Filosofía Arte y Letras

Friedrich Nietzsche: pórtico de la vanguardia filosófica

Nietzsche pórtico de la vanguardia
Helen Frankenthaler, 1969. Fotografía: Ernst Haas / Getty.

Si el término «vanguardia» significa, en su literalidad, avance, adelantamiento o puesta al frente, y «vanguardismo», a su vez, es la palabra empleada para definir a un movimiento intelectual, especialmente literario, que arrancó en el siglo XIX con un fin innovador, la búsqueda de un pensador de referencia al que se le puedan aplicar estos términos y a su vez él mismo pueda llegar a representarlos conduce al gran filósofo alemán de Röcken, nacido en 1844: Friedrich Nietzsche. Es posible considerarlo como una auténtica punta de lanza de este movimiento, en especial por dos razones: no cabe duda de que el pensamiento de Nietzsche es fresco, nuevo, rupturista; y además su forma de presentación es a través de una refinada literatura, moviéndose entre la narración, el aforismo e incluso la poesía. 

Para entender a Nietzsche es necesario tener una perspectiva muy abierta de la filosofía. Con él los parámetros cambian radicalmente. Es más: la correcta comprensión de su pensamiento implica una deconstrucción de todo lo anterior, o si se prefiere, de una separación de dogmas filosóficos creados a través de una sedimentación de siglos. Por ello supone una manifiesta puerta del vanguardismo: al romper con todo lo previo y proponer una nueva idea de la vida, del ser humano, y de todas las facetas de la existencia. 

No quiere con ello decirse que Nietzsche prescinda de toda la historia de la filosofía; de hecho, su pensamiento tiene como punto de arranque ciertas referencias al mito griego, transitando entre Apolo (el equilibrio, lo bello, lo virtuoso) y Dioniso (el placer, el disfrute ilimitado, la irracionalidad) para explicar la forja de la esencia humana, y con unas firmes raíces en Schopenhauer; pero sus planteamientos son absolutamente nuevos, revolucionarios. 

Las tesis de Nietzsche cuestionaron todo, religión incluida, y con una finalidad evidente: explicar la naturaleza humana y por extensión la de la sociedad, proponiendo un genuino modelo de mejora personal en la integridad de las aristas que componen al ser humano. Un neohumanismo vanguardista nacido en el seno de una de las mentes más influyentes de la historia. 

El primer planteamiento del pensador se encuentra en la consideración sobre la voluntad del ser humano. Para Nietzsche esta voluntad es determinante de la existencia. No se trata de una voluntad de vivir, a modo de instinto de supervivencia, sino de una voluntad de poder. El matiz es muy importante, porque el filósofo pone el acento en la capacidad del ser humano para sobreponerse por sí mismo a sus propios vicios y a la adversidad. No se trata de un término «poder» en el sentido de control o de dominio sobre terceros, sino sobre uno mismo. El ánimo de vivir es insuficiente como instinto; el ser humano precisa tener voluntad de mejorar, crecer, fortalecerse; y esto implica un carácter fuerte, duro, poderoso, en efecto. En la disyuntiva o lucha constante entre la cara apolínea y la cara dionisiaca de cada ser humano, es la voluntad de poder la que termina por inclinar la balanza hacia el lado de la virtud, del crecimiento. Es una batalla personal constante, de la que nace una particular posición ética. 

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3 comentarios

  1. Lúcido ensayo sobre el pensador germano que ha señalado el camino último para que el hombre vuelva a su esencia apolinia y dionisíaca. Sin obviar que existe un límite entre el otro y yo que debe ser respetado. El hombre sigue encadenado y su liberación comienza asumiendo la responsabilidad por sí para cambiar ese patrón ominoso, donde lo tiene sumido el Estado.

  2. Pedro Gómez

    Me ha encantado. Enhorabuena Diego, reflejaré algunos de tus párrafos en mi libro «Competencia Institucional Normativa». Se trata de un libro que crea una nueva forma de determinar la moral por medio de la competencia normativa y un nuevo concepto jurídico: la Mayoría Concurrencial. El actual sistema de determinación de la moral está super anticuado y ya fue criticado en la Grecia clásica. La ley no puede generar derecho. Es el derecho el derecho el que tiene que generar la Ley. Pero para eso necesitamos la competencia instituional. Te puedo enviar una copia electrónica del mismo al correo pedgom1962 de gmail. Me gustaría algún día poder tomar un café contigo.

  3. Es alucinante como ha calado en España (sobre todo en la «progresía intelectualoide») la filosofía germana; la cual propició uno de los peores genocidios de la historia de la Humanidad.
    De Lutero a Hitler la línea es recta:
    «Hitler no necesitó conocer al detalle la metafísica del artista de Nietzsche para escenificar sus objetivos. Pensar no es un acto inocente. Tampoco es una actividad solitaria. El filósofo es un innovador, pero también es el sedimento de las generaciones que lo preceden. La gran política no es una invención de Nietzsche, sino la plasmación de un anhelo colectivo, con varios siglos de historia. Después de Auschwitz, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la política no necesita artistas, sino mentes impregnadas de prudencia. En política, la «mediocridad» puede ser una virtud y el «genio», el preludio de una catástrofe. La nota que escribió Borges a la muerte de Paul Valéry podría servir como guía para un porvenir sin finales wagnerianos: «En un siglo que adora los caóticos ídolos de la sangre, de la tierra y de la pasión, prefirió siempre los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden» («Otras inquisiciones», 1952).
    Ese pietismo nebuloso, absurdo, que está a dos pasos del nihilismo, a dos pasos del Holocausto… La línea es directa, desde Lutero hasta Fichte, Hegel, Bismarck y Nietzsche, y Hitler. No hay que olvidar que Hitler regaló a Mussolini las obras completas de Nietzsche. Pues «Así habló Zaratustra» es una doctrina totalmente germana, fascista y todo lo que se quiera hablar. En fin.»
    Fuente: https://www.larazoncomunista.com/post/4-7-desde-lutero-hasta-hitler

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