
¿Se puede preservar el planeta mientras se impulsa su transformación? ¿Es compatible esta preservación con la economía y los intereses de las personas? En otras palabras: ¿se pueden alinear los objetivos de las personas y las compañías mientras se trazan rutas de sostenibilidad?
En Guanacaste, Costa Rica, que tiene como marco la reconocida y hermosa playa Conchal, existe un proyecto de desarrollo turístico que, desde el inicio de sus operaciones en mayo de 1996, integra a la comunidad que lo rodea. No solo impulsa el trabajo y la economía local: también involucra a las personas en la preservación y el cuidado del planeta.
Reserva Conchal se encuentra ubicada en la comunidad de Brasilito, cuenta con campo de golf y dos hoteles de gran prestigio: The Westin Reserva Conchal y W Hotel Costa Rica, así como complejos residenciales y el Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Conchal.
El modelo de negocio de la organización ha cambiado a lo largo del tiempo, enfocando sus esfuerzos en distintas acciones sostenibles con miras a 2025. Entre sus objetivos se encuentran mejorar el índice de economía circular, continuar con su política de responsabilidad ambiental, aumentar la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo, incentivar una cultura que promueva la masculinidad positiva y reducir la pobreza multidimensional. Finalmente, se propone desarrollar capacidades de liderazgo holístico basado en el desarrollo sostenible.
Tuve la fortuna de hospedarme en la propiedad y vivir la comodidad que ofrece el complejo, pero lo más sorprendente fue descubrir la conexión que existe entre la comunidad, el desarrollo y la naturaleza. Para hacerlo, decidí aventurarme y conocer de primera mano la Ruta de Sostenibilidad, una serie de acciones que ofrece el complejo de forma estratégica. No solo quería disfrutar y descansar en un espacio de lujo al lado de la playa, con una cerveza o un mojito, o desayunar gallo pinto con un delicioso café costarricense, sino también entender el impacto que el proyecto genera en las personas que trabajan ahí y en toda la comunidad de Brasilito y sus alrededores.
La Huerta Najui
Comencé visitando la Huerta Najui, un proyecto que comenzó de la mano de una reconocida escuela de negocios costarricense. Hace algunos años crearon un programa piloto con el objetivo de capacitar a las mujeres de la zona en temas de cultivo, siembra y cosecha. Entre ellas había jefas de hogar, amas de casa vulnerables y con dificultades económicas.
De esta forma se creó el proyecto la Huerta, un espacio que impulsa el empoderamiento y la independencia de las mujeres mientras abastece de productos frescos al complejo turístico.
El grupo de mujeres trabajadoras cosechan y siembran por temporada. Cuando llueve, aprovechan para hacer cultivos de flores aromáticas que usan generalmente para coctelería y comida en los restaurantes de los hoteles, como la famosa flor de Clitoria. Ellas se sienten muy orgullosas de cultivarla, ya que tuvieron que introducirla a partir de diez pequeños ejemplares y hoy son capaces de producir entre noventa y cien flores al día. También cosechan lechugas, pepinos, hierbabuena, arrúgala, mostaza china, tomate, menta y chile, entre otros. En época seca hacen lo propio con otros cultivos mejor adaptados a esas condiciones climáticas. Las mujeres de la Huerta presumen de haber construido casi todo en aquel lugar, desde las bases de madera para plantar almácigos hasta las estructuras para las enredaderas. Su objetivo, comentan, es seguir expandiéndose de año en año y hacer crecer la Huerta.
Le han puesto un nombre especial a su huerta: Najui, que significa mujer en chorotega, una de las lenguas indígenas costarricenses. Para ellas, el nombre representa el florecimiento personal, pero también la paciencia y el sacrificio que requiere el cultivo. Al encontrar su pasión y propósito en la Huerta, se sienten orgullosas de lograr hacer lo que hacen: son un ejemplo para sus hijos e hijas y para su comunidad.
Formación técnica profesional dual
La Ruta de Sostenibilidad también prevé la formación técnica profesional de sus colaboradores y su comunidad, implementando un sistema de educación dual. Los estudiantes pasan parte de su tiempo en un aula tradicional, donde aprenden conceptos teóricos, y parte aprendiendo directamente de las operaciones hoteleras, por medio de la metodología «Aprendiendo, haciendo». El programa se inició en 2014, ya ha tenido más de trescientos estudiantes y cuarenta y cinco mentores. Además de brindar ayuda económica para los estudios, el programa ofrece dos carreras: asistente de operación de cocinas y salonero/bartender.
Me sorprendió el caso de Jafet Prado, quien hace más de un año se postuló para comenzar la formación de asistente de cocina. Procede de Buenos Aires Puntarenas, a cuatrocientos cuarenta kilómetros de distancia. Hoy es un graduado que disfruta de un nuevo abanico de oportunidades laborales. «Vale la pena el sacrificio de dejarlo todo por un sueño», me comentó ilusionado. El proyecto no solo impacta a la comunidad más cercana, sino que se extiende a zonas vulnerables de todo el país.
Fútbol y comunidad
Llovía fuerte, muy fuerte, cuando llegué a Cartagena, Guanacaste, a unos quince kilómetros de Reserva Conchal. Era un miércoles a las seis de la tarde y se había declarado la emergencia nacional por lluvias intensas, pero la Academia de Fútbol Golobio no había suspendido el entrenamiento. En lugar de hacerlo al aire libre, como es habitual, se celebró en el gimnasio de la escuela de la comunidad. Un adolescente empapado venía de Filadelfia, Guanacaste, a más de treinta y cinco kilómetros de distancia. En total, son cerca de ciento cincuenta niños y niñas que practican el deporte dos veces por semana
Golobio Football Academy fue creada en el 2022 por el exjugador Juan Bustos Golobio, reconocido exfutbolista de los famosos clubes deportivos costarricenses Saprissa y el Herediano. «Entrenamos para la vida», cuenta, «no solamente es ir a jugar al fútbol. Muchos de estos niños no acabarán siendo futbolistas profesionales, pero las herramientas que les enseñamos, como la constancia y la disciplina, les van ser de enorme utilidad» en todos los ámbitos de la vida. «A mí el fútbol me educó para la vida, y eso es lo que quiero transmitir a mis alumnos: valores». Reserva Conchal contribuye a la Academia con recursos económicos. Aunque la mayoría de los niños y niñas pagan una mensualidad, muchos entrenan gracias a una beca.
«Hay que pensar en grande. La comunidad de Cartagena no estaba acostumbrada a pagar por asistir a una academia de fútbol, pero esto es algo necesario para dar un servicio de calidad. Hay que pagar por el equipo de entrenadores, las canchas de fútbol, los árbitros, los uniformes e incluso los viajes a los torneos dentro y fuera del país. Gracias a eso hemos podido llevar equipos a torneos en Cancún, México y Panamá», me compartió el entrenador.
Refugio Natural de Vida Silvestre Mixto Conchal
Este refugio, creado en 2009, abarca 11,46 hectáreas de terrenos de manglar que constituyen Patrimonio Natural del Estado y 28,29 hectáreas propiedad de Reserva Conchal. En este pequeño paraíso, donde crecen los árboles guácimo, guanacaste, cenízaro, carao, ceibo, jícaro, roble sabana, michigüiste y cornizuelo, entre muchas plantas más, también se localiza el Estero de Puerto Viejo, donde podemos encontrar gran diversidad de flora y fauna.
Reserva Conchal lleva a cabo diversos estudios sobre el ecosistema, como el análisis del desplazamiento de las manadas de congos (Allouatta palliata) en la zona y el monitoreo de la fauna mediante cámaras trampa. «El avistamiento de un felino grande indica un ecosistema saludable», comenta el líder del programa, ya que su presencia implica la existencia de suficientes presas y, por lo tanto, un equilibrio en el ciclo reproductivo de la fauna.
Además, la organización realiza actividades de reforestación, plantando cerca de mil novecientos árboles al año, de los cuales mil quinientos son donados a la comunidad y cerca de cuatrocientos se destinan a la reforestación dentro de la propiedad. Dentro del Refugio de Vida Silvestre se encuentran dos espacios dedicados a la conservación de abejas: el meliponario, que protege cuatro especies de abejas nativas (jicote de gato, mariola, alitas blancas y chicopipe), con un total de seis colmenas y ciento ochenta mil abejas aproximadamente; y el apiario, que alberga quince colmenas con dos millones y medio de abejas, fundamentales para la polinización de distintos ecosistemas. Las abejas obreras pueden polinizar hasta siete mil flores por día. Gracias a sus esfuerzos de conservación, Reserva Conchal, en colaboración con otros aliados, produce miel de alta calidad, reconocida a nivel mundial. En 2021 y 2023, su miel fue galardonada con premios internacionales de oro y plata.

Voluntariado e involucramiento
Dentro de las múltiples actividades que realiza Reserva Conchal, el voluntariado juega un papel clave, al conectar a los colaboradores con la comunidad. Como parte de la cultura organizacional, todos los empleados deben completar varias horas de trabajo voluntario durante su horario laboral, una iniciativa enfocada a apoyar a grupos de interés, fortalecer el sentido de pertenencia y fomentar la sostenibilidad.
Manejo de residuos
Reserva Conchal recupera el cien por cien de los residuos que se generan en la propiedad y busca valorizar la mayor cantidad de estos implementando estrategias para evitar su envío a rellenos sanitarios. Este enfoque garantiza trazabilidad, confianza, credibilidad y responsabilidad en la gestión de los desechos, contribuyendo así a los objetivos de la economía circular.
Sin embargo, su compromiso con la sostenibilidad va mucho más allá. La organización desarrolla iniciativas tanto dentro como fuera del proyecto, impactando positivamente a la comunidad local y al país en general. Un ejemplo de ello es su apoyo a la comunidad de Brasilito, donde ha contribuido a la reconstrucción de la escuela, la estación de bomberos y la creación de actividades de integración y protección de la naturaleza.
Con su lema «Compartir con el mundo una mejor forma de vivir», Reserva Conchal demuestra que, gracias al esfuerzo de sus colaboradores, es posible transformar no solo su comunidad, sino también su propia vida a través de un propósito claro. Un ejemplo e inspiración para Costa Rica y el mundo.
Este artículo es un adelanto de nuestra revista trimestral nº 50 especial Pura vida, ya disponible aquí.









