1. Los hambrientos, al menos de las poquitas que intentan ser originales.

  2. Unamico

    Añadiría tres más:
    I am a hero, una frikada japonesa bastante entretenida.
    Retornados, otra española, algo sosa, pero con un enfoque distinto.
    Y una con Schwarzenegger, no recuerdo el título, que me pareció interesante el que se centrase en quien ha sido infectado, más que en evitar infectarse.

  3. ¿Pueden dejar de decirle ‘Zombies Party’ a ‘Shaun of the Dead’? Gracias.

  4. REC si no la hubieran prostituido con mil y una secuelas sería un buen recuerdo del cine español, lástima que en la industria audiovisual española en cuanto algo parece tener un poco de éxito comercial lo estiran todo lo posible dejándolo hecho un cromo.

  5. Blackfoot

    A mí es que los zombies si no andan a 1 metro por hora y bailan no me convencen

  6. Ay,ay, se ha quedado en el tintero aquella de “Melanie”, con madame Artenton!

    • (Que no se malinterprete lo de “madame”, que no va por la traducción “mala” del término)(mis disculpas si lo he usado mal)

  7. Uwe Boll perpetró House of the dead, adaptación de una recreativa japonesa tan deleznable como el resto de su filmografía. El nombre asociado a la saga Resident Evil es Paul W. S. Anderson.

  8. Rafael F

    Los zombies de 28 días después no son zombies, son infectados

  9. Santiago A.

    1) 28 Days Later es, de lejos, la mejor del genero. Decir que una pelicula correcta como la secuela «es como mínimo igual de buena,» es comparar a Messi con Bojan.

    2) Se comieron la australiana Cargo; debe ser la mas humana de entre todas las peliculas de zombies.

    3) Me sumo a Jorge arriba: por el amor de Messi, dejen de traducir los titulos de las peliculas; es darle entidad a una aberracion.

  10. Daniel P.

    Yo quitaría Resident Evil de la lista y añadiría La horde.

  11. de ventre

    el otro día vi «Tren a Busan» (Korean Zombie Party) y me pareció muy bien hecha pero corrientita.

    le tengo afición al género.

    de todos modos, con lo que no puedo es con el famoso énfasis a su aspecto de «metáfora social», ¿de verdad alguna persona que conozcan se ha parado a pensar «caramba, qué acertado comentario sobre la situación actual» mientras veía a algún pobre desgraciado sufrir la extirpación de sus entrañas vía bocaos?

    j

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