
La literatura sobre la identidad del migrante, o el asimilado o el que ha nacido en un lugar como el que pasaba por ahí, ha dado páginas brillantes en otros lugares, como Andrea Levy y Hanif Kureishi en Inglaterra. En España el fenómeno llegó más tarde, pero lo que no han tardado son las obras en las que el país es un mero escenario por el que circulan vidas en tránsito. Es la población migrante, millones en todo el mundo, con familias separadas, sueños realizados, sueños rotos, y una visión en perspectiva de la realidad bastante más amplia que la población sedentaria que, normalmente, suele ser la que cae más fácilmente en nacionalismos agresivos. Brenda Navarro (Ciudad de México, 1980) ha escrito desde este ángulo en sus novelas Ceniza en la boca y Casas vacías, pero también ha abordado temáticas como la maternidad sin ningún tipo de tabú ni moralismo, lo que hoy podríamos decir que es ir contracorriente. Desde una posición idónea para decir lo que nadie quiere escuchar, la autora no perdona un solo blanco.
Un tema que toca tu última novela, Ceniza en la boca, es un drama que viven miles de personas que emigran, irse a otro país y dejar a los padres atrás y, viceversa, padres y abuelos que pierden a los hijos y nietros que se van.
Cuando yo llegué a Barcelona no sabía que mi pareja, por ser español, tenía muchos derechos. Pensaba que iba a tener que hacer muchos trámites y, luego, cuando fui a asesorarme para traer a mi hija mayor para el reagrupamiento familiar, que se había quedado en México, descubrí que era una privilegiada por estar casada. Allí, sin embargo, me encontré con mucha gente de Europa del Este, también bolivianos y peruanos, y todos tenían unas historias espantosas, para ellos era difícil siquiera imaginar un futuro en el que se reunían con sus hijos. Me impactó mucho. Aparte, iba embarazada y con las hormonas… Me daba vergüenza contar mi historia, cuando ellos eran los que sufrían algo que yo no podría soportar.
Recuerdo perfectamente a una mujer de Europa del Este que me contó que dejó a su hija muy pequeña cuando vino a España y, cuando lograron reagruparse mucho después, se encontraron con que eran dos completas desconocidas. No tenían cómo comunicarse y acabaron cayéndose mal, porque el cariño es algo que se crea con la convivencia. Este fue uno de los mayores detonantes para escribir esta segunda novela. También hay experiencias mías, pero soy muy consciente de que no puedo ir quejándome por la vida con mis privilegios transmitidos cuando hay todas estas realidades que a nadie le interesa narrar, porque siento que estamos en un momento de la literatura en el que todos nuestros problemas individuales son los más importantes del mundo. De esta manera, los problemas más importantes del mundo siguen siendo aspiracionales o burgueses. El desprecio que yo he visto en Barcelona o en Madrid hacia las trabajadoras domésticas me parece alucinante, con lo que tienen estas familias detrás. Son familias desfragmentadas que vienen a sostener una sociedad que no tiene idea de los privilegios de los que disfruta a pesar de que los está perdiendo.
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Uff… Una mexicana, dando lecciones de humanidad, principios y trato justo a europeos… Qué será lo próximo?
Sí, lo próximo es AMLO exigiendo disculpas a los españoles 500 años después mientras él se come sus tortas mientras en el país en el que él es presidente mueren asesinados varios miles de seres humanos cada año.
A estas racializadas que se ofenden porque las confunden con chachas, les recomiendo que se vayan a hacer de gata a su México natal, para saber lo que es ‘racismo’ del bueno.
Usted sí que está dando lecciones de humanidad, de la condición humana más ensimismada y miserable
Te lo diré en tres palabras (todas ellas en mayúsculas): SUB. NOR. MAL.
Vaya, vaya, ya llegó el cuñado que nadie quiere en las fiestas.
Excelente. Me voy a comprar los libros. Me consuela que haya alguien que comparta al menos algo de mis ideas. La izquierda, efectivamente, no existe en España. Con respecto a por qué no se levanta Madrid, le explico mi opinión: ya se levantó, el movimiento 15m fue eso, un levantamiento popular. Luego vino Podemos, que tendría que haebr sido su consecuencia, y lo jodió vendiéndose al pueblerinismo integrista vasco-catalán, así que siguen ganando los de siempre, los que ya vencieron en la guerra civil y tienen dinero y recursos para fingirse víctimas de esa misma guerra ante los que la perdieron. La última hazaña de la pseudo-izquierda ha sido apropiarse de un banco público madrileño y regalárselo al mismo conglomerado económico privado que le hace ojitos al integrismo étnico catalán. Así que no hay esperanza en las calles. Ni Podemos ni el PSOE critican jamás ningún planteamiento de la derecha. Insultan a los ciudadanos que votan y a los políticos contrarios, eso sí, pero sin ofrecer proyectos ni alternativas. ¿Solución del PSOE? Proponer de candidatos a Comunidad y Alcaldía a un señor que jamás ha criticado nada de lo que hace el PSOE en Madrid, que jamás ha presentado propuesta alguna y a una señora que nunca, ni un solo día de su vida, ha vivido en Madrid, y de la que tampoco se conoce opinión de ningún tipo. Es culé, eso sí. Es requisito imprescindible, al parecer, en el PSOE.
Una izquierda de verdad propondría caja común de impuestos racionalmente repartidos, una sola sanidad pública blindada en la constitución, la lucha contra los colegios concertados, la denuncia del concordato, reforma migratoria, lucha contra el racismo y los derechos LGTBI y otras cosas que no se parecen en nada a las propuestas de esta pseudoizquierda.
Nora, aquí hay alguien que comparte muchas de sus ideas.De la entrevistada , he leído Casas vacías y me encantó;excelente relato y muy original.
Lo que usted dice, Nuria, va con esta música:
@eljacobinoes
Por si no los conoce aún.
Es raro porque al menos he visto a Podemos criticar a la derecha.
Espacio patrocinado por el bueno de Soros.
No voy a hablar sobre los clichés sobre el feminismo y la inmigración, pero sí de esto:
«También dices que no hay que engañarse, que la literatura llega a un porcentaje de población muy restringido.
Por supuesto. He puesto un tuit burlándome, como la mayoría de lo que tuiteo, en el que decía que mi hija va diciendo por ahí que soy una escritora famosa. Me dio mucha ternura por mi niña. Pobrecita, si no llego a fin de mes si no es por su padre. Lo puse burlándome, pero en México se lo tomaron como que me estaba regodeando, porque estoy en España y me invitan a muchos sitios. No quise ni explicarme, pero no, no es así. En la literatura, el sistema está diseñado para que disfruten muy pocos y no son los escritores. El día que lo seamos es que nos habremos dejado corromper»
No hay por dónde cogerlo.
Al menos Umbral fue sincero cuando dijo aquello de «yo vine a hablar de mi libro». Hoy, para hablar de tu libro, si eres mujer sobre todo, tienes que soltar primero quintales de anécdotas chorras sobre tu sufrimiento personal, tu posicionamiento político de izquierdas y, siempre, la culpa es de los demás. Porque siempre hay que destacar algo que sea digno de culpabilización ajena frente a la inocencia propia.
Me gustaría comentar, aún a riesgo de paliza progre, lo siguiente: estoy de acuerdo en parte con el comentario criticado. Si tu vives, por ejemplo, en el barrio de Gracia en Bcn, y el único puto contacto que tienes con la inmigración es ir a un bar de chinos y un amigo mexicano y otro argentino con carrera, pues…viene aquí y todo son críticas. Por qué no habla de sudamericanas que vienen directamente a prostituirse o de las que vienen a cazar a alguien con dinero? De eso no podemos hablar? Del incivismo en barrios de Hospitalet o Getafe tampoco? De la delincuencia estructural de la inmigración tampoco? De que consideran que para ganarse la vida es válido todo?
Por cierto, estoy casado con una sudamericana..y no tengo un duro?
Felicidades a su esposa.
Buenísima entrevista. Todo el que haya vivido rodeado de inmigrantes o haya sido inmigrante, se verá reflejado.
Debo hacer un comentario acerca de los títulos universitarios/profesionales de nuestros hermanos latinoamericanos, a los que estimo profundamente pues he vivido allí.
Que no se convaliden no sé si es racista o no, pero estoy totalmente de acuerdo. Cualquiera que haya pasado un tiempo allí sabe perfectamente el nivel de las universidades y sobretodo lo facilmente corrompible que es cualquier persona, incluídos profesores universitarios. No hay ninguna garantía de que ese título o parte de el haya sido obtenido por méritos propios.
Es un comentario triste, impopular, pero es la verdad.