
Este artículo está disponible en papel el nuestra revista trimestral nº 49 Especial Vanguardias
Lo vimos quedarse pelado en tiempo real. A medida que fue perdiendo el pelo en la cabeza empezó a dejarse la barba de tres días. No usa traductores, habla el idioma de cada lugar donde trabaja o trabajó: inglés, catalán, español, italiano, alemán. No tiene redes sociales ni WhatsApp, solo se comunica por teléfono y mensajes de texto. O cara a cara.
Se dedica al fútbol. Anticipa los partidos en su cabeza a la manera de los ajedrecistas. Cuando duda es porque busca la perfección. Cuando quiere enfatizar una idea o mostrar admiración por algo, resopla. Está convencido de que lo más importante es convencer y que la única manera de lograrlo es a través del conocimiento. No resigna sus convicciones. Necesita enemigos, que haya gente que festeje sus caídas, que lo odie. Los deportistas necesitan ese estímulo, eso piensa. No desconoce que los efectos de la victoria son menos duraderos que los de la derrota. Sabe que perder es necesario y que ayuda a mejorar.
No pierde casi nunca y cuando pierde araña su cabeza. ¿Cómo funcionará por dentro alguien así?
Son las siete de la tarde. Es domingo. Es el último día del mes de agosto del año 2008. El cielo está despejado en Soria y eso llama la atención. «Qué raro jugar en Los Pajaritos con sol», dice el relator del Numancia-Barcelona, uno de los partidos que inauguran la temporada 2008-2009, el primero en la historia de Guardiola como entrenador en la liga española. Es un partido especial y hace mucho que se viene preparando para este momento.
«Los voy a hacer campeones», les había dicho el año anterior a los chicos del Barcelona B cuando comenzó a dirigirlos. Y cumplió: fueron campeones del torneo de Tercera División con una efectividad del 74 por ciento de los puntos. Esos números, su identificación con el club y su propuesta de juego ofensivo lo catapultaron para sustituir a Frank Rijkaard, que llevaba cinco temporadas como entrenador del primer equipo en las que ganó dos ligas, dos supercopas y una Champions. Pero no fue ese el comienzo de Guardiola, para encontrar el origen debemos ir más atrás en el tiempo.
Llegó a La Masía a los trece años. Debutó con diecinueve el 16 de diciembre de 1990 contra el Cádiz y a los veinte ganó su primera Champions. Era un mediocampista más bien técnico que intentaba jugar fácil, sin complicarse la vida. Decían que su nivel era superlativo, también, que era físicamente endeble. Su mentor fue un holandés que le prestó más atención a lo primero que a lo segundo. Se convirtió en su mejor intérprete en el campo de juego y en su mejor heredero como entrenador.
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Patético personajillo. Luego en lo futbolístico, ni lo sé ni me importa.
Una Champions en los últimos 14 años. Vale ya con lo de endiosar a este entrenador.
Vaya poco don de la oportunidad. Publicáis esto en el que seguramente sea su peor año, al menos en lo deportivo.
El culto a la personalidad de Guardiola es ya estomagante y perjudica, más que beneficia al mismo. Un magnífico entrenador que gana y pierde como tantos otros dependiendo de los jugadores y las circunstancias.
Penosos los comentarios. Como si la comprensión viajase al espacio. Bravo por el artículo.
Fracaso estrepitoso en champions en el global, y más teniendo en cuenta que se saltan las reglas financieras. Les va mejor que al PSG, es verdad, aunque no es muy difícil. A un entrenador le pagan por ganar. A un entrenador del City le pagan por ganar la champions.
Totalmente de acuerdo. Ha ganado muchos títulos, pero todos menores en relación a la Champions. Y sinceramente, haber ganado sólo dos con Messi, Iniesta y Xavi en el.campo, es un fracaso para mí, es no haber aprovechado el prime de una generación irrepetible. Algo que sí hizo Zidane o Ancelotti en Clubes, y Luis Aragonés y Del Bosque en selecciones (o Brasil en su día).
Como buen hijo futbolistico de Cruyff, es un reflejo de Holanda: cambia el juego y marca una época en estilo, pero deportivamente le falta un plus competitivo para logros titulos grandes. Y dinero no le ha faltado para ello.
Guardiola me resulta profundamente antipático por un montón de motivos con los que no quiero aburrir a nadie. No obstante hay que reconocer que su Barcelona marcó época, más que por los títulos conseguidos, por ese control tan absoluto del juego que llegó a ejercer. Queda la sombra de Negreira y también, después en el City, la del doping financiero, a pesar del cual sólo ha conseguido una copa de Europa.
Comentarios muy rijosos…
El Madrid puede haber ganado muchas Champions estos últimos 10-15 años pero… nadie recuerda ni recordará a los equipos.
En cambio ya es patrimonio mundial la frase: «el Barça de Guardiola».
Como escuece a los madridistas, con sus 15 champions y con todo. Nunca he entendido al madridista medio, esa mezcla entre arrogancia y saltar como un crio ante cualquier cosa q le molesta.
Soy del Athletic y el Madrid es el mejor club de futbol del mundo sin lugar a duda pero su aficion no actua con la tranquilidad de serlo. A nosotros cuando nos vienen con la filosofia, nos sale la sonrisa y en nuestra cabeza resuena «callate pringau, ni en 20 vidas lo podriais hacer». Desde la tranquilidad de saber q somos unos maquinas a nuestra manera.
Parece q no esten/esteis muy convencidos.
un entrenador demuestra que es bueno si gana con poco…este siempre tiene millonadas a su disposicion y luego ganar lo que se dice ganar…en europa poco…..luego te caera simpatico o no…a mi me gustaba con la camiseta de la seleccion ESPAÑOLa JAJAJAJAJA
Algunos cuñaos españoles pasan por aquí. Es raro verlos el Jot Down, pero ocurre. El veneno que destilan algunos se plasman en sus comentarios. Es bueno. Es libertad. Y es bueno que ese veneno salga para no pudrir sus venas . Pues eso…