
All there’s left is hate, all there’s left is pain.
(«Lost», Mille Petrozza)
Kreator ha sido una banda con una fuerte carga política en sus discos; líricamente hablando, en sus tres primeros trabajos el mensaje se nutre de temas como la opresión, la muerte, la rebelión y la manipulación de la autoridad. En el CD Coma of Souls (1990) comienzan a ahondar en temas como el ecologismo y el antifascismo, pero es en el disco Renewal (1992) cuando comienzan a abordar directamente el tema político en su país y el momentum que vivía Alemania tras la reunificación entre ambas naciones en 1990. Esto pondría fin a más de cuarenta años de división entre el Este socialista y el Oeste capitalista. Este proceso trajo consigo desafíos económicos muy serios, tanto sociales como culturales, dentro de la sociedad alemana.
Alemania enfrentaba el desempleo y una forzada adaptación al nuevo capitalismo. Kreator tenía muy claro que se acercaban tiempos de renovación y de ahí surge el nombre del disco Renewal, un CD que, al igual que el país, estaba entrando en nuevos tiempos y en un estilo que ofendió a gran parte de la fanaticada fiel a la banda. En este disco, los músicos de Essen incorporaban sonidos más industriales y mecánicos en sus canciones: el sonido de la industria que estaba llegando. Esta industria tecnológica entraba de lleno en la nueva y renovada Alemania, en especial en la oriental; por eso canciones específicas como «Brainseed», «Zero to None», «Reflection» y la que quizás toca más directamente este tema, «Europe after the rain».
En las letras escritas por Mille Petrozza (cantante), el optimismo que comenzó en 1990 con la reunificación, dos años después se transformaría en una gran decepción por la crisis económica y el resurgimiento de movimientos extremistas. Finalmente, un tema como «Karmic Wheel», aunque inspirado en el suicidio del político estadounidense Budd Dwyer, también trata sobre la cantidad de secretos que estaban saliendo a flote sobre la policía secreta del Este, la Stasi.
Tres años después de Renewal, la Alemania de 1995 era una nación en plena reconstrucción o, al menos, en un intento de esta. El Este enfrentaría un fuerte desempleo y una adaptación a una política forzada, generando una pérdida de equidad social y política. Esta transición provocaría gran malestar social y un resurgimiento de la extrema derecha, pero al mismo tiempo hubo una efervescencia de movimientos contraculturales, especialmente dentro del metal extremo y el punk, siendo estos estilos los espacios con más fuerte resistencia política dentro de la unificada Alemania.
Curiosamente, Kreator también pasaría por un fuerte proceso de cambios. Mille Petrozza había decidido poco a poco tomar el control total de la banda y las tensiones internas comenzaron a aflorar. Primero saldría Rob Fioretti (bajista), quien consideraba que su tiempo se había agotado en Kreator, y aunque grabaría el bajo en Renewal, su desencanto con el cambio de estilo arrastraría con él, casi de manera inmediata, al baterista y pieza clave de la formación original, Ventor. Él tampoco estaría contento con las decisiones radicales y abruptas de Petrozza al tomar todo el poder en la banda y con el cambio de estilo que se experimentó con este disco en 1992.
Mille Petrozza decide reorganizar la banda y recluta a Christian Giesler, quien permanecería desde ese momento hasta 2019, pero en la batería invita a tocar a uno de los mejores dentro del estilo, Joe Cangelosi, quien venía de la banda norteamericana Whiplash y solo duraría dos años con los alemanes. La formación para 1995 de Kreator quedaría formada por Mille Petrozza (voz y guitarra), Frank Blackfire (guitarra), Christian Giesler (bajo) y Joe Cangelosi (batería), que resultaría, en mi opinión, la formación más extrema y la mejor en toda la historia de Kreator. El giro vendría una vez más de aquel experimental Renewal, con baterías electrónicas, sonidos digitales y cambios en la voz de Mille; la banda daría una vuelta de ciento ochenta grados una vez más.
Slayer recién editaba un disco con un sonido distinto al que nos tenían acostumbrados, Divine Intervention (1994), un CD crudo y bastante extraño para muchos. Sepultura y Machine Head habían modernizado el metal con Chaos A.D. (1993) o Burn My Eyes (1994); Pantera, con su sonido en Far Beyond Driven (1994), y los mismos Anthrax con Sound of White Noise (1993) estaban evolucionando en su sonido, en las mezclas y afinaciones. El metal industrial estaba en pleno auge con Fear Factory, Pitch Shifter, NIN o los mismos Godflesh, que también estaban evolucionando, y una muestra es Selfless (1994), en el que ya hubo un groove más claro en sus composiciones. Por otro lado, el grunge seguía avanzando fuertemente en las revistas especializadas, en MTV y en las radios. Los reyes del thrash metal como Metallica, con su disco homónimo de 1991, o Megadeth con Youthanasia (1994), estaban en otro nivel de producción y, para muchos, se ablandaron. Qué gran traición.
Petrozza estaba en pleno momento de dudas y, con un baterista del nivel de Cangelosi —indudablemente superior a Ventor—, entran al estudio con la producción a cargo de Vincent Wojno, quien ya había trabajado con Machine Head y Testament. Wojno los llevaría a tener un sonido más crudo, radical y directo; la batería suena con una fuerza que nunca más repetiría la banda. El uso de la palanca en los solos al mejor estilo de Slayer es notable, pocas melodías —lo que hoy muchos ven como el talón de Aquiles de la banda al ser una fórmula repetida por dos décadas—. Las guitarras clásicas que utilizaba Mille se cambiaron por unas B.C. Rich con nueva afinación, mientras el sello GUN Records los presionaba para evolucionar en su sonido. Así que deciden grabar un CD llamado Cause for Conflict.
Entran al Ocean Studios Burbank, en California. Recordemos que nos encontramos en plenas protestas masivas por la Proposición 187 de Pete Wilson, el juicio de O. J. Simpson y la tensión racial contra la policía de Los Ángeles. Básicamente el colapso del sueño americano, especialmente en California. Recordemos que uno de los temas que ayudó a desatar, según la censura, muchos de estos conflictos fue gracias a Ice-T con Body Count y su national anthem «Cop Killer» en 1992. Todo esto sucedía, marcando con fuerza y violencia el proceso dentro y fuera del estudio, dando resultado a esta grabación con una nueva voz de Mille Petrozza, más violenta, agresiva, con tendencia más inclinada al hardcore.
Todo esto, junto a unas letras que vienen de una Alemania en pleno momento político lleno de dudas y pocas soluciones rápidas tras la muy amada reunificación, nos lleva a tener hoy el disco, sin duda, con más carga política de la banda, con las letras más explícitamente marxistas, anarquistas y de izquierda, tanto por su uso directo en terminología como por su crítica sistemática al capitalismo, la autoridad y la alienación del mundo. Este disco marcaría el punto de inflexión en el mensaje de la banda, reflejando en casi todos sus temas el contexto alemán y global de mediados de los noventa y convirtiéndose en una de las obras más radicales del thrash metal europeo en esa década, pero también la más incomprendida por fanáticos y hasta por el mismo Mille Petrozza cuando lo ve hoy en retrospectiva.
Proletariado, lucha de clases, alienación, falsa conciencia y una —repito— crítica al capitalismo muy bien justificada, con una contundente impronta anarquista (antiautoritarismo, rechazo pleno del Estado y la obligada acción directa contra todo), y esa profunda sintonía con el clima político y social de 1995 en la nueva Alemania. Ningún otro álbum de Kreator utiliza de forma tan explícita y directa un lenguaje con los marcos teóricos de la izquierda radical. Dentro de la nueva Alemania hubo una fuerte crisis de identidad y una creciente desigualdad este-oeste; el desempleo crecía y la desilusión política con lo nuevo tras la caída de eso que conocieron como socialismo real llevaba a una recesión en puertas. Privatizaciones, recortes y el descontento social en crecimiento lograron que comenzara una fuerte crítica a la nueva democracia liberal, al capitalismo y a las nuevas instituciones establecidas. Fueron necesarios cinco años para que este disco reflejara la ansiedad, el desencanto y la rabia de una generación atrapada entre la promesa fallida de unas mejoras que aparentemente llegaban para unir los dos lados y la pérdida de referentes políticos tras el claro e inevitable colapso del socialismo alemán.
Lo que es resaltante es el fuerte contenido anarquista y estos giros marxistas que tiene líricamente hablando: temas como el que abre el disco, «Prevail», muestran el antiautoritarismo y la alienación de la sociedad que planteaba Max Stirner en El único y su propiedad, con la obligación que tiene el individuo de librarse violentamente del Estado, la religión y la moral abstracta con la que nos alienan. También plantea que la forma de gobierno es simplemente un control establecido para el pueblo: «Moloch masters, democrats. Diplomats desperation, criminal energy. Part of the strategy, focus distraction, pain infection. Manipulation failed, misleading disharmony».
En «Catholic Despot» atacan directamente las estructuras de poder religiosas. Bakunin expresaba que, de existir un Dios, nuestra obligación sería abolirlo. El tema claramente habla del cesaropapismo de las instituciones unidas al poder: «There is no justice, there is no law. There’s no messiah, there is no saviour, there is no god».
Por otro lado, el tema «Progressive Proletarians» es la canción que mejor puede representar la portada del CD: la tecnología y la inteligencia que poseen algunos se encuentran al servicio de la dominación que nos gobierna, no para liberarnos, y la industria cultural de la que nos habla Mille deja claro con el nombre del tema que el nuevo proletario debe ser obligadamente consciente para romper las cadenas de la esclavitud: «Children of the future, get own path to go. Some will choose to follow, some refuse control. Keep the faith in powers of integrity. Progressive proletarians, capitalist strongest enemy». Un fuerte neomarxismo el de Mille Petrozza. La estructura del disco es interesante a medida que se avanza, ya que, mientras el comienzo del disco presenta la obligación del ser humano de rebelarse contra lo establecido de forma anárquica y siempre válida, cuando se acerca a la mitad del disco Kreator nos presenta «Crisis of Disorder». Deleuze nos dice que la esquizofrenia es un síntoma claro del capitalismo: el bombardeo de deseos y contradicciones nos desterritorializa, nos rompe mentalmente o, si lo vemos desde el lado de Freud, al reprimir los instintos la autodestrucción es clara en el individuo, algo que deja claro la letra con la energía intensa destructiva que habla: «Schizophrenic grace, intense destructive energy. Infectious like the plague, obsessive devastation, possession of your brain. Suicidal subversive power, constant crisis of disorder».
Si consideramos que el disco es el viaje de un hombre por el mundo y parte de su vida al despertar contra un sistema, en «Hate Inside Your Head» se puede conectar con Hannah Arendt, quien tenía claro lo que llamó «la banalidad del mal»: tras el juicio a Adolf Eichmann dejó claro que tragedias como el Holocausto no fueron realizadas por monstruos, sino por personas burócratas que obedecían ciegamente órdenes, sin pensamiento crítico y mucho menos moralidad alguna. Wilhelm Reich tuvo la teoría de que el fascismo no era solamente una ideología política: había una represión, un odio frustrado desde la infancia y por eso la necesidad de un líder en la vida; por eso este tema conecta directamente con el pensamiento de la violencia con la que educan a los futuros racistas: «Intellectual master minds, autocrats lead the blind. Cleansing endsieg deprivation, extreme racial separation. Hate inside your head». «Bomb Threat» es el tema clave dentro del viaje de este hombre: es el colapso del Leviatán del que nos hablaba Thomas Hobbes. Si el Estado existe para evitar una guerra entre todos, al perder este regresamos al verdadero estado de la naturaleza: el miedo absoluto. En el libro Los condenados de la tierra, el psiquiatra y revolucionario Franz Fanon decía que los oprimidos utilizan por obligación la violencia para poder, de alguna u otra manera, recuperar su humanidad; ya no es una estrategia, es una necesidad: «People keep fighting back, pushed to the limits in pain. Ready for anything, now or never laws made to break. People keep fighting back, movement united by hate. Together break down the walls, terrorists blood marks their way, panic hits the nation».
Con «Men Without God» retoma el pensamiento de Hobbes con el Homo homini lupus, la letra nos deja claro que no hay razón, no hay Dios, el centro de gravedad de Nietszche, con la muerte de Dios hace que el hombre caiga en el nihilismo absoluto, el paraíso fue una ilusión grita Mille y esto lleva al personaje a caer en el vacío total y esto nos lanza en las nuevas religiones de control de las que nos habla Foucault, «Bizarre moral catastrophe, wasteland left by the almighty. Mindwar of freezing fear, a new kingdom of terror is here. Screaming dying from inside, slave to the master of all lies. Desperate men turning into beasts, scavengers of cancerous disease. Paradise was only an illusion, hell on earth became so real. A place the ancient ones forgot, hordes of men without god». Cuando el hombre pierde toda posible conexión con su entorno y su realidad, no hay placer en nada, pues decide buscar sensaciones extremas para sentirse vivo, eso es «Lost». Georges Bataille buscaba eso en el erotismo, en la violencia (el tema menciona la necrosexualidad) y la muerte da esas experiencias, el amor a sí mismo del personaje en la canción lo lleva a una incapacidad de sentir algo pleno, Freud decía que cuando el instinto de la vida (Eros) se frustraba, pues de manera inmediata la muerte (Tánatos) toma el control, esa es la lucha incesante de los gritos repetidos en la mitad de Petrozza con el Hate cannot die, «No experience too extreme, orgasmic pleasure, abstract dreams. Mercyless perversity, all there’s left is hate, all there’s left is pain».
Nuestro personaje que ya sabe un final cercano, decide romper con la autoridad dogmática, con «Dogmatic Authority». Mijail Bakunin no solo le interesaba atacar al Estado, para él toda forma de autoridad absoluta debe ser revocada, solo destruyendo los dogmas que nos hacen esclavos el hombre puede ser verdaderamente libre. En el anarquismo clásico no puede haber revolución política sin una primero interiorizada revolución interior, ese cambio que no es solo marchar en las calles. Este tema es el que justifica parte de la rebelión de este hombre que grita Hear my call, ese grito, no es la búsqueda de seguidores a su causa para el conflicto, es todo lo contrario es el grito para despertar y no ser manada, «No pessimistic vision, corruption pseudo peace. Propaganda drug of nation, deceiving you and me. A psychosocial revolt, becomes aware, horowing truth. Hear my call! Dogmatic authority falls!». «Sculptured of Regret» es como la escultura a esa catástrofe de ruinas sobre ruinas de la que nos hablaba Walter Benjamin, es esa historia que no es un camino hacia la paz, es todo lo contrario, es el arrepentimiento y la sangre de siglos de equivocaciones, todo nos lleva a lo más básico como seres humanos: matar o morir, «War is reality, peace just a fantasy. Hellish disharmony, repression misery. Kill for your fatherland, this war will never end. In this field of corpses, war drags ever on. Ability to kill the proof, murder and aggression is the rule».
La religión es mencionada en tres momentos claves de este viaje de un héroe contra el poder; la tercera y última es en el penúltimo tema, «Celestial Deliverance». Aldous Huxley en Un mundo feliz nos habla del poder que da el Soma para que la gente pueda ser feliz y no cuestionar nada de la realidad, y en muchos de sus escritos advertía que el ser humano debía tener cuidado en esa búsqueda de un paraíso celestial, ese escapismo peligroso que nos puede desconectar de nuestra obligación como individuos con el planeta, mientras Marx dejaba claro que la religión es el opio del pueblo por adormecer el dolor de vivir en la miseria. Con este tema Kreator deja claro que, al final, esta nueva espiritualidad de muchos no es más que otra forma de consumo masivo de religiones, establecidas o no.
El final llega con «Isolation», la canción que rompe la forma del disco. Es el marco psicológico en el que habita el hombre que ha caminado y ha llevado en hombros este viaje por la rebelión externa e interna. Como mencionamos al inicio a Max Stirner, es curioso que sea el mismo filósofo quien cierre la historia. Stirner proponía que, para ser libre, un ser humano debe separarse de toda institución que desee poseerlo; esa soledad no debe ser vista como un castigo, todo lo contrario: es la única manera de preservar intacto el Yo frente a un mundo caótico y sin posibilidad de futuro. Mille escribe sobre el encierro en un cuarto, esa soledad en la que este individuo intenta procesar el ruido de todo este viaje que ha tenido, del que no queda claro en la historia si salió victorioso o no. Es un tema oscuro, melancólico; en ese mundo infectado con odio, violencia y religiones que manipulan decide esconderse en el único territorio seguro: su mente, «In this life of sadness, true serenity lies within. Dream of distant place, where no soul has ever been. In my mind, no time, no space. So close, misery I can escape».
Al finalizar, queda claro que existe un personaje que hace un viaje; es un disco conceptual sin proponérselo. No he leído absolutamente nada que diga que Mille Petrozza decidió escribir una historia conceptual. Pero parece claro que hay un arco dramático con este personaje que causa el conflicto: él es la causa para el conflicto. Hay un despertar violento y radical contra el establishment; el protagonista entiende su entorno, que rechaza radicalmente. Intenta rebelarse buscando una conciencia política; esta etapa se puede considerar la lucha externa. Luego nos lleva a la realidad social, que es la decepción y el caos que este despertar produce: una sociedad conformista que no busca la libertad, un mundo sin Dios, sin moral, en el que ninguno decide expresar que hay que rebelarse, y esto lo lleva a un colapso interno. Luego de buscar experiencias extremas en este mundo caótico para llenar el vacío, busca en un despertar celestial otras soluciones que también lo arrastran a la nada, y la conclusión es que solo en la soledad se puede encontrar la salvación. La búsqueda de la anarquía como concepto al final es otra simple utopía, como el comunismo, el socialismo o el capitalismo. Se convierte en un ermitaño, un hombre que, como cierra la canción, «En mi mente, sin tiempo ni espacio, tan cerca de la miseria de la que puedo escapar».
La portada fue diseñada por un artista de nombre Junior; existe muy poca información sobre este diseñador. En ella, un individuo con ojos cerrados, aparentemente cosidos, no ve hacia afuera, rodeado de máquinas. Una mezcla primitiva entre un hombre y máquina, pero con una máscara de oxígeno que al mismo tiempo pareciera el hocico de un cerdo. Sobre su cabeza hay tres resortes industriales o bujías que parecen electrodos de control con rayos dirigidos hacia un triángulo y el ojo de los Illuminati, ese que todo lo ve en su frente; no es el Ajna chakra, es el símbolo conspiranoico por naturaleza. El color verde oxidado y un azul gélido: no hay calidez en nada, no hay nada humano; al final todos somos máquinas en esa estructura del poder. Pareciera un proceso de embalsamamiento de un ser humano combinado con una máquina, un ser silenciado por el frío y los cables. Este personaje no grita: ha perdido la batalla contra el poder o bien podría ser una víctima del vacío y el frío de un mundo en el que, como pareciera contar la historia, decidió aislarse para siempre.
Mille Petrozza ha sido un fuerte crítico de este disco; para él ha sido un disco de transición en la banda, un disco de cambios cuando la banda estaba sin un posible rumbo. Según sus propias palabras, es un disco «sin alma», frío, que refleja muy bien el ambiente que había dentro del estudio, que no era de total cordialidad. Pero el momento interno que vivía Mille Petrozza era muy parecido a la estructura del disco y del personaje principal de las letras. Mille estaba dudoso del futuro de la banda y de la industria musical; hay mucho enojo por todo este entorno y de alguna manera queda demostrado en la grabación.
Mientras el marxismo prometía la liberación del proletariado y el capitalismo la prosperidad universal, en Cause for Conflict la banda Kreator, liderada por Mille Petrozza, nos entrega el cadáver de ambos muy bien servido. Lo que comienza con una furia de acción directa y necesaria colectiva contra un sistema que fracasó, fracasa y fracasará termina siendo el aislamiento absoluto y el entender que es una lucha que no podrá ganarse. Es quizá el disco más lúcido de Kreator, el más honesto líricamente hablando por cómo fue escrito, por lo que rodeaba la grabación en California, por lo que sucedía en el mundo y dentro de la banda.
El proceso en Kreator que va de Renewal (1992), con el renacer y un cambio prometido; luego Cause for Conflict (1995), la tesis, la rabia y el grito por destruir lo establecido; Outcast (1997), la antítesis, el rechazo a ser parte del sistema; y cierra con Endorama (1999), la síntesis, la aceptación de la soledad, una belleza melancólica con el cierre del siglo.
Para mí es uno de mis discos favoritos de Kreator, quienes tienen una discografía absolutamente perfecta hasta la edición del CD Endorama en 1999, un disco que fue el cierre por todo lo alto de la discografía de la banda. Otro disco que resultó un gran cambio para bien en los germanos. Con Endorama Mille Petrozza una vez más se jugó una carta riesgosa de un cambio maravilloso. Pero hablar de Endorama merece otro artículo.
Luego de la presentación en 2001 de Violent Revolution, la banda entró en un espiral en el que no se ha arriesgado más. Han sido discos que, aunque tienen el sello indudable de Kreator y la calidad, no han logrado —al menos a mí— emocionarme a niveles como desde 1999 hasta sus inicios.









Pedazo de artículo y esperando con ganas el de Endorama.
Mil gracias Ramon. Un fuerte abrazo, vendrá Endorama.
Más trabajos así muy interesante
Gracias Jessica. Un fuerte abrazo. Vendrán otros.
Vaya interesante tema me gusta Kreator y ese no estaba en mis discos favoritos pero uno lee esto y hay que buscarlo escuchandolo tomando notas tema a tema a esperar el de Endorama que tampoco es de mis favoritos pero creo que lo sería si uno lee algo así. Excelente trabajo
Que bueno Manuel lograr que te acerques a los discos con otra visión, es lo que justamente buscaba. Gracias doy a Jot Down por la oportunidad de que puedas leerme.
Muy buena publicación es un disco que no se entiende y con el pasar de los años está tomando su espacio aunque los mismos Kreator niegan de el, más publicaciones así
Gracias Cesar. Un gran abrazo desde Caracas.
Gran texto y es muy interesante como logra mezclar conceptos políticos que parecen poco cercanos a ese estilo musical
Gracias Livia, creo que se logra muy bien mostrar los conceptos. Gracias por leerme, un abrazo desde Caracas.
Totalmente de acuerdo, tras Endorana llegaron los discos en serie con el sonido clásico de kreator, falta de inspiración, refritos uno tras otro…
Cause for conflict es de mis favoritos de los alemanes: ese toque hardcore, punk a veces, el sonido crudo y muy rápido, una batería descomunal… Muy muy bueno e infravalorado
Muchas gracias Pablo. Todo Kreator me encanta, pero sin duda luego de Endorama hay una falta de inspiración. Gracias por tus palabras.
Gran texto, descriptivo y analítico. Enhorabuena.
Hace poco descubrí «Endorama» y me sorprendió positivamente pese a que no había escuchado buenas cosas de él. Esperaremos ese artículo como agua de mayo.
Saludos Eladio. Mil gracias por tus palabras. Soy un defensor de Endorama. Creo que está entre mis tres favoritos de la banda. Ojalá termine ese artículo pronto. Quiero darle o al menos ayudar a darle el lugar que merece. Un abrazo.
Me alegra mucho leer este artículo que logra llevar el rock a otro nivel que bien que esto se puede leer en redes y no tantas tontería no conocía esta pagina y es maravillosa hasta una entrevista con Dave Rotten encontré sigan apoyando el estilo con cosas tan bien escritas que no sea solo hablar de la banda y ya muy buena lectura de domingo
Querido Alfredo, muchas gracias por tu comentario. De verdad, Jot Down me dio la oportunidad de estar aquí con este texto y veo que ha sido valioso para muchos. la entrevista con Dave es oro puro. Un abrazo.
Muy buen artículo , hace poco escuché el endororama y no es tan malo como muchos me dijeron , me justa mucho kreator y estoy en misión de oírlos todos , tu texto entrega valiosos conocimientos que deben ser tomados en cuenta para disfrutar aún más la obra creada , de verdad gracias por la información , buen trabajo y esta demás decir que a la espera del analisis del Endororama quedo .
Un abrazo desde Chile.
Muchas gracias Miguel. Cause for Conflict es de mis favoritos y sin duda vendrá el exto de Endorama, un disco al que se le ha prestado muy poca atención. Mil gracias de nuevo y otro abrazo desde Caracas, hasta Chile.
Este texto es muy importante por la forma en que mezcla política y filosofía con rock todas las referencias que hace me parecen muy acertadas, ojalá sigan apareciendo ensayos de este nivel, felicidades. Saludos desde Colombia
Gracias Luis. Que bueno que Jot Down apoya esta iniciativa, ojalá sea el primero de muchos. Un fuerte abrazo desde Caracas.
Gran e interesante trabajo filosofico y politico de uno de los discos olvidados de Kreator a la espera del otro gran disco Endorama, debería hacerse la trilogía Cause for Conflict, Outcast y Endorama. Hasta allí llegaron los kreator luego de esos discos no se puede escuchar de nuevo esa banda
Gracias Andres por tus palabras Interesante propuesta de la trilogía, los 3 discos es posible que tengan una unión entre música y letras. Un abrazo desde Caracas.
Excelente trabajo es muy complicado conseguir textos en la música extrema tan bien escritos
Mil gracias Jose, por esa misma razón decidí escribirlo, es complicado encontrar textos así. Un abrazo desde Caracas.
Me ha parecido un gran artículo. Enhorabuena.
No es habitual que se diseccionen trabajos como el citado de Kreator con tanta exactitud, la verdad.
Lo he disfrutado enormemente, pues estos alemanes, desde que los escuché por primera vez con trece años (Extreme Agression) me parecieron distintos al resto. Y aún habiéndolos dejado unos años en el alero de las escuchas, desde la pandemia volví a recurrir a sus temas.
Felicidades.
Gracias estimado Juan, un honor leer tantos comentarios positivos. Somos más que fanáticos de la banda, un disco como del que decidí escribir creo que es de los mejores de la banda y ha sido olvidado hasta por ellos mismos. Pienso como tú, Kreator siempre fueron distintos y eso los hizo maravillosos. Un fuerte abrazo y ya viene otro texto en el que estoy trabajando.