Cine y TV

¿De qué hablan las películas? La propaganda sionista de ‘The Brutalist’

The Brutalist. Imagen A24.
The Brutalist. Imagen: A24.

Si había de servir para algo la última ceremonia de los Óscar era, sin duda, para que pudiésemos dejar de discutir de una vez sobre si el mensaje de Emilia Pérez es racista, colonialista, tránsfobo o todo lo contrario. Qué descanso, aventurábamos algunos, poder poner a descansar de una maldita vez un debate que, desde el principio, ha estado envenenadísimo por cuestiones extracinematográficas e intereses velados. Por fin, ya está, pasemos a otra cosa. Qué ilusos éramos. La era de las redes sociales, que iba a ofrecer un foro de debate público, ha venido a crear rings de boxeo donde solo cabe posicionarse en la esquina izquierda del cuadrilátero, con calzón rojo, o en la derecha, con el calzón azul. Y de ahí, a muerte contra el adversario. Así que el triunfo de la magnífica Anora trajo consigo la siguiente pelea del siglo de este mes, a cuenta del pretendido blanqueamiento de la prostitución de una película que, abiertamente, se empeña en deshacer todo el daño que Pretty Woman hizo para varias generaciones de espectadores, armando un cuento de hadas donde el putero interpretado por Richard Gere ejercía de príncipe encantador.

Hay que celebrar, por una parte, que al fin estemos hablando sobre el discurso de las películas: sobre el posicionamiento que toda obra de arte asume, voluntariamente o no, ante el tema que retrata. Ante la enorme falacia de que el cine es un medio inocuo, que no construye mensajes, que no ayuda a derogar o perpetuar una imagen del mundo, es fundamental analizar, interpretar y descifrar lo que propone un film, lo que late bajo su piel. Por otro lado, es una lástima que estos análisis tiendan a quedarse en la superficie, lo que además muchas veces equivale a quedarse en el guion, y aún peor: en el aspecto puramente denotativo de este. Porque el arte es el territorio de la connotación, el simbolismo y la metáfora, y esto se construye en los espacios en blanco que median entre las líneas de diálogo. Se construye con los silencios, con los tiempos, con los encuadres y los colores y la música… Así pues, en este momento de encarnizada batalla campal ideológica y de dominio absoluto de las imágenes, es más necesario que nunca responder con tino a la pregunta: ¿de qué hablan las películas? Por todo esto, resulta muy soprendente la cantidad de halagos que se están vertiendo sobre la que, probablemente, era la obra más problemática de cuantas competían por el Óscar a Mejor Película sin abordar su sustrato temático: me refiero al obsceno discurso sionista de la muy reprochable The Brutalist.

Claro que, cuando el estilo visual se convierte en un elaborado y deslumbrante castillo pirotécnico, es fácil pasar por alto ciertas menudencias como la justificación implícita del genocidio palestino. The Brutalist se disfraza de gran cine, de cine importante, con su grano de celuloide, sus 70 mm, su intermedio y su grandilocuente uso de la —ojo, excelente— partitura de Daniel Blumberg. The Brutalist tiene un mayor deseo de ser admirada que de ser buena. Y cuenta con algunas cartas a su favor: no cabe duda de que Brady Corbet tiene un excelente sentido de la composición, o que la fotografía de Lol Crawley es de una belleza apabullante. Pero, cabría preguntarse, ¿al servicio de qué está todo esto? Pues de una fábula que parte de la desmitificación del sueño americano —nada que objetar ahí—, con una Estatua de la Libertad cabeza abajo, para desembocar en la justificación no solo de la creación del Estado de Israel, sino de todo cuanto sea preciso para convertir a dicho estado en el hogar de todos los judíos del mundo. Ni siquiera la estructura en dos actos es un gesto inocente, dictado tan solo por el metraje de una película que no dura mucho más que Vengadores: Endgame: se trata de plantear la construcción del sueño en la primera parte a través de los ojos del protagonista —un soberbio Adrien Brody, si se me permite el juego de palabras— para, en la segunda, introducir la verdadera mirada discursiva del cuento: la de la sobrina de László, Zsófia (Raffey Cassidy), que se convierte desde el primer minuto en una presencia que observa, juzga y, finalmente dicta sentencia. Y esa sentencia no es otra que la arriba mencionada: que el lugar de los judíos está en Israel, que el mundo nunca los aceptará, que el horror absoluto del Holocausto tiene su prolongación en una suerte de maltrato global ante el cual solo cabe atrincherarse tras las fronteras inventadas de su país inventado. Como todas las fronteras y todos los países, por otra parte.

No está claro si Corbet peca de ingenuo o de taimado cuando dice que todo esto no es más que un elemento inevitable del contexto histórico en el que sitúa su película —tampoco si su petición de distribución para el documental No Other Land es un intento de librarse de las acusaciones contra su película o simplemente delatan una preocupante falta de profundidad por su parte, al defender a la vez una cosa y su contraria—. Pero es que el contexto lo ha decidido él, como también ha decidido los detalles con que adereza una vida inventada: no olvidemos que The Brutalist no es un biopic de una figura real, sino que crea a su propio protagonista para poder hacer con él lo que convenga a la trama. Y, lo que es más importante, él ha sido soberano en la construcción audiovisual, en esa caligrafía fílmica tan admirada, y que encierra el significado último de la película. En esa dictadura del guion en la que parece estar instalado el público y parte de la crítica, se ignora a menudo una cuestión fundamental: que el protagonismo no emerge del texto, sino de la puesta en escena. Es a través de la puesta en escena como Corbet confiere a Zsófia una presencia constante, y por tanto la erige en la mirada dominante de ese segundo acto: aquella que transforma el tema en discurso. En ese sentido, no es tan distinto de lo que hace Sean Baker con el personaje de Igor (Yura Borisov) en Anora, y las consecuencias para la obra son similares: el observador silencioso se convierte en el punto desde el que el cineasta contempla y reflexiona. Claro que The Brutalist trata sobre el sufrimiento del pueblo judío, pero la cuestión es qué concluye al respecto. Y si László tiene una postura muy clara, opuesta a la de su sobrina, Corbet le castiga, le escarmienta y Zsófia lo sentencia. Y así, lo que en la primera hora y media de metraje eran solo elementos aparentemente casuales —no vale ampararse en la casualidad cuando decides específicamente que, nada más empezar, en la radio se escuche el discurso histórico de David Ben-Guiron declarando la creación del Estado de Israel— cristalizan en una moraleja lapidaria, demostrando al protagonista que su sobrina tenía razón. Y luego, claro, llega el desenlace, y el epílogo del film.

Hay dos maneras de ver este epílogo, que rompe formalmente con la mirada estetizada de toda la película para situarse en un plano visual casi documental a través del vídeo digital. Una: pensar que Zsófia, en su discurso final, solo está hablando de la trayectoria profesional de su tío. Y, por supuesto, esto es así, al menos en el plano denotativo. Pero la escena cierra el arco de László, que en el film no ha sido un viaje profesional sino personal, de eso que los manuales de guion llaman «aprendizaje interior». Así que solo cabe interpretar la escena en clave simbólica. Y el viaje de László ha sido un trayecto desde Hungría a Estados Unidos, con traumática escala en Italia —no vayamos a pensar que esto era de verdad solo una crítica al sueño americano— y destino en Israel. Y para Zsófia es la última línea de diálogo, que dictamina que «lo importante no es el camino, es el destino». Hay quien ha querido ver en este discurso una crítica a la postura de Zsófia: una veladísima alusión a cómo el personaje sionista se apropia del discurso de alguien que no lo era. Sin embargo, de nuevo la puesta en escena y el montaje son lapidarios, porque Corbet decide concederle a ella el plano final de la película, en ese instante de flashback en el que se vuelve a mostrar la imagen que abría el film. Que no era de László, sino de una doliente Zsófia, mientras el oficial húngaro le preguntaba cuál era su verdadero hogar. Decidir regresar a ese plano para cerrar el film, recontextualizándolo tras todo lo acontecido, sitúa a Corbet de modo inequívoco y acrítico del lado de la voz sionista de la película, proclamando que el fin justifica los medios. El fin es el Estado de Israel; los medios ya los conocemos, y están escritos con la sangre de otros.

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52 Comentarios

  1. Niego la mayor, pero hagamos como que llevas razón, que la película es sionista. Después trataré de refutar tu argumentación. ¿Y? ¿La invalidaría? ¿Es «Olympia» de Leni Riefenstahl peor porque haga apologia del nazismo? ¿De verdad tenemos que estar continuamente recordando que hay que separar la obra y sus connotacions de la ideología de quien la concibe?
    Por esa regla de tres que planteas, y de ahí mi hipérbole anterior con el nazismo, también podría decirse que «La Lista de Schindler» es sionista, ya que el exterminio de 6 millones de judíos justifica por sí solo la existencia del estado de Israel.

    Pero vayamos a mi refutación. «The Brutalist» no es un tratado sionista, sino que relata la peripecia de un individuo de ficción de los miles que no ha retratado el cine bajo el paraguas del sueño americano, que casi siempre nos ha mostrado la historia del emigrante que se hace a sí mismo en la tierra de las oportunidades, obviando que por cada uno que lo logró hubo diez que no. En este sentido Laszlo se topa con la eterna lucha entre el idealismo y el capitalismo, a la que se suma el desclasamiento y desarraigo en una tierra de «acogida» que le maltrata, empezando por su primo húngaro que ha renegado del apellido fabricándose una identidad acorde al gusto norteamericano. «Te toleramos» le dice el hijo del magnate en un momento clave de la película. «No nos quieren» le dice él a su mujer cuando ve la imposibilidad de echar raíces en la tierra prometida. Todo esto lo observa Zsofia, silente pero escrutadora, tomando buena nota mental de que eso es lo que le espera si se queda allí, y para colmo, en otra escena se sugiere la violación por parte del hijo del magnate, quien previamente desliza unos comentarios maliciosos a Laszlo sobre lo provocadora que es su sobrina entre la concurrencia. Con esos mimbres, ES BASTANTE LÓGICO que quiera abandonar la tierra de promisión y establecerse en el recién creado estado de Israel, lo que temporalmente no es casual al situar la acción de la obertura en el año 47, justo un año antes de la constitución de dicho estado, y cuando Laszlo ya ha conocido ambas caras del sueño americano.
    El epílogo es un estrambote que a mí me parece coherente y que resignifica la película al otorgar protagonismo al personaje de Zsofia, principio y fin de la odisea de Laszlo. Huelga decir que a mí «The Brutalist» me parece una obra maestra incontestable, una película de la que se seguirá hablando dentro de mucho tiempo y que figurará en las recurrentes listas de mejores películas del siglo XXI.

    PS: Por cierto, aunque esto no hablaría ni bien ni mal de la calidad del film, pero es alucinante que haya costado la irrisoria cantidad de 10 millones de € y se haya rodado en 34 días, teniendo localizaciones en EEUU, Hungría e Italia. Flipante. Por ponerlo en perspectiva, «Lawrence de arabia», en el año 1962, costó 15 millones de $ y duró casi 2 años. La comparación puede parecer injusta por el número de extras, pero lo señalo en lo económico y, sobre todo, en lo formal, porque «The Brutalist» en mi opinión juega en la liga de esas grandes epopeyas de David Lean o «El Padrino» de Coppola.

    • Y Lawrence de arabia es infinitamente mejor película. No digamos El Padrino. The Brutalist, sobrevalorada hasta el delirio, no solo no juega en la misma liga, sino que juega a otro deporte. En mi opinión.

    • Como diría mi padre, lo peor que se puede ser en esta vida es pesado: da igual el tema o asunto a tratar, te expresas convencido de que la vida te debe un Roland Garros… igual va siendo hora de aceptar que, como escribe Torres de la Osa, a partir de los cuarenta todos parecemos ciudades arrasadas. Asúmelo, deja de sentar cátedra, regala los axiomas que te queden en la gatera y deja de ser «pesao».

  2. JUAN MARTINEZ

    Estoy 100% de acuerdo con el artículo.

  3. Se te olvida decir que son los mejores musulmanes de la zona (palestinos o no) los que han declarado todas y cada una de las guerras a Israel, la primera de ellas con el lema genocida «del río al mar» por ejemplo, y las han perdido, pudieron tener un estado palestino por primera vez en su historia pero no soportaron ser vecinos de un estado judío y así siguen, odiando más a los hijos de Israel de lo que quieren a sus propios hijos.

    • Defender el colonialismo y el exterminio de la población nativa estaba feo hace 500 años, hace un siglo, ahora y en el futuro. El invasor,auspiciado por todo occidente, que va de víctima como que no es creíble, salvo que seas un fanático ignaro.

      • Los israelíes fueron colonizando tierra a medida que ganaban las guerras que los musulmanes les declaraban, ¿Polonia debería devolverle a Alemania antiguo terreno de Prusia por ejemplo?
        Aprended un poco de historia, quién pierde una guerra no es el bueno, simplemente es el perdedor de la guerra.

        • Qué aséptico, tan blanco lo quieres plantear como los márgenes de un libro de historia. Pero en el caso de Israel hablamos de limpieza étnica y habría que asemejarlo al exterminio de seres humanos por fanatismo racial y religioso, es más parecido al exterminio de la población autóctona en USA en su conquista del oeste, o del apartheid sudafricano. Destinos Manifiestos de origen occidental. No sé puede estar con los agresores ni con los con los fascistas.

          • Limpieza étnica? Bastante ineficientes los israelíes como genocidas, dadas las cifras de crecimiento de la población palestina desde la década del 60 hasta hoy. Repetir slogans es fácil, leer para informarse, es más complicado, porque nos arruina un poco los dogmas…

            • La banalidad del mal. Algunos leen 50.000 muertos, 113.000 heridos y 1.700.000 desplazados y dicen que tampoco es para tanto, que no es genocidio porque son muchos. ¿La ignorancia y la mediocridad os vienen de serie?.

      • Exterminator

        ah, si, como el Islam colonialista, genocida, que es el mismo que invadió España hace mil años y todo el norte de África, porque el Islam no se expandió con paz y amor, fue conquista, sangre, violación y muerte ?
        los sionistas al menos no proponen convertirlos a todos a fuego

        • No voy a dar la cara por ninguna religión monoteísta, pero el «argumento» «y ellos también» es de parvulario.
          Esto no va de buenos y malos, ni de imperios o naciones buenas o malas. Va de víctimas y agresores, a ver si lo entienden los defensores del imperialismo.

          • Pero entonces, que no me entero, ¿quiénes son realmente los agresores y los agredidos? ¿ Los Aztecas qué eran? ¿Y los romanos? ¿No fueron ambos imperios forjado a sangre y fuego con otros pueblos?.¿No fueron a su vez colonizados por otros pueblos (europeos, germánicos…)?

            ¿No depende esta pregunta de «cuándo» y «quién»? Es que perder la perspectiva histórica

            • Se puede ser agredido y agresor, consecutivo e incluso a la vez. Éso ha ocurrido con judíos o con esclavos que maltrataban a sus hijos. Hay multitud de ejemplos. A lo que apunto es a las instituciones que lo hacen posible, y el imperio o la nacion represora, es una de ellas. No es tan difícil

    • …lárgate de aquí si quieres justificar a los sionistas genocidas, lerdo…

      Aquí se habla de Cine.

      • El que habla de temas políticos es el autor de éste escrito, no creo que le guste que le llames lerdo aunque posiblemente te estabas refiriendo a tí mismo

  4. David David David

    De rondón se mete el spot de Richard Gere, disimulando una oportuna alusión al peliculón de Julia Roberts, para… pagar alguna deuda de gratitud, tal vez?
    De rondón y sin ton ni son.

    Ale, menores de 30, a las plataformas a ver la carrera cinematográfica de este simpático y mediocre actor, que también nos ha tratado, eh.

  5. Otra conspiración judeomasónica que hace apología del fascismo no, por favor.

    El tema es que se podía haber contado la misma historia quizás desde otro prisma, pero realmente no encuentro sionismo por ningún lado. Que exista un personaje con cierto punto de vista, aunque el director comparta ese punto de vista, no tiene nada que ver con el significado completo de la película.

    Cualquier obra en la que salga un judío mencionando Israel es, por tanto, una obra sionista…

  6. El artículo apesta a antisemitismo. El autor duda varias veces sobre la interpretación de la película («No está claro si Corbet peca de ingenuo o de taimado…». «Hay dos maneras de ver este epílogo…») pero no en escribir: «su sustrato temático: me refiero al obsceno discurso sionista de la muy reprochable The Brutalist.» Por muchas precauciones que tomen los antisemitas, al final siempre su vocabulario les delata.

    • Por supuesto, ser antisemita es un deber hoy en día, o al menos, antisionista.

      El pueblo judío ha demostrado lo que es… un estado terrorista y genocida.

      Lo vemos a diario y es incontestable (salvo que seas un pobre fanático perdido…)

      • Escribir «ser antisemita es un deber hoy en día» es un delito, castigado con penas de hasta cuatro años (artículo 510 del Código penal). Si yo fuera el director de Jot Down te eliminaría definitivamente de este sitio, para no tener problemas con la Justicia.

        • Oderus Urungus

          Se lo arreglo yo para que no lo metan en la cárcel. «Ser antisionista debería ser lo normal hoy en día».
          Y quitamos lo del antisemitismo. Porque por esa regla de tres, todos los judíos que se han manifestando en plan «no en mi nombre» contra el genocidio palestino, deberían ser un fallo en Matrix.
          Lo «normal» debería ser un pensamiento como el de Steven Spielberg: «»Podemos enfurecernos contra los atroces actos cometidos por los terroristas del 7 de octubre y también condenar la matanza de mujeres y niños inocentes en Gaza».
          Un saludo.

      • El Pollo Loco

        Seguro eres votante de Podemos y formas parte del harem de ese traidor que es Pablo Mezquitas mediocre de 4 patas. Unete a Hamas, que estanbuscando personal con urgencia

    • Está muy visto ya que os escudéis en el «antisemitismo» para justificar genocidios. El sionismo es apartheid y Netanyahu un corrupto genocida.

  7. errefejota

    Di que eres antisemita sin decir que lo eres. Sionista. Vale, tete.
    Estos premios están ya más quemados que el Nobel de literatura porque están tan infectados de política que el arte ya es lo de menos. Este año todo estaba preparado para subir a los altares a un bodrio con profunda carga política: Emilia Pérez (pa servir a usted). Pero la cabezonería de los mejicanos para no tragar esta porquería y la bocachanclas de Karla (más el pelotudo del director) lo dinamitaron tdo. Solución de compromiso hubiera sido premiar la fábula sobre Dylan, pero no había política ahí, sólo una idealización de una época y de una música que ya no se hace. El brutalista es tan pesada como un edificio brutalista y a la mayoría no le dice nada. Los medios se volvieron locos buscando «brutalismo» y sólo dieron con las Torres Blancas de Oteiza cuando tenían Benidorm a la vista y esa joya de Jávea llamada la Parroquia del Mar. Y Anora. Esa sí que la terminé. Era como esas peliculillas entre los 80 y los 90 tipo Buscando a Susan desesperadamente, Algo salvaje o Heslsikin Nápoles, todo en una noche. El mensaje es nefasto: la prostitución no está mal y un putero que se enamora puede convencer a la chica para casarse. Golpe en el hígado al feminismo. Y hasta es sórdida. Y juega con la arquitectura también con el casoplón del julai.
    Y para terminar: Dime que eres antisemita sin decir que eres antisemita. Sionista. Vale, tete.

  8. ¿ Porque no discutimos la calidad de las películas en lugar de discutir política…?
    Discutir política no conduce a NADA porque todo o nada es posible en política.
    Estas discusiones lo único que lograr es que el cine sea cada vez de menor calidad.
    Basta…basta…. BAAASSTAAA DE UN BUENA VEZ.

  9. joseba ubegun

    Respetando todas las miradas, faltaría más, yo entiendo la película como absolutamente antisionista. Que no es lo mismo que antisemita, es más diría que es antinacionalista en general.
    Sofía, en su discurso final, tergiversa absolutamente el discurso artístico del creador, cuando nosotros ya lo conocemos de antemano, haciendo una lectura interesada de la obra del autor que ahora ya no puede hablar. Está lectura absolutamente sionista hace lo que todo nacionalismo suele, apropiarse de cualquier expresión artística, creando así sociedades uniformes , tan uniformes tan iguales que no se pueden distinguir a los padres de los hijos.
    No es casual que la hija de Sofía este interpretada por la misma actriz que la joven lucia.
    Pero esto también es una mirada personal, la mía, que no tiene porqué coincidir con la intención del autor.

  10. Aveces me pasa, que después de ver una peli me queda un desasosiego y solo me puedo preguntar: ¿sobre qué era esta película? Este era el caso de The Brutalist,
    De entrada tengo que decir que me gustó el trabajo de los actores. La manera de contar la historia no la entiendo, no sé explicar. ¿Por qué tres horas con pico, no aporta nada? No es una película biográfica estrictamente, el personaje es ficticio. No es sobre exterminio nazi. No es sobre la arquitectura ni brutalismo. No sobre drogadicción ni sueño americano. ¿Amor, sexo? La historia toca todos estos palos pero como definir el propósito de la película, porque no es una película de entretenimiento. La paz de espíritu que emana del protagonista en la parte final deja algunas cosas claras. Solo “volviendo a su patria” ha podido curar sus traumas. Dicho así no suena muy épico. Salvo que a la película le atribuimos unas pretensiones de un cierto activismo político. Esta sería la clave, me gusta, la compro.

  11. No tenéis ni idea. Da igual. Quienes apreciados el buen cine (y arte por extensión), no necesitamos ensalzar una obra maestra. Problema de los ignorantes.

  12. Qué pena que la peña se pierda en disquisiciones absurdas que no encajan con su visión constreñida del mundo. Da igual. Estoy dispuesto a afirmar que quien no aprecie mínimamente esta obra maestra, o es obtuso o no entiende nada . Problema vuestro ??‍♂️.

  13. A mí me parece que quien no considere esta peli (no digo como masterpiece, eso depende de cada uno), sino como un punto de inflexión (para bien o para mal), no tiene ni idea. Peliculón que estoy dispuesto a defender en cualquier circunstancia.

  14. El Pollo Loco

    Hilarante la postura del articulista por una guerra que a muchos solo le importa por el apoyo estadounidense a Israel para justificar su postura anti-occidente. Si Rusia apoyará a Israel seguro harían silencio ante el «genocidio» de los palestinos. En estos momentos hay una brutal guerra en el Congo pero como eso no da para presumir la posturita de buenos del cuento nadie dice nada o la opresión que sufre el pueblo uigur a manos de los chinos. Esta pagina esta en decadencia desde hace tiempo con articulos más cortos y escritos con las posaderas. Si tanto les duele la situación palestina enrolense en Hamas que estan desesperados por personal nuevo. No piden experiencia o habilidad

    • Falacia de libro. «Cómo no hablas de X no puedes criticar Y.» Como si lo que ocurriera en África no tuviera que ver con su pasado y su actualidad colonial.

      • Cierto. En África hasta la llegada de los europeos todo era buen rollo, flores y fiesta entre sus pobladores. De hecho no conocían ni las armas. No sólo en Africa, qué digo, en todo el mundo hasta la llegada de los europeos (malos, malísimos) todo era un Paraíso, como las imágenes de la publicidad de los Testigos de Jehova… Oh, wait!

        Y por supuesto, todo seguirá siendo culpa de los europeos y los yankis ad infinitum temporis.

        • De nada sabes y de todo opinas. Ya te dije una vez que no todas las opiniones son iguales, las que se han formado estudiando no son iguales a las que se reproducen en el bar.

          • J. Schmudt

            Esa postura es elitista y torcida al mismo tiempo, muy propia de la izquierda populista que lo mismo segrega penenes que aprueba leyes sin tener idea de Derecho.
            Las argumentaciones valen en sí mismas, no por quién las emite ni por el modo en que se han forjado. Anda que no hay gañanes cultísimos.

            Por cierto, habrá que ver The brutalist.

            • Desde luego estás sembrado en tu argumento cuando dices que algo es elitista por ser populista (de izquierdas), cuando son antónimos. ¿En qué quedamos? ¿En que la cosa es descalificar?

              No sé qué es segregar penenes. Y tampoco estoy seguro de querer saberlo.

              Los argumentos no crecen como el pelo, o las garras. Te los tienes que currar. Tienes que leer, estudiar, entender, e incluso te los tienes que aprender y examinar. No es lo mismo que ver el telediario, o escuchar un podcast.

        • A ningún africano, chino, australiano o americano se le ocurrió subirse en barco a conquistar, colonizar, exterminar u oprimir poblaciones de otros continentes. Qué el mundo esté como está, ardiendo, explotado y mirando el cielo con temor a que le caiga encima la muerte, algo tendrá que ver con nuestra andadura hasta aquí, con nuestra idea de «progreso» y de sentirnos especiales y tocados por el dedo de dios.

  15. David Mindelo

    Cuidado con lo que se escribe, nos vigilan, unos cuantos ya están en la lista. El largo brazo de Israel y de sus aliados, con el impulso de la «tecnofachada» es muy poderoso, saben todo sobre todos. Ya nos lo advirtió Snowden y todo ha ido a mucho más.

  16. E.Roberto

    El Arte, lamentablemente también sirve y sirvió para la propaganda interesada; Occidente, desde sus orígenes es una muestra rutilante; lo único que me consuela es saber que después caerá en el olvido, como el arte de Andy Wholer por ejemplo, de quien sólo se puede entender su parábola artística si vamos temporalmente para atrás en su vida, sin olvidar el medio ambiente en que vivió y lo que aún representa, una reflexión que a primera vista parece fuera del contexto, pero con tantos puntos de vista en este foro pienso que mi comentario tiene valor por derecho propio. Israel, estado sionista, hebreo o judáico, horrorizando y horrorizado hasta el dia de hoy, con guerras por un suelo místico, la de Siete Días o la de Yonki Pur y otras con el resultado de ocupar más tierras a costa de los vencidos, un misticismo que es parte inseparable de cualquier comunidad, como lo es el Mayflower y el concepto de libertad de los EEUU, o el cruce de la cordillera en el caso argentino; ocupación de tierras mediante la compra venta (el menor sistema según la Historia; la ocupación lisa y llanamente fue mayoritaria), un Éxodo, también mistico, un Holocausto o Shoa, trágico misticismo siempre esperando volver a Jerusalén, vagar sin rumbo por toda Europa, Rusia y Medio Oriente, despreciados por su endogamia social y su cultura, sobre todo por su religión, padre, no madre del cristianismo a quien freudianamente mató, un cristianismo que difundió el antisemitismo a partir de las Cartas de San Pablo (un hebreo dicho sea de paso), especialmente aquella en la cual le anuncia a sus compatriotas “duros de corazón” que la sangre del Nazareno caería sobre sus cabezas, siempre esperando volver a Jerusalén con la cultura del libro, mucho más antigua que la de Occidente, sus conflictivas relaciones con las poblaciones de lo que hoy es Turquia y en el Egipto de aquellos tiempos, siempre odiados por sus peculiaridades: el pueblo elegido, un dios único, su intrasigencia religiosa, por que enseñaban a escribir y leer a su hijos varones cuando entraban en la adolescencia. “… una golosina por cada palabra bien escrita…” era la estrategia del sacerdote para enseñar a entender al recién llegado, una buena costumbre que el cristianismo rechazó. Y llegamos al nudo del problema, la ocupación romana y la inevitable rebelión, “…un rio de sangre bajaba por las escaleras del Templo de Jerusalen destruido desde sus cimientos…” según Flavio José. Con tal desastre la elección del Libro fue la única manera de poder volver a Jerusalén en el destierro, en la Diáspora. El Talmud fue el resultado de tal nostalgia, libro abierto dentro del cual se discute de todo, hasta la posibilidad de que dios no exista. Alguien lo describió como un Internet primitivo, donde todavía hay diálogos con personajes extintos. Y aquí los extremos se tocan, con una víctima que espera justicia y redención, el pueblo árabe, por el resultado de una parábola que no podía no terminar con una injusticia por otra injusticia histórica: la creación de un Estado, y para colmo occidentalizado. Esto no es propaganda, es un simple vistazo a la trágica Historia, con sus víctimas inocentes y sus verdugos de ocasión.

  17. Gracias Juanma por tu artículo, perfectamente argumentado y que define muchos de los pensamientos que me acompañaban al salir del cine, incluido el incómodo desagrado de su alegato final.
    El mensaje está ahí, y aunque, como en todo, siempre habrá opiniones diferentes, no deja de sorprenderme la violencia con que se rechaza el cuestionamiento del pensamiento único. Cualquiera que sea el que toque ese día…
    En fin, muchas gracias por un muy buen artículo.

    • Pues nada, a seguir disfrutando solo de aquellas obras que cuadren con nuestra ideología y pensamiento. No veas ninguna película donde salgan judíos porque por definición son sionistas. Bonita sociedad nos está quedando.

  18. Pingback: Análisis crítico del discurso ideológico en ‘The Brutalist’ - Hemeroteca KillBait

  19. Cuanta tontería en el artículo, vamos por partes. Ahora es una película del montón, the brutalist es aburrida y con un mal actor sobrevalorado, pero gustos son gustos. Desde lo político hay una realidad que no ven los progres y los tontos, hamas es una cueva de asesinos respaldados por su propio pueblo, fin del tema. El resto es literatura.

  20. Diego Lorente Morales

    Coincido en todo.De todas formas recomiendo ver la película y que cada uno saque sus propias conclusiones.

  21. Coincido con este articulo, la pelicula es sumamente pretenciosa, da valides por todas partes al sionismo, todas las religiones han tenido etapas de cesura historica, pero solo los sionistas han promovido un lugar unico para ellos, a costa del genocidio, Shlomo Sand ya nos ha iluminado con el proceso historíco del sionismo, y Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman sobre la historia del actual territorio de palestina, John Mearsheimer y Stephen Walt nos han compartido como EEUU es dominado por un Lobby Israeli, y el actual genocidio en gaza, nos dan certeza de todo lo plasmado por dichos autores, El brutalista es esta temporalidad no tiene mayor objetivo que la promocion sionista, y el respaldo a irael.

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