Música

Los misterios de la escala musical (I)

escala musical
DP.

Los misterios de la escala musical han provocado fascinación desde los tiempos de Pitágoras y Aristógenes de Tarento. Muchos estudiosos se han preguntado sobre la percepción musical de los humanos, porque nuestro cerebro parecía empeñado en reconocer unas combinaciones de sonidos como armónicas, mientras que otras nos parecen inarmónicas o disonantes. La pregunta eterna es ¿por qué?

De acuerdo, en un caso como el de los alaridos ultramundanos de Yoko Ono la reacción de nuestro cerebro podría deberse sencillamente a la autodefensa; imagino a un hombre de las cavernas oyendo eso en la distancia y pensando que entre los arbustos acecha algo mucho peor que un leopardo. Eso es la naturaleza. Pero parecía más difícil explicar el que los seres humanos percibiesen como música únicamente unas series de sonidos que están separados por intervalos predeterminados. Esas series de sonidos que llamamos escalas musicales y que existen no solamente en todas las culturas humanas, sino también entre los animales.

Parece evidente que la preferencia por una escala musical concreta se debe en parte al aprendizaje y la influencia de nuestro entorno cultural, pero en otras preferencias también moduladas por la cultura no existe tanta unanimidad. Por ejemplo, el gusto por la comida incluye factores biológicos muy importantes, pero también se modula por el aprendizaje. La comida es fundamental para nuestra supervivencia, mucho más fundamental que la música (aunque siempre estará el aspirante a poeta que diga que no puede vivir sin música, pero obviamente es mentira: sin comida sí que no se puede vivir). Pese a ese determinante biológico, podemos aprender a apreciar sabores que nuestro cuerpo rechazaba de manera innata porque los asociaba a lo descompuesto o insalubre. Dentro de una misma cultura hay personas con paladares muy distintos y raro será que usted no conozca aficionados a algún sabor que usted considera insoportable. Pues bien, cuando se trata de apreciar la música, es más difícil acostumbrarse a apreciar otros «sabores». Y no me refiero a los diferentes estilos musicales, sino a las notas de la escala musical.

En nuestra cultura occidental, todos crecemos como si solo existiese una única escala musical básica. Por muy diferentes entre sí que parezcan la música barroca, el tecno ochentero, el heavy metal o el pop chicle, todos estos estilos se componen en su estructura básica de las mismas doce notas básicas de la escala occidental: do, do sostenido (o re bemol), re, re sostenido (o mi bemol), mi, fa, fa sostenido (o sol bemol), sol, sol sostenido (o la bemol), la, (la sostenido) o si bemol, si. A esa escala básica se la llama «escala cromática». Es el alfabeto de toda la música occidental, aunque ya veremos que hay otros alfabetos posibles. Para entendernos, la escala cromática es lo que suena cada vez que se pulsan, una a una, doce teclas consecutivas de un piano. Da igual en qué tecla se comience, pues si toca doce teclas seguidas, siempre estarán incluidas las doce notas básicas (en este vídeo se empieza en do):

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4 comentarios

  1. Muy interesante artículo, viniendo de alguien, un servidor, a quien le gusta mucho la música pero no tiene idea de lo que es una semicorchea, o una blanca.
    Y muy divertido el chiste sobre Y. Ono ( bueno, en realidad no es un chiste, es la pura verdad ), y el de las melopeas.

  2. Excelente divulgación que creo explique científicamente esa fascinación que nos causa cierto tipo de música, una
    explicación que estaría muy cercana a aquella otra, antigua, misteriosa e imposible de corroborar que conjeturaba que
    somos «una caja de resonancia con las cuerdas afinadas a nuestra medida». Lo que no entendí, y disculpe porque las
    fracciones siempre fueron difíciles para mi, es esa explicación de las longitudes. Que las cuerdas mas largas con
    respecto a una tomada como referencia, y siempre con el mismo grosor den sonidos graves lo entiendo: 4/3 es más largo
    que 1 pero da un Fa que no es más grave, sino más agudo, a no ser que descendamos. De cualquiera manera, gracias por
    la lectura.

  3. Samuel Larson Guerra

    Con todo respeto, aunque tiene aspectos interesantes, el artículo está plagado de imprecisiones y de medias verdades o medias mentiras. Aunque efectivamente sigue habiendo, y seguirá habiendo, misterios acerca del poder que tiene la música, no es cierto que en el fondo no se sepa casi nada de porqué las escalas (sería más correcto hablar de intervalos) nos producen o no determinados efectos. Simplemente, el asunto de la universalidad de las octavas no es ningún misterio: las octavas se producen por relaciones binarias entre frecuencias, es decir, la octava superior de un tono es la duplicación de su frecuencia y su octava inferior es la mitad de su frecuencia. Nuestros cerebros perciben claramente está relación de 2/1, por esos desde pequeños cantamos a la octava superior con respecto a los adultos. En términos científicos, el artículo no tiene el rigor necesario para pretender hablar con autoridad de un tema tan complejo.

  4. Tutoriales de musica

    Para mi la música se parece más a las matemáticas que a un lenguaje o idioma.

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