
Por la estatura, podría haber sido jugador de baloncesto (y de hecho lo fue). Las pintas (itxura en su amada lengua vasca) recuerdan algo las de un galán cinematográfico. Desenvuelto como un ejecutivo de Google, reflexivo como los profesores jesuitas de su niñez y apasionadamente Donostiarra, Javier Aizpurua (Donostia, 1971), uno de los científicos más destacados de Euskadi, se aleja mucho del cliché encarnado por Sheldon Cooper excepto en lo que se refiera a su absoluta devoción por la física.
¿Quién es Javier Aizpurua?
Pues para empezar un donostiarra hasta la médula. Mi madre es de Hondarribia, mi padre era también donostiarra, se casaron en Hondarribia, aquí al lado y se asentaron en Donosti.
Decía Max Aub que uno es de donde estudia el bachillerato.
Pues yo estudié en el colegio con los jesuitas de San Sebastián, donde cursé toda mi educación preuniversitaria.
Eso también lo define a uno, ¿no? Estudiar con los jesuitas…
Sí, la verdad es que marcó muchísimo mi educación.
¿Y al acabar el bachillerato?
Decido hacer física y me voy a Zaragoza, donde me licencio en Ciencias Físicas. Con la carrera recién acabada consigo una beca del gobierno vasco y me integro como estudiante de doctorado en el grupo de Pedro Echenique y Alberto Rivacoba.
¿De vuelta a casa?
Sí, en 1994, cuando regreso a San Sebastián, el grupo de Pedro Echenique estaba en el departamento de Física de Materiales en una esquina de la Facultad de Químicas. En su grupo desarrollé mi tesis doctoral bajo la supervisión de Alberto Rivacoba, un experto en interacción de electrones con nanoestructuras y el propio Pedro. Después de cuatro años de trabajo, empalmé con mi primera estancia postdoctoral que comencé, de hecho, tres meses antes de acabar el doctorado. Estuve en Suecia, en la Universidad Tecnológica de Chalmers con Peter Appel, quien más tarde sería decano de la Facultad de Física. Mi proyecto consistía en el análisis de las interacciones electromagnéticas en configuraciones de cavidades túnel. Es precisamente en esa etapa cuando coincido con el profesor Mikael Käll, en el mismo departamento, y de una manera natural comenzamos a colaborar en el estudio de la espectroscopía Raman de una única molécula, asistida por nanoantenas, que luego, años después, nos dio mucho reconocimiento internacional.
La dulce bohemia del postdoc… Aprender, formarse y no preocuparse de nada que no sea trabajar… ¿No lo sentías así?
Ya lo creo. Fue una época magnífica, que en mi caso acabó prematuramente, ya que cuando llevaba un año y medio allí surgió la posibilidad de ocupar un puesto de profesor asociado en la Universidad de País Vasco y decidí aceptarlo. Se trataba una plaza de sustitución, que en principio se extendía por cuatro años, ya que cubría la vacante que dejaba un vicerrector del equipo rectoral recién elegido en ese momento. Fue una elección precipitada por mi parte, contando con que el puesto duraría al menos los cuatro años de mandato del vicerrector y eso me daría tiempo a consolidarme en la universidad. Pero al cabo de un año más o menos sucedió la primera crisis rectoral en la Universidad de País Vaco, en la que cesaron cuatro vicerrectores, entre ellos al que yo sustituía y que, lógicamente, se incorporó de vuelta a su plaza. Así que de repente me quedé sin trabajo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Así, a ojo, 195 cm.
Y 112 kilos, por lo menos…
Aplaudo el empeño del periodista en realzar la figura del entrevistado. Alto, listo, bachiller de los jesuitas y vasco. Qué bien todo.
Si encima hubiera hablado un poco de la física actual ya me parecerÍa hasta guapo.
Cuando un joven llamado Max Planck estaba un tanto confuso a la hora de decidir su orientación académica, se fue a consultar a su profesor de Física y éste le aconsejó que no estudiara dicha materia, pues ya estaba prácticamente todo descubierto. Solo quedaban un par de «huecos» por rellenar.
Aun así el joven Max decidió estudiar física y resulta que esos dos huecos por rellenar eran nada menos que la Relatividad y la Física Cuántica.
Casi un siglo después, cuando ya creíamos tener un profundo conocimiento de los elementos que componen el universo, éste se queda en un 5℅ pues resulta que el 20℅ sería «materia oscura» y el restante 75℅ «energía oscura», ambas contempladas para dar explicación y sentido a unos fenómenos cosmológicos observados, pero que resultan totalmente misteriosas y desconocidas hasta la fecha.
Quedando así demostrado una vez más que la pirámide del saber es invertida. Por cada interrogante que se resuelve, aparecen siete nuevos.
Además, a la hora de fijar los caminos de la investigación para desvelar los secretos del universo, resulta que: más importante que dar respuesta a una pregunta, es saber cuál sería la pregunta correcta a plantear.
Para mí es aquí donde está el encanto de la ciencia, pues me muestra cuan pequeños somos ante la realidad que intentamos desvelar.
Cuando la nave Voyager I se había alejado de la tierra el equivalente a 40 UA (1 UA = distancia que nos depara del Sol) Carl Sagan ordenó orientar la cámara fotográfica de la nave hacia la tierra y tomar una imagen de ella a esa distancia, donde nuestro planeta aparecía como un pequeño «punto azul pálido». Dicha orden fue criticada, pues suponía un gasto energético para algo que no tenía interés científico. Pero sí que tenía un interés y una dimensión humana de mucho más calado, por las reflexiones que trajo consigo dicha foto. Todos nuestros orgullos, envidias, supremacías, magnificencías, endiosamientos, causas perdidas, etc. quedaban confinadas en ese pequeño punto inapreciable.
Esto fue la mayor lección de humildad que se nos pudo dar. Tanto sobre nuestra importancia ante el universo, como la que deberíamos tener ante nosotros mismos. Nos debería hacer pensar si muchos de los esfuerzos que nos tomamos para ciertos menesteres merecen la pena, o si otros asuntos serían merecedores de recibir más atención por su dimensión e importancia. Para que no se cumpla la frase sobre lo inconmensurable del universo y de la estupidez humana.
¿Quo Vadis Homo sapiens?
También quisiera comentar el asunto identitario, ya que se le ha preguntado al entrevistado.
Yo nací y he vivido hasta hoy en una de esas provincias que parecen que solo existen para rellenar el mapa de España. Una de esas que solo salen en la televisión cuando se ha producido un devastador movimiento sísmico, o cuando se ha perpetrado un terrible asesinato múltiple, o por cualquier otro motivo «de interés» para el realizador del noticiario de turno.
Una de esas provincias eminentemente agrícola por definición, porque se encuentra en ninguna parte de cara al interés para otras actividades económicas.
Una provincia condenada a la despoblación por falta de recursos, de inversiones y de voluntad política para ayudar a su desarrollo.
Una provincia que tiene una renta per cápita del orden de la mitad con respecto a las más desarrolladas.
Hay tantas provincias en nuestro país que responden dichas características que cada vez me hacen dudar más sobre la cohesión y la vertebración del territorio, además de la solidaridad entre regiones.
Yo estoy de acuerdo en que todas las provincias no puedan tener un aeropuerto, por lo insostenible y falto de sentido de la inversión. Lo mismo podría decir de una Universidad potente y pujante, con un profesorado bien experimentado y una dotación económica suficiente para llevar a cabo la excelencia, no sólo en labores de enseñanza, sino también de investigación.
Si quiero que mis hijos cursen estudios universitarios, pues tendré que hacer un esfuerzo económico para mandarlos a vivir en una de esas provincias o comunidades autónomas que sí disponen de una buena Universidad pública, a cuyo sostenimiento económico también yo colaboro, aunque se encuentre fuera de mi provincia y lo acepto porque está dentro de mi país.
Siempre me ha resultado muy curioso y significativo un hecho que se da en nuestro territorio nacional y también en otros del mundo. No es otro que la coincidencia en que muchas de las regiones que aspiran al derecho a la autodeterminación o a decidir sobre su futuro, resulta que son las más ricas y desarrolladas del territorio al que pertenecen y del que se quieren emancipar. Al igual que en las regiones más pobres y/o menos desarrolladas no aflora dicho sentimiento identitario.
¿Porqué será?
Quizá sea muy idealista, pero siempre he creído que los seres humanos son bastante homogéneos en general y que cuando ser dan casos de desequilibrios económicos entre personas o entre regiones, no es porque los más ricos sean más inteligentes ni más eficientes que los demás, sino que es así porque hay voluntad de ello por parte de los que deciden, que suelen ser los mismos.
Lo que no acabo de comprender es qué hace la izquierda metida en esta deriva nacionalista enarbolando el derecho a decidir de los que más tienen y olvidando a los territorios que menos tenemos.
Bueno, en todo caso, dado que buena parte de las inversiones que disfrutan ciertas regiones también las sostenemos los demás, espero que no se nos relegue a ciudadanos de segunda y podamos tener también algo que decir o que votar sobre el tema territorial.
Es usted un sabio, voy a citarle porque lo ha dejado muy claro: «Lo que no acabo de comprender es qué hace la izquierda metida en esta deriva nacionalista enarbolando el derecho a decidir de los que más tienen y olvidando a los territorios que menos tenemos» Yo vengo de una región de esas con puñetas identitarias y estoy harto del intento de imponer un pensamiento único usando el sentimentalismo. Creo que si se usara la razón se llegaría a conclusiones como la suya. Felicidades.
Como no europeo considero sensato e impugnable lo expuesto por Grego, pero sería otra frustración para Europa que ha sufrido la inutilidad y ferocidad de las guerras de religiones y de nacionalidades. Por supuesto que el tiempo era otro y la magnitud y argumentos de los enfrentados no tienen paragón con los actuales, pero es una desazón comprobar que, cuando la EU ha llegado a un alto grado de bienestar, tolerancia y virtudes democráticas surjan estos movimientos que revindican, para los extranjeros como yo, algo que no puede extinguirse. Cuando voy a los Países Vascos, Galicia o a Cataluña, no voy a España, voy a esas regiones como asimismo cuando voy a Trento o al Sud Tirol no voy a Italia, voy a esas realidades autónomas de lengua germánica que, dicho sea de paso, como en las anteriores entiendo poco y nada. Mantienen su lengua, sus tradiciones, usos y costumbres que son riquezas de conocimientos y sociabilidad para los visitantes. Y si hubo movimientos independentistas, como el de la Padania, pronto se diluyeron debido a que sus cabecillas solo buscaban ventajas económicas personales aprovechando ese atávico sentimiento de pertinencia racial. Puede ser que el bienestar sea el culpable de un incomprensible egoísmo, visto que, en mi país, abierto a “… todos aquellos hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino… (la constitución) no se dieron esos movimientos nacionalistas porque la pobreza y la posibilidad de hacer taloneaban. Y estoy seguro de que los descendientes de aquellas regiones son una conspicua cantidad de las actuales, y ahí andamos, poniendo el lomo entre todos para hacer del país que los acogió algo mejor de la pobreza que dejaron. Y perdón por el sentimentalismo: me crie con la leche de la Serenissima, la Vascongada, la sidra El Gaitero, con el primer presidente que dio lugar a los sucesivos golpes de estado: el “Peludo” Irigoyen derrocado por Uriburu, el Hogar Croata y sus increíbles strudel, con el mito del Vasco de la Carretilla, con los “xeneizes” (genoveses) del odiado Boca Juniors, los galeses de Rawson, los actuales Kichtner, los judíos de Entre Rios y los alemanes de Córdoba, con los japoneses siempre tintoreros, la aristocrática escuela Euskalichea que jamás supe qué quería decir y que me la evocó este científico, a quien deseo lo mejor que sin duda redundará para el bien de la Humanidad. Gracias.
La verdad es que no entiendo el sentido de su comentario, pero hay una frase remarcable «Y si hubo movimientos independentistas, como el de la Padania, pronto se diluyeron debido a que sus cabecillas solo buscaban ventajas económicas personales aprovechando ese atávico sentimiento de pertinencia racial» Lo que me choca es el uso del pasado. Los movimientos independentistas aún vigentes en otras partes de Europa, en el fondo también son intentos de sus cabecillas para buscar ventajas económicas personales, o de un colectivo elitista, que intentan convencer a la población de que tales ventajas serían para todos.
Que un científico, hable del tema de la independencia desde el punto de vista emocional….a un científico no se le supone la racionalidad?
Pues yo me esperaba algo por el estlo. Desde la primera respuesta «soy ante todo donostiarra hasta la médula». A mi me da bastante pena que alguien supuestamente tan inteligente y con mundo se defina «ante todo» territorialmente. Así va el mundo.
Ains alma de cantaro. Puedes buscar entrevistas a todos los científicos que estan arriba en el Pais Vasco, y verás que todos son peneuvistas de pro.
Vaya entrevista científica… te tienes que reír.
Habéis hecho entrevista a Echenique y a Aizpurúa de Sanse, y os habéis dejado a un científico al menos igual de bueno y con una vida mas interesante que la de esos dos. Ains, Jotdown.
Magnífico reportaje.
Un saludo vierto.
J. Yagüe-la Salle Zgz
Q buenos tiempos con Beguiristain y el Abuelo!!