Entrevistas

Carlos Areces: «La ironía ha desaparecido. Cualquier cosa que digas te retrata en serio»

Carlos Areces

Esta entrevista se encuentra disponible en papel en nuestra trimestral nº37 especial Círculos polares.

Probablemente no es consciente, pero Carlos Areces (Madrid, 1976) describe insistentemente a los demás con la palabra que más lo define a él: fascinante. En tres horas, la pronuncia no menos de cien veces, no más de mil. Le fascinan mucho muchas cosas: los cómics —justo antes de que lleguemos ha recibido un original de Bruguera y saliva al confesar que es feliz—, un trío de actrices de ojos descomunales, el subnopop —es el cincuenta por ciento del grupo musical Ojete Calor, uno de sus más perfectos próceres—, perseguir intérpretes de talla internacional, el cine… y las fotos de muertos. Es la excusa que hemos encontrado para plantarnos en su casa, la publicación del libro Post Mortem (Titilante), donde comparte con el mundo su colección privada de daguerrotipos, ferrotipos y postales de los siglos XIX y XX, escrito por la académica Virginia de La Cruz Lichet.

El ambiente es todo menos fúnebre, disculpen el cliché. Areces, a medio camino entre un maestro de ceremonias y un niño sobreexcitado aparece y desaparece por la cortina de terciopelo rojo que preside su salón, trayendo en ristre toda clase de artefactos y curiosidades. Su debut en el cine en una película de Bond, su foto con Tarantino, viñetas inencontrables, un documental sobre entierros de pandilleros en Puerto Rico… Si existe la entrevista multimedia, es esta. El actor, cantante y dibujante repasa su carrera de adelante hacia atrás (al revés también), saltando de mito en mito sin percatarse —los verdaderos nunca lo hacen— de que él ya es un poco todo eso. El habitante de una tienda de curiosidades donde se apretujan Ridley Scott y Cañita Brava, Angela Lansbury, Francisco Ibáñez y Encarna Sánchez. Le dicen «de culto», le dicen «polifacético», pero insistimos: Carlos Areces fascinante. Mocatriz de risa ratonil, quizá, pero fascinante. 

En la introducción del libro desvelas que a la fotografía post mortem no has llegado por ningún laberinto secreto, sino a través de Los otros, de Amenábar. 

Sí, precisamente por eso le pedí que escribiera el prólogo, tenía perfecto sentido. Yo ya era coleccionista de fotografía antigua, porque me gusta mucho todo lo que tiene que ver con los aspectos más familiares, las bodas, las comuniones, la intimidad familiar… Me fascina. Me interesan bastante menos la fotografía militar, el paisajismo… Prefiero lo que estaba pensado para ser consumido básicamente entre los miembros de la familia. La fotografía post mortem cumple sobradamente todos esos patrones. 

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4 comentarios

    • Buenas,

      Te me has adelantado. Intentaré ser breve:

      1) El mánager o el responsable de prensa de Ojete, un tío muy majo, nos ofreció esa entrevista. Ojete Calor tenían entonces dos o tres días de vida y lo lógico es que las revistas no se mataran por sacarlos, así que empezaron por medios pequeños como el nuestro. Nosotros no buscamos esa entrevista. Es el típico toma y daca con las agencias: yo te hago esto y después tú me das aquello que es lo que en realidad me interesa.

      2) Nunca hubo una entrevista como tal, se trató de un triste cuestionario. Nunca tuvimos contacto de ningún tipo, aunque Carlos lo cuente como si nos hubiéramos batido florete en mano. Los cuestionarios son la lacra de Internet y, en mi opinión, el fin del periodismo; pero la gente es vaga y prefiere eso a una entrevista de verdad. En fin, como digo, nadie conocía a Ojete, mucho menos yo, y cuando los vi automáticamente pensé que iba a entrevistar a unos personajes de Muchachada Nui, no a un grupo «de verdad». Error mío, y lo asumo. Pero eso es lo que tenía en la cabeza cuando redacté las preguntas: una broma. Ahora que vuelvo a leerla, diez años después, diría que una broma de dudoso gusto. No era precisamente mi estilo atacar de esa manera. Lo dicho, me lo estaba tomando como una broma.

      3) Recibimos sus respuestas y en ese momento me doy cuenta de que ni yo he entendido a Ojete Calor ni ellos han entendido que todo era una coña. Es más, debían de creer que estaban «hablando» con Diego A. Manrique o con Carlos Boyero. Si quieren atacar al «sistema», que empiecen por ahí, no por cuatro desgraciados que tienen una revista en Internet en parte por placer, en parte por pasión.

      4) JAMÁS nos negamos a publicar aquello. Pero la cuestión era que una entrevista así no les iba a servir de nada a efectos promocionales —no éramos la Rolling Stone, ni siquiera éramos una revista de música— y que a nosotros maldita la gracia que nos hacía publicar ese intercambio de hostias a mala baba. ¿Solución? Se acordó con el mánager que enviaríamos otro triste cuestionario, esta vez más ajustado a lo que ellos querían, con referentes «serios», preguntas «serias», bla, bla, bla, que es esa entrevista que tú has enlazado desde mi blog personal pero cuyo original está enlazado desde la web de Ojete:

      http://www.factorymag.es/factoryvips/carlos-areces-y-anibal-gomez-la-bajona-tiene-su-punto-y-los-artistas-deprimentes-lo-molan-todo/44100/

      5) El duelo a muerte contra la prensa musical (sin ser yo nada de eso) del que habla Areces se solventó con paz y armonía. Creo que es evidente. ¿Por qué, si no, me iban a dar otra entrevista en las mismas fechas? Es más, como comprenderás, después de 10 años ni me acordaba de aquel primer cuestionario. Quiero creer que Areces nunca supo nada de esto y que fue Aníbal quien respondió a aquellos cuestionarios o, como mínimo, al segundo de ellos, al «bueno». Quiero creerlo porque, de no ser así, Carlos estaría mintiendo con conocimiento de causa y utilizando el nombre de alguien para montarse una película de vengadores y villanos (en la que él gana, claro, y en la que no deja que el villano diga ni mu con la u. Todo un demócrata).

      6) Cuando leí esta entrevista en la versión en papel de JotDown no pensé que estuviera hablando de mí… hasta que me dio por ir a su web a ver la «entrevista». Así que les envié un correo contándoles todo esto, por si no lo recordaban, y pidiéndoles que, al menos, retiraran mi nombre del documento que tienen ahí colgado, ya que entre ellos y yo, entre su mánager y nosotros, hubo un pacto al que accedieron y del que se beneficiaron con una entrevista de bastante calidad para lo que se estila hoy en día (mejorando lo presente, claro). No se trata de mi gran prestigio —nunca me he ganado las habichuelas con esto, ni siquiera en JotDown—, de mi ego ni del tremendo amargor que arrastro por ver triunfar a Ojete Calor (que me parecen cojonudos para cualquier after, y bien que los he disfrutado), se trata de ser justos y de no hacer exactamente lo que no quieren que hagan con ellos: linchar, calumniar, distorsionar, etc., etc.

      y 7) Espero que Carlos o Aníbal, o alguien cercano a ellos, lean esto y rectifiquen. No quiero disculpas ni historias; solo que retiren mi nombre de su película de indios contra vaqueros. Porque al final da mucho juego (tres preguntas en esta entrevista), así que no quiero privarles de eso. Quiero privarles de que utilicen mi nombre estampado en un documento que, por otra parte, era y es de NUESTRA PROPIEDAD. Esto a la Rolling Stone no se lo hacen, ya te lo digo yo. Les meten un puro por protección de datos y confidencialidad que sí que les iba a caldear el ojete. Las entrevistas pertenecen a los medios, salvo que ya estén publicadas y los medios den su consentimiento, algo que no ha sucedido. Como digo y repito, yo no tenía noticia de nada de esto y ahora ya me da exactamente igual. Denunciar a Ojete Calor sería más triste aún que el cuestionario de marras.

      En fin, perdón por la chapa, a ti y a Bárbara Ayuso, que por supuesto tampoco sabía nada de esto en el momento de hacer la entrevista. No he encontrado otra manera de hacerme escuchar por los interfectos.

      ¡Salud!

  1. Orsonwelles

    Frikazo nivel máximo,pero muy interesante la entrevista

  2. Interesante persona/personaje. Mucha veces no sé distinguir entre uno y otro pero me gusta leerle.

    Solo tengo que darle una mala noticia. Angela Lansbury ya no actúa en Londres… más que nada porque murió en octubre de 2022…La entrevista va con un poco de retraso ?

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