Antes de que cualquier texto sobre España empezase con «la crisis», David Trueba escribió en su columna que en este país las obras maestras del cine fueron «hechas con precariedad de medios, ante la indiferencia de la población, con el desprecio de la élite y al margen de la estructura de explotación más poderosa». Es gracioso. Cinco años después, rodó Madrid 1987 en esas mismas circunstancias. No cometeremos la osadía de decir que esa cinta es «una obra maestra», pero tiene un gran valor. De entrada, simbólico. 1987 fue, a juicio de David Trueba, el año en el que la sociedad española decidió echarse la siesta como si todas las conquistas sociales estuvieran ya alcanzadas. Como dijo Rafael Poch en esta casa, «un gran bostezo social». Ese contexto es esencial para entender el cine de este director, especialmente su última película, sobre la búsqueda y necesidad de una «iluminación», y sus columnas en El País..
Cuando comenzaste a escribir en El País, en 1993, criticabas los banquetes y las fiestas que les ofrecían las productoras a los periodistas para que hablaran bien de las películas antes de los Óscar.
Vivía en Hollywood y me di cuenta de que, efectivamente, existía una extorsión que los periodistas aceptaban con una naturalidad muy normal. La diferencia entre una película checa y una americana era que en la americana había unos señores que te invitaban a un sitio, te llevaban, te lo pagaban todo y luego te decían que si te había gustado la experiencia y querías volver, tenías que sacar una página entera. Mientras tanto, los de la película checa no podían ofrecerte nada. El periodismo aceptaba eso de una manera fácil. Y creo, además, que el periodismo ha empeorado del 1993 a aquí [silencio].
El primer personaje del cine que resulta clave en tu vida podríamos decir que fue Rafael Azcona, que te introdujo siendo muy joven en sus tertulias o reuniones.
Lo primero que decía él era «A esto no se le puede llamar tertulia, venimos aquí a trabajar y a comer» [risas]. Era un hombre duro. Curtido. También era un hombre de una afabilidad impresionante, de una juventud mental increíble y recuerdo su risa, la echo mucho de menos. Creo además que yo se la causaba y eso nos unió. Pero era un hombre duro. Su primera imagen era agradable. Yo le he presentado a muchas personas porque me parecía que a él le gustaba conocer a la gente, siempre en contextos de comidas y tal, yo les decía tenéis que conocer a Azcona, y con todos era afable. Creo que salían seducidos por él. Era un gran seductor. Pero si llegabas a tener con él una relación más estrecha, descubrías un lado muy interesante, con cierto poso de acidez y amargura. Siempre recuerdo que me contaba que hubo una época en la que había estado unos años sin trabajar y estaba medio arruinado, bebiendo, pasándolo mal. De hecho, le rescató Mario Camus porque se lo encontró un día en la Castellana y le dijo: «Hombre, Rafael, ¿qué haces?». Y Rafael contestó: «Nada». «Pero estarás escribiendo algo», insistió. Y Rafael: «¡No!». Entonces le encargó algo y siempre le tuvo mucho agradecimiento por ese gesto, siendo un director con el que luego yo creo que no trabajó. Siempre me contaba esto y ponía ese tono… Lo debió pasar muy mal.
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Hacéis en Jotdown una cosa muy mal. Cuando se os advierte de algún error en el texto borráis el comentario y lo corregís, cuando lo mínimo sería poner una fé de erratas o similar.
Hola Oxímoron. No hemos borrado ningún comentario. Han desaparecido todos los de los últimos cinco días a causa de un fallo en el sistema del servidor. Un cordial saludo.
También pasó en la entrevista de Ramón Lobo a Remnick, por eso supuse que era política de empresa. El fallo marcado en el comentario sí que se enmendó.
Muy interesante entrevista (dejaré que otros se enreden comentando el «problema catalán», tostón máximo…), y encima Ariadna…
Voy a pasar tan de puntillas como Trueba por el «problema catalán», pero plantea un tema interesante, el de que todos deberíamos estar familiarizados con otras lenguas peninsulares.
Vale, yo soy un caso tan raro como David Trueba: yo también, siendo madrileño de Chamberí, he tenido contacto intenso con Cataluña, lo que me ha hecho aprender catalán y patear el diccionario cada vez que lo hablo. No negaré que me hincho como un pavo cada vez que un catalán se sorprende de que un madrileño le hable en «su lengua». Dicho esto.
La familiaridad pedida para las otras lenguas que no son el castellano, en cierto modo, existe. Lo escucho cada día en mi barrio. Palabras y expresiones como ‘agur’, ‘egun on’, ‘kalimotxo’, ‘musu’, ‘aitas’ (euskera) se oyen mucho por Madrid. ¿Es excepcional? Lo sería si no nos supiéramos de corrido la letra de ‘Miña terra galega’ de Siniestro o nos encante despedirnos con un ‘nanit’, ‘adeu’, ‘boas noites’… y lo que rondaría si tuviera más tiempo.
Puedo admitir que esto no llena una cátedra de filología ni supera ningún examen, pero digo yo que el requisito de «familiaridad» existe y queda demostrado. Otra cosa es que se quiera elevar el listón.
No es muy difícil el catalán, sobre todo hablarlo más que escribirlo, basta con tener sana curiosidad por aprender lenguas distintas a la materna. Y sí que mola ser de Madrid y tirarse el pisto con un catalán demostrando que dominamos su lengua. Al menos en eso ambos nos hemos dado el gusto más de una vez. Lástima, sin embargo, que haya tanto nazi que desprecie y trate de perseguir el castellano en Cataluña en aras de su bienamada patria a la que tanto se empeñan en hundir y esclavizar
» Lástima, sin embargo, que haya tanto nazi que desprecie y trate de perseguir el castellano en Cataluña en aras de su bienamada patria a la que tanto se empeñan en hundir y esclavizar»…
Lo que has escrito es broma, ¿verdad? Dime que sí, por favor. Tanta mala maldad y mala fe en este comentario no es posible… ¿No os cansáis de repetir mentiras? ¿No te das cuenta que lo que has escrito sólo aleja más a Cataluña? En fin, ya sé que predico en el desierto, pero lo que está claro es que escribir comentarios tan malévolos sobre la sociedad catalana para quedarse a gusto es, a los ojos de un catalán, el mejor estímulo para abandonar esta España que sólo escupe mentiras al prójimo que no es como él. Te puedo asegurar que un castellanohablante que viva en Cataluña lee tu comentario y se hace independentista. ¿De verdad que no os enteráis?
Un supuesto intelectual al que le publican libros diciendo «en olor de multitudes». Qué poco lee la gente, el informe PISA para adultos lo corrobora, y la entrevista también. A ver si será que el enchufismo ha sido cierto, cosa muy frecuente y habitual en España. Por otro lado, leer la entrevista es una lección de lo bien, intelectualmente, que viven los progres en su mundo. Los buenos y los malos, así de simple. Y ellos son los buenos. Si «El peor programa de la semana» hubiera sido censurado por el gobierno fascista de Aznar, nos lo hubiera recordado claramente David Trueba en la entrevista. Pero no, se trataba de 1994, lástima. Pues nos callamos y ya está. Se censuró, así en general. En fin, todo un conjunto de lugares comunes que nos repiten década tras década los del búnker progre. La entrevista, buena, como siempre.
Muy bien dicho Luis, y ahora a rezar un rosario por la salud de Mariano y su gran labor, otra por el feliz descanso de Francisco el gallego y a la cama
El pensamiento twitter arrasando. Por comentar que no quede, aunque sean las simplezas que depones. La descalificación «graciosilla» frente al argumento. Cambia de camello o de lectura (en singular)
Predicando con el ejemplo. Gran argumentación la suya
¿Verdad que sí? Al nivel. Para que se entienda, vaya.
Hola Luis. Antes de intentar dar una (supuesta) lección conviene sabérsela.
«en olor de multitudes»:
Uno: http://buscon.rae.es/dpd/?key=olor%20de&origen=REDPD
Y dos: http://www.fundeu.es/consulta/en-olor-de-multitudes-765/
Un saludo muy cordial.
Hola, Abominable ;)
el problema es que, en sí, «olor de multitudes» o «loor de multidud», es una expresión de bastante baja cultura. No dudo de que la RAE, que últimamente está dispuesta a aceptar cualquier cosa y, si no queda claro, miremos los últimos cambios introducidos referentes a la tilde, acepte tal locución, pero pronunciarla, ya de por sí, retrata un poco a quien la dice.
Échale una ojeada al siempre bueno Lázaro Carreter y lo verás.
A pesar de todo, efectivamente, no es incorrecta a ojos de la RAE, básicamente por el peso de su uso. Al igual que ahora ya podemos escribir «solo» sin tilde. Coger cualquier libro de los de hoy, con la baja calidad de la cultura que impera en la gente joven (yo lo soy), es un ejercicio de masoquismo ortográfico, exceptuando honrosas excepciones de editoriales que cuidan aún su edición y disponen de personas que saben de lengua española.
Por cierto, que no soy un tiquismiquis lingüista, soy ingeniero y ejerzo como tal.
Otro saludo cordial para ti, y para todos.
Hola Luis. Te equivocas por completo. «Olor de multitudes» no es una locución antiguamente incorrecta y que haya terminado incorporada por la RAE por el peso de su uso, sino al contrario: es «loor de multitudes» la que aparece después en el habla popular como intento de cultismo. Y jamás fue correcto. Y el propio Lázaro Carreter, al que citas, explica en su El dardo en la palabra (sección 1990, 12º capítulo) que «loor de multitudes» es «una etimología popular sui generis, porque al revés de lo que suele suceder, aproxima un vocablo tan corriente como olor, al periférico, loor. Tal acercamiento no lo ha maquinado, por tanto, la imaginación colectiva, que suele trivializar, sino más bien la pedantesca que rebusca. Es una etimología seudoculta o petulante».
Pues eso, RAE, Fundéu y Lázaro Carreter dicen exactamente lo mismo. Es más sencillo que no acusemos a la RAE de nada y admitas que querías atizarle al progre y mira, por este flanco en concreto has fallado. No pasa nada. Todos aprendemos cosas nuevas.
Un abrazo.
Hola de nuevo Abominable,
Lázaro es clarísimo al decir (pág. 545 de la edición de Galaxia de 1998) «Pregunté un día al gran poeta (se refiere a Vicente Aleixandre) qué opinión le merecía la nueva locución como loa y la rechazó riendo. (…) Hace poco un lector en carta al director de un períódico impugnaba la expresión alegando que «las multitudes no huelen», a no ser que éstas se encuentren en el metro o en el autobús en hora punta y en pleno mes de agosto».»
Es obvio, ¿no? ¿Cómo va a ser correcto (hablo de hace siglos, cuando se originó esta locución) hablar de olor de multitud para referirse a una loa? Ello pudo derivar de otras locuciones (lo explica Lázaro) apropiadas, como olor de santidad. Pero es ridícula.
Y en efecto, loor no precede en el tiempo a olor (incluso es un intento de camuflar la chapuza), pero es que yo no me refería a eso, obviamente.
Y, finalmente, es cierto que la RAE la acepta (como acepta cosas muy discutibles), por supuesto, pero la expresión, en su origen, no pudo ser correcta y sigue sonando fatal.
Todos los que viven de alguna prebenda merecen ser atizados, sean progres o de la carcundia. Los progres son peores porque predican la defensa del débil y se llenan el bolsillo con las mismas artes que el resto. La carcundia, al menos, se forra igual pero no engaña diciendo que se ha de defender al débil. Una cosa es ser de izquierdas (digno de un respeto mayúsculo por mi parte, porque es muy duro serlo) y otra es ser progre, que es lo habitual y un ejercicio de travestismo ideológico lamentable. Los que son progres o los que son de la carcundia sólo saben atizar a un lado. Yo, desde luego, no.
Pero en fin, que no pasa nada, somos seres humanos y, aunque no lo sepamos ver a menudo, nos unen muchas más cosas que las que nos separan. Incluso entre un progre y uno de la carcundia.
Otro abrazo
Como el entrevistado no encaja en absoluto en el estereotipo del progre, el comentarista forocochero lo mete a capón basándose en una gilipollez.
Encaja perfectamente en el mundo progre, de hecho vive en él. La entrevista es una más de tantas en lo argumental. Pero, en fin, que no se trata de empezar a discutir sobre esto, que ya aburre y yo voy por libre, ni con los progres ni con la carcundia.
A un escritor que pasa por culto se le debe pedir que hable sin catetismos (igual que a mí se me pide que calcule estructuras sin usar métodos aceptados, pero cutres), no es ninguna gilipollez. Por eso se le entrevista en esta prestigiosa revista, para que, como mínimo, cumpla un mínimo.
Y ya sé que a día de hoy el mínimo lo sitúan muy abajo, pero me niego a aceptarlo.
Muy interesante la entrevista. David Trueba me parece un tipo íntegro y polifacético, necesario en una sociedad huérfana de mentes claras y honestas. Joven todavía pero con un currículum más que aceptable en las alforjas vitales. Si la tijera de la incultura no le corta las alas su mejor vuelo creativo puede estar por llegar…
Luis, te crees más listo de lo que eres:
Lo correcto es en olor de multitud o en olor de multitudes.
Según el Diccionario panhispánico de dudas, ‘El hecho de que el sentido recto, no metafórico, de la palabra olor dé lugar a interpretaciones jocosas de la locución en olor de multitud(es) ha hecho que, en los últimos años, muchas personas sustituyan olor por loor, palabra que, por significar ‘elogio o alabanza’, encaja mejor para el hablante actual con el valor de la locución; pero se trata de una ultracorrección que debe evitarse’.
Y con El Peor Programa… vuelve a leer la respuesta, anda
He contestado arriba. La expresión es cateta desde su origen histórico, y este señor es escritor. Lee a Lázaro Carreter, por favor.
Luis, déjalo. Te has equivocado, no tienes razón, no le des más vueltas, no insistas. La expresión es correcta, lo es desde antiguo, tiene razón de ser, y si sigues citando a la RAE o a Lázaro erróneamente vas a seguir quedando cada vez peor y peor y peor. Eso sí, perseverante eres un rato.
«la gente de aquí no dice esas tonterías de qué ciudad tan bonita ni qué orgulloso estoy de ser de aquí.» Oiga amigo serán los madrileños que usted conoce, yo lo soy, estoy muy orgulloso de mi ciudad y me deleita mostrarla a los que no la conocen.
Por cierto durante la entrevista se ha nombrado a muchas personas del cine, porque no ha salido ni una sola vez Jose Lus Garci (gran amigo de Azcona) ¿Casualida? o es que tal vez para David Trueba sea un asqueroso fascista.
Lo del cine español y su comparación con cualquier otra industria del cine me parece de traca. Mire, mire usted alguna de las últimas películas francesas. Según el entrevistado la gente no va al cine porque se implicarón mucho con el tema de la guerra de Irak, pero resulta que el mismo dice que un 97% de la población estaba en contra de esa guerra ¿en que quedamos? no hay más ciego que el que no quiere ver.
Este paradigma de la progresía se queda tan ancho justificando aquellos Goya del «no a la guerra». Muy bien. Me parece perfecto que los «artistas» (así se autoproclaman) expresen libremente sus ideas políticas, aunque sea en un acto que no viene al caso. Pero que no se extrañen si millones de españoles nos sentimos ofendidos cuando, durante años, jamás han expresado la menor repulsa por los crímenes de ETA, por ejemplo, o por las guerras iniciadas por otros países que a ellos le resultan muy simpáticos (siempre afines a la izquierda, claro). Ah! Y que tampoco se extrañe don David Trueba si, desde hace años, y como viene sucediendo, somos muchos, muchísimos, los españoles que nos negamos a pagar una entrada de cine para sentirnos insultados posteriormente. Y no me refiero ya a la inveterada cutrez del cine español (flojísimos guiones, malos actores, mismas historias de siempre, constante exaltación de la marginalidad, etc), sino a comentarios como el que, por ejemplo, hizo don Pedro Almodóvar (sin duda el manchego más universal, como ya proclamara irónicamente Carlos Boyero), cuando insultó a millones de españoles que habían votado una opción política diferente a la suya. Así les va y no me extraña. Entretanto, a disfrutar de Breaking Bad, Mad Men, Los Soprano, y demás maravillosos productos del odiado Imperio.
» jamás han expresado la menor repulsa por los crímenes de ETA, por ejemplo»
Pilar Bardem concentración anti ETA Periodista Digital
Decenas de artistas e intelectuales suscriben un manifiesto de apoyo a la manifestación contra ETA de Madrid
Vaya por delante que a mí David Trueba es un tipo que me cae bastante bien. Tengo varios de sus libros, he vsito sus películas y tiene un discurso muy potable. Además el jodío ha tenido (tiene) amigos interesantísimos.
Parece ser que al ser «progre» (no sé porque utilizan eufemismos, con lo que es un rojo peligroso de toda la vida), parte de la clá se pone nerviosa. Desde el que pone en duda su bagaje cultural meando fuera del tiesto, hasta el que le afea su posición contra una guerra bastarda (contra el que les vendió la burra tuberculosa, manteniendo su mentira hasta el día de hoy, ni palabra). Hasta el qeu carga contra el cine español en su conjunto. Hombre digo yo, que habrá de todo. Películas buenas, malas y regulares. Pero ya ayer uno de los gurús de nuestro tiempo, el inefabel Montoro, zanjó la cuestión, diciendo que el problema del cine español es su baja calidad.
Para medir por ejemplo la industria turística española, no utiliza el rasero de cualquier chiringuito infecto, o de un nhotel de mal muerte, en cualquier playa de nuestra sin par costa. Claro que estos no se suelen significar.
Y los insultos recibidos por «millones de españoles»… El asunto está chupado. Si el Gobierno, (el que sea) por servilismo, por intereses geopolíticos, o por solidaridad con los socios se apunta a una guerra, lo que tiene es que decirlo: amigos, vamos a la guerra. Con un par. Si te tragas lo de la misión humanitaria, lo de repartir galletas en una zona hortofrutícula, o lo de las armas de destrucción masiva, eres un completo idiota.
Y una cosa más. Madrid no es una ciudad bonita. No lo es. Tiene su encanto. Y yo me lo paso muy bien cuando voy. Pero bonita no es.
¿No es Godofredo Bergasa? Gracias.
«Considero que España ha descuidado el estudio de sus lenguas propias». Esa frasecita suéltasela a las autoridades de Cataluña o Euskadi y luego nos cuentas.
Ten cuidado, porque al final coincides con las señoras enviadas por Esperanza Aguirre para firmar «contra Cataluña».
Hola, gracias por la entrevista. Me gustaría comentar un par de puntos, no como crítica a David sino en general. Respecto al aprendizaje de las otras lenguas de España: me parece tan aceptable y comprensible el ponerse a estudiarlas como el pasar totalmente. Hice la carrera en Barcelona y puedo entender y leer en catalán pero no lo hablo ni lo intenté y no me considero
por ello un radical. En Francia por ejemplo, he vivido allí unos años, a nadie en París le da por aprender bretón o catalán, lenguas también francesas, y ninguno se extraña. Por mi trabajo vivo ahora en Inglaterra y he mejorado mi inglés porque es un idioma que me gusta y además es útil, también me he esforzado en aprender alemán y lo mismo con el francés en Francia. Uno ha
de hacer lo que le gusta o lo que le pueda ayudar, debe existir una motivación genuina y personal.
Si alguien en Barcelona no quiere aprender castellano, en lo que a mí respecta genial, viva la libertad.
Lo de las firmas: el estatuto, incluso en la versión que aprueba el Congreso es inconstitucional, el texto que llegó de barcelona era de locos. Tratar de obtener toda una serie de privilegios, inasumibles en una democracia e incompatibles con la noción de ciudadanía, no es aceptable. Yo no tengo por qué pasar a ser ciudadano de segunda porque haya quien se considere muy histórico y especial. El PP hizó bien en recurrir al TC, quizá no tanto en otras iniciativas alrededor del asunto: aprobar otras reformas, quizá lo de las firmas… pero si yo digo que quiero seguir teniendo la misma carta de ciudadanía que un señor de Gerona no me estoy convirtiendo en un anti nada, es
simplemente democracia. Las automías forales ya han lesionado bastante este punto capital.
Vaya, vaya, «…firmas contra Cataluña…».
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/01/madrid/1138819687.html
Este tío ¿miente por sus orejeras ideológicas sabiendo que miente o las tiene tan asumidas que cree que dice la verdad?
Yo personalmente a tipos como Trueba los envidio por esa capacidad de rodearse de personajes tan excepcionales. Creo que una velada en compañía de un tipo como Azcona tiene que convertir la vida en un bálsamo más amable. Yo le he escuchado varias veces en directo y es un tipo que desprende cierto magnetismo. Con su discurso uno puede más o menos identificarse, pero es el suyo. Menos desprecio y más filtro es lo que necesita este país. Viví casi seis años en Madrid y coincido en esa idea general de ciudad en muchos casos maltratada (por los políticos, pero también por muchos de sus habitantes que la aman más bien poco) que se hace por otra parte pocas preguntas respecto a la identidad y otros menesteres.
Su cine casi siempre me ha interesado, aunque reconozco que no he visto sus dos últimas películas. Creo que los Trueba como clan, hermanos y sobrino han optado en los últimos tiempos por hacer un cine cada vez más personal, sin esperar demasiado de la crítica y la audiencia. Es una opción cuando menos valiente.
Y en la vida hay cientos de libros por leer y yo en su día lo intenté con «Saber perder», cuyo título me pareció además ciertamente sugerente. Lo dejé en la página cuarenta, como quién se sale de la sala de cine cuando film y espectador no consiguen empatar.
Había dejado un ingenioso comentario que encima era el tercero, así que solamente tenía que pasar a mirar si tenía alguna respuesta, lo que me ahorraba leerme todo el debate cansino sobre el catalán que se genera siempre aquí, y no creo que por culpa del entevistador, el entrevistado o la entrevista. En fin.
Solamente decir -así, en tono distendido- que un amigo me decía «joder, los ingenieros saben de todo. Fíjate las empresas, están llenas de directores generales que son ingenieros, y saben más de marketing que el de marketing, de números que el de finanzas y de derecho que el de la asesoría jurídica». Pues eso.
Por otro lado, a mi tocayo que dice «a nadie en París le da por aprender bretón o catalán, lenguas también francesas, y ninguno se extraña». Collons, que es el país centralista por excelencia. El que inventó el centralismo.
«Por mi trabajo vivo ahora en Inglaterra y he mejorado mi inglés porque es un idioma que me gusta y además es útil, también me he esforzado en aprender alemán y lo mismo con el francés en Francia». En eso estoy de acuerdo más o menos, quiero decir, lo entiendo, es lógico por cómodo (sobre todo estando más o menos de paso en un sitio) pero al final así acabamos solamente estudiando lenguas «útiles». Con el inglés y chino ya vamos servidos
Es que lo normal es aprender lenguas que te vayan a ser útles y que puedas manejar. Si ya nos quejamos de los informes PISA, de la calidad de la enseñanza, de que si el periódico más leído es el Marca y el programa más visto Sálvame Deluxe… ¿de qué estamos hablando? O mejor aún, ¿de quién?
Ahora bien, a mí me gustan los idiomas. Metido a escribir una historia, me puse a investigar lenguas muertas. Latín, griego. Visigótico. A cualquier friki le aconsejo bucear en cómo hablaban aquí hace mil trescientos años, les sorprendería.
Pero yo soy un bicho raro que lee una revista cultural online, se preocupa por algo más que su equipo de fútbol (que lo tengo) o de si me he enterado de la última del famoso o si ya he oído la consigna política que hay que repetir para estar integrado.
Y a todo esto, aún estoy por encontrarme a la persona que me diga qué tiene de diabólico el centralismo.
Vivi cuatro meses en la parte flamenca de Bélgica. Con el inglés me daba de sobras (una señora florista, un taxista y un ciego al que ayudé a cruzar la calle) y no me molesté en aprenderlo. Si tuviera planes de ir a alli, lo aprendería seguro.
Diabólico no sé, pero sí lo veo contrario a los principios de igualdad y solidaridad que pregonan los que deciden «el interés general» desde su despacho casualmente bien céntrico. Aunque en temas de urbanismo no nos hubiera ido mal un poco de centralismo
Yo en tu lugar también lo aprendería, porque en Flandes no quieren saber nada del francés. Y en París, del inglés. Salvo si es música.
Economía de recursos: tienes x tiempo finito, puedes dedicarlo a aprender un idioma necesario para sobrevivir en el ambiente en el que estás, o puedes no hacerlo y recurrir a la lengua franca del momento (se llame latín, inglés, o castellano en España) porque tienes otras prioridades. No todo el mundo tiene tiempo o ganas de integrarse y eso también es igualdad y solidaridad. En el momento y lugar en el que dos lenguas conviven (como en Bruselas, hablando de Bélgica) puedes sobrevivir con una. ¿Que es mejor si sabes las dos? Dudo que nadie lo discuta. ¿Que depende de la elección de cada uno? Ahí está el drama, que cada cual elige lo suyo y nadie se lo puede discutir, se llame catalán o castellano o panocho.
Es curioso tu opinión del centralismo: se supone que el fin último de éste es suprimir (sí, con todas las letras) las diferencias para hacerlos a todos iguales, libres y fraternos. Y no creo que un francés te diga que se siente menos igual o solidario que un español o un alemán. También es cierto que llevan 300 años con el invento y a la fuerza aprenden.
Y sí, en temas de urbanismo deberíamos haber sido centralistas. Aunque sólo sea por tener unos Campos Elíseos en España.
magnífica entrevista.gratamente sorprendido porque se obvian, intencionadamente, cualquier postura moralista.Un saludo cordial.
Me hace mucha gracia que los culés adoren y defiendan a los ídolos madridistas… cuando éstos están en franca decadencia y son una rémora para el club.
Buena entrevista, tipos como David Trueba tienen algo que decir, tienen la oportunidad de hacer público el sentir de muchos vecinos de Madrid.
De cualquier manera este mensaje es para Luis, el ingeniero docto en axiomas: no perviertas la realidad, pertenecer a la carcundia y no sentir el menor reparo al respecto tiene que ver con que has matado a Pepito Grillo, o que tus padres simplemente nunca llegaron a presentártelo. Defender por principios a los débiles (defender el derecho que tienen a que su gobierno no les falle) y luego «llenarte el bolsillo» no es una contradicción, salvo que lo sea defender los derechos de los homosexuales siendo heterosexual o defender los derechos de los negros, siendo blanco.
Sea usted de la carcundia, y esté orgulloso si hace falta, pero no trate de lavar su conciencia de masa en estos foros.
Saludos cordiales, enhorabuena por la web.
Probablemente los mejores momentos junto a Jotdown se encuentran en sus magníficas entrevistas.
Es un placer encontrarse con un tipo como Trueba, al que leo habitualmente y del que admiro su filmografía.
Gracias.
Leyendo la entrevista, David Trueba aparece como lo que es: un tipo amable, inteligente, divertido y sin rencor. Me ha encantado leer sus anécdotas con Azcona, sus historias con Fernán Gómez, con Wyoming, y el respeto con el que trata a sus maestros.
Por tanto, me sorprende la cantidad de insultos y descalificaciones que se pueden leer en los comentarios de los lectores. Si incluso en una revista culta e ilustrada como JotDown, sus lectores se comportan como una tropa de tertulianos de Intereconomía eufóricos a la salida de un prostíbulo, es que ya no hay esperanza para este país.
Como dijo no-se-quien… Lo peor de España es, de largo, los españoles.
Pingback: David Trueba | Texto casi Diario
El problema del batiburrillo mental del Sr. Trueba, es que piensa que está hablando de ideología, pero no es así, está hablando de política. O sea, habla de PSOE o IU (o sea los suyos) frente a PP (o sea los malos). Eso no es ideología, eso es política, y eso no resulta aceptable para los votantes del PP, que enseguida identifican, no solo a él, sino a los actores en general, como defensores de ideales políticos que no ideológicos. Y eso no cuela, por eso al menos la mitad de los ciudadanos de este país, o sea los que votan al PP detestan al cine español. Esto, el mundo del cine debe entenderlo, claro que como hacer cine en este país es un acto básicamente onanista, que más da. Bueno, y que hacer cine en España no depende de lo que le pueda interesar a los espectadores, sino del Ministerio y sus mafias.
En este país si se te identifica con un partido político de izquierdas, pues ya tienes a toda la masa «popular» buscándote las cosquillas a ver por dónde se te puede meter mano. Y ya está, no le deis más vueltas.
¿Qué coño ha dicho de malo David Trueba? ¿Con quién se ha metido? Ha dado su opinión y ya está. ¿No os gusta? Pues muy bien.
A mí no me interesan excesivamente ni sus películas ni sus libros pero sin embargo me encanta escucharle y leerle (entrevistas me refiero). A otros que quizá podrían interesarles sus películas y sus libros les sucede todo lo contrario que a mí, que no los van a disfrutar porque el sujeto en cuestión les cae mal. ¿Y por qué les cae mal? «Porque va de progre» y «porque se ha metido con Aznar» (si hablas de la guerra de Irak, estás insultando a Aznar y, por ende, a nosecuantos millones de españoles). País de cainitas.
Váyanse todos a freir espárragos.
Y en este país, a todo el que se opone a la cultura oficial se le llama facha. Esa negación de la opinión por elevación es meramente política, y no ideológica. Es a eso a lo que me refería. Por otro lado, yo no crítico a David Trueba como artista, si como pensador: me parece pobre, sin capacidad de análisis, y sin amplitud de miras, y es porque hace análisis político, no ideológico.
la cuestión, sr. volterra, es que al final no se puede hablar. las opiniones del trueba son bastante medidas, pero a uds. les es igual: leña al mono por no ser de su lado y viceversa. es ese buscarle las vueltas a todo lo que llega a aburrir y a desgastar la convivencia. entiendo que si algo le indigna, lo comente, pero es que no dejan pasar una para certificar o no la pureza de sangre de cada entrevistado y a partir de ahí, hacer una enmienda a la mayor.
de verdad, así no hay manera.
j
Mi tono es correcto, y usted no contesta a mi opinión sobre la diferencia entre un análisis político y un análisis ideológico, que era lo que yo decía. Usted, el Sr. Trueba y quien sea puede opinar como le de la gana, y yo obtendré las conclusiones que me parezcan convenientes, seguiré viendo las películas del Sr. Trueba y leyendo sus libros, e incluso leeré entrevistas al Sr. Trueba como esta a la que nadie me ha obligado. No creo que usted tenga el mismo talante, prueba de ello es su nota a mi comentario. Habla de desgastar la convivencia, que si algo me indigna o no, que no dejo pasar ni una para certificar o no la pureza de sangre de cada entrevistado. Lea tranquilamente mis comentarios, y no se sulfure, piense que no todo tiene que ser cultura oficial. Y por último mi opinión se efectúa desde la distancia: ni voto al PP ni al PSOE ni a IU, ¿puede usted decir lo mismo?
A quién vote el señor De ventre no le importa a usted, ni a mi, ni a nadie, únicamente a él mismo.
No he entendido absolutamente nada de su razonamiento (la culpa es mía, que voy justito de la azotea). ¿Diferencia entre un análisis político de un análisis ideológico?: la filosofía política se entiende, genéricamente, como parte de la historia de las ideas; es decir, solo a partir de un análisis ideológico podremos llegar a un análisis político, pues es lo que nos permite tomar una posición ética y moral que nos permita organizar la sociedad en la que vivimos a través de la política.
Es absolutamente respetable que usted no comulgue con el Sr. Trueba, y también lo es que le parezca que el cine español no responde a sus estándares de calidad, o los intereses generales de los espectadores («ozú»! que cansino escuchar lo de las películas sobre la guerra civil).
En cualquier caso los cineastas emprenden los proyectos que les parece conveniente, sin hacer con ello un ejercicio mayor de onanismo que el que usted tan amablemente nos vierte sobre estas páginas de, por lo demás, una fantástica web.
Saludos
Tiene usted razón en una cosa: no me interesa para nada lo que vote el Sr. de Ventre (curioso nombre), planteaba esa interrogante como medio de hacer valer mi tesis, era pues una simple estrategia dialéctica. Por otro lado yo me refiero a análisis político, y análisis ideológico, y usted salta con la filosofía política, lo cual es más elevado que lo que yo planteaba, pero curioso que diciendo usted lo justito que va de la azotea, ha dado precisamente en la tecla (Bienvenido Mr. Chance): el Sr. Trueba hace análisis político (lo de los partidos políticos y todo eso a lo que yo me refería) pero sin hacer previamente un análisis ideológico, y las conclusiones a las que llega me resultan -y esa era mi queja- altamente paupérrimas. Y por último, yo no se si usted ha leido mi post detenidamente, yo sigo a David Trueba desde su primera película, y sin parecerme Alain Tanner por ejemplo, si que considero que es un muy estimable cineasta, y un también estimable escritor (me gustó «saber perder» especialmente), pero eso no quita que su discurso político me parezca pobre, muy pobre realmente.
Y por último, lo del onanismo. Sepan ustedes que el cine español es una mafia donde dos dicen quien reciben subvenciones y que importe, y esas subvenciones determinan que se haga una película o no, no lo determinan la calidad de las historias, y esto hace que la mayoría de las veces y para cubrir cuotas de pantalla, las películas que se hacen sean eso, auténticos actos onanistas. Por cierto, le recomiendo una película sobre la guerra civil que igual no ha visto: Rojo y Negro.
Detecto un cambio de «talante» que igual usted no percibe, pero que los lectores agradecemos. Qué importante resulta el tono con el que se dicen las cosas (se escriben) para fomentar un intercambio de información que resulte estimulante para ambas partes.
Es muy probable que discrepemos en multitud de aspectos, sin embargo su último post me invita a intercambiar información, sin pretender utilizar este foro público en forma de monopolio epistolar entre ambos: no soy acérrimo seguidor de David Trueba, aprecié su ópera prima («La buena vida»), y disfruté de «Soldados de Salamina» y «La silla de Fernando», siendo desconocedor del resto de su obra. Tampoco le he leído mucho, más allá de «Saber perder» y frecuentemente sus artículos periodísticos en El País. En cualquier caso, y ciñéndome a su entrevista, me gusta leerle por su mesura, por ser capaz de expresarse razonando y reflexionando sobre lo que le acontece y le preocupa. Suelo coincidir con su visión de las cosas, y aunque a usted su discurso, en lo político, le parezca realmente pobre, seguramente agradecerá que no rehuya el debate y no se maneje entre aforismos.
Me apunto «Rojo y Negro», espero llevarme una grata sorpresa, proporcional a la que experimenté viendo «Surcos» (de distinta temática e idéntica ideología).
Saludos
Habla usted desde un tono de superioridad «talante» etc… que, en fin, sólo decirle que mi tono ha sido siempre el mismo, no le digo más. No puedo decir lo mismo de algunos de los que me han ¿regañado? por decir lo que pienso de esa «cultura oficial», y ahora que parece que se han dado cuenta de que no soy un berzas, pues parece que se me respeta. Vale, pues dicho eso, me ratifico en todo lo que he dicho, con el mismo tono, talante o como quiera llamarlo. ¿Me gustaría saber que piensa el Sr. Trueba de todo esto? Estaría bien que dijese algo. Saludos.
Con Muñoz Molina y pocos más, uno de los más lúcidos creadores que tiene este pais. Me gusta su cine, sus libros y sus columnas en El pais. Me encantaría saber porqué cerró esa librería maravillosa llamada «La buena vida», otra gran creación de David Trueba.
Un buen rato (¡y a estas horas!). Gracias a entrevistador y entrevistado. Y a ver si me pillo La silla de Fernando de una vez!
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