Mencionar a Horacio Altuna (Córdoba —Argentina—, 1941) delante de cualquier dibujante es acabar siempre hablando de compromiso. Compromiso social, compromiso político, compromiso con su profesión. La convicción firme de que el arte puede ser perfectamente una vocación y un medio de vida le ha llevado a presidir la Asociación Profesional de Ilustradores de Cataluña desde 2007 hasta hace dos años. Y en lo que se refiere a implicación social, treinta y dos años de disyuntiva. Los que lleva siendo un argentino en España y un español en Argentina. Más de tres décadas que, de no haber tenido carácter, le hubiesen hecho vivir las cosas desde la eterna mirada del forastero, del que no es de ningún sitio. Por suerte ver, oír y callar, no es lo suyo.
Nos recibe en su domicilio una mañana de sábado, con el mar de Sitges y una exquisita playlist de jazz de fondo, música por la que siente devoción. Primero trabajo, charlamos largo y tendido con él de todo, de lo que nosotros queremos y a él se le ocurre. Después, tiempo para el ocio. Descorcha una botella de vino y nos agasaja con unas tapas. Él no tiene prisa, nosotros tampoco.
¿Preparado?
Siempre cuento que he vivido cuarenta años de mi vida en Argentina y treinta y dos aquí. Tengo setenta y dos añitos. Mi vida está bastante dividida, y muchas veces me pasa lo siguiente: tengo pudor por ser argentino de hablar o ser muy crítico con España y cuando voy a Argentina, como no vivo allá, siento ese pudor a la hora de emitir juicios… Finalmente he decidido opinar acerca de todo. Como decía Sampedro: «A mi edad ya no me importa que me juzguen, y si me juzgan me importa un pito».
Empezamos por su viaje a España, ¿cómo tomas esta decisión?
Era el año 81 cuando me lo planteé; hice ese año un viaje por Europa para buscar un sitio. Lo he contado muchas veces: cumplía los cuarenta. Hubo un cruce de caminos ahí. Más adelante me daría cuenta de que estaba pasando la crisis de los cuarenta. Tenía mujer y tres hijos… Las razones por las cuales me vine eran, primero, que ya llevaba seis años de dictadura; después, que todos habíamos perdido allá amigos, gente conocida, colegas desaparecidos… Es algo muy duro. Por último, está la cosa existencial, la vida a los cuarenta es estar en un cruce de caminos, si no tomas impulso, te quedas. Además, sentía que en Argentina había tocado mi techo profesional. Publicaba en la Revista Humo y en el Diario Clarín, que eran los medios más relevantes. Había tocado el techo económico y profesional. Y el primero me importaba menos, pero el profesional era muy importante: soy un fanático de lo que hago. Mi mujer, felizmente, me acompañó cuando tomé la decisión, se vino conmigo, con los tres chicos aún muy pequeños
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Fulgencio, que es tu tema!!
Demasiado…..totalmente de acuerdo. L o políticamente correcto nos está inundando de mediocridad en todos los ámbitos……Me alegra que se alcen las voces contra la mediocridad. Saludos
Yo al Altuna que adoro es al que hacía pareja con Trillo, me parece un excelente dibujante pero como guionista lo encuentro correcto y ya. Entiendo que es mucho más gratificante ser «autor integral», pero como lector yo perdí cuando Altuna decidió convertirse en «autor integral». Aún así todo el respeto para él y para su arte, que es mucho. Gracias a JD por hacerle la entrevista, el cómic se merece mayor y mejor difusión y no ser tratado como el eterno patito feo.
Cierto. Hasta el Diablo está harto de lo políticamente correcto:
http://antoniopriante.wordpress.com/2013/05/16/mefisto-en-el-congreso-de-demonologia/
Un castellanohablante diciendo que después de treinta años viviendo en Cataluña nadie le ha pedido nunca que hable en catalán. Eso tiene que ser mentida, que ya sabemos como las gastan por la zona nororiental de España y lo intransigentes que son.
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Mi padre tenía muchos de sus tebeos y yo se los cogía para masturbarme siempre que podía. No creo que haya mujeres que me hayan gustado tanto como las que este señor dibujaba. Y más allá de su compañía durante mi despertar sexual, es usted un maestro en todo lo demás. Gracias.
Aunque reniegue cien veces de ser un dibujante erótico, si buscan en «Google images» el noventa y cinco por ciento de las reproducciones son de alto contenido erótico. Muy sugerentes. La sombra de Milo Manara en Altuna es muy obvia.
Eso mismo, google images como prueba definitiva del género al que se ha dedicado un autor, hay que tocarse los huevos.
Primero, que no creo que Altuna reniegue de su trabajo en el cómic erótico, porque como bien dice :
«Por suerte tenía un amigo que trabajaba en Playboy de Italia, y le propuse hacer algo para ellos. Hice las primeras cuatro páginas eróticas, y les encantaron. Durante esos años fue mi bendición. Lo vendía en doce países. Y pagaban bien. Publicaba por mes, lo cual es estupendo a la hora de cobrar, pero es que además luego salía el libro. Y en EE. UU. vendí las historias erótica no solo a Playboy, también a Penthouse. Fue fantástico.»
Lo que no soporta es que le encasillen :
«Es lo que cuento siempre: hice menos de quinientas páginas para Playboy, y tengo diez o doce mil en todo lo demás.»
Es decir, al autor le dedican una entrevista donde puede dar detalles, explicar su vida y dar datos y el iluminado de turno le viene a llevar la contraria con el argumento de «es que google images».
Google images lo único que te va a enseñar es lo que la gente ha colgado en internet y que el sexo llama ya lo sabemos todos. En Argentina Altuna es conocidisimo por su personajes populares, reducirlo al trabajo de Playboy (sin desmerecerlo, ojo) me parece una boutade bien gorda.
Y por cierto, de Manara a Altuna hay un trecho enormísimo, de sombra nada. El porcentaje de trabajo erótico en Manara sí es relevante como para decir que es un autor predominantemente del género erótico. Y si insinua algún tipo de influencia de Manara sobre Altuna va más perdido que un pulpo en un garaje. Manara es un genio con las fantasías eróticas, sí, pero Altuna es mejor como narrador visual. Manara trabaja la fantasía erótica, Altuna trabaja el costumbrismo erótico.
Y luego están los fondos y las atmósferas de los espacios: en Altuna están más trabajadas que en Manara. En Altuna se notan los años de trabajo en los géneros y en las tiras de prensa.
atticus, le recomiendo que sea lea un par de libros sobre historieta y consulte menos google images.
Posiblemente tenga razón, pero no menosprecie a Google Images, que lo único que hace es demostrar que a Altuna lo han encasillado, desgraciadamente.
Bueno, pues como Horacio Altuna, un excelente artista en lo suyo, no ha colaborado nunca en El Víbora ni en Makoki, ninguno de los «colgaos» que se matan si sale Max, Gallardo o Micharmut entre otros, han opinado por aquí…
Simplemente «Gracias, Horacio Altuna»! Uno de mis sueños sería cruzar la península para darle un abrazo..
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