
Tu materia es el tiempo, el incesante
tiempo. Eres cada solitario instante.
(Jorge Luis Borges, «El ápice»)
¿Cuándo empieza tu historia? Te pregunto dónde sitúas su (tu) principio, ¿en el tiempo tal vez? ¿En un tiempo primordial o en un punto determinado de tu cronología personal? Te pregunto cómo me (te) contarías la historia de tu vida: pasado, presente, futuro y viceversa.
Mientras lo piensas y buscas, seleccionas, compones las palabras (¿o lo harías dibujando?), deja que te cuente la historia de otra vida, en el papel y en la pantalla.
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«La historia de esta noche»
El segundo volumen de la serie antológica de fantasía y ciencia ficción Starlight, publicado en 1998, incluía una novella, cuento largo o novela corta (la ambigüedad de los géneros literarios) del escritor estadounidense Ted Chiang, bajo el título Story of Your Life. Efectivamente, «La historia de tu vida». El año siguiente ganaría el Theodore Sturgeon Memorial Award, otorgado por el Centro de Estudios en Ciencia Ficción de la Universidad de Kansas al mejor relato de ciencia ficción publicado el año anterior, desde 1987 (por cierto, Chiang volverá a ganarlo en 2001, 2002, 2003 y 2020). En el 2000, la novela corta ganaría el Premio Nébula, otorgado anualmente por la Asociación de Escritores de Fantasía y Ciencia Ficción de Estados Unidos, desde 1965 (por cierto, Chiang ya había recibido el premio en 1990, por su primer cuento publicado, «Tower of Babylon» / «Torre de Babilonia», y volverá a ganarlo en 2002 y 2007).
Finalmente, el relato se publicó de nuevo en 2002 como parte del volumen de ocho cuentos largos La historia de tu vida. La que quiero contarte sin demasiados spoilers, mejor dicho, la que nos cuenta la narradora: la lingüista Louise Banks. En verdad, no se dirige a ti ni a mí, sino a su hija. Y empieza por aquella noche, la noche en que fue concebida. «El tiempo se hace tiempo humano en la medida en que se articula en un modo narrativo, y la narración alcanza su plena significación cuando se convierte en una condición de la existencia temporal», escribió el filósofo Paul Ricoeur en Tiempo y narración. ¿Qué define el tiempo humano? El relato biográfico es la semilla narrativa, la primera palabra que sitúa la existencia en el tiempo, nombrándola. La concepción es lingüística.
Para traducir el acto físico en significado vital, la estudiosa del lenguaje selecciona otro principio: el día en que llegaron.
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«Aprender un idioma desconocido»
La llegada (Arrival) es el título de la multipremiada película de 2016 basada en el cuento de Ted Chiang, dirigida por Denis Villenevue (el mismo director de Incendies y de las más recientes versiones de Dune, la novela de Frank Herbert), con guion de Eric Heisserer. ¿Quiénes llegaron?, te preguntarás. Los heptápodos, cefalópodos de siete extremidades procedentes del espacio extraterrestre. Doce de sus naves aterrizaron en doce países de nuestro planeta tierra y en Estados Unidos el artefacto se instaló en Montana. Allí viajó la doctora Louise Banks, encarnada por una Amy Adams en estado de gracia, tras la invitación del coronel Weber (el siempre impecable Forest Whitaker). Durante meses trabajará junto al físico Ian (Gary en la novela corta) Donnelly (interpretado por Jeremy Renner) para establecer la comunicación con los heptápodos y comprender el propósito de su visita.
La única forma de aprender realmente un idioma es «interactuar con un hablante nativo», afirma la lingüista, en el papel y en la pantalla. ¿Cómo? A través del diálogo, de la pregunta, de la duda. Porque la exploración es lingüística. Los hectápodos acogen en su nave, cada dieciocho horas, al equipo de científicos liderado por Louise e Ian. Al principio, el sonido de la lengua desconocida orienta la geografía de la relación, medida con espectrografías sonoras e intentos de traducción a idiomas conocidos. Pero el lenguaje es doble, oralidad y escritura. Y así la exploración se mueve en la duplicidad de ejes: escritura alfabética y escritura heptápoda, linealidad y circularidad. El descubrimiento visual —las figuras que dibujan los extranjeros con la tinta que brota de sus extremidades— es entonces semántico.
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«Un auténtico método de descubrimiento monolingüe»
Louise se quita el traje de protección y coloca la mano en la pantalla transparente que separa a científicos y heptápodos. «Necesitan verme», le dice a Ian. El diálogo solo puede darse en la honestidad e igualdad de condiciones. El heptápodo coloca su extremidad en forma de estrella o de tentáculo o de probóscide en el cristal, y la especularidad del gesto inicia la comunicación.
La exploración procede por niveles: primero, el vocabulario; segundo, las normas gramaticales y sintácticas; tercero, la construcción de significados a partir de unidades gráficas —logogramas—. La pareja de heptápodos dialoga con la pareja de humanos, en un doble proceso de descubrimiento: de aprendizaje, por parte de Louise e Ian y de todos los equipos en cada uno de los doce sitios, en una red de idiomas en conversación; de enseñanza, por parte de los visitantes que comparten los rasgos diferenciales de sus lenguas, porque la oral y la escrita no solo coinciden, sino que también dialogan.
Como una partitura musical o una ecuación matemática, la nueva lengua vibra en las variaciones hacia la plenitud de la ejecución, esférica en su precisión. La acompaña la hipnótica banda sonora del compositor islandés Jóhann Jóhannsson, que mereció nominación a los Globos de Oro y a los Bafta. Las notas dibujan el espacio sonoro en círculos concéntricos o entrelazados o en colisión, según el desarrollo de la trama y las interferencias entre futuro y presente.
«Un sistema no lineal»
Para sugerirte las características del heptápodo sin revelarte su código, te diré que Ted Chiang, a través de la doctora Banks narradora, cita directamente a Borges, autor de un supuesto Libro del tiempo, metamorfosis literaria del borgeano Libro de arena (como la Torre de Babilonia lo era de la Torre de Babel). Porque la percepción del tiempo no es lineal, sino circular y así se traduce en los signos que, compuestos a partir de un continuum temporal, conforman el idioma explorado. «Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades», nos enseñó Borges en «El jardín de los senderos que se bifurcan». El instante contiene el presente, el pasado y el porvenir, que se vierten juntos en la escritura y en los significados que vehicula.
Louise y Gary/Ian discuten la hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el lenguaje influye en la percepción y conceptualización de la experiencia, y el principio de Fermat, que plantea que un rayo de luz, en el viaje de un punto a otro, siempre tomará el trayecto que implique el menor tiempo. Lingüística y física, disciplinas que desafían la suposición de un orden fijo, como la literatura, cápsula del tiempo entre tiempos.
Kairós es el término del griego antiguo que señala el tiempo de la oportunidad, del acontecimiento, de la decisión propicia. Es un tiempo único e irrepetible, impredecible y pasajero. Cronos, en cambio, es el tiempo que rige los ciclos de la naturaleza, la estructura temporal que avanza con la misma velocidad y separa el pasado del presente y del futuro. Por último, Aión es el tiempo eterno, el aliento vital que comienza a cada instante. Las tres experiencias de la temporalidad confluyen en la materia mítica, por eso «no solamente tenemos que leer de izquierda a derecha, sino simultáneamente en sentido vertical, de arriba hacia abajo. Tenemos que percibir que cada página es una totalidad. Y solo considerando al mito como si fuese una partitura orquestal, escrita frase por frase, podremos entenderlo como una totalidad y extraer así su significado», como propuso Claude Lévi-Strauss en Mito y significado. La exploración transforma la vivencia.
«¿Son exploradores? ¿Antropólogos? ¿Misioneros?»
Ante la presencia de las naves y de sus ocupantes, la población y sus representantes gubernamentales se preguntan el porqué de la llegada. ¿Han venido los heptápodos a conquistarnos, a observarnos, a salvarnos? No te daré la respuesta que los visitantes compartirán con Louise. En cambio, te haré la pregunta que ella le hace a Ian: «Si pudieras ver toda tu vida, de principio a fin, ¿cambiarías algo?».
Recuerda que los logogramas están libres de tiempo, porque el lenguaje es acción, performativo en su capacidad mágica de nombrar la realidad; de crear y romper vínculos, acuerdos, promesas; de materializar diálogos entre humanos y heptápodos en palabras, sonidos, movimiento, significados; de vislumbrar el porvenir en un instante.
Porque el aliento narrativo vibra en las cuerdas cuánticas de la experiencia lingüística y «tú, espero, eres uno de esos exploradores. Tú, espero, encontraste estas hojas de cobre y descifraste las palabras grabadas en su superficie. E independientemente de que tu cerebro funcione impelido por el aire que impelió el mío o no, por medio del acto de leer estas palabras, los patrones que forman tus pensamientos se vuelven una imitación de los patrones que un día formaron los míos. Y de esta manera vivo de nuevo a través de ti», te desea el narrador de Exhalación.
Ahora tu historia puede empezar.
*Las citas que encabezan cada apartado están extraídas de La historia de tu vida.
Bibliografía citada
Claude Lévi-Strauss, Mito y significado, traducción de Héctor Arruabarrena, Madrid, Alianza,
Jorge Luis Borges, Ficciones, Barcelona, Debolsillo, 2011.
Paul Ricoeur, Tiempo y narración. Configuración del tiempo en el relato histórico, traducción de Agustín Neira, México DF, Siglo XXI, 2004.
Ted Chiang, Exhalación, traducción de Rubén Martín Giráldez, Madrid, Sexto Piso, 2020.
Ted Chiang, La historia de tu vida, traducción de Luis García Prado, Madrid, Alamut, 2004.









Una vez terminada la lectura de este articulo, decidi volver a ver esta pelicula. Lo que paso desapercibido en un primer visionado ahora se me revela de una manera incomparable. Si antes me parecio muy buena creo que ahora la elevo al nivel de las grandes. Este vez su final si me llego muy profundo. Gracias por tan maravilloso reportaje… Saludos desde Venezuela
Una gran peli… y muy ilustrativa de la mediocridad que nos invade, como versiones actuales de homo sapiens… cuando somos incapaces de actuar con la mente abierta de Louise al interactuar con una IA… por ejemplo.