Viene de la primera parte
El agente del caos

Jonatan «Cactus» Söderström es la voz de Dennaton Games, el equipo que forma junto a Dennis Wedin, creadores ambos de Hotline Miami (Dennaton Games, 2012), uno de esos juegos transgresores y polémicos por su uso explícito de la violencia. Cuando se habla de Hotline Miami (por cierto, creado con Game Maker) se suele hablar de David Lynch, e inevitablemente de la película Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), por esa ambientación construida sobre una mezcla de agresividad y reflexión.
Uno de los detalles que comentan los creadores a la hora de hacer Hotline Miami puede extrapolarse a la mayoría de juegos indie. «No intentamos hacer juegos para todo el mundo». Y efectivamente el juego tiene esa intención. Además de la estética sórdida y sangrienta, el control del protagonista (con numerosos bugs en los que los más críticos han profundizado) y la surrealista narrativa echan para atrás al jugador casual, pero no al perro viejo de los bits, necesitado de nuevas experiencias.
Que Jonatan Söderström es un tipo singular podemos descubrirlo visitando su página web, y al igual que Edmund McMillen le ha dado mucho al juego Flash, buscando liberar su vena artística de manera experimental. Repasando sus juegos vemos que si Tuning es algo más que una bola que va del punto A al punto B, en su serie de juegos Mondo juega a ser Kubrick, en Protoganda juega a crear un shmup con aroma a danmaku, en Clean Asia! crea otro de estilo geométrico y en Air Pirates crea otro más, esta vez de corte horizontal, que le hace meditar a uno sobre cómo hubiera ideado un shmup Andy Warhol.
Admirador de Half-Life (Valve Corporation, 1999), es conocido por la proliferación de su trabajo y por la velocidad con la que lo ejecuta, siendo habitual en él terminar juegos en tres o cuatro días, ya que, según dice, necesita crear sus obras rápidamente para dar pie a las nuevas que se le ocurren continuamente. El sueco es conocido también por mantener una posición tolerante hacia quien busca descargar su juego ilegalmente, importándole más llegar al jugador que el medio usado para ello. Como buen desarrollador indie, muestra respeto y aprecio por el pasado cuando menciona juegos como Speedball (Bitmap Brothers, 1988) o Chaos Engine (Bitmap Brothers, 1993), de la Amiga, a la hora de hablar del aspecto gráfico de Hotline Miami, o cuando se le pregunta por qué los rusos son el enemigo en el juego, respondiendo que el ruso era el arquetipo de villano en las películas norteamericanas de los ochenta.
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