
Este artículo es un adelanto de nuestra revista trimestral nº 51 especial Fuego, ya disponible aquí.
Hace años, algunas cuestionables figuras empezaron a extender la estrambótica idea de que una dieta compuesta de alimentos crudos obtenidos exclusivamente del entorno silvestre era lo «natural» y preferible para los modernos seres humanos. La ocurrencia se apoyaba en otra idea: cocinar los alimentos —esto es, calentarlos con ayuda del fuego para cambiar sus propiedades— es una innecesaria imposición de la vida civilizada. Si nuestros antepasados no cocinaban, nosotros no tendríamos por qué.
Existen numerosas evidencias de que, salvo excepciones, la comida cocinada es mejor para nuestro organismo que la comida cruda. Aunque es verdad que algunas cosas casi siempre las comemos crudas, como las frutas, los humanos solemos preferir la comida cocinada en una mayoría de situaciones. Todas las sociedades humanas conocidas cocinan una parte de los alimentos que consumen. De acuerdo a las evidencias arqueológicas, esto ya sucedía hace trescientos mil años, momento en que apareció nuestra especie, el homo sapiens, sobre la faz de la Tierra. Incluso se debate la posibilidad de que la práctica fuese todavía anterior, y algunos autores especulan con que el homo erectus cocinase hace ya dos millones de años. En cualquier caso, podría decirse que cocinar ha formado parte de nuestras vidas desde que existe nuestra especie.
¿Es esta una preferencia «antinatural» derivada de nuestra vida civilizada? La respuesta, aunque a primera vista suene sorprendente, es que no. Los biólogos han observado que muchos otros animales también parecen preferir los alimentos cocidos frente a los equivalentes crudos que, por lo general, forman parte de su dieta. Esta observación no se limita a los animales domésticos, ni siquiera a aquellos animales que viven cerca de comunidades humanas donde pueden robar comida de manera oportunista (lo cual les permitiría acostumbrarse a los alimentos cocinados). También se ha observado esta preferencia en animales salvajes que rara vez entablan contacto con seres humanos y que, aun así, se sienten más atraídos por las versiones cocinadas de un amplio rango de alimentos. Es muy difícil realizar experimentos con criaturas silvestres que habitan zonas remotas, están poco familiarizadas con los seres humanos y son difíciles de manejar. Pero hay un experimento que la naturaleza realiza por nosotros: los incendios fortuitos en regiones donde los únicos humanos presentes son, como mucho, componentes de un pequeño grupo de biólogos que pasaban por allí para estudiar la fauna local.
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jamás entenderíamos por qué la carne asada huele tan bien Cuando lea esto el Frabetti le da un síncope (jeje)
Juaaa. Genial.
No creo que aquel-que-no-mencionaré, lea algo que no sea un comentario a sus , (ponga aqui el calificativo que le parezca oportuno) escritos.
Señora Eva L.
No sé si eres un chaval de 20 años, un camionero de 40 o una profesora de 50.
Pero me haría gracia conocerte.
Yo tampoco concuerdo con aquel-que-no-mencionaré. No hay cosa que diga en la que no discrepe de él (me refiero a política). Y mira que yo también soy muy de izquierda. Se ve que de escuelas diferentes.
U.p.
Ah pero es que aun no sabeis que la EvaL. es el mesmo Frabbeti? Pardillos.
Si nos quedaba más tiempo para inventar o innovar el arte gracias al fuego, ahora entiendo porqué escribo tanto, y no sólo yo: para no aburrirme. Y pensar que creía que fuese un dono transcedental o algo por el estilo. ¡Qué amargura!; una amargura que tendría que ser debidamente cocinada para una mejor digestión. Una intuición impecable que comparto después de la lectura. Excelente y ameno artículo. Gracias.
Pues yo creo que si a esos gorilas del experimento les hubieran dado trankimazin en lugar de ramitas para superar la ansiedad bulímica, la siguiente generación ya estaría viendo masterchef y tendríamos una precuela del planeta de los simios.
Cocinar hizo al hombre, un clásico de Faustino Cordón.
¿Citando a un bolchevique?, a ver si me va a resultar usted un patrimonialista de izquierdas.
Bolchevique tuerto y medio manco por andar con explosivos en la GCE. Loado sea.
No soy un patrimonialista jotdouniano de izquierdas.
Soy de izquierdas, a secas. No espero que lo demás lo sean en un espacio neutral.
A los vegetarianos les va dar igual. Es lo que tienen las religiones. Da igual que les pongas la ciencia enfrente. Con tener fe es suficiente.