Juego de tronos VIII, segunda parte: lo mejor

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Él nunca lo haría. Fotografía: HBO.

Aquí estamos, con todos los avíos, preparados para darle la ración de aplausos que Juego de tronos (también) se merece. Han sido ocho años llenitos a rebosar de apaños cutres como una pared de gotelé, pero el turno de ponernos vinagres fue ayer, cuando les perdonamos la vida a D. B. Weiss y David Benioff por los siete peores errores la la última temporada. Quedó claro, pero insistimos en lo obvio: JESÚS, QUÉ PRISAS. Toda la (larga) noche por delante y al final, zaca zaca, casquete conejero. Que bien, a ver, pero que un par de temporadas capítulos no te digo yo que no hubieran rematado mejor todo esto.

En cualquier caso, en esta casa tan tradicional es poner a los showrunners a caer de huargo como lo es lo otro: festejar lo gozoso que nos han dado los Tronos. Que lo ha habido, si no a cuento de qué va usted a saberse doce árboles genealógicos, los nombres de espadas que no existen y para qué sirve la milk of the poppy. Salvo que pertenezca a esa miríada de espectadores que se postra a las tres de la mañana a ver una serie que le pone del hígado, claro, y a anunciarlo luego en internet: en ese caso, abandone toda esperanza con lo que viene a continuación. Aquí solo hallará (más) desespero. Que igual es lo que anda buscando, cada cual que arree con lo suyo. Si es el caso, entonces quédese y refocílese en su odio como un Bolton arrancándose los padrastros. Ah, y una cosa más: SPOILERS hasta en los pies de foto. Y si no le parece bien, le decimos lo mismo que Tyrion a Jon Snow: esto mismo, eh, viene luego y nos lo cuenta, pero dentro de diez años.

1. El knighting de Brienne 

Embriaguez, etapa 3: exaltación de la amistad. Fotografía: HBO.

Desenvainen, que esto va a doler: el segundo capítulo de esta temporada, «Un caballero de los Siete Reinos», en rasgos generales, nos gustó. Fíjese qué extravagancia. Con la muerte acechando a las puertas de Invernalia, Juego de tronos se tomó una pausa de una hora para la intimidad, para celebrar una fiesta más triste que la despedida de soltera de Roslin Frey. Sin lúbricas escenas de tetas, dragones, combates, adrenalina o acaso muertes. Lo que se conoce en la jerga como un bottle episode y que en román paladino viene a significar una sola cosa: encender un fuego y poner a los personajes a dialogar a tumba abierta, con esa honestidad que solo emerge ante la inminencia de una catástrofe. «Es la muerte», dice Gendry por si acaso no estaba claro. Y esto fue una prebatalla fabulosa. Entiéndanos: no solo es que defendamos que no todos los episodios puedan ser «Aguasnegras» (ninguno, entonces, lo sería) ni que hagan capítulos como «Un caballero de los Siete Reinos» como refrescante impás entre batallas; es que simple y llanamente fue bonito y emocionante, dos adjetivos tan atípicos en Juego de tronos como dos tórtolos comiendo perdices. Fue una excusa para dar las últimas bocanadas de aire antes de que el olor a muerte lo pudriese todo. Y para abrir por fin un nuevo melón, que siempre es algo muy sano: «caballera». Real Academia, ya estás tardando.

Fue un episodio tan bonito porque reunió a los vestigios de la Guardia de la Noche a contemplar el fin de su guardia en lo alto de un muro, lo de menos es que no fuese el Muro. Y sentó a hablar a dos cuñadas, dos mujeres enfrentadas, a tratar de forjar una conciliación que nació muerta. Ese tête à tête de Sansa y Daenerys (lo sabemos ahora) pudo ser la última oportunidad de la Targaryen para enderezar su porvenir, pero optó por lo de siempre: la caja, la caja, la caja. Y la otra, a la que ya no le queda un pelo de tonta en su roja cabecita, permaneció con las lealtades intactas. Menuda es. Mire: todo lo sufrido por ambas nos ha conducido hasta aquí, hasta esta mismísima escena en la que uno podría quedarse a okupar. Lo alabamos porque, si lo piensa, era sencillísimo que la conversación se hubiera despeñado por la agonía de una pelea de gatas escupiéndose «mimimimimi». Pero no: Lady of the North y la madre de dragones se sentaron a hacer política. Solo fracasaron en su alianza.

Tía, ¿tú estás bien? Pues ya está. Fotografía: HBO.

Hubo ritos de despedida, brindis, últimas voluntades, recordatorio de anécdotas y vino de Dorne. Tormund se hizo meme, Davos fue más Davos que nunca y Arya echó su primer pinchito. Tuvieron la delicadeza de dejar para el final el peaje más coñazo del guion, LA conversación entre tía y sobrino, allá en la cripta grande. Pero lo mejor de todo, lo que elogiamos como horda de fans histéricos es el Knight King de Brienne, que pivotó todo el episodio. Fue emocionante aquello, ¿verdad? Fíjese, pasó otra cosa: fue digno de y para ella, el reverso luminoso de lo ocurrido con Cersei que criticábamos ayer. Brienne, posiblemente uno de los pocos personajes genuinamente buenos de la serie, recibió un reconocimiento formal que la audiencia no necesitaba, porque el cariño era unánime, pero ella sí. Y el momento lo tuvo todo, como un buen cantar de gesta. Ella, armada caballero de los Siete Reinos rodeada por antiguos enemigos, ahora brothers in arms, premiando su fidelidad y honor. Ella, subvirtiendo el ideal caballeresco y a la vez glorificándolo. Mirando de reojo a Podrick, poderosa e ingenua a partes iguales. Como escarpias. Y todos, todos ellos, con el rostro iluminado por el fuego escuchando una canción de gente que no quiere decirse adiós.

Ojalá, así lo decimos, ojalá ese hubiera sido el broche final para the big woman y no lo que sucedió continuación: Brienne saliendo en bata al patio, EN BATA, con el moco colgando, para suplicarle entre hipidos al poca cosa de Jaime que se quedara, por lo menos, a desayunar. Por mucho placer que le haya procurado el ardor follandero esto no es de recibo, que parece que la pobre os ha hecho algo. Qué indecencia. Y del postrero momento «Brienne, Corín Tellado de Poniente» es que mejor no hablar.

2. Arya mató al Rey de la Noche con la daga de Chéjov

A las penas, puñalás. Fotografía: HBO.

Apareció, recordarán, en segundo capítulo de la primera temporada, hace ya ocho años. Se nos contó una patraña sobre su propietario y luego una medio verdad. A quien pudo interesar, no le quedó otra que marcarse un Samwell Tarly (leer un libro) para descubrir de dónde salía aquella dichosa daga de acero valyrio y empuñadura de hueso de dragón: Tyrion y Jaime destaparon que el rey Robert se la ganó a Meñique en una apuesta y después Joffrey se la birló para encargar el asesinato de Bran. El caso es que el arma empezó a hacer rutas por Poniente, cambiando de manos en una cadena de custodia tirando a chapucera: del sicario a Catelyn Stark, de ella a Rodrik Cassel, después Meñique, Ned Stark y vuelta otra vez a Meñique. Este se la regaló a Bran Stark con todo el recochineo, que ahí aún creíamos que el muchacho estaba en Modo Avión. Total: que al final fue Arya quien hizo algo productivo con ella, rasurándole la yugular a su dueño original en estricto cumplimiento de las instrucciones de Chéjov: sacar la pistola solo para enseñarla es de parguelas.

Que sí, que la daga ha dado más vueltas que una peonza. Y a mí qué. Si lo importante es lo otro, el tema es que fue Arya quien le hizo la envolvente al Rey de la Noche con la daga de marras. Ella solita acabó con el ejército de los muertos, con el invierno perpetuo y con los caminantes blancos, pim pam, de un plumazo. Ese anticlímax provocó que se le dijera de todo: desde «Arya exmachina» hasta «Mary Sue», lo que (además de exhibir una idea bastante rudimentaria de cómo funciona en realidad un deux ex machina o un arquetipo de personaje) refuerza una sensación: que la ninja de los Stark había ocupado un lugar que no le correspondía. Arya, la usurpadora. En serio: ¿Arya, la usurpadora?

Con la mano en el corazón, conteste: ¿molesta acaso que fuera Arya quien acometiera la hazaña? Porque usted, faltaría más, en contra de la muchacha no tiene nada. ¿Quizás lo molesto no es que fuera ella sino que no haya sido Jon Snow, sin más? Porque grazna como un pato y tiene pico. Y le entendemos, no crea. Durante ocho largos años nos han convencido, sin mucha sutileza, de que sería el exbastardo quien daría la estocada final a la gran amenaza de Poniente. Hemos perdido la cuenta de los planos y contraplanos en los que el Rey de la Noche y Jon Snow se cruzaban miradas como chungos de polígono, con ojitos de verás cuando te pille. El antagonismo de uno y otro estaba subrayado en fosforito. Se tenían ganas, vaya que sí. Todo parecía dispuesto, ladrillito a ladrillito, para construir un apoteósico enfrentamiento final entre ambos reyes líderes, una coreografía del bien y el mal con sangre y nieve.

Pero hete aquí que Jon se comporta como una rotunda calamidad en la batalla de Invernalia, y el plan (choricero) le sale regular. Su inestimable campaña de concienciación sobre la hecatombe de un enemigo que ni se cansa ni se detiene (eso sí hay que reconocérselo) no le hizo dar el do de pecho en el día D. Y encima aparece Melissandre a marcarse una fe de erratas antológica y percatarse, sobre la bocina, de que el Azor Ahai igual no era señor, ni tenía derecho dinástico, ni empuñaba un espadón. Estábamos todos (ella, la que más) equivocados. La profecía señalaba a Arya. ¿Dice usted que no le encaja? ¿Por qué? ¿Porque fue Jon quien cumplió, escrupulosamente, con el camino del héroe de Joseph Campbell? Revíselo: Arya también e incluso de forma más tradicional. Las doce etapas, una por una. ¿Porque entonces no se entiende el propósito de la resurrección del que creían protagonista? Pues mire, elija: para reunir la resistencia al Ejército de los Muertos, para matar a Daenerys, para fundar Canadá en el epílogo. Lo que usted quiera. El caso es que no le hace menos héroe no haberle dado matarile al pérfido villano. Si algo socavó su pretendido virtuosismo fueron sus peleles decisiones, sus formas pusilánimes y ese rictus de haberse quedado en tierra de nadie entre el bueno de una película flojita y el Fran Perea de Poniente.

Arya, que en la capítulo anterior estaba preguntando de qué iba la movida esta de los caminantes blancos, que no había visto uno ni en foto, va y los extingue *alaridos incontrolados*. Weiss, Benioff, pasen por caja a recoger la ovación. Con ración doble de vítores y vivas a gogó. Han dicho que ya lo tenían decidido de hace rato, ya verá usted si se los cree. Las pistas estaban ahí, otra cosa es que estuviéramos todos mirando al pajarito. Lo importante es que funcionó a las mil maravillas, aceptamos cookies. Y, además, recompensó que soportáramos aquella adolescencia de Arya tan porculera, ese entrenamiento crossfitero, esa salmodia de the girl has no name, esos aires de Mata Hari con espinillas. Que igual se le ha olvidado. Al final, la chica tuvo nombre, destreza y pericia para hacer lo que tenía que hacerse. ¿Qué le decimos al héroe inmaculado? Not today, Jon Snow.

¿Es usted uno de los damnificados que puso todo su dinero en Jon 2020? Pues menudo papelón. Porque al final ni acabar con el invierno, ni sentarse en el trono, ni procurar una descendencia de Targaryens monísimos y cucús perdidos, ni Cristo que lo fundó. Las profecías, ya ve, son así de puñeteras. R+L= un estupendísimo trasero y rey de los paniaguados.

3. Lyanna Mormont y la ciudad de los niños perdidos

«Ni machismo ni feminismo: igualdad». Fotografía: HBO.

Y hablando de niñas, gestas y dignidad: Lyanna Mormont. Cómo calificar lo que hizo en la batalla de Invernalia: pues mismamente como un revolcón de gustito. Empezó el capítulo poniéndole la cara colorada al más longevo de su casa (Jorah Mormont, hijo, no te libras de una) y acabó por tumbar uno de los enemigos más temibles de la parte muerta de Poniente. Un gigante, un puñetero gigante zombi frente a una niña que no la tose usted ni nadie, pero es solamente una niña. Francamente, nada podemos añadir que la escena no diga ya por sí sola. Así se mata a un personaje tan querido como agotado narrativamente: sin contemplaciones y con épica. Habría sido mucho pedir, suponemos, que no solo abriera un ojo azul cuando se levantaron los caídos, sino que le devorara los sesos a algún dothraki, Es que no tenemos hartura. Pero fue bello verla partir con tanta dignidad.

Especialmente si tenemos presente el jaleo que se traen Weiss y Benioff con jardines de infancia, como decíamos en la entrega anterior. Sin ir más lejos, en este mismo capítulo, nos colocaron a «la niña del cuenco», esa infante de mofletes generosos y cicatrices, que le soltaba a Davos que ella iba directa al campo de batalla. Si hubieran tenido un segundo más de metraje nos cascan un flashback para ver a Shireen Baratheon a la parrilla, para recordarnos las concomitancias de este personaje accesorio. Igual es que han aprendido, pero esta vez el fuego no llegó al niño.

O igual no. Porque mira que tienen obsesión con instrumentalizar a los niños para subrayar lo terrible, lo malo, lo perverso, y mira que se olvidan de ellos en lo bueno. ¿Que de qué hablamos? ¿Vio usted a algún niño en el concilio de Elrond del último capítulo? Nosotros, que contamos con los dedos, nos faltan mocosos por todas partes. Si allí estaban las casas que habían sobrevivido a la libertadora pirómana y al ejército de los muertos, ¿dónde puñetas estaban los Reed y los Karstark? Ni rastro de las jóvenes Alys Karstark y Meera Reed. ¿Y por qué Sam es ahora heredero de los Tarly? Vale que puede adoptar niños y sentarse en la camarilla real, pero ¿y su hermana? Lo mismito con el pingajo ese que nos endosaron como nuevo príncipe de Dorne, aka Aladdin Live Action. Oberyn Martell, que se sepa, tuvo ocho hijas, él mismo lo dijo. ¿No debería ser reina de Dorne la mayor de aquellas (en Dorne, recuerde, mujeres y hombres heredan el trono sin distinción de sexos) y este otro tipo, como mucho, un regente y no un príncipe, como se lo califica expresamente? Pues nada, se conoce que no. Niñas que tenían que estar ahí: por lo menos tres. Recuento total: cero. Igual es que se han ido a fundar un continente nuevo o su propio Señor de las Moscas, vaya usted a saber.

4. La cripta de George A. Romero

 

Evitando a los enemigos, a los trolls y a las mofetas. Fotografía: HBO.

Que si oscuro, que si mal planeado, que si flojito. Sí, todo eso lo hemos dicho ya. Pero sería injusto decir que en «La larga noche» todo fueron tropiezos, la bilis no nos ha llegado aún al gaznate. Además de Lyanna y Arya repartiendo estopa, nos quedamos, sin dudarlo, con otra escena: la de la cripta. Y esto sí que fue una sorpresa, no nos maliciábamos nosotros que aquella otra Cersei bébeda perdida en la segunda temporada fuera a tener un digno rival al premio «lo que mola una santuario en una batalla». Pero sí.

Todo empezó, por ser precisos, con la home invasion de Invernalia. Con Arya ridiendo tributo a George A. Romero y todos sus muertos, esquivando con sigilo zombi tras zombi entre estanterías polvorientas. Para algo la dejaron ciega. La secuencia se construyó con mimo y reverencia, y se notó. Pero lo que nos priva verdaderamente, lo que nos llenó de gozo el alma, fueron esas manos emergiendo de sus sarcófagos, ese pánico a cholón, esa espiral de perdición tenebrosa y orgullosamente terrorífica. Esto es lo que necesita un puto apocalipsis: terror. Que nadie, pero nadie, esté a salvo. Mucho menos los que has escondido ahí para que no sufran un rasguño. Piedad ni gota. La noche era oscura y estaba llena de terrores, ¿no? Pues gracias, Miguel Sapochnik, por los horrendos manjares que pudimos disfrutar. Ojalá sobrevivas al fin del mundo para rodarlo también. Y tan bien.

Incluida, claro está, la estampa de los felices divorciados: Tyrion y Sansa. El último de los Lannister se llevó un par de testarazos de su ex, a la que no se puede negar la disputada corona de reina de los zascas. «Vuestro ingenio no marcaría la diferencia», le suelta al enano cuando sufre un patético arrebato de gallardía. Lo mismo que ese llamamiento al orden que le haría tres capítulos después a su tío Edmure Tully cuando se puso en plan señoro, que sonó como un bofetón a mano abierta y a un «estamos pasando bochorno todos, no te hagas esto y cierra la boca». Al cielo con ella. Y reina y reina y reina. Quién nos lo iba a decir.

Bonus track: muy de agradecer también que nadie, NADIE, pronuncie últimas palabras antes de morir, ensagrentado perdido. A poquitos, pero nos vamos quitando ese ridículo manierismo.

5. La Cremà

Reforma Por Sorpresa. Fotografía: HBO.

Vamos, por fin, a lo gordo. Rediós, qué despliegue. ¿No le gustó el capítulo de «Las campanas»? Pues pínchese a ver si sangra, porque menudo portento. A nosotros nos resultó un pantagruélico festín visual, y no nos vamos a esconder. Le aceptamos que lo de el dragón sorteando las mismas ballestas que fueron letales en el episodio anterior fue duro de digerir, vale. Y que, bueno, la conspiración de Varys que culminó en su barbacoa playera fue, por decirlo finamente, churrigueresca también. Se dice y ya está. Pero aquí les hemos reunido para cantar las alabanzas, no nos liemos.

La batalla de Desembarco del Rey es un sí absoluto. Tarda veintiséis minutos en empezar la mandanga, pero cuando arranca tarda un instante en subirnos a todos a bordo. Los tambores, esa música extradiegética que parece lo contrario, dan paso a los aullidos. Y ya no paran durante cuarenta y cinco minutos. Drogon arrasando Desembarco del Rey, porque esto, señoras y señores, tenía que ser el acabóse, cualquier otra solución nos habría dejado con las bragas en los tobillos. El capítulo se puso el traje de tragedia cruenta, y se fue a bailar su danza macarra. Sangriento, llameante y apabullante, lo mires por donde lo mires. Un delirio estético y palomitero, no diga que no. Para ocasiones como esta deberían reservarse las frases cursis como «de una factura impecable» y derivados, porque habrase visto qué gloria despiadada. «¡Vamos a arrasar ejércitos y a quemar ciudades hasta los cimientos!», nos prometió la Rompedora de Cadenas. Pues toma, una taza, dos y media y un camión cisterna más, por si te quedabas con ganas. Palabra clave: aniquilación. Un chaparrón de instantáneas para imprimir pósteres, y un par de cosas más.

Entre ellas, sí, el discutidísimo plot twist al son de las campanas y al chisporroteo de civiles calcinados. La (mágica) mirada trastornada, a lomos del dragón, de la otrora líder de masas Daenerys. Pero a eso iremos luego, no hay prisa. Antes, alguna cosa más.

6. La Cleganebowl

Liam y Noel Gallagher, 2045. Fotografía: HBO.

Ya saben, o deberían saber, que en esta casa todo lo que huela a fantasía nos sulibeya hasta el sonrojo (ajeno). Particularmente por eso hemos permanecido atentos a la Montaña. No parecía gran cosa lo suyo, una especie de Frankestein resucitado por Qyburn para erigirse en guardia pretoriana de Cersei. Pero si mirabas bien, había algo más. Debajo del casco y la armadura, el mayor de los Clegane era un jodido golem de cuento. Sin alma, autómata y despiadado, tal y como marcaba La Cábala. Una palabra clave lo haría despertar, rebelarse contra su amo. O ama.

En el penúltimo capítulo confirmamos que no era palabra, sino carne. La suya propia. La del hermano menor que lanzó al fuego cuando aún se llamaba Gregor: el Perro. Cuando aparece, ni Cersei ni el mundo importan ya, porque el resorte se ha activado en el golem. Entonces se produce la anticipadísima batalla que se lleva cocinando estas ocho temporadas, y lo hace por la vía de la maravilla. En todo, aquí no vamos a escatimar en hipérboles: ética y estéticamente, la Cleganebowl no se salió de lo fantaseado ni un milímetro. Hostiazos, todos los que quiera y uno más; belleza, retorcida y cruel, como manda el canon.

La Montaña Intentó hacerle el eyeliner a la altura del hipotálamo a su hermano, repitiendo el modus operandi que acabó con la Víbora Roja. Pero tras el piquete de ojos ambos acaban tuertos, apáñese usted con la metáfora. Y luchan, porque les va la muerte en ello. Y mueren, porque no había otro final. Porque así es como acaban las luchas de titanes: con poesía.

Pero antes, muy poco antes, el Perro imparte su última (y única) lección. Se la da a su buddy Arya, la pareja que más añoraremos de este telenovelón medieval. Y ella le llama por su nombre, y yo no estoy llorando, tú estás llorando.

7. El monstruo era usted

Maléfica II: el Retorno. Fotografía: HBO.

FOSO DE POZO DRAGÓN – EXTERIOR – DÍA:

—Tyrion: ¿Qué une al pueblo? ¿Los ejércitos? ¿El oro? ¿Las banderas? Las historias. No hay nada más poderoso en el mundo que una buena historia. Nada puede detenerla, ningún enemigo puede vencerla. ¿Y quién tiene mejor historia que Bran el Tullido?

—Yara: Mira, escucha, ¿sabes quién? Daenerys.

—Sansa: Yo historias no sé pero soy una gran gobernante y estadista porque una vez dije: «COMEMOS GRANO. ¿HAY GRANO SUFICIENTE? PORQUE COMEMOS GRANO».

—Arya: Cof, cof.

—Sansa: Que sí, que eres ninja. ¿Queda alguien por saberlo?

—Niño Arryn: Yo mamé hasta que me creció la barba y sin embargo soy sorprendentemente apto para decidir los destinos de mis siervos. ¿Queréis ver mi foso?

—Bran: Parece que refresca.

—Arya: Pues no creo porque yo paré el invierno.

—Random príncipe de Dorne: No habéis venido ninguno a mi coronación.

—Sam: Está feo que lo diga, pero yo maté a un thennita, a un caminante blanco y luego a setecientos espectros TUMBADO en la batalla de Invernalia. Adjunto pruebas:

Sirva esto como enmienda al discurso final de Tyrion. Porque a ver, una cosa: para periplo, eh, el de Daenerys. Recorrido sucinto: Hermana subastada a los salvajes, Shakira del desierto, rompedora de cadenas y asadora de esclavistas, cabalgadora de bestias aladas y en fin, ya se hace usted a la idea. Además, que si el mérito para reinar lo marcan las trayectorias vividas, alguien debería haberle recordado al último de los Lannister que Bran desapareció de la pantalla durante una temporada completa y nadie lo echó en falta. Claro, estaban todos siendo violados, secuestrados, arrasados y tal. Tu verás.

Hagamos esta cosa tan odiosa de citarnos a nosotros mismos, porque ahora sí, vamos con la destrucción rubia: «Daenerys no pasó por Maquiavelo, ni siquiera por Calígula. De cero a Hitler, pum, directamente», dijimos ayer. ¿Hay alguien, por el amor de dios, ALGUIEN, a quien esto no le pareció atropelladísimo? En el futuro, cuando se estudie la premura como problema dramático en personajes de ficción, Daenerys volverá de entre los muertos.

La conversión de Daenerys figura en nuestro repaso a lo peor de la temporada, pero no queda otra que consignarla también entre lo mejor: defendemos que fue valiente llevarlo a cabo, tanto como lo fue en su día matar a Ned Stark. La ejecución de la transformación fuera acelerada, de eso no cabe duda, pero el topetazo que nos dimos fue estupendo. ¿Usted se lo vio venir? Pues tome un pin y el título del Cuervo de Tres Ojos, que está vacante. A la mayoría nos la colaron pero bien. No hará falta que le recuerde las niñas bautizadas con su nombre o las políticas con camisetas con su rostro.

Porque, ay, lo del rostro. Me alegra que me haga esta pregunta. ¿Cree usted que todo esto habría ocurrido si Daenerys, en lugar del semblante de princesa Disney de Emilia Clarke hubiera sido, por decirlo así, feúcha o incluso del montón? Porque a nosotros nos cuesta horrores imaginar un escenario así. Por un lado, porque las malas bellas embrujan lo que no está en los escritos. Por otro porque, ¿cómo va a ser una déspota una muchachita así de linda? Casualmente, nunca Daenerys estuvo más hermosa (discúlpenos, si puede, la frivolidad) que en el último capítulo, transmutada ya en villana total. Nunca más bella que cuando se volvió caudilla. Esa escena, esa jodida y grandiosa escena en la que, con las campanas de fondo, abraza sin más la locura y ni pronuncia dracarys, porque no hace falta. Todo está en esa mirada desquiciada. O esa otra, con las alas del dragón y el porte fascista. Gloria bendita.

Así que sí: bravo por haber tenido los redaños de llevar a cabo este giro. Por no amilanarse ante el enfervorecido clamor que no se contentaba con darle a Daenerys el Trono de Hierro y le puso en bandeja hasta la alcaldía de Cádiz y todos los pueblos colindantes. Hay un placer siniestro, ridículo, si quiere, en percatarse de que uno lleva aplaudiendo ocho años el alzamiento de una tirana. De quedarse picueto, vaya. Y real como la vida misma. Es una jugarreta fantástica. Y puestos ya de rodillas, añadamos algo más: gracias por no haber jugado la baza del ADN, o no hacerlo en exceso. Sí, Daenerys es Targaryen, y sí, tienen un historial mental para reventar el archivo de la López Ibor, pero eso no es lo que metamorfoseó a la Madre de Dragones en La Chalada de los Dragones. La moneda, con ella, quedó en el aire, fue un manotazo al final lo que la hizo quedar en el anverso cruel. A fin de cuentas, también hubo Targaryen buenos y justos.

Pero fue ella, ella sola. Azuzada por la ceguera idiota de los demás, no por su genética. Una lástima que aquello no se viera con la claridad que debía y que tuviera que ser el acerado parlamento de Tyrion el que asentara todo esto casi, casi, mirando a cámara. Daenerys merecía que fueran sus acciones las que explicaran su evolución. Su demencia, su envilecimiento, su cólera y el consiguiente exterminio. Pero en lugar de eso se nos proporcionó un monólogo sobre el poder, sobre la naturaleza misma de la tiranía y el peligro de los iluminados que quieren «cambiar el mundo» pero primero se pertrechan con una cerilla y un bidón de gasolina. Acertado, sí, pero baratísimo. En pantalla, la vimos perder el oremus y la pulcritud de sus trenzas en solo dos capítulos. ¿Y por qué? Porque le mataron a un dragón, a Missandei y se zampó dos traiciones. Porque perdió el amor de su contrario y no alcanzó el de más pueblos. Fue cobarde dejarla sola para hacerla enloquecer, decirnos que un monstruo son la suma de sus traumas (algo, por cierto, que ya hemos tenido ocasión de criticarle a los Tronos en alguna otra ocasión). Se nos robó la ocasión de verla haciendo esa transición, de querer ser adorada a no ver otra salida que ser temida, con más pausa. La misma con la que se nos mostró todo lo demás: la de su humillación, su mercadeo, su crueldad contenida, sus titubeos con el despotismo. Este es nuestro reproche, que, aunque no es menor, suavizaremos un poco más: bravo, también, por llevar el delirio de Daenerys hasta sus últimas consecuencias. Sin postrera ni ridícula redención in extremis como la que tuvo Cersei. Esta vez, por una vez, Weiss y Benioff tomaron una decisión y apechugaron con las consecuencias.

La premonición de Daenerys no era nieve, sino ceniza. El villano final no era ni Cersei, ni el Rey de la Noche, ni su rival y verdadero heredero al trono. Fue siempre ella misma, el monstruo final de estar loca. La verdadera Reina de las Cenizas.

Así de equivocados estábamos. Por fortuna Drogon, el bueno de Drogon, se lleva entre sus garras el símbolo último de nuestro error, con destino desconocido. Rumbo a donde acaban las historias.

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24 comentarios

  1. Tergiversador de Enredos

    -¡Maldición!
    (Dijo el tipo que se acababa de comprar doscientas camisetas del Barça con el nombre de Figo).

    -¡Maldición!
    (Dijo el tipo que acababa de comprar un cargamento de móviles Huawei).

    -¡Maldición!
    (Dijo el tipo que acababa de comprar para su tienda dos mil camisetas de No soy una princesa, soy una Khalesi).

  2. Caustico y preciso TdE! Pa’reventarse riendo. Con respecto a la serie, y teniendo en cuenta la autoridad indiscutida de los/as periodistas que la han destripada desde los albores, tengo que confesar que quizas esté yo equivocado porque toda la escena se desenvuelve en la oscuridad, y en ese momento, por la tensión, se me habían caído las gafas. Me refiero a la muerte del Rey de la Noche por parte de Arya que, con un vuelo de ardilla planeadora lo embiste desde atrás, pero el repugnante homínido la detiene en vuelo; el cuchillo cae pero lo aferra el tullido, y ahí, zac. Extrañeré esta serie y al enano sabio. Gracias por la lectura.

  3. Culpable

    Os ha faltado añadir la conversación de alguno de los presentes en Foso de Pozo Dragón al volver a su tierra.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Qué tal fue el juicio a Tyrion?

    PríncipeIrrelevante: No nos dejó juzgarle. Nos dijo que solo podía hacerlo el Rey de los 7 Reinos.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y es verdad?

    PríncipeIrrelevante: No. Pero le seguimos el rollo.

    SúbditoDeDondeSea: ¿O sea que no hubo juicio?

    PríncipeIrrelevante: Sí lo hubo. Elegimos un rey entre los que estábamos.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Entre los jueces?

    PríncipeIrrelevante: Sí. Ya que estábamos.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y quién es el rey?

    PríncipeIrrelevante: Bran Stark. Pero ya no es Bran Stark. Ahora es el Cuervo de 3 Ojos.

    SúbditoDeDondeSea: ¿El qué?

    PríncipeIrrelevante: El Cuervo de 3 Ojos. Y tiene una historia.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Que tiene una qué?

    PríncipeIrrelevante: Una historia. Es lo que la gente quiere.

    SúbditoDeDondeSea: Yo lo que quiero es pan.

    PríncipeIrrelevante: No. Tú lo que quieres es una historia.

    SúbditoDeDondeSea: Yo quiero paz y prosperidad para mi pueblo.

    PríncipeIrrelevante: No. Tú lo que quieres es una historia.

    SúbditoDeDondeSea: Yo quiero la independencia.

    PríncipeIrrelevante: Que no. Que tú quieres una historia. Que lo ha dicho el enano.

    SúbditoDeDondeSea: Y dale. ¿Por lo menos la de Bran… el Cuervo o como se llame es la mejor historia?

    PríncipeIrrelevante: No. Todos allí teníamos historias muy buenas.

    SúbditoDeDondeSea: Pero Bran contaba con el apoyo del ejército Inmaculado y los Dothraki.

    PríncipeIrrelevante: No.

    SúbditoDeDondeSea: Pero sí del dragón.

    PríncipeIrrelevante: No.

    SúbditoDeDondeSea: Pero sí del ejército del norte.

    PríncipeIrrelevante: No.

    SúbditoDeDondeSea: Pero sí de la casa Stark.

    PríncipeIrrelevante: No. Su hermana es la única que votó en contra. Y luego se independizó.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y qué hizo el rey al desgajarse el territorio más extenso?

    PríncipeIrrelevante: Nada. Le pareció bien.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y por qué no nos independizamos nosotros? ¿No le pareció bien?

    PríncipeIrrelevante: Es que se me pasó preguntarlo.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Qué?

    PríncipeIrrelevante: Fue todo muy rápido.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Pero no estuvisteis días debatiendo esto?

    PríncipeIrrelevante: No. Fueron unos 5 minutos.

    SúbditoDeDondeSea: Pero… Si no apoya al rey ni su hermana, no tiene ejército, no tiene dinero y no tiene ni capital del reino que ha sido arrasada… ¿Por qué lo elegisteis?

    PríncipeIrrelevante: Porque lo dijo el enano. Y tú querías una historia.

    SúbditoDeDondeSea: ¡Que yo no quería una historia! Da igual. Vamos a verlo todo desde otra perspectiva. ¿El acusado nombró a su propio juez? ¿A todos les pareció esto bien?

    PríncipeIrrelevante: Sí. Pero no le salió tan bien como esperaba. Le declaró culpable.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Fue ejecutado?

    PríncipeIrrelevante: No. Fue condenado a ser la mano del rey.

    SúbditoDeDondeSea: ¿El trabajo que tenía antes y que le gustaba?

    PríncipeIrrelevante: Sí. Y le sentó muy mal. Luego se le fue pasando cuando pudo nombrar ministros a todos sus amigotes. Ahora planean reconstruir los burdeles.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y qué le pareció a GreyWorm?

    PríncipeIrrelevante: Le pareció bien. Desde que asesinaron a su reina se ha vuelto muy razonable. Ya no va matando gente por la calle. Porque él no se volvió loco como su reina. Porque él tiene pene. O lo tuvo en algún momento.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y qué hizo con el ejército de los inmaculados?

    PríncipeIrrelevante: Los metió en un barco y se fueron a Naath.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y qué le parece esto a la gente de Naath?

    PríncipeIrrelevante: Lo sabremos cuando lleguen. Es sorpresa.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y con los dothraki?

    PríncipeIrrelevante: No se sabe. Yo vi a dos en el puerto.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Y Jon Snow?

    PríncipeIrrelevante: Fue condenado.

    SúbditoDeDondeSea: ¿A muerte?

    PríncipeIrrelevante: No. A irse a la guardia de la noche y no tener hijos.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Todavía hay guardia de la noche? ¿Pero no había un agujero en el muro?

    PríncipeIrrelevante: Sí. Pero ellos siguen cuidando el túnel. Son gente de costumbres.

    SúbditoDeDondeSea: ¿Quién será el encargado de vigilar que no tenga hijos?

    PríncipeIrrelevante: Su mejor amigo Tormund y su perro lobo.

    SúbditoDeDondeSea: Todo encaja.

  4. de ventre

    traisioneros! felones! … RUÍZES! … pero no ibais a entonar cánticos, alabanzas y tedéums al último episodio? si lo anunciasteis ayer y fue lo más grande y divertido de los siete (perdón, seis) reinos! el momento «democracia pa mi perro» fue tan bertinosbornesco que me lo voy a tatuar.

    totalmente de acuerdo en la lista de momentazos con una excepción: el arya is coming (pa clavarte dos velas negras de vidriagon en tu puta cara azul). no es que me pareciera mal el hecho, pero lo montaron fatal: «nada por aquí, nada por allá y arya te pega la puñalá». disculpen el ripio, pero no vale! joder, podrían haber usado una superbandada de cuervos para esconderla antes de su aparición o alguna parida así, pero es que no me digan!

    j

  5. The Lady of Shalott

    me troncho ME TRONCHOoOOOo. Tendríais que ser los analistas oficiles de los 6+1 Reinos!!. Voy a echar mucho de menos vuestros reviews de JdT, son lo mejor que hay.

  6. Billy Hunt

    Que pesaos con eso de que os pilló por sorpresa lo de la Nancy Rubia…joer, no era tan complicado verlo venir, cada vez mas endiosada, cada vez más oscura cada vez más celosa de su destino, rogando al sobrino que callara como un puto para poder reinar ella. Pin para mi y me nombro cuervo e tres ojos, pero vamos que no era tan complicado verlo venir….
    Lo de irse a fundar Canada…. eso es genial!

  7. A riesgo que me llamen listillo, no somos pocos a los que nos hervía la sangre cuando se nos pintaba a Daenerys como icono feminista hasta el punto de que Podemos llegó a utilizarla. Porque amigos, Danerys siempre fue la versión más odiosa de la casta, la del rancio abolengo y la gracia de Dios.

    Sí, porque Daenerys todo lo que tiene ha sido regalado por obra y gracia de su nombre y lo que tiene entre las piernas. Daenerys nunca ideó nada, nunca tuvo ningún plan maestro ni hizo nada destacable más alla de ser y estar

    Daenerys sobrevivió porque alguien se encargó de ella por ser Targaryen. La cubrieron de regalos por ser Targaryen. Le regalaron unos dragones por ser Targaryen. Le dieron un ejército por abrir las piernas. Consiguió los dragones porque la chiquilla tiene la gran suerte de ser invulnerable al fuego, que como estar está de puta madre pero mérito suyo más bien poco. Tuvo unos consejeros solo por su apellido y por sus dragones. La gente se arrodillaba ante ella no por su gran intelecto ni su política de Estado, porque tenía dragones. Eliminó a sus enemigos no gracias a grandes planes urdidos en la genialidad, sino por fuerza bruta dragonil. Recordemos, dragones que tenía por obra y gracia de un pagafantas.

    TODO en la vida de Daenerys fue dado, o como dice el refrán castizo, con buena polla bien se folla.

    Lo que pasa es que a mucha gente le ha tocado los huevos haberse equivocado de icono feminista. Podían haber elegido a Brienne o a Arya como iconos pero no, eligieron a Daenerys por las mismas razones que expongo arriba. Porque está buena, tiene dragones y mola. Y por tanto ahora nos intentan vender el pollino de la congruencia del guión, convencernos de que cuando Daenerys lo solucionaba todo con morritos y soplete no eran pistas suficientes. La tipa se pasa toda la serie lloriqueando por SU trono, comportándose como una niñata insoportable porque no tiene lo que le pertenece, que si el destino divino y que si pollas en vinagre pero claro, eso no cuenta porque un par de veces usó la metáfora tan bonita de romper la rueda (Oh sorpresa, un dirigente que dice lo contrario de lo que hace,qué escándalo tan incongruente!!)

    Os toca los huevos porque os pasásteis de listillos, porque os negasteis a ver lo que teníais delante de las narices y ahora nos intentáis convencer de que el problema en realidad es que los guionistas son imbéciles y no entendieron la historia tan bien como vosotros.

    Como bien resumía un tweet estos días:

    «El lema de los Targaryen es sangre y fuego porque históricamente han resuelto los conflictos con diálogo y consenso»

    • Casimov

      Todavía se ven iluminados por ahí que la pintan como «el personaje más complejo de la serie», como si su historia no fuese la mil veces vista de «quiero venganza porque mataron a los míos». La Steven Seagal de los Siete Reinos. Como las maracas de Machín, oiga.

    • Billy Hunt

      jajajajaj, genial tio! lo has clavao! me parto

    • Valhue

      Mmmmmm… divertido, pero no compro. Más que nada, porque Sansa, Arya, Brienne o hasta Gendry llegan a ser alguien única y exclusivamente por quiénes fueron sus padres. A ver si crees si Brienne habría podido aprender a combatir con armadura si su padre no fuese el señor de Tarth. O las clases pagadas a Arya con Sylvio Forel. O que Sansa llegase a ser «the Queen in the North» sin el apellido Stark.

      Y no, las «pistas» no eran suficientes. Ni de lejos. Por dos motivos: primero, porque Daenerys, como bien dices, es la Steven Seagal de Poniente. Y Steven Seagal es el bueno, no nos equivoquemos. Cuando el héroe masculino y machote castra a unos malvados pederastas antes de prenderles fuego, es un héroe badass. Cuando lo hace una tía es una psicópata desquiciada. Corrijo, cuando lo hace *esta* tía es que se ha vuelto loca, porque nadie dice que cuando Sansa se vengó salvajemente de Ramsay haciéndolo devorar por sus perras – y disfrutando del espectáculo hasta el último bocadito – es porque se haya vuelto loca. A pesar de que ella parece mucho más obsesionada con el trono de Invernalia que Daenerys con el de Desembarco del Rey.

      Cuando Daenerys quema vivo a un traidor que ha intentado envenenarla es prueba de que está loca; cuando Jon ahorca a un niño de trece años por haber participado en una conspiración para matarlo, es porque… ¿es muy buena persona? Si todos los muertos que ha causado Dany son prueba de su locura, ¿qué pasa con los de los demás? Porque no me parece que su comportamiento sea distinto del resto de «héroes» de la serie. Es que su única motivación es la venganza. Coño, no como la de Arya, que es un prodigio de complejidad de personaje.

      La serie tenía que acabar de alguna manera, y se han hecho tantas teorías y tantas pajas mentales sobre el final que alguna tenía que acertar y ahora tendríamos aquí a los que apostaban a que Tyrion era un Targaryen diciendo que «las pistas eran evidentes y los que no se habían dado cuenta es que no estaban atentos».

      El asunto es mucho más sencillo: los productores querían un final en plan «boda roja» y necesitaban un giro inesperado, y por eso pasamos de Varys sirviendo lealmente a Daenerys durante la larga noche (capítulo 4) a decir «¡Está locaaaaaa! ¡Tenemos que matarla, es un peligro!» en el capítulo 5. Sin que entre medias ella haya hecho nada más loco que carbonizar muertos vivientes y enfrentarse cara a cara con el rey de la noche.

  8. Chipyrolo

    Acojonante. Todo me pareció Dabuten. A punto de salir EN BATA como Brienne a la calle a gritar como un loco. Arya en el far west. Jon con los salvajes y la REINA EN EL NORTE.
    Que viva el enano!!
    Gracias por estos buenísimos ratos.

  9. Lo de Jon Snow teniendo prohibido engendrar retoños, y la mirada que le echa el Matagigantes cuando regresa al Norte, nos da pistas de cual va a ser el verdadero libro final de la saga: Choque de Prepus

  10. Ignacio

    La parte de Jamie que lo matan, que no lo matan que resucita, que se esta muriendo y luego esta vivo, tambien cantaba un poco. No me digais que no. Que al vikingo cabron le hundan el barco no se donde en alta mar y resulta que llega a la costa con ganas de bromear espada al cinto y a tiempo de debatir con Jamie Lannister mata-casi-varios-reyes-o-al-menos-los-tuye, tampoco deja de ser un primoroso encaje de bolillos rocambolesco. La muerte de Cersei y el, que se les empotra la viga maestra en el ojo y luego los desentierran y salen tan wapos y finos como siempre, pues en fin, Cersei al menos se merecia morir con cara de rabia, bajo un dracarys de mil demonios. Una muerte digna de GOT, vaya.

    Por cierto, a Arya no la veo yo muy conquistadora ultimamente. Ha olvidado toda su enseñanza iniciatica, ni caras, ni sablazos, ni venenos, ni nada. Eso si, de repente le da un siroco y mata al rey zombi.
    Lo de matar al mosntruito helado-cornudo-ruin, alias el señor de la noche y que se mueran todos los demas de golpe, asi de repente no me acaba-de… Pero bueno. Eso si que es un recurso zafio de guion…

    Y despues, encima, una vez pasada la derrota total, que se han metido los zombis hasta en la cripta, y va y no habian matado a nadie. Vivir para ver…

    Por ultimo un ruego. Por favor, enano-cabron, no nos hagas sufrir. Acaba los libros!!!

  11. jon coaine

    Le aceptamos que lo de el dragón sorteando las mismas ballestas que fueron letales en el episodio anterior fue duro de digerir, vale.

    El dragon que no monto Nieve por estar herido/cansado por lo que se moveria mas lento y torpe. Esa es la excusa no se si buena o no xD.

    • Valhue

      No, si lo malo no es que al dragón lo mate un escorpión – eso también pasó históricamente en los libros: a Meraxes lo derribaron así. La parte increíble es donde consigues tenderle una emboscada a un dragón con una PUTA FLOTA DE VEINTE BARCOS. ¡Ah, vale, que estaban detrás de una isla! Solo que el dragón no pasa por encima de la isla, sino bastante más lejos.

  12. Tergiversador de Enredos

    Lo de los inmaculados en Naath es gracioso, porque básicamente los condena a muerte. Así que lo que piensa la gente de Naath sería algo así como «deja que vengan, deja que vengan…»
    https://hieloyfuego.fandom.com/wiki/Naath

  13. Patricia

    Respecto a lo de que Tyrion propusiera a Bran como nuevo «rey» en base a la historia, entiendo que no se refería a la historia personal de cada uno, sino a que Bran es más o menos la Wikipedia de la humanidad de Poniente y por ese motivo sabría cómo gobernar, al disponer de tanta información (y por eso mismo se lo quería cargar el Rey de la noche). Vamos, al menos yo lo entendí así…
    Por lo demás, voy a echar de menos «Lo mejor» y «Lo peor» de cada temporada, siempre dais en el clavo

  14. El vecino del asesino al enterarse:
    -Era un tío súper majo, no entiendo cómo ha podido matar a toda su familia.
    El vecino de Josef Fritzl:
    -Pues era un señor muy majo, no entiendo cómo ha podido encerrar y violar a su hija durante 24 años y tener 7 hijos con ella.
    -Y casi cualquier vecino de psicópata:
    -Pues no lo parecía…

    Pero claro, Daenerys tenía que llevarlo escrito en la frente para que hubiese sido «creíble» su transformación.

    Pues no, los psicópatas no avisan. Daenerys no podía dar más pistas de las que ya ha dado durante 8 temporadas (que las ha dado, y a las palabras de Tyrion me remito) por dos razones fundamentales:
    -Porque acabaría con toda la credibilidad de la serie y sus personajes. Si hubiese sido más progresivo su viaje al lado oscuro ningún consejero confiaría en ella para invadir desembarco, ni Jon, ni NADIE.
    -Porque si ya hubiese mostrado su psicopatía ningún espectador se hubiese sorprendido lo más mínimo de que arrasase Desembarco del Rey. Y no habría giro, ni sorpresa, ni emoción, ni ná.

    El cambio de Dan se podría haber trabajado mejor, seguro (desde luego se ha trabajado durante bastante más que 2 capítulos, como se dice por aquí y en muchos otros sítios). Pero ha resultado un cambio MARAVILLOSO, que le da una lectura al personaje, y a la serie completa, mucho, pero mucho, más interesante del que hubiese tenido sin ese cambio.

    • Valhue

      Que la sosa de Daenerys (la de la serie, la del libro es mucho más interesante) mejora mucho con ese final, de acuerdo. Lo que daba suficientes pistas, me remito a mi comentario de más arriba: no más que cualquier otro. Lo de que los vecinos nunca se esperan que su vecino fuese un psicópata es una mentira creada por periodistas. En realidad cuando se analizan los casos siempre salen a la luz denuncias, sospechas y casos que no fueron investigados lo suficiente y una constante: al vecino realmente no lo conocía nadie ni tenía amigos íntimos. Lo que no cuadra con una princesa que va acompañada de tres sirvientas, diez guardaespaldas y nueve consejeros hasta en el retrete. Totalmente de acuerdo con tus razones fundamentales: nadie habría confiado en ella y los espectadores no se habrían sorprendido, así que los guionistas decidieron que todas las acciones de Daenerys parecerían razonables hasta que decide quemar una ciudad que ya ha conquistado – cosa que no hizo con Astapor, con Yunkai, con Mereen, con Vaes Dothrak, con Rocadragón ni con Roca Casterly. Pero, eh, que habían dejado mogollón de pistas, ¿sabes?

    • No se trata que hayan dado pistas o no, es que es una situación forzadisima con los trucos básicos del melodrama. Que apartir del cuarto capítulo cada escena lleva al «ojo que está muy loca». Que Tyrion y Varys llevan más de dos temporadas con ella, pero a partir del cuarto capítulo cuando aún no ha hecho nada ya empiezan a hablar del rey Jon. Y por supuesto luego hay que dejarla en plan mala malísima para justificar su asesinato. Y no disimulado no, sino con un plano de 10 minutos enseñando niños calcinados y madre corajes. Y por si acaso no ha quedado claro, la ponemos de negro soltando un discurso a lo Führer en una lengua barbárica.
      Así que venir ahora con el cuento de la lectura del personaje, no se compra. Ya que no se trata de las pistas sino de los trucos baratos utilizados para cerrar la historia.

  15. ¿Por quéeeee, Zeus, por quéeeee??? ¿Por qué cojines nadie mató al puto pusilánime de jon niquieroserreynoquieroserrey nieve???
    Canadá ya estaba fundada, hostias, y si no ya estaba Tormund. Acepto q la muerte de Cersei fuese una mierda pa q la gran hostia se la llevase la midrididriguinis, pero una de dos, o tenia q haber llegado gusano gris y ciscarselo aunque fuera en un juicio por combate, o que se la ciscara arya, joder, que pa eso la pusieron en el capitulo anterior sufriendo entre los maderos de la hoguera.
    Con el respeto debido a los guionistas, y aceptando que no son mi puta (neil gaiman dixit), un final demasiado descafeinado, y que espero que el bueno se lo hayan reservado pal libro.

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