
Reírse de, reírse con. Dependiendo del verbo, la preposición lo es todo.
Entre las simbologías enigmáticas y los referentes oscuros que se le han querido encontrar a Little Britain hay una teoría particularmente extravagante sobre dos de sus personajes más célebres, Lou Todd y Andy Pipkin: la de que son, o pretenden ser, un correlato de Lou Reed y Andy Warhol.
Contexto: Andy se mueve en una silla de ruedas y no disfruta de un vocabulario demasiado amplio. Lou, por suerte, es un pedazo de pan y tiene debilidad por él, así que le cuida con devoción, le consiente los caprichos y se las ingenia para cubrir sus necesidades. Normalmente, a costa de sacrificar las propias porque Lou y Andy son, que diría el profeta, pobres de toda pobreza.
Y después, je, pasa esto:
Doctores tiene Lo Magufo, por supuesto. Y a estas alturas de internet hay personas encontrando mensajes masónicos hasta en Bob Esponja —esto no es una forma de hablar—. Pero ahí están los nombres, eso no se puede negar. Y las pelucas. Y el hecho de que en este dúo alguien es un gran, gran impostor. De ser cierta la lectura, sería obvio que Lucas y Walliams no tienen un gran concepto del padre del pop art.
No es la única teoría, ejem, aventurada, que se ha emitido sobre Little Britain (1). ¿Debería extrañar? No tanto. Fue solo un programa de sketches, pero qué programa. Seguramente el más celebrado que ha salido de Reino Unido desde los tiempos de Mr. Bean, solo para empezar, y aquel que ha completado un petardazo más espectacular quizá en toda la historia de la televisión británica. Nació en 2003 como un breve espacio radiofónico sepultado en una frecuencia remota de la BBC y a los tres años mal contados era una franquicia televisiva imparable: Little Britain, Little Britain Abroad, Little Britain Down Under, tours en directo por toda Gran Bretaña y una coproducción con la estadounidense HBO, que hizo su propia Little Britain USA. Los ingresos que reportó a sus creadores durante su gran boom, hasta 2006, superan los veinte millones de libras (2).
¿Cómo? Buena pregunta. Si lo supiésemos, tendríamos un programa de humor en lugar de una revista. Pero le daremos una pista: Little Britain fue el buque insignia de lo que más tarde se denominó nueva comedia británica, una generación de humoristas que incluye también a Catherine Tate o Sacha Baron Cohen, entre otros. Todos eclosionaron a partir de 2003, todos beben de unas fuentes en común —entre las que no figuran las habituales, como Monty Python o The Black Adder, y sí The Young Ones, The Kids in the Hall, la era clásica de Saturday Night Live e incluso Benny Hill— y a todos se les ha reprochado el estilo, que pasa invariablemente por la burrada y lo marrano. Eso es lo de menos. Lo que explica verdaderamente su éxito es que invirtieron la fórmula del humor británico clásico, aquel que encumbró precisamente a los Python. En lugar de humor inglés sobre temas no necesariamente británicos, hicieron humor no necesariamente inglés sobre temas profundamente británicos. Una reacción de las de toda la vida, vamos. Y funcionó. Vaya que si funcionó.
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Un artículo perfecto para una serie inmejorable. Gracias.
yo sí me creo que no fuera víctima de bullyng, no todo el mundo va a ser tan ignorante como aquí en madriz …
:)
Dios mío, estoy rodeados de anglófilos rayanos en lo morboso. A ver cuándo ellos hacen una tesis sobre Chiquito de la Calzada o sobre la «spanish political correctness» en «Aída».
´¡Pero que síííí que Chiquito es la sensacion en Picadillio! Roadway’s Tiny me paice que lo llaman!!
Fistrooooo….. Pecaadoooorrrrr….
Y aquí estamos como catetos alabando a Joaquín Reyes y sus lacayos como los nuevos reyes de la comedia, cuando tanto ‘La hora chanante’ como ‘Celebrities’ copian descaradamente los ‘Rock Profiles’ de Lucas y Walliams… Por Dios, espero que el tal Reyes acabe haciendo imitaciones de famosos en las fiestas populares de alguna aldea perdida de Albacete…
Excelente artículo.
Es lo de siempre; para que el humor sea bueno y funcione tiene que ofender a alguien.
¡Ja, ja, ja, totally agree…! ¡Duro con esos cabronazos!
Te equivocas. El humor no necesita ofender a nadie para ser bueno. La cuestión, hoy en día, es que algunos se ofenden por cosas que antaño no suponían ninguna agresión o porque el humorista ~siguiendo tu criterio~ se excede en su mofa.
Todo es relativo, por supuesto, pero para hacer reír no es necesario insultar, o no debería serlo.
No acabo de estar de acuerdo con la opinión de algunos británicos que la crítica al «Chav» (nuestros canis o chonis) sea necesariamente clasista: yo tambien me he criado en barrios favorables a la eclosión de lo hortera y tengo compañeros de estudios de mi barrio que han llegado a catedráticos: Todo depende de si tu objetivo en la vida es comprarte libros e instruirte o comprarte un deportivo molón y endeudarte (los banqueros, por cierto, están encantados de que predomine el segundo especimen).
Y también es cuestión de ver a las Vicky Pollards y sus chicos de vacaciones en Lloret o Mallorca, lugares en los que pasan a ser «el amo» o la «clase superior» con respecto a los nativos… De héroes populares, nada.
Eso sería en la India o en Kenia. En Mallorca o en Lloret no creo que se sientan «amos» ni «superiores». Su grado de intoxicación etílica es tal que alcanzan niveles de animalidad difícilmente superables. Los británicos cuando beben dejan de ser seres humanos. Tus objetivos en la vida están muy condicionados por el entorno, mucho más de lo que piensas.
El síndrome Eric Foreman: sí yo no crecí rico y me he convertido en un médico molón, ellos también pueden. Si somos tan libres, ¿por qué no hay canis en el barrio de Salamanca?
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Serie genial, muy poco valorada aquí.
Little Britain es una serie que reforzaba los prejuicios clasistas (INCREÍBLEMENTE PRESENTES) en la sociedad británica. Una pena.
Puede que se ría del rico tanto como del pobre (yo creo que no). Pero no es igual. Del rico se ríe por ser pomposo, estirado o falso. Tópicos que forman parte de la cultura de los gentlemen británica. Es fácil reirse de uno mismo si se reconoce en eso, porque no es algo realmente grave. A los británicos les ENCANTA reconocerse en esos tópicos (educados amantes del te que no revelan nunca sus pensamientos). Lo malo es que no son así. Ni siquiera los estratos minoritarios de la sociedad que CREEN ser así y que culpan a sus congéneres menos afortunados (y a los inmigrantes) de todo lo malo. En resumen, cuando se trata de upper class, Little Britain se ríe de tópicos poco incómodos y conflictivos. Hasta simpáticos.
Pero vaya, cuando van a por la working class entonces no son tan cuiadosos. Con esa clase, extraordinariamente castigada en UK, y a la que ellos no pertenecieron nunca, se ceban. Van a donde duele. A los tópicos de la derechona. A los temas polémicos. Los que viven de los benefits. De las ayudas a discapacitados. Los pobres que se quejan de no tener nada y luego gastan el dinero en mierdas… Animalitos… Tiene un tufo indignante.
Ahora, quién se indignaba aquí (sí señores, soy uno de los muchos emigrados en UK)? Seguramente no la gente de clase obrera, claro. Sólo una minoría de clase media progresista y con perspectiva para ver el tufo de ésta serie.
Es simpática? Para opiniones. Es políticamente incorrecta? En absoluto. Es abusona. Si algún día hablasen realmente de asuntos incómodos de verdad para quienes vampirizan la sociedad británica, en vez de chorraditas, lo sería.
De acuerdo con Animalinho.
Por cierto: https://www.youtube.com/watch?v=b81kOviE7EI