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Hermafrodito

Hermafrodito
Hermafrodito.

La sexualidad en la Grecia clásica tenía unos patrones muy diferentes a los que luego se impusieron con el patriarcado cristiano. Para empezar, las relaciones sexuales que primaban en aquella sociedad eran las homosexuales masculinas. Lo que allí estaba bien visto era que un maestro acogiera a su discípulos y practicaran sexo entre ellos. Un ejemplo de ello lo veremos dentro de unos capítulos, donde hablamos del lienzo La siesta de Alma-Tadema. Pero aquí no acaba la cosa: los griegos se plantearon además temas como la ambigüedad sexual o la bisexualidad. Esto se veía en figuras como el andrógino, que era el hombre con rostro ambiguo y que podía pasar perfectamente por ser una mujer, o el hermafrodita, que es el caso que vamos a ver ahora, que era un ser con los dos sexos y que se representaba con pechos femeninos y con genitales masculinos.

El término «hermafrodita» o «hermafrodito» proviene de un mito griego. Este personaje fue hijo de Afrodita, la diosa de la belleza, y Hermes, el dios mensajero. A su hijo le dieron el nombre compuesto del de sus padres. Pero es que este vástago fue fruto de un amor adúltero por parte de Afrodita y decidió abandonar al pequeño en uno de los montes de Frigia. El hermoso joven, en su plena juventud, decidió partir de allí para recorrer las tierras de Grecia. Sus pasos le llevaron hasta Halicarnaso y allí, en una jornada de intenso calor, decidió bañarse en un lago. Allí habitaba una náyade, esto es, un espíritu protector de aquellas aguas, de nombre Salmácide, que observó cómo el joven Hermafrodito nadaba desnudo en sus aguas. Al contemplar tal belleza, la náyade quedó prendada de él y trató de seducirlo. Hermafrodito la rechazó, pero este espíritu acuático lo agarró con fuerza y suplicó a los dioses que nunca separaran aquellos dos cuerpos. La súplica fue atendida por los dioses y ambos cuerpos se fusionaron conformando así un ser con los dos sexos. Hermafrodito, por su parte, hizo también otra petición: que el joven que se bañara en aquellas aguas corriera su misma suerte, lo cual también le fue concedido. Como vemos, este mito griego podría servir muy bien para explicar la intersexualidad. 

Pues bien, este personaje fue representado varias veces en la estatuaria griega y la representación que más éxito tuvo fue el Hermafrodito durmiente de la Galería Borghese (actualmente en el Louvre), que fue reproducido en Roma en el siglo II. Según parece, la estatua original fue descubierta próxima a las termas de Diocleciano hacia 1608. La obra fue llevada al cardenal Scipione Borghese, quien la consideró todo un tesoro y pasó a ser una de las piezas clave de su colección.

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Un comentario

  1. Gallego Rey

    Interesante aperitivo de un libro que me apunto para próxima adquisición.

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