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Hoy me apetece visitar Menfis y sus necrópolis, en Egipto. Ayer ya estuve en los sitios arqueológicos de la isla de Meroe, en Sudán, y creo que mis siguientes destinos serán el imponente Ksar de Ait Ben Hadu, en Marruecos, y el espectacular oasis de Al-Ahsa, en Arabia Saudí. No, no estoy desvariando: todo esto ocurre en la pantalla de mi ordenador gracias a Dive into Heritage, una innovadora iniciativa de la UNESCO, financiada por el Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudí.
Dive into Heritage se sirve de la tecnología para la promoción, salvaguarda y transmisión del patrimonio mundial. A través de modelos 3D, mapas interactivos, narrativas geolocalizadas y material audiovisual se puede acceder a la historia y a los valores universales excepcionales de los sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial y ver con detalle los elementos que los conforman. En la primera fase del proyecto, que arrancó en 2022 y ha terminado a finales de 2025, la iniciativa se ha centrado en la región de los Estados Árabes, aunque el objetivo es incluir otros países en siguientes fases.
Para desarrollar este ambicioso proyecto ha sido imprescindible el trabajo del Centro Satelital de las Naciones Unidas (UNOSAT), que forma parte del Instituto de las Naciones Unidas para Formación e Investigación (UNITAR). En UNOSAT utilizan tecnologías de información geoespacial que ayudan a la toma de decisiones para la paz, la seguridad y la resiliencia. Manuel Fiol, supervisor de Producción de Imágenes Satelitales en UNOSAT, se incorporó al centro en 2013: «UNOSAT es un programa asociado a Naciones Unidas; no dependemos directamente del secretario general ni recibimos fondos, nos autofinanciamos».
Antes de Dive into Heritage, el patrimonio cultural estaba presente en algunos proyectos de UNOSAT, pero no con tanta profundidad: «Cuando yo llegué al centro, los dos grandes pilares eran la evaluación de daños en caso de desastres naturales y la evaluación de daños en contextos de conflicto, dentro del ámbito de las violaciones de derechos humanos. Insistí en que, sobre todo en conflictos, el daño al patrimonio cultural puede considerarse crimen de guerra. Era esencial desarrollar capacidad específica en este ámbito para poder documentar esos daños y ser un referente para la UNESCO a la hora de evaluar estos contextos con imágenes satelitales», comenta Manuel.
«En 2017, UNOSAT y la UNESCO firmaron un acuerdo de colaboración. Desde entonces, cada año, gracias a donaciones que recibe la UNESCO, nos asignan fondos para que, en caso de desastre natural o conflicto, podamos hacer evaluaciones de daños sobre sitios del patrimonio mundial utilizando imágenes satelitales. La mayor parte de lo que evaluamos son bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, pero a veces vamos más allá y analizamos patrimonio no inscrito. Ahora, por ejemplo, estamos trabajando en la Franja de Gaza», explica Fiol.
En este contexto llegó Dive into Heritage, fruto de la colaboración de la UNESCO y una de sus mesas de trabajo, Arab States Desk, que se ocupa de los países de la región árabe: «Una vez cerrado el acuerdo de financiación con Arabia Saudí, la UNESCO nos pidió una evaluación experta: cómo empezar a digitalizar patrimonio en determinados países de Oriente Medio», recuerda Manuel. Tras realizar una prueba en la que se digitalizó un sitio patrimonio mundial, con un modelo 3D combinado con imágenes satelitales, y se colocó en un entorno digital donde se podía explorar, rotar, acercar…, la propuesta tuvo luz verde.
Pero, para lanzar un proyecto así, era necesario contar con una plataforma lo suficientemente potente, atractiva e intuitiva que pudiera acercar estos sitios patrimonio mundial a cualquier persona, en cualquier parte del mundo. El reto lo asumieron dos empresas españolas, Integra Tecnología y Deusens. Álvaro Antoñanzas, cofundador de Deusens, cuenta cómo llegaron a Dive into Heritage: «Deusens nació en 2014, fuimos una de las primeras empresas de realidad virtual de España y en la actualidad nos definimos como un estudio de desarrollo creativo. Con Integra siempre hemos tenido buena relación, porque ambas empresas somos de Zaragoza y teníamos muchas ganas de colaborar en algún proyecto. La oportunidad llegó con la invitación al concurso internacional convocado por la UNESCO para desarrollar la plataforma web para Dive into Heritage. Joan Sastre nos propuso trabajar en una propuesta conjunta que terminó siendo la seleccionada».
Desde el inicio, Dive into Heritage ha presentado varios desafíos. Para UNOSAT, el mayor reto fue agrupar todos los datos de los que disponían y hacerlos coherentes: «Recibimos modelos 3D de los sitios patrimonio mundial de varios países presentes en el proyecto; sin embargo, no todas las informaciones estaban en el mismo formato ni se habían capturado con la misma metodología, y las calidades de las imágenes eran muy dispares», expone Manuel Fiol. «Tuvimos que definir, junto con varios expertos de la UNESCO, una metodología clara para recibir e incorporar datos al sistema, determinar cuándo se debían realizar limpiezas, conversiones u optimizaciones de archivos y, después, volcarlos en la plataforma digital».
Por otro lado, uno de los requisitos de la UNESCO era garantizar que el contenido de la página web de Dive into Heritage se pudiera editar sin necesidad de contar con una figura externa al proyecto: «El reto era grande, porque muchas de las personas que iban a gestionar la plataforma no tienen un perfil técnico. Así que hubo que diseñar algo muy sencillo de usar», declara Fiol. Este último desafío fue asumido por Integra y Deusens, como explica Álvaro Antoñanzas: «Creamos un backend, una herramienta de gestión que permite elaborar tu propia web y que requiere un mantenimiento mínimo que podrán realizar desde la UNESCO. Esto no fue fácil, ya que teníamos que pensar en un diseño para personas que no acostumbran a trabajar con modelos 3D o a actualizar una web. Pero, tras muchas horas de programación, conseguimos un backend donde alguien no especializado puede entrar y armar una experiencia que case perfectamente con las necesidades de Dive into Heritage».
Además, el proyecto requería un carácter inmersivo en el marco de una página web, con las limitaciones que ello conlleva. Deusens e Integra lo resolvieron con agilidad: «Jugamos con el espacio tridimensional y utilizamos un motor gráfico web, similar a lo que se utiliza para hacer videojuegos, una tecnología que combina la computación gráfica tridimensional y el tiempo real, donde controlas la cámara y eliges dónde vas, qué miras o cómo rotas el modelo 3D. Tú puedes dirigir tu propia experiencia», manifiesta Álvaro.

La web de Dive into Heritage, en esta primera fase, se puede consultar en inglés, francés, español y árabe, y se pueden visitar quince sitios declarados patrimonio mundial en nueve países diferentes de Oriente Medio. La experiencia ofrece un recorrido inmersivo en el que se puede ver e interactuar con un mapa 3D del globo terráqueo, donde aparecen los sitios patrimonio mundial. Al clicar sobre ellos, una línea de tiempo interactiva muestra y recorre su origen e historia mediante modelos 3D y animaciones.
El proyecto tiene una clara vocación de herramienta didáctica y se dirige al público en general: «El gobierno de Arabia Saudí quería que el proyecto fuera accesible a distintas generaciones y en países con diferentes niveles de acceso digital. La idea es poder llevar esta experiencia a distintos lugares y acercar el patrimonio mundial a gente que, por motivos económicos o de otra índole, no podrá viajar a esos sitios», apunta Fiol, a la vez que aclara que el proyecto contempla la apertura de públicos en un futuro: «Una parte de lo que quiere conseguir Dive into Heritage es ser lo suficientemente atractivo para jóvenes y adultos de distintos países y, al mismo tiempo, ofrecer contenido patrimonial sólido».
Esto se logrará a lo largo de las diferentes etapas del proyecto: «El proyecto está articulado en tres fases. La primera, en la que estamos ahora, tiene por objetivo llegar al público general. La segunda fase quiere atraer y facilitar herramientas a profesionales del patrimonio, como arqueólogos, gestores o técnicos, y que la plataforma esté más orientada a la evaluación de daños, como presiones urbanísticas que afecten a un bien o proyectos de urbanismo que puedan poner en peligro elementos patrimoniales. En la tercera fase, la idea es afinar aún más ese tipo de herramientas para que sean realmente útiles a las administraciones públicas y organismos responsables en la toma de decisiones que afecten a la preservación del patrimonio», señala Manuel.
Las siguientes fases del proyecto contemplan la inclusión de otros hitos patrimoniales y la expansión a otras regiones del mundo, así como seguir optimizando la web para ofrecer la mejor experiencia posible desde cualquier dispositivo. Muchos países han mostrado su interés en Dive into Heritage, aunque «es necesario distinguir entre unirse y aportar. Unirse, en el sentido de figurar en el proyecto, le interesa a mucha gente; otra cosa es aportar económicamente, financiarlo», aclara Manuel. «Con la situación política global actual, muchos países están desviando recursos hacia el sector de defensa y reduciendo sus aportaciones al ámbito humanitario y cultural», indica Fiol.
Sea cual sea el futuro de Dive into Heritage, es innegable el impacto positivo que proyectos como este tienen sobre el patrimonio cultural y la importancia de su digitalización como medida de protección y prevención. «Cuando existe un proyecto de este calibre dentro del sector del patrimonio cultural, donde la tecnología está aplicada de esta forma, los profesionales del sector ya no tienen que imaginarse cómo podría ser porque lo están viendo de una manera completamente directa, lo cual ayuda mucho a la hora de plantear propuestas de esta índole», afirma Álvaro. En Deusens e Integra no saben si volverán a ser seleccionados para desarrollar la fase II de Dive into Heritage: «Seguramente vuelva a salir el concurso y cabe la posibilidad de que en esta ocasión no ganemos, pero a mí me encantaría poder hacer más experiencias en realidad virtual relacionadas con el patrimonio cultural», confiesa Antoñanzas. «De hecho, este año hemos tenido la oportunidad de realizar dos proyectos más relacionados con el patrimonio de los que estoy muy satisfecho: una experiencia virtual sobre el Santo Grial y su paso por Huesca y una reconstrucción inmersiva de la Calahorra romana».
El futuro de Dive into Heritage es prometedor, siempre y cuando tenga el presupuesto necesario: «Sí, el potencial está ahí. El gran problema ahora mismo es la financiación. El proyecto requiere, a veces, organizar misiones de campo cuando la información que nos entrega un país no alcanza los estándares mínimos, y debemos viajar al sitio, recopilar nuevos datos con fotogrametría, escáner láser, etc. Todo esto implica gastos de viaje, logística, autorizaciones… y es necesario contar con una base económica sólida para poder llevarlo a cabo», argumenta Fiol.
Esta incertidumbre, sin embargo, no impide soñar con un futuro para el proyecto: «Sería increíble que Dive into Heritage fuese un proyecto en el que aplicar tecnologías inmersivas, realidad virtual», afirma entusiasmado Álvaro, y Manuel confirma: «Esa es la aspiración de fondo». Tras pensar unos segundos en ese futuro utópico de Dive into Heritage, Antoñanzas concluye: «Lo que de verdad me gustaría es que estuviera España dentro del proyecto».









