Sociedad

Horror vacui

hororvacui
Fotografía: Hernán Piñera (CC).

Todo escritor, filósofo, pensador, poeta, en definitiva, cualquier letraherido ha esgrimido algún aforismo sobre la soledad. Busquen en internet en frases célebres. Y rastreen después en redes como Twitter o Facebook, donde encontrarán centenares de ellas. A la gente le encanta compartirlas, quizás porque se sienten identificados, porque empatizan con ese dolor. Y ese miedo. Hasta la publicidad se ha hecho eco de ellas. Recuerden aquel eslogan de una operadora móvil que rezaba aquello de que la vida es mucho mejor compartida. Porque lo otro era quedarse más solo que la una en un bosque de Alaska, como proponía la película Into de Wild. Y eso parece ser que al ser humano no le mola nada. 

Ahora fíjense en la cantidad de aplicaciones y webs que han surgido en los últimos años para contactar con otras personas y hallar pareja. Las hay desde las que se sustentan en la geolocalización por móvil hasta las que casi funcionan como una empresa de contactos donde tienes que introducir tus gustos, aficiones, etc. para ver si das con alguien compatible. Las que van más hacia el contacto casual y las que tienen como objetivo un emparejamiento más duradero.  Y las conocéis todos: Lovoo, Badoo, Tinder, Zoosk, Grindr , AdoptaUnTío o las ya clásicas Meetic o eDarling. Y el listado podría ser mucho mayor. 

Pregunto a mi alrededor —personas en la treintena, no nativos digitales— sobre el uso de estas aplicaciones y la respuesta es abrumadora. Prácticamente todo el mundo ha tenido o tiene su perfil en alguna de ellas. Y me siento un poco bicho raro. Como si no estuviera en el bar al que todos van, como si me estuviera perdiendo algo. Me pregunto también si tendrá algo que ver con nuestro ancestral miedo a la soledad. No porque yo no lo tenga, sino por si esta vía sirve para paliarla. ¿Por qué el éxito de estas aplicaciones? ¿Por qué todos andan medio locos con ellas? A veces he ojeado algún móvil ajeno en el que alguien se enviaba mensajes por WhatsApp y el nombre de la persona de contacto era «Fulanito Adopta» (de la web adoptauntio.es). ¿O no será que estas mismas apps están metiendo más miedo a quedarse solo? ¿Si no estás online no existes? ¿Un mensaje subliminal más de la sociedad de mercado? En su ensayo Por qué duele el amor, Eva Illouz mantiene que el amor, la compañía, se ha convertido en un bien capitalista más. Y como tal, como si fuera un coche, ahora dispones de una gama superamplia para poder elegir. Y miren todos los perfiles que despliegan esas apps. ¿Lo quieres blanco, negro, surfista, hipster, clásico? ¿Cómo es posible gestionarlo?

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4 comentarios

  1. Quizá el texto alberga demasiados lugares comunes. El pánico al vacío es un afluente más, uno de los muchos que conforman el miedo a la muerte. Los análisis que extraen quienes utilizan esas apps muestran algo de sobra conocido: la distancia que nos separa a unos de otros; lo difícil que resulta desde una perspectiva racional encontrar «una persona afín»; la torpeza de generalizar, al verte rechazado por tres o cuatro tías te han rechazado porque trabajas de reponedor y tienes un coche del 2001, de que todas las tías son iguales. También de que la mayoría de tíos son unos vivalavirgen que quieren (pero en el fondo no pueden) sentar la cabeza. Se han escrito en esta revista cosas tan brillantes y tan cíclicas —en especial sobre literatura— que este artículo…

    • Quizá el texto alberga demasiados lugares comunes. El pánico al vacío es un afluente más, uno de los muchos que conforman el miedo a la muerte. Los análisis que extraen quienes utilizan esas apps muestran algo de sobra conocido: la distancia que nos separa a unos de otros; lo difícil que resulta desde una perspectiva racional encontrar «una persona afín»; la torpeza de generalizar, al verte rechazado por tres o cuatro tías porque trabajas de reponedor y tienes un coche del 2001, de que todas las tías son iguales. También de que la mayoría de tíos son unos vivalavirgen que quieren (pero en el fondo no pueden) sentar la cabeza. Se han escrito en esta revista cosas tan brillantes y tan cíclicas —en especial sobre literatura— que este artículo…

  2. Para la gran mayoría de usuarios son un simple complemento a sus vidas, en las que conocen gente en el curro, bar, amistades comunes, etc. Sin más.

  3. Las redes sociales han perdido valor evolutivo, debido al contenido que nosotros mismos exigimos, nunca es innovación solo entretenimiento donde o se busca jactarse de un tema u conocer personas, inclusive definir nuestro consumo .De esta forma las plataformas sociales han sido un circulo de telecomunicaciones que en cierta forma plasman dichos vacíos sociales. Por ello este fenómeno no lo podemos decifrar ya que nos desplazamos socialmente y el archivo digital es nuestra historia.

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