
Como hemos visto, Catalunya se ha consolidado como un referente en la aplicación de tecnologías digitales al patrimonio cultural, articulando un ecosistema dinámico que combina experiencias inmersivas, iniciativas museográficas innovadoras, centros de investigación de excelencia y programas universitarios especializados en humanidades digitales. En este mapa, no exhaustivo, pretendemos mostrar algunos ejemplos notorios del ecosistema catalán relacionado con las aplicaciones tecnológicas al patrimonio cultural. Abordaremos espacios visitables con experiencias de distintos tipos (visitas XR, videomappings o reconstrucciones digitales, entre otras), universidades en las que se imparten títulos relacionados con las humanidades digitales, así como los centros de computación en los que la investigación cultural está presente.
Si nos acercamos a Barcelona, allí destacan lugares como el Espai Moja, un centro multimedia que ofrece información interactiva sobre el patrimonio catalán; la Casa Batlló, que ha incorporado elementos de realidad aumentada y un cubo inmersivo para enriquecer la visita; así como Ideal Centre d’Arts Digitals, especializado en exposiciones inmersivas con un enfoque artístico y cultural.
En el conjunto del territorio catalán, diversas iniciativas digitales y tecnológicas han transformado la manera en que se presenta y experimenta el patrimonio. El proyecto Empúries Virtual permite recorrer la ciudad griega y romana de Empúries mediante entornos de realidad virtual y aumentada. De modo similar, la sala inmersiva del yacimiento de la ciutat ibèrica d’Ullastret, una de las pioneras en Catalunya, reconstruye digitalmente la ciudad ibérica. El Museu Casteller de Catalunya, en Valls, integra experiencias inmersivas que combinan tradición y tecnología.
Una de las experiencias más emblemáticas es el videomapping de la església de Sant Climent de Taüll, una interpretación contemporánea del arte románico que ha sido premiada internacionalmente. Proyectos como la visita virtual al conjunto romano de Centcelles, el innovador Espai Cràter en Olot, y los espacios inmersivos en la Casa Natal de Salvador Dalí o el Teatre-Museu Dalí en Figueres —considerado el primer espacio inmersivo creado por un artista—, demuestran la diversidad de enfoques que se pueden aplicar a la reinterpretación digital del patrimonio.
El proyecto Ulls de la Història (Ojos de la historia) ha desarrollado visitas en realidad virtual para diversos enclaves patrimoniales como las iglesias románicas de la Vall de Boí, la cartuja de Escaladei, y los pintures rupestres del Cogul, promoviendo una forma de conocimiento sensorial y envolvente (véase el artículo dedicado en profundidad a este proyecto). Otras experiencias incluyen la visita multimedia al Monestir de Vallbona de les Monges, la sala inmersiva del MEV. Museu d’Art Medieval en Vic —con una recreación de la catedral románica—, y el videomapping Tarraco en la Plaza del Pallol en Tarragona, que presenta la ciutat romana de Tarraco mediante proyecciones audiovisuales.
Cabe mencionar también el proyecto CATCAR (Catalunya Carolíngia), centrado en la digitalización documental del legado carolingio, presentado en espacios como el Museu Arqueològic de l’Esquerda en Roda de Ter.
Este impulso no sería posible sin una sólida base académica. Universidades como la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat de Barcelona ofrecen programas de posgrado en humanidades y patrimonio digital. Centros como ENTI (Escola de Noves Tecnologies), el CITM (Centro de la Imagen y la Tecnología Multimedia), y el IASLAB (Interactive Arts & Science Laboratory de La Salle – Universitat Ramon Llull), fomentan el cruce entre artes digitales, patrimonio y tecnología.
En el campo de la investigación científica y computacional, no podemos dejar de mencionar instituciones como el CVC (Computer Vision Center), especializado en tecnologías de imagen aplicadas también al patrimonio, y el Centro de Supercomputación de Barcelona, que desarrolla herramientas para el procesado masivo de datos y la creación de gemelos digitales.
Todo este entramado constituye una manifestación tangible del nuevo paradigma del patrimonio cultural digital, un concepto que trasciende la mera digitalización para construir experiencias interpretativas, accesibles y participativas. Tal como señalan los Principios Internacionales de Arqueología Virtual de Sevilla (2012), la virtualización debe estar orientada por el rigor científico, la transparencia documental y el acceso público.
Catalunya, en este sentido, se configura como un gran laboratorio, ejemplo de innovación en patrimonio y tecnología, donde el legado del pasado se proyecta hacia el futuro mediante herramientas digitales que favorecen la educación, la memoria colectiva y el turismo cultural responsable.








