Deportes

El Tour con un tobillo, las sonrisas en Italia y bastante pura vida: la historia de Andrey Amador

Andrey Amador
Andrey Amador, 2023. Fotografía: David Ramos / Getty.

Érase una vez un país en América Central. Está entre dos océanos, tiene muchas islas, se ve verde desde el aire y allí humean volcanes que dibujan sendas retorciéndose cual carretera de alta montaña. Que también hay. Carreteras de alta montaña, digo. De las que buscan ciclistas y aficionados. De las que temen todos, desean todos, anhelan todos, rehúyen todos.

Espacios de sol y lágrimas, de lluvia y sonreír.

El hogar del ciclista.

Bicis e historia

Cuentan que las primeras bicicletas se vieron, allá, hace como siglo y medio. Los liberales costarricenses, que importaron ideas, artilugios y ocios. Cuentan que la primera prueba fue en el Parque España, que montaban allí su caballito de acero algunos cachorros de familias influyentes. Cuentan que era diversión, que competiciones pocas, que somos gentlemen sin sudores ni similares, aunque nos organizamos, pues cosa de prócer es el bien organizarse. Club Ciclista Josefino, 4 de agosto de 1896. Cuentan, en definitiva, que para la década de 1940 hubo hasta campeonato nacional, así que está maduro el frenesí. Y en 1965 incluso se hace una vuelta. Oh, sí, la I Vuelta a Costa Rica. Cinco etapas entre sesenta y ciento cuarenta kilómetros, para un total de quinientos veintiuno. Días 27 a 31 de diciembre, porque las primeras ediciones se hicieron concluir con la Nochevieja, por acelerar festejos (hoy se busca navidad o alrededores). Cuatro equipos costarricenses, más los seleccionados de Guatemala, Nicaragua y Panamá. Veintiocho paisanos, contando todos. Miguel Ángel Sánchez fue el primer líder. Su hermano José Luis, a quien todos llamaban «el Negro», es ganador de inicio… Esa familia conquistó cuatro de las cinco etapas (la otra fue para Carlos Luis Castro).

Desde entonces… bueno, fecha tras fecha, sin falla, hasta diciembre de 2024. De José Luis Sánchez a Luis Daniel Oses. Han ganado la Vuelta a Costa Rica ticos, colombianos, mexicanos, guatemaltecos, un venezolano y otro de los Estados Unidos. Premio que se reparte. Y leyendas, desde el primitivo Evangelista Chavarría, ejemplo de humildad y reciedumbre, hasta los Emilio Artavia, Saturnino Rustrián, Carlos Alvarado Reyes, Juan Carlos Rojas o el legendario Andrés Brenes. También Federico Ramírez, el Lico. 

Y él, claro.

Él.

No lo hay mayor. 

(Hoy Costa Rica cuenta con una veintena de ciclistas profesionales compitiendo, en todas las categorías, por el mundo).

Una rara avis

Primero, los nombres. Porque los nombres son importantes, los nombres sirven para conocer las cosas, sí, pero también para aprehenderlas. Los nombres tienen poder, visten y marcan.

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4 comentarios

  1. “Gregario”. Esta palabra me suena más a un compinche de banda armada con malas intenciones y no a un grupo solidario. Vaya con este deporte que sigue siendo un misterio para mí. ¿Quién predispone el orden de partida tan heterogéno? ¿Por qué miran continuamente para atrás los que van primeros? ¿Por qué los grupos que comandan se alternan como si estuvieran de acuerdo? Me parece entender que los gregarios rodean al as para protegerlo, darle reparo e ínfulas. ¿Estando en el medio de su grupo es posible que el esfuerzo pedalero sea mínimo con un viento en contra menor, como para descansar digamos? Linda imagen sería. Como las abejas con su reina. Usted sigue siendo el portavoz de un deporte misterioso, con arcanos indecifrable, pero lo hace tan bien que es un gusto leerlo. Muchísimas gracias.

  2. ¿Quién predispone el orden de partida tan heterogéneo?: Los directores de equipo.
    ¿Por qué miran continuamente para atrás los que van primeros? : Para medir la distancia con los de atrás.
    ¿Por qué los grupos que comandan se alternan como si estuvieran de acuerdo? : Porque están de acuerdo.
    Me parece entender que los gregarios rodean al as para protegerlo, darle reparo e ínfulas. Exacto.
    ¿Estando en el medio de su grupo es posible que el esfuerzo pedalero sea mínimo con un viento en contra menor, como para descansar digamos? Si.
    Arcanos indescifrables descifrados.
    Saludos cordiales!

    • Muchísimas gracias, estimado. De aquí en adelante podré dedicarme única y exclusivamente a hinchar por un candidato (si es uno del montón, un gregario digamos, mejor) sin tener que preocuparme por la escenografia o la trama de intereses deportivos de este maravilloso espectáculo. A sudar tupido, a respirar con afán juntos, a sufrir con él en la agónica y fatal volada final; un riñón mío le haría falta para el esfuerzo postrero. Después de la pelota de cuero, la bici es el mejor invento del hombre. “Va la culebra de pedaleros por los campos yermos de España vista del cielo, el sudor lubrifica los sueños por más que ofusque la vista, sin frenos en bajada, los sueños, el dolor en subida, los sueños, y levantar los brazos al final dejando a la bici que llegue mansita…” cantaba un poeta de mis pagos.

  3. Pingback: La historia de Andrey Amador: un ciclista costarricense que superó obstáculos en su carrera profesional - Hemeroteca KillBait

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