Arte y Letras

Escribe una carta

Escribe una carta
Portada de Donde viven los monstruos. Imagen: Harper & Row.

En una ocasión, un niño llamado Jim garabateó un dibujo en una carta y se la remitió al hombre que firmaba sus cuentos favoritos, Maurice Sendak, autor de Donde viven los monstruos. Días más tarde, el chico recibió de vuelta una postal adornada con un monstruo dibujado por el mismísimo artista. A Jim aquella carta le gustó tanto que decidió comérsela.

Y ahora que vuestra atención está distraída con la anécdota divertida, lo mejor será empezar por el principio, que está repleto de desgracias.

Maurice Sendak no tuvo exactamente una infancia de cuento. Hijo de una pareja de inmigrantes judíos polacos, y nacido en Brooklyn justo antes de que los Estados Unidos se despeñasen por el foso de la Gran Depresión, Sendak sufría de una salud delicada que le condenó a vivir la niñez encamado, batallando non-stop contra el sarampión, la neumonía y la fiebre escarlata. El chaval mataba aquellas dolorosas jornadas entre libros, observando por la ventana cómo jugaban otros niños más sanotes, imaginando mundos para evadirse de una realidad desoladora y tallando con todo ello una personalidad asocial y temerosa.

El hecho de tener por progenitores a dos seres disfuncionales y psicópatas tampoco ayudó mucho a la hora de mantener bien amueblada la cabeza de aquella criatura. Porque fueron sus padres quienes le confesaron que él era la consecuencia de un embarazo no deseado, uno que trataron de interrumpir a base de golpear y rellenar a su madre con pastillas. Y cada vez que el pequeño Sendak caía enfermo, papá y mamá gustaban también de recordarle que, por culpa de su fragilidad física, no tendría muchas probabilidades de salir de la cama por su propio pie, haciendo algo tan osado como respirar. El chico acabó estableciendo una relación de terror hacía la muerte, avivada por descubrir que la Parca rondaba sus alrededores con frecuencia: gran parte de los familiares de Sendak serían aniquilados durante el Holocausto, una noticia que la familia recibió mientras celebraba el bar mitzvah del chico. Y uno de sus amigos infantes moriría de manera repentina al no superar las complicaciones derivadas de una operación. La niñez y puericia del artista se convirtieron en terrenos oscuros, «La infancia es un asunto complicado. Lo más normal es que en ella haya algo que salga mal», apuntaba el hombre, «Puedes morir cuando eres un niño. Eso es lo que yo tenía claro».

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4 comentarios

  1. Excelente artículo. Tal vez podrías haber añadido algo (o escribir una segunda parte) sobre el género epistolar propiamente dicho.

  2. José Antonio

    Gracias por un texto tan bueno. Lo de Jack Lemmon y los gatos, impagable.

  3. Genial, estimado señor. Me permita el desvario siguiente.
    estimado senior La enie no la encuentro porque este coso me lo regalo una seniora que junto a un montón de otras llego a lomo de burro asta las montanias en donde vivo i se fue enceguida con los burros detras mui asustada por los chuscos que cuidan las obejas y cavras Yo le escrivo pues vi que otro como yo escrivió sobre sonbis y tanques de guerra no ace tanto en la rebista jot daun que recibo una vez al año tanvien a lomo de burro i puedo conetarme con jd de ves en cuando cuando no hai tormentas o nubes con relampagos truenos y granisada osea casi nunca porque siempre hai tormetas y relampagos truenos i granisada en estos lugares Le escrivo pa decirle que no es verda que las gentes no escrivan por correo Yo escriví a mafalda miguelito a susanita no porque es mui engrupida patoruzu donia chacha el ombre arania, superman i todavia estoi esperando pero no aflojo i una ves al mes voi con mi burro detras caminando asta el correo que queda mui lejos i a lomo subiendo i me a ponido muy contento saver que ai tantos gurises como yo que le escriven a esos que cuentan istorias Mui bonito lo que a contado me a echo desombligar de la risa senior cuevas Aquí ai muchas como esas a las cuales no me animo porque estan llena de vichos un grande abraso y grasias

  4. Excelente artículo. Muchísimas gracias.

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