
Cristian Campos: Hace tres meses tú y yo publicamos en esta misma revista un debate sobre Interstellar. Quizá sería buena idea ampliar ese debate a otras películas de ciencia ficción de los últimos años que comparten con la película de Christopher Nolan la voluntad de tratar la ciencia desde un punto de vista adulto o, como se dice en determinados sectores, «duro». Y, ya puestos, quizá podríamos ampliar ese debate a la imagen que se da de la ciencia y de la tecnología en los medios de comunicación y de cómo esa imagen influye en la política científica de los gobiernos (y, por lo tanto, en la vida de los ciudadanos). ¿Empezamos por el cine?
Juan José Gómez Cadenas: Las últimas tres películas de ciencia ficción que he visto (Gravity, Interstellar y Marte) comparten una tendencia muy interesante. A saber: se toman la ciencia en serio, tanto en la narración como en su defensa de lo que yo llamaría el poder redentor de la ciencia.
Aunque en todas ellas hay alguna concesión a factores prácticos o estéticos (si no recuerdo mal a nadie se le ponen los pelos de punta en gravedad cero, algo inevitable pero poco fotogénico), en ninguna se toleran simplezas y errores de bulto, como el ruido de explosiones en el vacío o naves que aceleran a 10 g sin que nadie se despeine. El caso de Interstellar ya lo tratamos en el artículo que has mencionado. Tratándose de una apuesta tan ambiciosa, los registros en los que se mueve la película de Nolan van desde la ciencia de hoy hasta especulaciones bastante arriesgadas, aunque todas con un fundamento sólido. No olvidemos que un tipo de la talla de Kip Thorne ha escrito un libro entero explicando la física que se maneja en la historia.
En ese sentido, tanto Marte como Gravity son más sencillas y se mueven en el registro de la ciencia y la tecnología de hoy. En ambas hay alguna que otra exageración, pero son más que aceptables. Si comparamos este trío con algunas de sus predecesoras más o menos cercanas en el cine de ciencia ficción (por ejemplo las dos películas sobre asteroides destructores, ambas muy pobres desde el punto de vista científico) o la infame Prometheus (¿qué se había metido el amigo Ridley Scott cuando decidió dirigir eso?) la mejora ha sido enorme y creo que va en la dirección correcta, entretener a la vez que educar. ¿Qué opinas?
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Enhorabuena por el debate. Lo he disfrutado mucho.
Entrando en vuestro debate, yo pienso que también está habiendo una tendencia a hacer una ciencia-ficción seria, pero no sé hasta qué punto eso es bueno desde el punto de vista de la obra de arte. En Interestelar o Marte el conocimiento científico gana demasiada importancia y obliga a realizar ajustes dentro de la película que resultan tremendamente extraños y dificultan la narración. Por ejemplo, esas explicaciones del agujero negro en la primera o los monólogos interminables de Matt Damon (que acaba haciendo un Iron Man “tipo WTF?” inexplicable al final de la peli). En resumen, estas superproducciones se acercan en muchos compases al peligroso momento de romper el pacto de credulidad con el espectador (en Marte, conmigo lo consiguieron). ¿No sería mejor construir y considerar una película como obra de arte y dejando el conocimiento científico en un segundo plano? Creo que ninguno tras ver 2001 piensa en cómo se crea la gravedad artificial dentro de la nave o los seis minutos que tarda en llegar la señal a la Tierra.
PD: ¿nadie considera Un mundo feliz como una utopía? A mí siempre me ha parecido evidente, más allá que como novela deja mucho que desear.
Os falta hablar de «The Expanse», la primera serie que lleva la hard SF a la televisión.
Los productores se han esforzado por ser exactos científicamente incluso más que en las películas que citáis. Cuando sale un asteroide, podéis estar seguros de que su forma y aspecto se corresponden con las fotos de la NASA. La gravedad solo existe cuando la nave gira o está bajo empuje. Son tan puntillosos que, cuando alguien se sirve un whisky en una estación espacial rotatoria, el chorro se desvía debido al efecto Coriolis (aunque se pasaron un poco, en la realidad el efecto es más ligero). Cuando empiezan a ocurrir cosas raras, por muy raras que sean, siempre se aplican las leyes de conservación de la masa y la energía, gracias al cielo. Muchas de estas cosas no se explican en la serie, y se dan casos en que el espectador, acostumbrado a la ciencia ficción que se pasa por el forro las leyes físicas, puede quedar confundido.
Sin embargo tampoco es una serie «procientífica» en el sentido de las películas que citáis. Ninguno de los héroes es científico (aunque sí hay una ingeniera) y (atención, posible ESPOILER de ahora en adelante) los científicos que salen son psicópatas, literalmente. También los millonarios son psicópatas (esto puede ser más real). No se puede tener todo.
Interesante! Esa serie se me pasó. Me la apunto y gracias!
Y eso, Epicúreo, ¿favorece o mejora la trama? Yo veo el rigor como un punto loable pero que claramente debe ser secundario. Lo que diferencia a esta a 2001 de Intelestellar es que una es una maravilla que puede tener mil y una respuestas mientras que la otra es una peli entretenida. Le falta convertirse en obra de arte. Yo creo que a veces se abusa de las leyes físicas para mal.
Para mí el rigor no es secundario, pero es porque yo he estudiado física. Cuando veo que en una escena de la película Gravity se pasan las leyes de Newton por el forro, para mí es como si en una de romanos sale un tío con reloj de pulsera. No me basta que sea por «motivos dramáticos», si querían hacer una de fantasía, tenían que ponerlo en contexto.
En 2001, por cierto, son mucho más cuidadosos con las leyes físicas que en Interstellar. El final de 2001 aplica la máxima de Clarke, «cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia». Pero en el resto, cuando la tecnología es humana, todo es verosímil.
Muy interesantes tus puntos. De hecho, en mis dos novelas, Materia Extraña (Espasa, 2008) y Spartana (Espasa, 2014) me acerco al problema que planteas (como ser serios con la ciencia sin interrumpir el hilo narrativo) con aproximaciones diferentes. En ME trato de dar explicaciones «a lo Marte». Creo que me quedan razonablemente bien (dramatizando todo lo que puedo), pero en Spartana reduzco las explicaciones al mínimo, «muestro» más que explico la ciencia y estoy más contento del resultado. El como tratar la ciencia rigurosamente pero sin aburrir no es un problema nada baladí!
En cuanto a un mundo feliz yo lo considero en realidad una distopía! No me gustaría vivir en ese mundo… :)!
Yo lo digo por el final, que no deja de ser feliz. Si no recuerdo mal, van a Islandia todos los que piensan diferente (no importa su letra) y consiguen que siga avanzando la humanidad. El resto se encuentra feliz con su droga, su sexo y su consumismo a cargo del Estado. Y son felices. ¿Es distopía? Yo no lo tengo tan claro. Por otro lado, cada vez que se habla de la Renta Universal, no puedo quitarme de la cabeza Un mundo feliz: la sociedad avanzando a través unos pocos übertrabajadores y übercompañías y el resto feliz.
Un privilegio leerles. Comparto pieza a ver también nutren las mañanas de domingo de otros!
Muchísimas gracias!
Buscando abonar a lo aquí dicho (y quizá generar más diálogo), comparto aquí una reflexión sobre la construcción de la inteligencia artificial desde el cine, que parece anclada al problema del dualismo. Saludos
http://cultura.nexos.com.mx/?p=9153
Muy interesante artículo. De acuerdo en lo que dice, en particular ver aquí mi valoración de Ex-machina
http://www.jotdown.es/2015/03/ex_machina-de-dioses-gruas-y-pendejas/
Por otra parte, aquí mi reciente granito de arena (todavía incompleto) en lo que se refiere a AI:
http://www.nextdoorpublishers.com/2016/02/el-dilema-de-turing-segunda-parte/
Pingback: Diálogos de ciencia y ficción
«Interstellar (es una) película solvente científica y narrativamente». Al llegar ahí dejé de leer; cualquier otra consideración de quienes hacen tales afirmaciones sólo merece de mi tiempo que escriba este comentario.
Si te sobra un poco, lee el libro de Kip Thorne. Gracias!
Y después se quejan de que se representa a los científicos como «simples»!… Si en este debate (saboteado por las impertinencias de Campos) adolecen de lo mismo. Cabe la pregunta de siempre, si la ciencia parte del método científico y si este es ciencia. La obsesión por lo alternativo será su perdición en verdad OS digo, se pone de ejemplo a los charlatanes de la medicina alternativa, y se mete en el mismo saco a todos, cabría preguntarse como se las arreglaron los médicos de las dinastías chinas a través de los siglos para tal caso. Y valga introducir en el debate si es meritorio tratar de culturizar a las audiencias mediante películas de ciencia ficción, hasta donde se sabe, es mero entretenimiento. Salpicado de especulaciones.
La campaña «Nuclear, no gracias» empezó bastante antes del accidente de Three mile island y se les ha olvidado mencionar que estuvo ampliamente financiada por la extinta URSS y sus satélites.
Pues en mi opinión Gravity no es una película de ciencia ficción. Es una película ambientada en el espacio, pero solo este hecho no la convierte automáticamente en una película de ciencia ficción.
Me ha gustado mucho el diálogo.
El análisis de la inteligencia y la consciencia ha sido interesante.
Podrían hacerlo en vídeo. Eso mejoraria su difusión.
Las tres películas son muy buenas pero por ejemplo, interstellar me hubiera gustado descubrirlo en una novela; aunque sabemos que se basa en el trabajo del físico teórico Kip Thorneque, esta historia de ciencia nos puede inspirar a muchos.
Interstellar es la película que necesitaba el niño que todos llevamos dentro y que se conforma con mirar a las estrellas. El triunfo de la tecnología sobre el egoísmo del hombre. La respuesta a la eterna pregunta sobre la coexistencia de la ciencia y la ficción en el cine. La mejor película de Christopher Nolan hasta la fecha, y posiblemente, la mejor película sobre viajes espaciales de la historia.
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El gran problema de la ciencia es que se toma demasiado en serio a si misma. Yo creo ciegamente en ella, pero me parece que a veces hay que relajarse. Como por ejemplo cuando en el artículo se dice que «Regreso al futuro» ridiculiza la ciencia… al final os la acabaréis cogiendo con papel de grafeno.
Coincido totalmente con este comentario.
Hay puntos muy interesantes en este artículo, pero también creo que hay alguno desafortunado. Como por ejemplo, lo que se comenta de Avatar. Los malos no son los científicos señor Juan José, sino los marines movidos por la codicia, no la ciencia. Precisamente la única persona que parece tener un poco de cordura es la única científica que hay en toda la película. A veces se ven ataques donde no lo hay, coincido en que hay que relajarse. Y eso que Avatar me parece una película bastante mediocre, pero definitivamente no es por ese motivo.
Magnifico dialogo. De un tiempo a esta parte la ciencia se a convertido en el nuevo Dios (sin connotacion positiva ni negativa) del arte, hace poco en una exposicion de pintura me sorprendio ver cuadros con titulos como «Entrelazamiento» «El fermion perdido» y otros, incluso en la letra de canciones muy populares «Que en libro de ciencia he podido extudiar que somos microbios venidos a mas» Extremo, y otras de calle 13 o Antonia Font. incluso en la poesia (se empieza a intuir con Walt Whitman).
Por otro lado creo que los aficionados diferenciamos bien entre las peliculas cientificas y los «westerns espaciales» valorando trascendentalmente las primeras y disfrutando las segundas como mero entretenimiento.
Una ultima cosa, por fin veo a alguien opinar lo mismo que yo sobre «el Roto» sinceramente me parece lo peor, LO PEOR.
Gracias a jotdown
Hombre,Cristian Campos alude a El Roto para señalar una discrepancia concreta en su ideario. Usted rezuma un odio ponzoñoso para con el sujeto que más bien parece fruto de un desarreglo mental por su parte…
Hola Wukong, reconozco que tanto tú como Lucky Starr tenéis puesto punto de razón. Es verdad que la ciencia se toma demasiado en serio a sí misma a veces (y también nos pasa a los científicos). Tan cierto como que Regreso al Futuro es una divertidísima película, aunque el cliché del científico loco está un poco manido y tan cierto como que en Avatar el malo es la codicia no la ciencia (aunque la parte new age es bastante discutible). Gracias por la lectura y los comentarios!
Enhorabuena y muchas gracias por vuestro interesantísimo artículo conjunto! Me gustaría hacer un par de pequeños apuntes que me venían a la cabeza al leeros:
¿De dónde sacar nuevas temáticas científicas más allá de agujeros negros y viajes espaciales (los cuales, como bien decís, sin duda seguirán teniendo tirón)? No podía evitar pensar en algunas obras clásicas del género que (hasta donde sé) no se han llevado al cine, como Fundación, de Asimov (con todo su componente de utopía (Términus) y distopía (Trantor). Pero sobre todo Pórtico (Gateway) de Fred Pohl, con esa extraordinaria fuente de imágenes y metáforas que son las naves alienígenas abandonadas cuyos controles no comprendemos, por lo que jugamos a la ruleta rusa al tripularlas, esa llamativa ausencia de sexismo, avanzadísima para su época, esa IA que se dedica a la psicoterapia… ese impactante final…
Habláis de la posibilidad de consciencia en una IA. Una de las mejores obras que conozco sobre el tema (aunque aparentemente no trata sobre él) es el relato «El fantasma de Kansas», de John Varley. Creo que daría para una magnífica película incluso en el sentido taquillero, pero sobre todo en los otros. Lo más curioso de la consciencia es que no podemos explicarla científicamente porque (de momento) ni siquiera sabemos cómo describirla! Y la descripción de algo siempre es lógicamente anterior a su explicación (no digamos a la predicción o al control).
Por último (está feo que un comentario sea más largo que el artículo a que se refiere :) no me he quedado del todo a gusto con vuestro tratamiento de la «fe en la ciencia». De acuerdo, es mejor que la gente crea ciegamente en la ciencia que en otras «alternativas» (que resultan invariablemente pueriles, en el mejor de los casos), pero la ciencia es (como dice uno de vosotros) antitética a la fe. El creyente siempre sabe de antemano a qué conclusión «tiene» que llegar, y es perfectamente capaz de distorsionar la razón y negar la evidencia cuanto sea necesario para no desviarse de ese objetivo. El científico (no sólo el profesional, me refiero a la persona con mentalidad científica) está abierto a cualquier conclusión que pueda seguirse racionalmente de la evidencia disponible, y está dispuesto a cambiara esa conclusión en cualquier momento, con la única condición de que dicha evidencia, a la luz de la razón, así lo aconseje. Esta diferencia es abismal, tan inmensa como pueda ser la diferencia entre cualesquiera dos sistemas de pensamiento, porque afecta a la manera en que establecemos nuestras creencias, que es mucho más esencial que el contenido particular de las creencias mismas.
Ah, a mí también me gustó mucho Ex Machina, y supongo que ese (ciertamente cabreante) final es sustancialmente una concesión a la taquilla.
Me resulta increíble que en este debate no se haya abordado una de las mejores e infravaloradas películas de ciencia ficción de los últimos 15 años, la estupenda Coherence (2013), que sin presupuesto exorbitante ni alharacas es una maravilla sobre la paradoja del gato de Schrödinger
Hola Pablo, gracias por la lectura los comentarios y las acertadas críticas. Tomo nota de tus sugerencias, en particular voy a leer «El fantasma de Kansas» que no conocía. Un muy cordial saludo!
Hola Dani, la idea era tratar películas que fueran a la vez «importantes» (en el sentido que explicamos en el artículo) y «taquilleras» (por las razones que exponemos también en el artículo). Coherence cae en el magnífico grupo de películas que incluye «Another Earth» y varias otras, que, a pesar de sus méritos, pasan desapercibidas para el gran público (una pena, desde luego). Un cordial saludo, J
Pues sí que habéis echado carne a la parrilla … hay temas para elegir … ¡qué difícil! Pues elijo entonces la importancia del cerebro: posiblemente, demasiada.
Os recuerdo que nuestras más pobres computadoras hacen cálculos increíbles, pero ni siquiera las más poderosas saben … andar! Uno de los retos más inquietos para los cibernéticos no es crear una máquina capaz de calcular o relacionar informaciones, sino crear una máquina capaz de sentir, aprender, y evaluar con su propio cuerpo. Y con pasear de forma decente ya valdría. Nadie está quitando importancia al cerebro, pero nuestra cultura (como perfectamente representado en los temas recurrentes de la ciencia ficción) sigue siendo a lo mejor demasiado cerebrocéntrica.
Cabe la (seria) posibilidad de que el cuerpo tenga un papel fundamental en la cognición, y en este caso lo que no hemos ni empezado a entender es esta integración entre cerebro y cuerpo. A los delfines, como habéis bien recordado, le faltan brazos y manos, ¡y no es poco! Sin interfaz para engancharte al medio te quedan solo unas cuantas neuronas, lo cual no está mal pero probablemente no es suficiente para dar un paso más. El cerebro cabe en mil y poco centímetros cúbicos, la mente puede que no.
Digito, ergo sum …
http://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/80/posts/em-digito-ergo-sum-em-13377
¿Hay pelis de ciencia ficción donde se trata el tema de la importancia del cuerpo en el proceso cognitivo?
¿Pero qué coj…?
O sea, en serio. ¿Ciencia en la ciencia ficción? ¿Qué es esto, 1954? ¿Saben ustedes que en literatura este debate quedó zanjado en los años 60, con New Worlds?
LA CREDIBILIDAD CIENTÍFICA NO ES UNA VIRTUD EN LA CIENCIA FICCION, POR EL AMOR DE DIOS.
La CF hard, que es de largo la versión menos adulta de la CF, tiende a ser poco más que una paja ingenieril sobre nuestro infinito potencial para dominar el universo y poder evadirnos de esas grandes incomodidades no computables como la política.
¿La singularidad? La überpaja, el deseo irreprimible de escaparse de lo no computable (o sea, de la vida real) a velocidad absurda.
Ahí está Interstellar, donde se consigue privar de todo misterio, toda imaginación y toda gracia al hecho de trascender el tiempo, el espacio y la materia.
Cuando todos los científicos le dicen a un autor de CF que está diciendo algo absurdo, es cuando ese autor lo está haciendo bien. Pero claro, eso lo ha dicho un autor furiosamente literato (M. John Harrison).
Lo que quicir con esta energumenez: que en general en JotDown, cuando se habla de ciencia ficción, se muestra una visión muy limitada y limitante del género. El tipo de visión que los Ballard, Aldiss, Disch, Delany y demás grandes de los 70 intentaron superar. Credibilidad científica, género de ideas… y otras ideas francamente discutibles.
Hola Emiliano, ahí va una respuesta:
http://www.nextdoorpublishers.com/2016/02/el-dilema-turing-primera-parte/
hay segunda parte y tercera (en marcha) donde se toca mucho de lo que apuntas
Hola David, el caso es que es un diálogo muy interesante (ahora que se te ha bajado un poco el mosqueo y calculo que no me darás con la tea de quemar herejes). Para empezar, estoy de acuerdo en las limitaciones de la Hard-SCiFI, pero también creo que si un pone la palabra ciencia a su género, no puede darle todas las concesiones a «ficción». Tengo mi propia experiencia, de hecho en mis propias incursiones literarias. En mi primera novela (Materia Extraña, Espasa, 2008) me muevo en líneas mucho más hard que en la segunda (Spartana, Espasa, 2014) y de hecho estoy más contento con la segunda que con la primera.
Aldiss es un buen ejemplo de escritor que intenta ir más allá de la hard SF sin abandonar completamente la idea de que la «Science» de SF debe contar (estoy pensando en su prodigiosa Heliconia). En cambio KS Robinson, en los 90, consigue una auténtica obra maestra con la trilogía de Marte, regresando a lineas muy hard… al final también hay una componente personal. Un gran autor puede con todo, quizás, más allá de ideologías!
Un cordial saludo!
J
Buena conversacion. Un articulos muy interesante, aunque en mi opinión el asunto de la fe en la ciencia (que CC ha reducido a la infalibilidad de las leyes científicas) ha quedado bastante cojo.
De acuerdo, a mejorarlo! Gracias!
Si Los juegos de hambre es inocua, creo que es más porque estamos aborregados y anestesiados que por lo que se narra en su última parte: el horror de la guerra, unos «buenos» igual de malos que el «malo» al que quieren derrocar…
Ahora bien, con Divergente sí podríais haber hecho sangre, más que con Avatar: es un relato en el que los buenos son los «atletas» y los intelectuales los malos de la función.
gracias por todo el contenido que ofrece la pagina mediante sus comentarios e informacion me fue de gran ayuda.