Arte y Letras Filosofía

Sueños, relatos y trances: abrir caminos conversacionales

Sueño

Estoy en una casa particular, es antigua con aspecto orgánico, pasillos ondulantes y redondeados como el esófago de un gran animal, paredes irregulares y encaladas, rincones aparentemente no útiles.

Estamos en una especie de salón con techo bajo y la dueña de la casa, una señora mayor, me dice que aún no ha venido casi nadie.

Voy a dar un curso y tres personas que desconozco y que seguramente asistirán están hablando entre ellas y me miran de reojo.

Me voy a tomar un café para fabricar tiempo y me entretengo en el bar algo más de la cuenta.

Salgo hacia la casa preocupado por llegar tarde y hay bastante tráfico humano y de coches por la calle. No puedo avanzar.

Cuando llego a la casa me doy cuenta de que está llena de gente, no sé cómo podremos sentarnos. El grupo se distribuye poco a poco por los rincones, de modo que desde el salón no veo a casi nadie, solo oigo sus voces divertidas.

Comienzo el curso y noto que mi voz se cansa de sobreelevarse al murmullo que reina. Voy paseando por la casa mientras hablo para ver a todos los participantes en el curso. Experimento ese cansancio que me dice que esto no tiene sentido.

En un momento dado, una niña de siete u ocho años, que está acostada en el suelo cerca de mí, me dice que no entiende lo que digo.

Pienso en decirle que este curso no es para ella, pero noto que mis creencias funcionan como una mordaza y no le digo nada.

Dos niños se pelean cerca de mí, gritan y se pegan, la atención se desvía a ellos.

Una mujer joven, alta y con gafas, de aspecto germánico, aparece en escena y les reprende. Prescindiendo absolutamente de mí, se pone entre los niños y yo improvisando una sesión de mediación de conflictos: hace que se pidan perdón, que se manifiesten sus necesidades y que mantengan el vínculo de amigos.

La gente le aplaude sonoramente y con un ritmo extraño, algo lento, con palmadas secas y muy distanciadas entre sí. Palmadas que me transportan a otro lugar en el que las oigo a modo de despertador.

Me despierto en un albergue de las montañas de Montserrat en Barcelona y tengo ganas de continuar este curso.

(Montserrat, 15 de noviembre de 2010)

Lo esencial en la persuasión

Cuando hablamos de lenguajes persuasivos lo importante es evitar dar consejos. Y, por el contrario, procurar que la persona busque y genere el discurso que mejor exprese la experiencia que tiene del mundo. 

Dicho de otro modo y siguiendo a los gramáticos transformacionalistas, queremos que la persona provoque nuevas transformaciones (o estructuras superficiales) que le permitan expresar su existencia (o estructura profunda). 

El lenguaje hipnótico, por ejemplo, busca una ruptura en cuanto al modo de ver la situación problemática tal y como la experimenta el sujeto, para provocar otros modos de ver la misma. Las soluciones suelen emerger de la distorsión en la percepción de la realidad. Si veo el mundo siempre igual, obtendré los mismos resultados.

Los procedimientos generales que se practican en este sentido son, entre otros:

1. Distorsiones espaciotemporales. O cambios de escenario o de época en los que la dificultad se produce. 

2. Inducción de nuevos modos de sinestesia. O modos de relacionar lo que percibimos con uno de los sentidos y cómo esto afecta a otros. Por ejemplo, cómo un olor nos remite a la imagen de un recuerdo.

3. Relativización de la mente consciente y el sistema de creencias y potenciación del pensamiento inconsciente e intuitivo. Ocurre algo similar cuando contemplamos obras de arte. Nos centramos más en lo perceptivo que en lo analítico.

4. Reencuadre de situaciones en escenarios de significación más amplios. Esto se refiere a la ampliación del foco de atención. Como cuando percibimos situaciones difíciles encuadradas en un entorno que tiene elementos más neutrales e incluso satisfactorios.

5. Traducción de la situación problemática específica (o síntoma) en un relato basado en fragmentos sensoriales secuenciados con detalle (estrategias neurológicas), con el fin de huir de análisis conceptuales y abstractos.

6. Conversión del problema o síntoma en un objeto. O cómo puedo convertir el problema que me preocupa en una sensación que anida, por ejemplo, en mi pecho. Puedo darle una forma de pelota hinchada que puedo extraer de mi cuerpo y exponerla ante mí a dos metros de distancia.

7. Localización y cambio de submodalidades sensoriales críticas. Siguiendo con el ejemplo anterior, puedo cambiar el tamaño de esa pelota, su color, su distancia con respecto a mí… hasta que deje de molestarme su presencia. Como escuché en una película: cualquier pesadilla puede convertirse en un sueño si elevamos la mirada hasta alcanzar la suficiente perspectiva.

8. Percepción de la realidad asociada-disociada a ella. Se trata en este caso de percibir la realidad siendo la cámara que filma la escena (estado asociado), o bien, saliéndome de mí mismo y percibir la realidad desde afuera en la que puedo ver la escena y a mí mismo asistiendo a ella.

9. Toma de posiciones perceptivas: de otras personas, perspectivas, objetos, de sí mismo en otro tiempo. Se trata de asistir a la situación que me preocupa como lo haría mi padre, mi pareja, mi mejor amiga… Cómo lo haría yo mismo hace diez años, cuando era niño, cuando tenga ochenta años…

10. Realizar cambios corporales ante la percepción del problema: modificando la postura, la respiración, el gesto…

11. Producción de estados personales. Visitando momentos de nuestra propia vida en la que hemos sentido otras emociones como amor, satisfacción, sensación de la propia capacidad y competencia…

12. Conocimiento y aceptación de las propias emociones (Visitar la metaemoción). En vez de rechazar lo que sentimos, aproximarnos a ello y percibir con qué otras emociones más profundas tienen que ver lo que sentimos. En muchas ocasiones la experimentación de la rabia está relacionada con el miedo y el abandono. Experimentar esta relación entre emociones nos producirá una calma que nos ayudará a aceptar la realidad.

En síntesis, el objetivo del trance es la ampliación del foco de conciencia sobre la situación problemática. Entendiendo por conciencia un nivel de comprensión amplio en el que se incluyen no solo los aspectos de reflexión del sujeto sino su dimensión emocional y sensitiva.

Sueños, relatos y trances
Ilustración: Trinidad Ballester.

Patrón de trance: aliteración perceptiva

Empiezas con alguna técnica de autohipnosis, siguiendo tu conciencia… cualquier cosa que esté en tu conciencia visual… hora veo las estrellas en el cielo, si estás con los ojos abiertos puede ser que veas cualquier otra cosa a tu alrededor…ahora percibo el ruido del ventilador… ahora percibo la temperatura de mis manos… Cualquier cosa que quiera sentir…y vuelves a tu atención visual… ahora me doy cuenta de que percibo esqueletos en una caverna… y no planeé esto… sólo ha aparecido… ahora percibo murmullos de voces antiguas, ahora percibo que siento la comunión de diferentes espíritus… después de hacer esto varias veces, puedes añadir alguna sugestión para cada frase… ahora le veo la cara a la muerte… y permito que ella me lleve más adentro… hacia un trance curativo… respiro profundamente y aún más profundamente… 

Puedo estar percibiendo los sonidos de  una oración… y permito que esa atención me haga ir aún más profundamente, más profundamente para un viaje de curación en relación a eso que me interesa… muchas cosas pueden estar abriéndose… energía, luz, recuerdos, conexión, protección, nuevas manera de funcionar, nueva identidad, múltiples niveles de cosas están moviéndose, atención, sensaciones, trabajando, viendo….percibiendo lo posible… lo imposible… al mismo tiempo… todas las posibles y… diferentes percepciones… dejando a la mente inconsciente, enseñándole… a tocar a tu propio aire, a tu propia manera… tu corazón siente… tu cuerpo sabe… cómo están pasando esas cosas… como las experiencias están pasando… la experiencia de ser, de otras vidas, cambios, imágenes, transformaciones, como el viento soplando… y adquiriendo nuevas formas constantemente… el día es diferente… las noticias son diferentes… el tiempo cambió… la comprensión cambió… la brisa del tiempo soplando las imágenes… los sentimientos experimentan con placer…

Aprendiendo de tu mente inconsciente… de tu mente interior… cómo curarse… cómo recordar y sentir con tu interior más profundamente… y en cualquier momento… si no sabes qué hacer… puedes sentarte en medio de la nada esperando con atención la nueva imagen, la próxima voz, la próxima sensación… puedes susurrar… puedes dejar de lado los prejuicios y sigue esto por todo este camino… el camino de la sabiduría interna… las montañas… las grutas… aprendiendo a mirar con tu mente inconsciente… dejándote llevar hacia lo que tu voz interna te acompaña…

La literatura, por su parte, consigue efectos similares con su lenguaje. En especial la poesía es particularmente eficiente en este sentido. Cada verso se parece a una exhalación de aire a la que le sigue una pausa, antes de leer el siguiente verso. Esta secuencia nos posibilita que el mensaje penetre en nosotros de un modo más eficiente.

Poema: como pez en el agua

Para pintar

el agua es necesario

el movimiento

de un pez que se repite

incierto, indescifrable

En soledad,

el orden de lo escrito

perdura siempre.

si se pinta en el agua,

los colores se esfuman.

Como dispone

la luz, el pez en vuelo

hasta lo hondo

baja. y allí descubre

lo fecundo del río.

El mar insiste

en su fragor de espumas.

Papel pintado,

la ola, el frente blanco

del agua en su vaivén.

Signos azules

de las formas del fondo

son tu refugio.

en el lienzo te sientes

como pez en el agua.

(Ángel Campos Pámpano)

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2 Comentarios

  1. E.Roberto

    Veamos si he entendido: ahora, ya, mi atención es este artículo que comienza con un sueño cautivante y luego pasa a dar el consejo de no dar consejos para cautivarnos, y a renglón seguido nos explica qué nos sucederá si seguimos las instrucciones. Al no querido final del artículo sólo recuerdo la alucinación verbal de lo escrito (que por asociación de conceptos -sólo por esto- me trae la incontinencia verbal del primer fascismo) ”despertándome” con las ganas de saber qué le pasará a ese pez de color y agua inquieta. Me gustaría que fuese de plata siendo agua, de agua como el sueño del tiempo que habita en las honduras de nosotros, abismo de palabras. De la fragua del lenguaje inicial emergieron vocablos ardientes de metales nobles que ya no dicen nada, fenecieron de frio como la compasión; el único incandescente aún es el olvido. Hubo ayer una abeja anacrónica extraviada que se emperró con sus trayectorias en dibujar cuerpos sólidos en el aire, hectaedros, hexaedros maternales, sinusoides tridimensionales, jamás figuras planas o líneas rectas detrás de la benéfica droga de las flores que por el tiempo frio faltan; ¿cuando vuelva a su colmena será exiliada por crecer en edad inapropiada temprana confundiendo frio por calor? Pienso al tiempo que me falta para ir para atrás, a los goces cruentos de la inocencia, de la historia, del arte y de repente el sexo que se acomuna con la luna; un ciclo menstrual masculino con más alucinaciones que flujo hemático. Zumba la cafetera y su vapor despierta. Ya es hora de volver a mi diestro hemisferio. Creer para leer o al revés. Gracias, por el momento, literalmente de lectura.

  2. un comentario muy alineado con el texto. Gracias

Responder a E.Roberto Cancel

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