
Mamá, me han echado de comer al cerdo. (Clive Barker, Libros de Sangre vol.1. Ed. Valdemar, traducción de Marta Lila)
Pinhead es un villano atípico. Un villano al que no queremos mirar. Huimos de su presencia cuando aparece en pantalla. No tiene el glamour y el atractivo de algunos de los villanos del horror literario: la imagen difusa del calamar gigante con alas que invadía las pesadillas de Lovecraft; el mítico payaso Pennywise; los asesinos en serie que recorrían las cintas de 8mm. Pinhead es una pesadilla que no vende. De la que no disfrutamos. The Hellbound Heart, la novela corta en que se basa la película Hellraiser y que dirige y adapta el propio Clive Barker, es una lectura enfermiza de los placeres humanos. La presentación de los cenobitas, la raza mitológica de seres retorcidos, obsesionados con la muerte y el placer. Los libros de la sangre, recién reeditados en nuestro país de la mano de la editorial Valdemar, representan probablemente la antología de horror más importante desde las estaciones de Stephen King. Y me atrevo a decir que por delante de estas. En esta antología se recoge la frase que más horror ha producido a una cantidad de lectores que se cuentan por miles; el niño que escribe a su madre y le dice que va a morir a manos de un cerdo gigante. Gracias a sus propios compañeros de colegio.
Pero Clive Barker es un autor olvidado cuando se habla del horror mainstream. No ha llegado a colarse en el imaginario colectivo de la forma en que lo hicieron Lovecraft y King, pese a que su mitología literaria y su inventiva dentro del género no tiene nada que envidiar a los grandes maestros. Hablamos del pupilo aventajado, que no ha pasado, parece ser, de eterna promesa. Para entender las razones de este abandono por parte de los lectores, Rubén Sánchez Trigos, consultor de guion del reciente éxito de taquilla Verónica (Paco Plaza), una cinta de horror que ha copado las salas de cine en España, y estudioso del género de horror, tiene algunas teorías. «Barker es el último gran maestro del terror. Hay autores que hoy día siguen publicando y ya veremos qué pasa con ellos; de momento Clive Barker es el último autor que ha impactado dentro del género. Y es comparable a un Stephen King o un Lovecraft, pero su problema, si es que esto es un problema, es que su impacto no ha transcendido más allá del nicho del terror. Barker hace una propuesta muy honesta, muy descarnada y muy pegada a su tiempo. Es un autor amoral; no busca dar una lección, no busca castigar el mal que presenta en sus libros».
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No solo es un maestro del terror, tambien lo es de la fantasia oscura como demostró en libros como Imajica o Sortilegio. Es un clasico por derecho propio y es una lastima que no sea más conocido.
Estos artículos ayudan a que se conozca más su figura, recientemente han publicado parte de su obra en Valdemar Gótica.
Interesante personaje que desconocía.
No sé si es pertinente (pero bueno yo lo suelto y si cuela, cuela) pero creo que el género de terror y el del humor son hermanos. Me refiero a esa sensación al leer a algunos escritores de terror en la que, si no estás dentro de la narración, envuelto de la cabeza a los pies con lo que te están contando, de repente descubres que los elementos siniestros son muy similares a los paródicos. Es lo que ocurre cuando te cuentan una historia de miedo en un contexto poco apropiado: pues te descojonas. Con todo el aprecio que le tengo a Ligotti, con él me pasó más de una vez. Supongo que debe de ser complicadísimo editarse sin que las relecturas engullan el sentido horroroso. Quiero decir, más complicado todavía.
Uno de los mejores cuentos de terror que he leído fue a cargo de Marcel Schwob. Quién lo diría. Los sin cara se llama.
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