Hijo de una serbia y un croata, casado con una musulmana, la de Goran Bregovic (Sarajevo, 1950) es una de esas familias mixtas balcánicas que solo pueden identificarse con Yugoslavia. Él siempre insiste en que esa sigue siendo su nacionalidad, pero no desde una perspectiva política, sino como un sentimiento, un lugar emotivo. Eso que muchos de sus compatriotas recuerdan como «The good old times». Y la banda sonora de aquellos tiempos tenía un grupo que destacó por encima de todos, Bijelo Dugme, la banda rockera de Goran Bregovic. Años después, mientras las guerras hundieron la región y segaron miles de vidas, él se reinventó a sí mismo e internacionalizó la música tradicional de los Balcanes, primero con el cine de Emir Kusturica, después con sus orquestas. Ahora es un artista conocido en todo el mundo.
Cuéntanos la historia de tu familia.
Mi madre era serbia. Su padre, mi abuelo, en la Primera Guerra Mundial estuvo en el frente de Salónica. Y luego, en la segunda, luchó contra los nazis con los partisanos. Murió en la batalla del río Sutjeska, en 1943. Mientras él combatía en la guerra, a mi madre y a mi abuela se las llevaron al campo de concentración de Jasenovac, pero fueron canjeadas en el último momento por prisioneros alemanes. Si no hubiese sido por ese intercambio, no estaríamos hablando aquí ahora. Después de la guerra, mi madre para sobrevivir fue traficante de tabaco de Herzegovina a Belgrado. Llevaba la mercancía en ferrocarril y saltaba del tren en marcha antes de llegar a las estaciones.
El hermano de mi madre, mi tío, también fue partisano. Artillero. Al terminar la guerra, como era joven, se quedó de juerga por ahí y tardó más días que los demás soldados en llegar a casa. Cuando por fin apareció, le cogió mi abuela y le dio una paliza. Abofeteó a todo un artillero partisano victorioso, esa era mi abuela.
Esta rama de mi familia, la materna, viene de la frontera con Montenegro, donde todo el mundo es altísimo. Como ves, yo he salido más a mi padre, soy más pequeño. Mi padre era croata. Fue el único de su pueblo, Zagorje, que se unió a los partisanos y llegó luego a coronel. En el pueblo decían de cachondeo que se fue con ellos solo porque con los antifascistas estaban las mejores tías.
Los militares en Yugoslavia, cuando se jubilaban, podían elegir donde vivir. Mi padre primero se fue a Split, pero cuando se vio a sí mismo plantando tomates en la terraza del piso, se dio cuenta de que eso no era lo que quería hacer el resto de su vida. Además, el cura de Zagorje le había pedido que por favor volviera porque no tenía ningún partisano enterrado en el cementerio. Pero hubo un motivo mucho más importante para regresar.
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Fantastica entrevista. Es una maravilla que le den la palabra a alguien que tiene algo que contar y sabe como contarlo.
Por cierto, hace poco estuve en el Mausoleo de Tito en Belgrado, quizas lo mas yugoslavo que queda en la ciudad.
Os dejo unas fotos y mis impresiones
http://dokodemodoorblog.com/2013/10/20/postales-desde-yugoslavia-el-mausoleo-de-tito/
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Lo curioso es que cuando estuve por aquellos países (Croacia, Serbia y Bosnia) hablaban mal de Bregovic y de Kusturica por su acercamiento a la cultura gitana. Siempre me decían que no les gustaba la imagen que se daba al exterior de que la cultura de las repúblicas ex yugoslavas era la gitana. De todos modos fantástica entrevista a un personaje igualmente fantástico.
Es que tanto Goran como Kusturica son puro gitanerío eslavo. Escuchando su música, me imagino a una cabra dando vueltas en un taburete. Sí, los eslavos son mucho más gitanófobos que nosotros, que ya es decir.
Grande!!! Una de las grandes experiencias que uno puede reservarse en la vida es acudir a un concierto de este hombre. Desde que escuché su música (y la de otros artistas europeos y de otras partes del mundo) se me cayeron todos los mitos de la cultura occidental. Si existe en el mundo, de forma voluntaria o involuntaria, un verdadero embajador de la unión y el respeto entre culturas ese es Bregovic.
Qué gustazo de entrevista. Me alegro de que la proyección de Jotdown vaya creciendo y podamos disfrutar de entrevistados como Goran Bregovic.
Magníficos Bijelo Dugme y el maestro Bregovic. Grandes historias tambíen. Ahora bien, menuda sarta de disparates que encadena el hombre cuando se pone. Enumero algunos: determinismo histórico (aplicado en general y en particular para los sudeslavos); lo de la falta de idioma común a la ex-yugoslavia (excluyendo eslovenio, albanés y macedonio, se entiende: es de esperar que el bueno de Goran se entiende a la perfección, a pesar de las particularidades léxicas y tal, con los naturales de Hercegovina, así como cuando viaja a Zagreb, a la Dalmacia del Norte, al oeste del Drina, a Kotor en Montenegro, a Belgrado o a la Eslavonia croata: como reacción contra la estupidez de los mandamases que se inventan, sobre el papel de las leyes, idiomas diferenciados, no está mal, pero no hace falta para ello decir falsedades sobre el idioma que habla la gente por ahí); lo de las armas como salvación de la humanidad (no me importa que se trate de la supuesta ‘arma límite’: es un razonamiento absurdo); lo de la música como lenguaje (ni como metáfora, por muy trillada que esté, vale). El hombre boutade, parece. Por otro lado, dudo que ningún sarajevita de los que se vio atrapado en el sitio de Sarajevo los cuatro años que duró, se sienta ofendido porque Bregovic no quisiese meterse en él (habría que ser retorcido y algo más para desear eso a alguien), pero decir que ni aunque hubiese querido hubiese podido entrar, es pasarse de parada en el ramo de las explicaciones no pedidas…
Otro que considera que sabe leer y escribir, dando lecciones de historia, filosofía, geografía, lengua y cultura eslava. Si es que deberían volver a poner la mili.
Deberían volver a poner la mili, eso es lo que dice la ralea viril. Pero bueno, uno hace lo que puede, y desde luego no pretende dar clases de todas esas cosas eslavas que usted afirma (le ha faltado mencionar ‘música’, por cierto). Más bien, intenta uno negar tópicos y creencias (y boutades), expresadas con gran ligereza, y que considero erróneas. ¿Que no hace falta, que es innecesario? Estamos en la interné, señor jeros. En cualquier caso, he podido leer mal, y explicarme peor, pero estaría bien que me diga usted (y no se dedique sólo a descalificar vagamente) dónde me equivoco, y si pongo tanque, ha de entender usted carro de combate: (i) Cito: «La verdad es que las simplificaciones me dan miedo, pero dentro de la estética socialista se difundía un gran ideal, teníamos unas metas más importantes que las pequeñas tragedias personales. Era ambicioso, pero me parecía que tenía sentido en un país como el nuestro donde las cosas siempre solo podían ir a peor.» Fin de la cita, subrayo ‘solo’ porque es a lo que me refería con determinismo histórico, aunque hay otras perlas, como esa portentosa estética que, inopinadamente, difunde ideales. Ahora dígame usted, si es tan amable, y sin mandarme a la mili, machote, si cree que el hecho de que las cosas fuesen francamente mal (ciertamente no podían haber ido peor), tras Tito demuestra de algún modo que solamente podían ir mal. A mí este tipo de esquematismos, muy propios, por cierto, de algunos occidentales cuando hablan de los odios atávicos y el «impossible country» yugoslavo, además de ser fantásticos expedientes para rehuir el análisis de comportamientos y responsabilidades concretos, me parece simplemente falso. No creo que la historia tuviese que ser así o asá, en ningún caso, ni siquiera en el eslavo, ni tan siquiera en el yugoslavo. Fíjese usted, que lección tan humilde, que casi no es ni una lección. (ii) Sobre la lengua, no sé cómo decírselo más claro. Pregunte por ahí en qué se entiende uno de Zagreb con uno de Belgrado, y a no ser que piense que son las academias de las lenguas y las leyes las que deciden qué es lo que está hablando la gente en un momento dado (y no el léxico, la sintaxis, la fonémica, fonética, etc. que sale de la boca del hablante) no podrá negarme que comparten una lengua común (con sus variantes, claro). (iii) Hay seguramente una relación muy estrecha entre lenguaje y música. El lenguaje tiene, sin duda, ritmo y melodía; puede que sea el embrión de la música tal como la conocemos; pero no, no es una lengua universal. Es música. También, por cierto, la eslava. (iv) Lo del arma límite como garantía de la paz universal se lo dejo a sus amigos.
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La política debería desaparecer, que no es otra cosa que un eufemismo para el control de unos pocos a la mayoría. Todo lo que no sea eso bienvenido.
No sabía que los Gypsy Kings fuesen algo de lo que presumir…
pues ya lo sabes
Ya estais tardando con la entrevista a Jordi Pujol…
Que entrevisten primero al ex-rey, que heredo antes y también en Suiza.
Un gran personaje Goran Bregovic, que hay que tener en cuenta
Muy buena entrevista…felicidades!!
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enhorabuena, magnífica entrevista, me encantó desde su trágica historia bélica familiar (similar a la de cualquier serbio), hasta su historia profesional.
esto sí es una entrevista, y no la farsa que hicieron al criminal de Javier Solana
Pues para tener contentos a todos los nacionalistas, a los dos reyes, al catalán y al españo.
Siempre es interesante conocer otros puntos de vista sobre el flamenco.
Un pequeña corrección de un detalle vital. Esa mezcla cultural de la familia de Goran que se describe en el 1º párrafo no es para nada privativa de la ex-Yugoslavia. Si no lo que muchos han vivido y hemos vivido, en otros países balcánico, hasta hace bien poco. ¡Y que nunca jamás volverá a reproducirse!
(Muy posiblemente su abuelo y mi bisabuelo hasta lucharon cerca en Salonica en la I GM; quizás incluso enfrentados a los 2 lados de una misma trinchera. Y así muchas más cosas.)
Porque además de los problemas con el acohol que describe, también el auge de la intolerancia y el racismo se propagan como la pólvora por todos los Balcanes.
Es bien cierto que los ginatnos balcánicos no tiene nada que ver con los gitanos de España que saldrían despavoridos, antes que irse a vivir a un barrio gitano del Este. ¡Pero su principal causa es la falta de cualquier política que fomentara la integración y el sentimiento de pertenencia que los sucesivos gobiernos en éstos países han llevado, desde primeros del s. XX! O el acceso al bienestar y a la educación más básicas, para millones de conciudadanos.
En lugar de potenciar la integración y la cohabitación, era + cómodo encerrar a los gitanos en guethos apestosos y asquerosos propiciando que muchos hoy en día ni siquiera sepan bosnio, serbio, búlgaro o croata. Preferían no recaudar esos impuestos y darles una mínima limosna piojosa, antes que darles la oportunidad de ser ciudadanos y tener ideas o pensar en libertad. A la parte de gitanos musulmanes, igual que a los musulmanes de otros grupos étnicos, se les daba la opción a la conversión o el emigrar a Turquía. ¡Y eso en régimenes políticos supuestamente de inspiración comunista; tócate los huevos! (Y aún hay ignorantes, periodistas incluidos que llaman eso comunismo.)
Así que, Goran Bregovic y Emir Kusturica merecen mucho respeto por no seguir la corriente, si no hacer lo que les dicta la conciencia, como personas comprometidas con algo mejor para este puñetero mundo.
¿¡Y por qué puñetas, al final veo los manidos comentarios de siempre, de españoles VS catalanes que pueblan todo foro de éste país?! No hay nada más que eso en este mundo. ¿O es que gusta que te meen encima mientras intenten convencerte de que llueve?
¿Es que no tenemos problemas más acuciantes, entre tod@s, con el expolio que políticos, baqueros, multinacionales o momias anaftalinadas de dictaduras pasadas perpetran a diario sobre tod@s, votemos a quién votemos?!
¡¡Distracción y propaganda!! Así era y así sigue siendo.
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Hermosa entrevista!, saludos desde México
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