Sociedad

Enorme polla torcida

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mayas

(Consejo/s para un reinado más prolongado y feliz)

Lo que le hemos hecho a los mayas no tiene nombre. Bueno, no hemos sido todos, solo unos cuantos, aquellos que se empeñaron en interpretar su calendario como si fuera una cuenta atrás. Todo el año con los mayas en la boca, mayas aquí, mayas allá, convirtiéndolos —por reiteración en un pueblo de majaretas con plumas que ya planeaban el fin del mundo hace unos 4000 años, como si no tuvieran cosas mejores que hacer. Sin embargo, esta cultura mesoamericana precolombina no solo se llevaba más que bien con las matemáticas, sino que tenía algunas costumbres que convendría importar y que los convirtieron en un pueblo temido y respetado por todos sus coetáneos. No hablo de su afición a las cogorzas con cacao fermentado (aunque no se puede por menos que admirar su destreza en la elaboración del brebaje); tampoco de esos juegos con pelota en la que el perdedor moría (me gustaría ver algún partido de la liga española jugado bajo esos términos, no harían falta primas de ningún tipo); ni siquiera hablo de la gran variedad de dioses que poblaban sus rezos, empezando por esa deidad que cuanto más bebía más agresiva se volvía, hasta culminar su delirio decapitándose a sí mismo con un hacha. No, de lo que hablo es de esa noble costumbre de los reyes mayas de cortarse el pene con un cuchillo para demostrar la valía a sus súbditos. A los monarcas les llamaban (literalmente, no es una figura literaria, ni una invención) “polla”, “gran polla” o “enorme polla”, y si era necesario se añadía algo como “torcida”. Así pues, un rey de demostrada solvencia podía ser denominado “enorme polla torcida”.

Estos reyes tenía su propio jeroglífico (la representación de un señor con una polla en la cabeza) y costumbres arraigadas: cuanto mejor el corte, mejor reputación. Cierto es que (aunque algunos apreciarían el castigo) los sacrificios humanos son difícilmente extrapolables a la época moderna, el paso del tiempo nos ha privado de esas pequeñas alegrías al menos en esta parte del planeta (en otros, siguen dándole a la manivela pero lo llaman “pena de muerte” o “lapidación”) y hemos tenido que recurrir a otras satisfacciones. Sin embargo, lo de “enorme polla torcida” es perfectamente factible. No es solo que llamar “polla” o “gran polla” al monarca le devolvería ese carácter campechano del que siempre ha presumido, sino que el hecho de que el tradicional mensaje de navidad sustituyera el tedio habitual por unos cortes aquí y allá, le daría otra dimensión a la institución. Si después de lo de “españoles” asomara el machete, la Casa Real ya no sería de repente un nido de víboras, ladrones y millonarios de incógnito y, cuando las personas de bien pensaran en la Corona, enseguida visualizarían al “enorme polla torcida” procediendo a probar a los ciudadanos que él es el primero dispuesto a sacrificarse por el pueblo.

Algunos/as pensarán que esta es una opción irrealista o radical, pero estamos en tiempos extremos y ya se sabe qué tipo de medidas conviene tomar cuando se apagan las luces. A muchos les pareció brutalmente veraz que en un episodio de la serie Black Mirror se mostrara al Primer Ministro haciendo el amor con un cerdo (no era follar, porque eso implicaría vicio o cierta atracción), así que no sería difícil acostumbrar al pueblo a esa nueva clase de comunicación con la autoridad, donde la barrera entre monarca y súbdito quedara oculta por la lama de un cuchillo afilado. Personalmente, me sentiría más cómodo con lo de “enorme polla torcida” que con lo de “su Majestad”, pero estoy abierto a debatirlo. Si no lo quieren hacer por mí, háganlo por los mayas.

13 comentarios

  • Moría el ganador porque era más fácil perder

    • Eso es una historia que cuentan algunos guías de varias zonas arqueológicas de México y en especial los de Chichén Itzá, pero que no se ha demostrado que tenga base histórica. La teoría mas aceptada es que había sacrificios, pero de esclavos, no de ninguno del los participantes en el juego de pelota.

  • El principio del artículo me despistó, pues, aunque no dudaba de la veracidad de los hechos históricos, no sabía por dónde iban los tiros. Pensé: “sigue leyendo hombre, que seguro que algo, algo ha de tener.” Eso hice, lo acabé. Y llevo toda la mañana partiéndome la caja yo solo.

  • Cuando lei la primer oracion pense que el articulo iba sobre la aniquilacion y masacre de los pueblos originarios de america. Pero no. Era sobre pollas nomas…

  • Este artículo es la polla.

  • Al que se sacrificaba en el juego de pelota era al ganador, ya que se trataba de un sacrificio destinado a renovar y purificar el mundo a ojos de los dioses. ¿Cómo se iba a purificar la Tierra bañándola en sangre de perdedor? El mundo se redime con la sangre del mejor, por supuesto. No tan diferente de cierta religión mayoritaria por estos lares, por cierto.

  • ¿Para qué pedirle al rey que haga lo mismo? Basta con que se acerque a una puerta o a un escalón para que nos partamos la polla XD

  • Al equipo ganador lo mataban, eso explica por qué México no gana nuncan en los mundiales de fútbol.

    A las mujeres guapas las tiraban a un pozo sagrado, eso explica … lo que se ve mayoritariamente cuando uno se pasea por América Central, montañas de fealdad (con permiso de Antonio Escohotado).

    En cuanto al artículo, tiene razón Leone: es la polla.

  • Jajajajajajaja –> En lo concerniente al comentario de tomaspa.

  • ¡No puedo creerlo! ¡Pero si yo siempre he tenido mi enorme polla, torcida! ¡Y ahora tengo que leer esto! ¿Quién se lo ha contado, Sr. García Ramón? ¿QUIÉÉÉN…?

  • Serie muy esclarecedor que el autor de este ” simpático ” texto nos remita a sus fuentes documentales. No puedo creer que se escriba de forma tan superficial de una cultura como la maya, callendo en los cliches. Los invito a remitirse a revistas especializadas como lo es Arqueología Mexicana y dejemos a nuestros intelectuales de ocasión del lado europeo hablar de sus tonterías.

  • ¿Os habéis fijado que algunos de los personajes del jeroglífico hacen el gesto heavy con la mano?

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