
No significa mucho decir que se siente usted solo. Define por aproximación algo que en último término no se aprehende. Y asusta. No pretendo ser vago ni evitar compromisos. Solo digo que a menudo se encontrará con que, si habla usted de su soledad, esta parece esquivar sus palabras. Los fenómenos que pertenecen al intramundo tienen poco que ver con el universo verbal, pero este es de los pocos que garantizan una comunicación exenta de alucinógenos. Aunque, a la vez, todo fenómeno propio es alucinatorio. La idea que usted tiene de sí mismo es difícilmente articulable porque, si lo intenta, la voluntad de su interior toma el mando y empieza a darle forma. Construye con palabras a un sujeto que quiere controlar cómo le ven los otros, pero que no se ve a sí mismo: solo se siente. Y se siente solo.
De ninguna manera afirmo un diagnóstico mundial. No he llevado a cabo un estudio ni nada que lo corrobore. Solo sugiero que hay algo insatisfactorio en el lenguaje, y que parte de esa insatisfacción la suplimos con la inmediatez que ofrece hoy la tecnología y, sobre todo, la técnica, esa hiperracionalización de cualquier proceder. Si yo pudiera darle la mano y acceder directamente al mundo tal como usted lo vive, o a cómo usted se vive a sí mismo, podría hacerme una idea de lo que es ser usted. Como no puedo, nuestra máxima aspiración es encontrar un conjunto preciso de palabras que constituyan el menor circunloquio posible. Pero la empresa ha fallado desde el momento mismo en el que la alternativa se mide por el lucro que arroja, emocional o económico. No se trata de que las plataformas televisivas tengan nada de malo, sino de que las media el mismo motor que conduce todas nuestras relaciones: esa técnica a la que me refería antes. Hubo quien la llamó tekné, pero está lejos de ser el primero. La eficiencia como parámetro rige todo camino que tomamos: desde la concreción expresiva hasta la ruta que, según Google jura y perjura, le llevará a casa dos minutos más rápido. Buscar el amor pasando con el dedo a izquierda o derecha y recurrir a los tropos habituales de la utopía romántica no son más que formas de pedir auxilio. Pero no hay tiempo para eso, porque incluso el teletrabajo se implanta a costa de que produzca más resultados. Los estudios que corroboran su conveniencia general vinieron después. Aunque vaya por delante que nada de esto es aplicable a todas las profesiones, ni debería usted tomarse muy en serio aquello que no le parezca razonable.
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I can’t get no satisfaction
I can’t get no satisfaction
‘Cause I try and I try and I try and I try
I can’t get no, I can’t get no…
Tal y como nos mostraban The Rolling Stones no hay mucha escapatoria, pero el placer que sentimos cuando nos acercamos a un entendimiento, cuando rozamos ligeramente lo que queremos expresar y lo que nos quieren decir, me parece real. Estamos solos, pero en el intento de no estarlo podemos “casi” encontrarnos.
Tal y como nos mostraban The Rolling Stones no hay mucha escapatoria, pero el placer que sentimos cuando nos acercamos a un entendimiento, cuando rozamos ligeramente lo que queremos expresar y lo que nos quieren decir, me parece real. Estamos solos, pero en el intento de no estarlo podemos “casi” encontrarnos.
Completamente de acuerdo con kalelena.
La alternativa al intento de acercamiento al otro para intentar comprender algo, es mucho peor !!
¿Qué?
Que es preferible el intento de acercamiento al otro… Aunque no siempre se le encuentre…
Haberlas dixit. No hay mayor ficción que la identidad y también…la comunicación. Buena lectura para nuestra soledad…
La soledad es una princesa harapienta que se mueve por los bordes del palacio de la vida suspirando por la posibilidad de no ser vista.
Leopoldo panero.
«NO HAY NADA QUE HACER Y NO HAY LUGAR ADONDE IR.
NO HAY NADA QUE SER Y NADIE A QUIEN CONOCER»
-Thomas Ligotti
Grande Tom. Tuve la suerte de entrevistarlo hace un par de años para hablar de su filosofía.
Referente.
Pues leyéndote me siento menos solo, encontrar nuevas metáforas para expresar lo desvalidos que estamos es recorrer una senda por la que otros ya han andado. Ese reconocimiento es, en cierta medida, consolador.
Gracias por el comentario, Arryn. Es lo mejor a lo que puede aspirar este artículo.
Si, su artículo muestra, de forma ideal/empírica, que el intento es una virtud. Quizá más importante que el otro intento que llamamos logró, que vendría siendo una de las entelequias que en su artículo supone.
Comparto con los otros corresponsales lo lumínico que resulta su «careo con la soledad», porque en verdad resulta ser lo que promete el título. Siempre me imaginé que la verdad es eso: un cara a cara con no se qué. Un aullido razonado; el lenguaje bombeado por la sangre del logos.
Por último, su artículo es de alcance literario: fondo y forma cimente este bello intento. Gracias, me dió placer.