
Hay un hombre concebido en una suite del Waldorf Astoria de Nueva York que durmió en las celdas de aislamiento en las cárceles de Franco, renunció a dos pasaportes (español y estadounidense) y hoy recoge aplausos de la crítica por sus libros. Hay otro hombre que observa el mundo desde una silla plegable clavada en la playa de Benidorm a quien atormenta la oferta de una pequeña editorial de Logroño de publicar sus diarios. Entre ambos está Iñaki Uriarte, un tipo solitario de San Sebastián que vive acompañado en Bilbao, un pesimista bronceado, un diletante profesional, un indolente con piel de gallina. También es un escritor que niega serlo. Mentira. Gracias a tres volúmenes anteriores recopilados junto a material más reciente en Diarios (Pepitas, 2019) recordamos que hay tantas maneras de vivir como de pasar la tarde, aunque, al final, uno tenga que conformarse con asistir a su propia vida.
Entre otras muchas cosas, de Uriarte se puede decir que ha leído, pero nunca hay absolutos en esa cosmogonía: «¿Veis todos esos miles de libros en estas estanterías? Pues no me acuerdo de nada». Más mentiras. A menudo responde con citas, pero no hay vanidad. ¿Por qué estropear algo que se explicó hace ya mucho y tan bien? ¿No resulta aún más arrogante creer que uno tiene algo que decir? Las preguntas se acumulan. ¿Qué interés puede tener esta entrevista? Así nos esquiva durante meses antes de recibirnos en su casa. Diluvia sobre el centro de Bilbao mientras Uriarte encadena cocacolas y Ducados desde su sofá. Hablamos de su libro, de los de otros, de la vida a secas, «eso que muchos parecen tomarse tan en serio». Le dejamos fumar.
Diría que soy el que menos sabe de literatura en la casa, pero me han encargado a mí esta entrevista. ¿Le parece un agravio?
Qué va. Yo tampoco soy escritor, así que estamos empatados.
¿Qué es usted, entonces?
Pues alguien que ha leído y, llegado a una edad, le ha dado por escribir algo. Es normal que cualquier gran aficionado a leer trate alguna vez de escribir unas páginas. Además, me parecería normal que todo el mundo dejara algo escrito sobre la impresión que ha tenido de su paso por esta vida. Yo me puse a anotar cosas en un archivo del ordenador que llamé «Diarios», pero que no son en realidad unos diarios, sino una cosa más variada. No he contado nada muy especial y tampoco he expuesto discursos estructurados sobre nada, porque no los tengo.
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Maravilloso y ameno dietarista, a pesar suyo.
Coincidimos en su admiración por el amargo rumano, que también leo mucho y muy a gusto. Aparte de algunas coincidencias biográficas que no citaré por pudor y por no aburrir…
Buena entrevista, no tiene pérdida, lo mismo que los diarios.
Para mí cualquier persona que utiliza la palabra nadie y encima se lo cree ha perdido mi atención , lo cual , no creo pueda darsele mayor importancia .
A mí me pasa lo mismo con los que dicen «cualquier persona».
Maravillosa entrevista y genial y Iñaki Uriarte. Un hombre libre aunque, seguro que a él, el calificativo le parece un tópico.
Me gusta lo que cuenta de su vida.
El Sr. Uriarte o se equivoca o miente, cuando afirma que ante los asesinatos de ETA, la gente no hacia nada en el resto de Espana. Si que lo haciamos, yo recuerdo multitud de manifestaciones en contra de ETA, pancartas, minutos de silencio y homenaje a las victimas. Los curas de Segovia o Albacete condenaban sin ambiguedad a ETA en los funerales de victimas del terrorismo. Todos los politicos de Madrid o de Sevilla condenaban a ETA. Justo lo contrario de lo que se hacia en el Pais Vasco. Hubo excepciones en el Pais Vasco, como Sabater, que hablaron alto, claro y se jugaron la vida. Yo no recuerdo que el Sr Uriarte en aquellos tiempos hablara o alto o claro o se jugara la vida. Se acuerda alguien de como Uriarte se jugaba la vida? Yo NO.
Al señor Uriarte se le ve el plumero de la equidistancia a veinte leguas de Pinto y a treinta de Marmolejo. Y no, no todos eramos culpables
Podría leerle sine die. Su sentido común, su humor, sus lecturas, hacen un combo irresistible. Ojalá algún editor publicase una recopoliación de todos sus entrevistas. Un ser entrañable.
«Cuando pasó lo de Miguel Ángel Blanco…», dice, como si fuera una gripe. Incapaz de decir cuando el asesinato brutal, cruel, sanguinario y totalitario perpetrado por esa banda de asesinos totalitarios.
En fin.
Venga ya. Uriarte no está obligado a «condenar» a cada rato lo que pasó en su tierra, ya se entiende que no estaba de acuerdo.
Ya se entiende, ya. Los progres siempre tienen bula, más si son nacionalistas.
Ustedes no describen; adjetivan, y abusan de los adjetivos (brutal, cruel, sanguinario, totalitario, asesinos, totalitarios), que suelen ser innecesarios y redundantes.
Se sabe vender bien. Es escrito y muy leído de diferentes personajes a lo largo de la historia. No lo juzguemos. Cada cual es como es.
Me encanta…Conocí a Inaki Uriarte hace muchos anos y ya me parecía un hombre muy singular y atractivo.
Leí su libro y disfruté tanto que desde entonces sus Diarios están en mi mesilla de noche.
No se puede ser más noble y «verdadoso»
El buen trato, el sentido del humor y la autenticidad son rasgos que me parecen una exquisitez. Es un encanto de persona