Cine y TV

‘Watchmen’: nunca cedas, ni siquiera ante el armagedón

Watchmen. Imagen Warner Bros.
Watchmen. Imagen: Warner Bros.

En 2007, Zack Snyder dirigió 300, una adaptación del cómic de Frank Miller. La película —y antes el cómic— despertó sentimientos encontrados entre el público, no ya por su acabado formal, muy fiel a la obra de Miller, sino por las lecturas políticas que se desprendían de ella. 300 permite interpretaciones que la adscriben a espectros políticos totalmente opuestos, y cada cual decidió llevar el agua a su molino.

En 2013, Snyder dirigió El hombre de acero, una nueva película sobre Superman que, sin duda alguna, es la mejor que se ha filmado nunca sobre el superhéroe por antonomasia. De nuevo le cayó la del pulpo. Entre ambas, en 2009, Snyder estrenó Watchmen, una adaptación del cómic homónimo de Alan Moore y Dave Gibbons condenado desde su propio anuncio a recibir el desprecio de muchos aficionados al cómic que no lo consideraban trasladable al cine. También ayudó el hecho de que Moore se desmarcase del proyecto con rotundidad, vetando su nombre de los títulos de crédito y renunciando a cualquier beneficio económico derivado de la cinta. Tras su pase en cines, Watchmen demostró ser una de las mejores adaptaciones posibles.

El planteamiento se basa en una ucronía en la que, en el año 1985, la escalada en la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia alcanza el punto de no retorno y en el ambiente flota el pánico ante una guerra nuclear. Nixon es presidente por quinta vez consecutiva y ha promulgado un acta prohibiendo a los vigilantes enmascarados con la única excepción de uno, el único con auténticos superpoderes: el Dr. Manhattan, un ser que cada vez se aleja más de la humanidad para abrazar su carácter divino. El Dr. Manhattan ha ganado la guerra de Vietnam para los Estados Unidos y es lo único que hace bascular la balanza de la Guerra Fría en favor de los americanos.

En este contexto se produce el asesinato de un antiguo vigilante enmascarado, el Comediante —frío mercenario a sueldo del gobierno—, lo que impulsa a otro de ellos, Rorschach —fascistoide, violento, xenófobo, misógino y también único personaje íntegro del reparto—, aún en activo desafiando a la ley, a iniciar una investigación para descubrir al culpable. El elenco de personajes se completa con Espectro de Seda —novia del Dr. Manhattan al principio de la película—, Búho Nocturno —retirado pero añorante de su época como gloria enmascarada— y Ozymandias —que se ha reinventado como empresario y figura pública de éxito, «el hombre más inteligente del mundo»—.

Snyder demuestra su valía desde los créditos iniciales de la película, resumiendo en pocos minutos a base de fotografías toda una historia del comic book de superhéroes: su nacimiento y auge a finales de los años treinta, su declive tras la Segunda Guerra Mundial y su resurgimiento en los sesenta gracias a un relevo generacional. Este es uno de los muchos temas que se tratan en el cómic, principalmente de forma tangencial en los epílogos textuales, y es uno de los pocos momentos, junto con el final de la cinta, en los que Snyder se aparta de la obra original.

Precisamente ese sería uno de los pocos puntos criticables de la película: su exceso de fidelidad a la obra original. Efectivamente, Snyder se deja llevar por la traslación literal en muchos momentos, incluidos esos zooms con los que comienza cada uno de los comic books y muchas otras referencias visuales donde podría haber explotado con efectos más rotundos momentos concretos de la historia. Así y todo, Snyder no renuncia a hacer suya la historia. Toda la película exuda un innegable y muy apropiado aire kitsch, y tampoco renuncia a algunos momentos humorísticos, tan escasos en el cómic de Moore y Gibbons.

La escena en la que Búho Nocturno, que previamente ha padecido un gatillazo, «eyacula» a través de su aeronave mientras suena a todo volumen el Hallelujah de Leonard Cohen enlaza con las abundantes metáforas visuales del cómic y es antológica. También lo es la entrada de Búho Nocturno y Espectro de Seda en la prisión, planchando a los presos amotinados a través de un corredor como si de un videojuego se tratase, y que trae a la memoria una escena parecida en Old Boy (Chan-wook Park, 2003).

El final de la película, una traición a Moore y Gibbons que mejora y redondea la historia, presenta unas destructoras «bolas de energía» que recuerdan a la explosión que arrasa Tokio al comienzo de Akira (Katsuhiro Otomo, 1988).

Watchmen es una película valiente en la medida en que las amenazas preliminares del público le dejaron serlo, y una película que gana enteros cuanto más se considere —porque lo es— una obra con entidad y un autor propios. Parafraseando al Comediante: «¿Qué ha sido del sueño de ver Watchmen en el cine? Que simplemente se ha cumplido».

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7 Comentarios

  1. Bienvenido Poza Latorre

    Eran dos los justicieros que podían actuar legalmente, el Doctor Manhattan y el Comediante, pero a éste lo asesinan al principio de la historia. Hasta ese momento, estaba activo, trabajando para el Gobierno estadounidense. Y Adrian Veidt, Ozimandias, se había retirado voluntariamente dos años antes de promulgarse la ley mencionada.

  2. Nostalgia pura

  3. Pero… ¿esto es en serio?

  4. En el cómic los llamados super héroes son gente común, mediocres, con defectos. Esa es la gracia del cómic y lo que lo hace rompedor.

    En la pelicula vemos como durante el ataque del comediante están rompiendo paredes a puñetazos. Ahí te das cuenta que son precisamente eso, super héroes. Incluso se glorifica a Rorschach, un tipo despreciable.

    Y el problema, igual que ocurrió con la adaptación de V de Vendetta, es que no se ha entendido la historia, se hace un producto visualmente potente, pero sin comprender el mensaje principal.

    • Me parece que precisamente quedarse en «son muy fuertes, así que se está glorificando la figura del super-héroe» es precisamente quedarse en lo superficial. La película funciona igual que el cómic porque el hecho de que estos personajes puedan romper paredes no enmascara (je) que moralmente sea cada cual más detestable o patético, según el caso.

  5. Ambituerto

    Yo también creo que el final de la peli es mejor que el del cómic.

    Visualmente peca de excesiva, pero me pareció una adaptación que funciona y que tiene múltiples méritos propios. Cuando a Alan Moore se le pase el enfado que lleva contra el mundo (últimamente está más contento, ya que está triunfando como novelista) y la acabe por ver, creo que no podrá tirar demasiadas pestes de ella.

  6. De mis películas y cómic favorit@s. Totalmente de acuerdo con el final de la película, mejor que en el cómic. Banda sonora de lujo. Definitivamente Zack y Nolan mis directores preferidos, salvo algunas excepciones de ambos. Esperando con ganas el Ulises de Nolan

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