Jot Down Cultural Magazine – Érase una vez en Noruega

Érase una vez en Noruega

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Euronymous, Necrobutcher y Dead, premonitorios. Fotografía cortesía de ablackmetalblog.

Euronymous, Necrobutcher y Dead, en plan premonitorio. Fotografía cortesía de ablackmetalblog.

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Hedenskapet hva jeg har hengende her.

El 8 de abril de 1991 Per Yngve Ohlin, más conocido como Dead, decidió convencer al resto del mundo de lo que él ya sabía desde los trece años: que estaba muerto. Se internó en el bosque y con un cuchillo se rajó las muñecas y el cuello. Introvertido, depresivo, tras un accidente en su infancia despertó de una experiencia cercana a la muerte con la íntima convicción de que de ahí, de la muerte, no se regresa (1). Tal vez la certeza de que ya estaba allí le hizo impacientarse ante el hecho de que a pesar de sangrar por esos cortes durante veinte minutos seguía respirando. Había estado casi toda su vida desplazado de la realidad y con la sensación de participar en una farsa. Volvió a su piso, cambió el cuchillo por una escopeta y se voló la cabeza.

Su compañero de piso, el artista conocido por el público como Euronymous y Øystein Aarseth por sus padres, se encontró al llegar con la pintoresca escena. Un bodegón de escopeta, cuchillo, salpicaduras y Dead con los sesos saludando al aire, más una escueta nota de suicido que rezaba «Perdonen por toda la sangre». Dispuso mejor alguno de los elementos que para su gusto desequilibraban el cuadro y le hizo una foto al cadáver (2). Tras recoger unos fragmentos de cráneo para hacerse un collar (3) e imaginamos que observar un rato satisfecho y con los brazos en jarras su obra, avisó a la policía.

Dead y Euronymous formaban parte de Mayhem, si no la principal sí al menos una de las más importantes bandas de la escena del recién nacido, prácticamente de sus tripas, black metal noruego. El más extremo de todos los estilos del metal extremo. Y quizá la forma más extrema de arte de finales de siglo XX, porque ningún otro movimiento imbricó en tan alto grado el arte y la forma de vida que ese arte predicaba. Claro que lo que predicaba era muerte, mal, nihilismo, odio y caos, pero qué queremos con cuatro horas de luz solar al día y un frío frente al que uno solo podría protegerse metiéndose en las tripas de un tauntaun muerto. La música era la perfecta banda sonora de los sentimientos, claro. Si una de las funciones del arte es modelar ánimo y sentimientos no cabe duda de que la escucha de las discografías de Mayhem, Burzum, Emperor o Darkthrone conduce a un estado emocional espeluznante. Una batería a velocidad endiablada tras estridentes y machacones riffs de guitarra, voces que entre chillidos guturales cantan a la mayor gloria del mal. En ese mal hay una putrefacta hermosura, una cierta belleza enferma y terrible que se derrama sobre el oyente como si fuera un recipiente y esa oscuridad fuera un líquido del que de pronto estamos sedientos. No obstante, las opiniones sobre esta música, como en el caso de Asurancetúrix el bardo, están divididas. Con el mismo buen criterio, cualquier persona normal lo que escucha en esos discos es un pandemonio que recuerda a una madre golpeando de manera histérica la puerta del baño mientras su hijo y el perro mueren dentro expeliendo violentas vomitonas de bilis (4).

Mayhem en el sótano de Helvete. Foto: DP.

Mayhem en el sótano de Helvete. Foto: DP.

Estas y otras bandas se habían agrupado en torno a la figura de Euronymous formando el Black Circle (o Inner Circle), que utilizaba su tienda de discos Helvete como púlpito ante el que reunir las huestes y predicar la mala nueva: por encima de la música tenemos una filosofía. Euronymous había sido un comunista radical, pero cuando el Partido Comunista noruego condenó oficialmente las barbaridades de Pol Pot en Camboya sintió su sensibilidad política insultada. El comunismo no era lo suficiente malvado para él. Podemos suponer que enfrascado en estos sesudos debates con los colegas pasó lo que cualquiera que haya participado en un debate de internet sabe que pasará siempre: alguien mencionó a Hitler y concluyó ante esta epifanía que el nazismo era lo mejor. El supremacismo ario casaba además con una de las principales ideas del movimiento, la exaltación de la cultura escandinava precristiana y una visión romántica de aquella era, pura y libre de no se sabe bien qué amenaza. Porque toda esta filosofía no es otra cosa que un involuntario despliegue de hilaridad como para flipar, no nos engañemos. Cómo en el paradigma del Estado de bienestar y la muy civilizada sociedad escandinava puede surgir un movimiento que defiende la superioridad de la raza, la violencia como respuesta y como pregunta, el satanismo (y no estrictamente el filosófico de la Iglesia de Satán de Anton LaVey, estos sujetos creían en la existencia de forma literal de un demonio con cuernos y rabo al que invocar), el mal por el mal como fondo y objetivo, es una cuestión desconcertante. Años después alguno de ellos dejaría entrever en sus declaraciones que ese paraíso socialdemócrata era tan agradable que alguna cosa tenían que hacer para pasar el rato.

Varg Vikernes, sacerdote de Odín de nivel 15. Foto: DP.

Varg Vikernes, clérigo de Odín de nivel 15. Foto: DP.

No es la única explicación, pero la más sencilla es una constante en la historia de la gilipollez humana: la influencia de las figuras carismáticas. Y junto a Euronymous se erigió la de Varg Vikernes (conde Grishnack por aquel entonces, seudónimo de inspiración tolkeniana) líder y único miembro de facto de la banda Burzum (5). Vikernes es una figura que algunos exégetas nos pintan como apasionada e inteligente, pero que no es otra cosa que una regadera ambulante con el suficiente carisma como para encandilar a esa panda de adolescente confusos con ganas de ser más malos que nadie que penaban en la escena noruega del black metal. Admirador de Euronymous y sus ideas en un primer momento, terminó considerándolo un débil cobarde indigno de defender las sagradas esencias vikingas. Euronymous ladraba mucho pero mordía poco. Vikernes quería acción. El cristianismo había invadido su cultura en la Edad Media hundiendo bajo su yugo a un pueblo individualista y guerrero y los había convertido en esclavos de la moral judeocristiana, opresiva con el fuerte y piadosa con el débil (6). El conde estaba convencido de esto hasta el punto de abandonar el satanismo por formar parte de aquella tradición: creer en Satanás implica creer en su contrario. Abrazó entonces la fe pagana de su pueblo, el odinismo. Los antiguos dioses nórdicos eran la respuesta precisa. Y había que empezar a limpiar el cristianismo de su tierra con hechos.

En 1992 se consumía en llamas la primera iglesia, un edificio medieval de madera en Bergen. No se pudo relacionar con pruebas contundentes a Vikernes con el incendio, pero una foto de sus restos ilustró la portada del segundo disco de Burzum. Sí se demostró que era culpable en el caso de otras dos capillas, aunque fuera de los juicios siempre se jactó de su responsabilidad en muchos más incendios. Y a partir de ahí el caos se extendió como una avalancha de oscuridad súbita. La escena blackmetalera, sin un aparente plan organizado, se arrojó a una deriva de gozoso apasionamiento que se saldó con cincuenta y dos iglesias quemadas, cientos de tumbas profanadas en diversos cementerios del país, secuestros y agresiones.

Varg y su complejo de divo no pudieron resistirse a ejercer protagonismo convocando a un periódico local para una entrevista y rajar todo lo posible sin autoinculparse directamente. En plan «me parece que alguien que a lo mejor soy yo ha quemado un montón de iglesias y meado sobre vuestras tumbas». Y claro: alarma social, las fuerzas vivas muy compungidas mesándose las barbas ante lo dramático del asunto, la prensa musical internacional interesándose por qué cojones es eso que está ocurriendo en Noruega, ancianas asustadas ante un número significativo de muchachos luciendo corpsepaint (7) por las calles y las personas en general pidiendo explicaciones al Gobierno sobre si es que nadie piensa en los niños o qué. Hubiera ardido Twitter de existir por aquel entonces más que las iglesias ante la magnitud de la movida.

Como la policía no es tonta, si un sujeto dice que estas colillas son suyas concluye que aquí han fumado y además ha sido este. Por tanto desplegaron un equipo en Oslo, centro del movimiento en esos momentos. Indignando ante semejante operativo, Vikernes se presentó ante ellos en su centro de operaciones temporal pertrechado con una cota de malla y varias armas blancas colgadas del cinto, en compañía de otros dos individuos de semejante guisa, para exigir que cesara la investigación y la presión sobre la escena. La muy civilizada y socialdemócrata policía noruega le contestó estupefacta pero con suma educación que él no tenía ningún tipo de autoridad para exigirles nada, que se marchara, si era tan amable, lo que Vikernes hizo no sin antes despedirse brazo en alto con el saludo fascista (8). No quiero yo dudar de las garantías democráticas de España, pero si los Mägo de Oz se personan en un cuartelillo de la Guardia Civil disfrazados de piratas a pedir aunque sea la hora, desencadena sobre ellos el sargento benemérito una lluvia de hostias tal que les cambia las vestiduras por una de torero.

Alguien ha quemado algo... Portada del disco Aske. Imagen: Misanthropy Records

Alguien ha quemado algo… Portada del disco Aske. Imagen: Misanthropy Records.

En medio de este caos generalizado, Bård G. Eithun, que tocaba la batería en Emperor bajo el seudónimo de Faust, asesinó a un caballero homosexual que durante un paseo por el parque se le había acercado muy educadamente a pedirle rollo. Según el propio Faust, se adentró con él en los árboles fingiendo connivencia y allí le asestó una cantidad de puñaladas incompatibles con la caballerosidad, con la educación, con enrollarse y con la vida. La policía no supo relacionar este crimen con el Inner Circle hasta años después, pero Faust no hizo más que presumir de su hazaña en los círculos blackmetaleros durante todo ese tiempo. Cuando al fin se le juzgó no parecía muy apenado por sus actos, pues en sus propias palabras «era un maricón, si no lo hubiera matado yo tarde o temprano lo habría hecho otro».

El rumor en la escena de que alguien al fin había vertido sangre impura y cometido un verdadero acto de maldad en lugar de bufonadas probablemente enloqueció de celos a Vikernes, que en sus delirios se veía como el verdadero profeta del mal. Por otra parte su amistad con Euronymous se había tornado en odio, por considerarlo débil, falso, comunista encubierto y sospecharlo homosexual. Las dos cabezas del Inner Circle tenían además un conflicto metafísico irresoluble: el satanismo de Euronymous (9) y el paganismo de Vikernes. Y lo más importante tras tanta farfolla ideológica absurda, asuntos de vil metal: Euronymous distribuía el material de Burzum y Vikernes consideraba que le robaba ganancias. Acompañado por Snorre Ruch, del grupo Thorns, serpenteó con su automóvil atravesando en la noche de bosques noruegos los más de setecientos kilómetros que separan Bergen de Oslo. Durante el trayecto escucharon una música muy ambiental para lo que se disponían a hacer. Vikernes llamó a la puerta de Euronymous, que abrió en gayumbos, y tras una una breve discusión lanzó siete puñaladas tomando la precaución de atinarle con todas ellas. Euronymous intentó escapar corriendo escaleras abajo, trayecto en el que se encontró con Snorre, que había salido del coche al escuchar los gritos y estaba allí no sabía muy bien por qué, solo que Varg le había propuesto matar a Euronymous y, en fin, en general todo le parecía bien. También se encontró con otras dieciséis cuchilladas que el conde le fue aplicando cuidadosamente en la espalda durante su huida y acabaron finalmente con el show.

Varg Vikernes conquista a la cámara durante su juicio. Imagen: Grenzeløs Productions.

Varg Vikernes seduce a la cámara durante su juicio. Imagen: Grenzeløs Productions.

Aquí acabó el Inner Circle tal y como se entendía, pero no su legado. Vikernes y Snorre fueron detenidos, la policía ató cabos y también cayó Faust. Y tantos otros por delitos menores. Vikernes fue condenado por asesinato, la quema de varias iglesias y el hallazgo de armas y explosivos en su domicilio a veintiún años de cárcel, el máximo contemplado en la legislación noruega. Salió de la cárcel en libertad condicional dieciséis años después, durante los que se le permitió grabar discos y escribir infinidad de panfletos desarrollando sus ideas que le han convertido en un teórico respetado por los grupos neozanis de toda Europa. Él mismo se quejó en más de una ocasión de que las prisiones noruegas son demasiado permisivas y que ahí dentro no sufría lo suficiente. Estas ideas son una amalgama demencial de nihilismo individualista de extrema derecha y paganismo. Está convencido de que la raza aria desciende de los antiguos dioses nórdicos, que no eran otra cosa que extraterrestres. Odín, en el principio de los tiempos, desplazó a fuerza de bombazos nucleares la Tierra hasta una órbita propicia para el desarrollo de la vida. Se asentó aquí con su panteón y de ellos desciende el pueblo germánico. Desde su punto de vista, solo es digna de ser considerada persona la gente de ojos azules y pelo rubio, y quizá los pelirrojos, con los que transige por ser descendientes de Thor. Tolera apenas a los blancos que no poseen estos rasgos, pues según él los ojos azules evocan el mar, pero los marrones evocan el ojo del culo. Esta, esta es la figura «apasionada e inteligente». Un nazi sociópata de convicciones delirantes.

Algunos estudiosos también defienden que muchos de los integrantes del Inner Circle se han atemperado con la edad en las dos décadas que han pasado y sostienen posturas ideológicas menos extremas y más sensatas. Bien, es cierto que la mayoría de ellos no entienden ya el satanismo ni su peculiar interpretación del paganismo en un sentido literal y sobrenatural, ni se proclaman abiertamente nacionalsocialistas; pero la evolución de su pensamiento ha desembocado en un individualismo extremo y egoísta, una filosofía en la que el individuo fuerte ha de tomar lo que le pertenece por encima de la masa débil (10). Como si de un orden natural se tratara, los componentes de esa masa débil son los únicos responsables de su situación y en una suerte de darwinismo social extremo aquellos individuos fuertes solo han de preocuparse de ejercer con libertad sus deseos. A ritmo de black metal, diría uno que pueden escribir varios álbumes conceptuales basados en las obras objetivistas de Ayn Rand. Que su satanismo original fue solo una versión blanda, perversa y estúpida de la sociopatía anarcocapitalista.

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(1) Es bastante probable que sufriera el síndrome de Cotard.

(2) Esa fotografía se utilizó posteriormente para ilustrar la portada del disco Dawn of the Black Hearts. Quien padezca de un estómago delicado haría bien en no mirar. El resto aquí la tiene.

(3) Si existe algún arcano lazo que a la crítica especializada se le haya pasado por alto entre el black metal y la copla quizá esté en el rosario que Juanito Valderrama se hizo con tus dientes de marfil.

(4) Para más detalles sobre lo estrictamente musical del black metal noruego (y el black metal y el metal extremo en general, sus orígenes y sus raíces) y las bandas que lo integran, recomendamos devorar Metal Extremo: 30 años de oscuridad, la grandiosa enciclopedia sobre el género escrita por Salva Rubio y publicada por editorial Milenio. Aquí lo que vamos a tratar es el morbo, perdón.

(5) Burzum también es una palabra derivada de la obra de Tolkien. En la lengua de la tierra de Sauron burz significa «oscuridad» y, según Vikernes, Burzum quiere decir «más oscuridad». Las ganas de ser malo, más malo que los malos. Así estaba la cosa.

(6) Como estará sospechando el lector, precisamente la Iglesia noruega (protestante) es de las más progresistas dentro de lo que implica una religión. Las mujeres pueden ser ordenadas como sacerdote y contempla como natural la homosexualidad y su práctica, por ejemplo. Esto, para Vikernes, está lejos de ser positivo. Cualquier muestra de benevolencia y sensatez le resulta repugnante.

(7) Maquillaje, generalmente en blanco y negro, que muchas de las bandas utilizaban tanto en escena como para bajar a comprar el pan con la esperanza de mostrar un aspecto más amenazador y deshumanizado.

(8) No hay invención ninguna ni adorno de la realidad. Esta y muchas de las demás anécdotas y declaraciones están documentadas en Señores del Caos, de Michael Moynihan y Didrik Søderlind, editado por Es Pop. Obra magna sobre el black metal, indispensable para cualquiera interesado en el género o que simplemente quiera echarse unas risas estremecidas.

(9) El primer e imprescindible disco de Mayhem lleva por título De Mysteriis Dom Sathanas, y no es postureo. Ahí había una creencia firme de los tronados autores. He dicho imprescindible, pero también lo es, y mucho mejor para mi gusto y la casi totalidad de majaderas y majaderos que en esta santa casa nos torturamos con estos ruidos, el A Blaze in the Northern Sky de Darktrhone (salvo en el caso de Álvaro Corazón Rural, que los califica como «los Ramones del black metal»). Por si alguien se anima a pincharlo en una reunión familiar o una boda y que hierva el agua bendita. Los discos de Burzum ya son un peñazo y una paja mental de quedarte muerta en la bañera, pero esto es opinión, no información.

(10) Estas reflexiones las despiertan declaraciones de los entrevistados en el documental Once Upon a Time in Norway, de Pål Aasdal y Martin Ledang, del que vilmente hemos intertextualizado (jé) el título de este artículo.

24 comentarios

  1. Menuda panda de descerebrados. No sé me ocurre otra cosa.

  2. “Él mismo se quejó en más de una ocasión de que las prisiones noruegas son demasiado permisivas y que ahí dentro no sufría lo suficiente.”

    Pues lo último que hacía el amigo Varg era quejarse de las prisiones noruegas por lo contrario, diciendo que lo peor de todo es el aislamiento al que te someten en esos lugares que desde fuera son vistos casi como hoteles de lujo:

    https://www.ultimate-guitar.com/news/general_music_news/varg_vikernes_opens_up_on_spending_15_years_in_prison_for_murdering_bandmate_what_the_public_doesnt_understand.html

    Quién lo ha visto y quién lo ve.

    ¡Gran artículo, me he reído mucho!

    • Sí, y hace poco también se manifestó en apoyo a Anders Breivik respecto a su petición y denuncia contra el Estado noruego por su aislamiento en prisión. El caso es que los tribunales noruegos, claro, le dieron la razón. Todo encaja como un perfecto puzle sideral.

      ¡Gracias!

    • ¿En serio tomáis en serio lo que dice el tito Varg? Si precisamente es famoso por decir una cosa y 6 meses después decir todo lo contrario

  3. ¡Parece mentira que un país en el que campaban los vikingos, haya acabado como una cama redonda de maricones!

  4. Pese a tanta nota, un poco inexacto. Ya puestos, el autor podría haber citado este artículo http://lasoga.org/el-circulo-del-terror-cronica-negra-del-black-metal-noruego/

  5. El Inner circle, su historia la conozco hace años, pero me sorprende que no contarais que el asesinato que cometieron contra Euronymous, se realizó con la ayuda inestimable de una espadita de tamaño exajerado, (según cuenta la leyenda y recalco leyenda) y que parte del grupo Emperor, también participó en la quema e Iglesias y de como se han ido repartiendo con los años en diversos grupos. Algunos siguen dando caña con su estrépito, aunque no me guste ni su ideología, ni su música, sirvieron de inspiración para grupos más solventes musicalmente. Cradle Of Filt o Dimmu Borgir son el ejemplo, similares en concepto pero diametralmente distintos a los (primeros) noruegos.
    Truculenta esta historia que servirá de inspiración a los cristianos noruegos para contar historias de terror a sus hijos y nietos…

  6. Creo que después de todo esto habría que preguntarse que cómo detrás de unas ideas tan pueriles puede surgir un sonido tan sumamente interesante.

    Supongo también que ese individualismo tan exarcebado ha llevado a sus integrantes a tener una voz tan propia que hizo que al menos 8 o 10 grupos de comienzos de los 90 hayan realizado unas obras tan destacables. Y que sus seguidores hayan llevado el black metal muy lejos como, por ejemplo, liturgy, wolves in the throne room, …

  7. Pingback: Érase una vez en Noruega

  8. Me ha encantado el artículo. Cuesta creer que haya un vínculo entre el ruidoso y cacofónico black metal escandinavo de principios de los 90 y lo que es actualmente. Recomiendo completar la información de este artículo con el visionario de Until The Light Takes Us. Por último, quiero comentar que en Noruega en efecto tienen muy pocas horas de luz en invierno, pero no dejemos pasar por alto que en verano tienen más horas de luz que en España.

  9. Más de allá de moverse en muchos sentidos como una secta, creo que los aficionados al black metal evidencian una sublimación extrema de su adolescencia. Víctimas del bienestar noruego (sic) buscan el “mal” original para saciar sus bajos instintos. Fenómenos como este acaban por confirmar que los seres humanos necesitamos de algunas horas de sol para sobrevivir. Probablemente también confirma que vivir en sociedades tan garantistas, acaba por desvirtuar completamente el esfuerzo necesario para darle valor a la vida.

    • Totalmente de acuerdo con que demasiada comodidad puede ser perjudicial. No me puedo imaginar a alguien criado en la miseria del tercer mundo quejándose de que le traten demasiado bien. También se podría invocar aquello de que Dios da pan al que no tiene dientes. El equilibrio del Universo requeriría que esta gente tuviera un sistema policial inspirado en los maderos y picoletos de los primeros ochenta.

  10. Siempre que sale un nuevo artículo de este tipo, esto es, cada x años, los comentarios son unánimes al condenar y denostar lo que a ojos de todos son tan sólo una panda de tarados sanguinarios, sin pararse a pensar que precisamente, como en el caso de las matanzas en institutos o algunos actos terroristas, es esa atención mediática desmedida lo que alimenta esta clase de comportamientos y fenómenos criminales.

    Este texto está bien documentado, pero da vueltas a lo mismo que se remueve una y otra vez cuando se habla del black metal. ¿Para cuándo uno que trate realmente de música? ¿Qué tal alguna mención a la escena polaca (Gravelandm Veles), griega (Rotting Christ, Necromantia) o finlandesa (Impaled Nazarene, Beherit), que son igual de interesantes a pesar de no haber matado a nadie?

    Si dejamos un poco de lado la historieta recurrente y nos centramos en la música, pronto sale a la luz que el mensaje del black metal no es sino una versión moderna y radical del canon romántico original, con su énfasis en el individuo, la naturaleza, la historia, el nacionalismo y el heroísmo. Conceptualmente, y salvando las distancias temporales, está más cerca de Novalis, Bécquer o Keats que de Ayn Rand. La vida en Noruega es fácil, cierto (además de cara), pero no es menos cierto que cada ser humano inquieto, esté donde esté, busca siempre algo más allá de las comodidades materiales inmediatas. ¿Pero a quién le interesa todo esto habiendo dos muertes y unos cuantos incendios de por medio de los que volver a hablar cada x tiempo?

    • Amigo Belisario: has expresado exactamente lo que yo considero que es el black metal.Mucho analfabestia que pulula por aquí,sin ningún tipo de sensibilidad;critican el movimiento musical más puro y vanguardista que ha surgido en los últimos 30 años.Hay que entender lo que subyace y no quedarse con el morbo.Sí;se cometieron atrocidades injustificables en los primeros años,pero eso no debería ser una lacra que haga ignorar la majestuosidad y el puro arte presente en muchísimos discos del género.

  11. Aparte del hecho evidente de que las ‘ideas’ (sic) que defienden esos imbéciles se califican por sí solas, el problema básico que siempre le he visto tanto al death metal como al black metal es que, musicalmente, son una mierda, sin paliativos. Y ya sé que sobre la marcha saldrá gente mosqueadísima tratando de hacerme ver las diferencias ‘palmarias’ entre “¡¡¡¡¡uuuuuuuuuhhhhhhhh tukutukutukutuku!!!!” y “¡¡¡¡¡aaaaaaahhhhhhhh takatakatakataka!!!!!!” Bueno, pues lo siento, no lo pillo, torpe que es uno, qué le vamos a hacer…
    Nadie cuestiona la capacidad técnica de esos músicos, tocan a toda leche y con una precisión muchas veces asombrosa, pero para hacer ¿qué? Nunca he alcanzado a entenderlo, la verdad, y conste que friso los 50 y llevo escuchando metal en sus más diversas variantes desde cuando algunos de estos deathmetaleros no estaban ni en proyecto. Para empezar, da igual el idioma que digan hablar porque, a efectos prácticos, todo es un puro berrido gutural en plan ‘me pillé los cojones con la tapa del piano’ o ‘el equipo de mis amores ha bajado a Tercera Regional y, para ahogar mis penas, me acabo de empujar litro y medio de calimocho chungo’: creo que hasta ahí llega la profundidad de estos pollos. Por lo que al prota de esta curiosa historia habría que mantenerlo a perpetuidad en la cárcel pero por agresión a la música.
    Para mí, el metal llegó a su mejor extremo con Pantera: todo lo que vaya más allá de eso es simple ruido

    • Eres tan sectario y absurdo como el protagonista de este artículo. Que no entiendas las maravillas del death y el black metal no significa que tengas que despotricar.

      • Su despotricacion sobre el despotricador le hace parecer tan sectario y absurdo como el despotricador del que despotrica. Y, a mi vez, estoy despotricando que su despotr … ups.

      • Adjunto:
        despotricar 

        De des- y potro.

        1. intr. coloq. Hablar sin consideración ni reparo, generalmente criticando a los demás.U. t. c. prnl.

    • Gracias por hacerme reír! Realmente algunos cantantes parecen una mezcla de hombre lobo y monstruo de Lovecraft. Me pasa un poco lo que a ti con lo musical, y realmente no debería opinar de lo que no entiendo, pero me llamó mucho la atención que el único de mis amigos que escucha con agrado estas cosas abomina del blues, por lo que llegué a la conclusión que el metal es lo que queda cuando se le quita al rock todo lo que tiene de sentimiento. O sea cuando se le quita el alma.

    • No pasa nada, Isaías. Por mucho que lo intentes esto no está hecho para que lo entiendas.

  12. Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo.

  13. 1.- si alguien quiere conocer de primera mano las ideas de Varg, que lea su blog y se entere de primera mano. http://www.thuleanperspective.com. La última vez que entré era mucho más cercano al survivalism que a otra cosa
    2.- el artículo es divertido y evidentemente se centra en lo más llamativo y aparatoso del Black metal noruego. Podría haber citado el caso de Dissection que también tiene asesinatos, suicidios y satanismo, pero en fin, son suecos como (por cierto) también lo era Dead.
    3.- si se quieren encontrar más muertes, se puede revisar el hip hop. Tiene unas cuantas. https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_deceased_hip_hop_artists
    4.- el metal extremo no es incompatible con el blues ni con la música clásica ni con nada. Cuestión de gustos. Extraer conclusiones como que el metal es lo que le queda al rock cuando se le quita el alma a partir de una única observación me parece ciertamente endeble desde un punto de vista intelectual.
    5.- Para poner toda la cuestión en perspectiva, en el momento climático de la escena (1991-1993) la edad de casi todos los citados oscilaba entre los 18 (cuando Faust cometió el asesinato) y los 20 años (la edad de Vikernes cuando fue detenido). Euronymous era un poco mayor, murió con 25

    Y nada más, me he reído un poco (aunque me reí más con el artículo de GG Allin) y debo confesar que entre mis vicios prohibidos se encuentra la escucha de black metal con moderación.

  14. Pingback: La sorprendentemente larga historia de músicos Metal convertidos en políticos – TODO SOBRE LA WEB

  15. Me gusto el artículo, me recordó mis épocas de los 90, claro sin asesinatos y suicidios, pero lleno de libros de satanismo, “escritores oscuros” y la escena underground, cuando llegaban las noticias vía fanzine, de la escena de Noruega todos amaban a Mayhem y Emperor, y eran los true de la escena. En fin no quiero entrar entrar en dar juicios de valor de los que hicieron los blackers, pero como relato de una época me parece muy preciso, con su dosis de sarcasmo.

    Lo que si es condenable que el fascismo todavía tenga cabida…

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