
Al final de una galería comercial, el dueño de una cerrajería gris le miró de arriba abajo y escupió la respuesta como quien entrega la llave del cofre del tesoro:
«Caminá media cuadra pegado a este edificio y mirá para arriba, allí está. Pero no lo vas a reconocer».
El visitante que preguntó al cerrajero caminó cincuenta metros de la avenida Santa Fe de Buenos Aires hasta constatar que, efectivamente, allí ya no estaba La Fusa, el café-concert que dio lugar a un disco generacional, auténtico abridor de puertas a la música brasileña en España y Latinoamérica. Allí donde estaba La Fusa hoy se levanta una sucursal bancaria. Sí, un banco, con sus carteles de colores vivos y sus ofertas primorosas al mejor interés. El tiempo y su simbólico pasar concedieron que, tras el cierre del club en los años ochenta y antes de ser un banco, el local acogiese una Tower Records, la cadena de tiendas de discos.
Y menos mal, tratándose del lugar físico donde en julio de 1970 Vinicius de Moraes, Toquinho y Maria Creuza celebraron una temporada mágica de conciertos que le encendió la bombilla a un avezado productor: los llevó a un estudio, los grabó y los empaquetó como si fuese un álbum en directo. De hecho, técnicamente, lo fue. En la Fusa tuvo tanto éxito que la idea se repitió al año siguiente, pero con Maria Bethânia en el micrófono, una secuela que se complementa tan bien que se confunde con el proyecto original. Como ha pasado otras veces en la música, un trabajo sin grandes ambiciones acabó convirtiéndose, por una combinación de factores, en obra de culto, y aún hoy se escucha con el soplo nostálgico y el deje de la primera vez.
***
Son unos veinte segundos de aplausos. Luego, un mínimo silencio. Y para cuando arranca la melodía a ritmo de marcha carnavalesca, con la guitarra rasgada y a varias voces, el resorte salta en cualquiera que haya escuchado el disco una sola vez, y canta: «A Copa do Mundo é nossa», un sucinto preludio de lo que viene a continuación, un repertorio intercalado de temas de la factoría Vinicius —Jobim («A felicidade», «Lamento no Morro», «Garota de Ipanema», «Eu sei que vou te amar», «Se todos fossen iguais a você») y otras parcerias con Baden Powell («Berimbau», «Samba em prelúdio» o la celebrada «Canto de Ossanha»)— con composiciones de entonces jóvenes promesas («Que maravilha» de Jorge Ben; «Irene», de Caetano Veloso; y «Catendé», de Antonio Carlos y Jocáfi). Todo aderezado con presentaciones y diálogos, y dispuesto siguiendo la lógica del LP: una cara A trepidante, sin respirar, una cara B más reposada, hasta completar cincuenta minutos redondos. Vinicius de Moraes en La Fusa, con Maria Creuza y Toquinho, así se llama el original, echaba a andar. Pero en realidad era la culminación de una historia que había empezado dos años antes.
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Deberes:
1. Re-escuchar ambos discos.
2. Escuchar esto: https://www.youtube.com/watch?v=zaS5cG3v8t0
Siempre he pensado desde que escuché esta maravilla en los primeros años 70, que si por azar me viera confinado en una isla desierta (aunque provista de ¡electricidad y tocadiscos!) donde solo hubiera UN disco doble para escuchar para siempre, sería este. Sí, porque además de su apabullante contenido musical, la experiencia de disfrutarlo contribuiría en gran manera a no sentirme tan solo, a pensar que estaba acompañado por esos grandiosos amigos, Vinícius, Toquinho, Maria Creuza, Maria Bethânia y sus músicos, además del entusiasta público que aplaude a rabiar y responde a los jocosos comentarios de Toquinho y de Moraes. Me lo he comprado a lo largo de estas décadas tres veces en vinilo y dos en CD; Además lo regalé en otras tres ocasiones a personas muy especiales que pensé sabrían apreciar el obsequio como se merecía y creo que acerté de lleno. Aunque con esta joya, era y es, muy difícil fallar el tiro.
Porque hoy… ¡¡es sábado…!!
Es un discazo!!!!…………
Pues Silvina falló con lo de tapar la barriga de Vinicius con una mesa alta como se puede ver en la primera foto. Hubiese ido mejor con un burladero.
La voz dulce de María Creuza, la voz cercana de María Bethania. Ambos discos irrepetibles son dos piedras preciosas engarzadas en la discoteca vital de nuestras vidas. Hace mucho no los escucho, pero brillan en mi recuerdo nítidamente. No sabía la historia, así que gracias Arturo. Supongo que puedo recomendar un disco también. Este: https://www.vagalume.com.br/maria-bethania/discografia/que-falta-voce-me-faz.html
Dos discos sin parangón en la historia de la música. Lo malo de todo esto es que no haya quedado un registro visual.
No hubo registro visual, pero lo que, creo yo, más se acerca a ello, es el DVD con Vinicius, Jobim , Toquinho y Miucha en Italia…
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Hola amigos, recientemente con mi esposa compramos nuestra primera tornamesa, con el fin de disfrutar buena música, una botella de vino y todo el romanticismo que un disco de vinilo complementa.
Entrando en la tienda de discos sonaba en la tornamesa un disco de Stan Getz con Astrud Gilberto (disco que tambien merece un review) , donde el sonido tan puro del bossanova llenó nuestros sentidos, lo que nos llevó a seguir este estilo y a buscar discos del género.
Caminando por la calle Valparaíso de Viña del Mar, está una tienda muy vintage, de discos nuevos y usados llamada «Rewind», preguntando nos indican que la musica brasileña se encuentra en una caja de carton debajo de una estanteria, la encontramos entre polvo y telarañas, y en su interior unos 20 discos de diferentes estilos. Fue entonces que encontramos en uno el nombre de Vinicius De Moraes y decidimos comprarlo, que por lo demás estaba a un muy módico precio.
Llegando la noche, por fin comenzó nuestro ritual junto a la tornamesa, a los primeros zones la magía nos envolvió por completo, con la portada en la mano, el nombre de «La Fusa», los aplausos de su público, y la inmejorable calidad de sonido de este formato nos transportó inmediatamente a la época sintiendo que estabamos ahí.
Es así, como enamorados de este disco, hemos buscado información de su origen, ya que de tan solo escucharlo se siente que es un disco fundamental, por lo que en esa búsqueda hemos llegado a esta nota, la cual agradezco su realización; es una historia tan bien contada, que mientras la leía, todas las canciones del disco resonaban en mi mente.
Sorpresa aparte cuando cuentan que en las ediciones posteriores el nombre del disco se remite a «La Fusa», por lo que siendo las 03:00 am, me ví obligado a levantarme y revisar nuevamente el título de mi copia. Mi felicidad completa al leer «Vinicius de Moraes En La Fusa». Hasta emocionado estoy al saber que tengo en mi poder una primera edicion, con los comentarios de Vinicius en la contratapa y sonando como si estuviese en ese mítico bar.
Gracias por la nota, por darse el tiempo de leer este comentario y nuestros saludos desde Quilpué, Chile a todos vosotros. Un abrazo.