
Hay unanimidad en considerar a Alejandro Vergara Sharp (Washington DC, 1960) como el mayor experto mundial en Rubens hoy en día. Como reconoce con humor, dónde sino en el mundo del Arte para encontrar hipérboles de ese estilo. Apasionado de la filosofía como fuente donde regresar con las preguntas de la vida cotidiana, su explosiva mezcla de madrileño militante y formación académica estadounidense está hoy día al alcance de millones de personas. Es un rostro conocido por su labor divulgativa desde su cargo de jefe del Área de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte en el Museo del Prado, donde ingresó en 1999 y donde se jubilará en 2025. Literalmente, Vergara tiene el don de hacer atractivo cualquier tema del que hable. Sus charlas sobre cuadros y pintores son un lleno garantizado. Alumno de la legendaria facultad de Geografía e Historia de «la Complu», se doctoró en Historia del Arte por el Institute of Fine Arts de la Universidad de Nueva York, y posteriormente fue profesor en las universidades de California San Diego y en la de Columbia, NY. Se declara defensor a ultranza del carácter público de las colecciones de Arte y de la educación como bien global. Su metro noventa nos recibe en una casa en la que se respira cultura por los cuatro costados. Viste camisa y pantalón oscuros y luce un cabestrillo para reposar un hombro recién operado. Observarán que, en este texto, la palabra Arte siempre irá escrita en mayúsculas.
El Arte y la historia del Arte, cosa de naciones.
Estuve cenando anteayer con una colega irlandesa que vive en Amberes, con otro de Stuttgart y uno de Ámsterdam, los tres especialistas en Rubens. Y salió el tema de lo nacional que es la historia del Arte, que lo ha sido siempre, porque es una disciplina que se funda en la época en la que el nacionalismo se ve con naturalidad y donde el Arte es expresión de esencia nacional. Así es como se entiende en el siglo XIX. Y mencionaba mi amigo Friso Lammertse (nota: conservador de pintura holandesa del siglo XVII en el Rijksmuseum) lo nacionalistas que son los Países Bajos comparados con el resto de Europa. Y esto se nota mucho en el Rijksmuseum que es un museo nacional que compra arte holandés, pero que se quiere comparar con los grandes museos europeos. Precisamente lo que define al Prado o al Louvre es que son museos internacionalistas mientras que el Rijksmuseum es un museo de arte holandés. Curiosamente el Prado se llama Museo Nacional del Prado solo a partir del gobierno de Rodríguez Zapatero, para reaccionar frente al MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya), pero es una colección real; los monarcas son instituciones internacionalistas, y eso se nota mucho entre ambos enfoques.
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Magnífico. Alejandro es un gran comunicador.
Una delicia de entrevista. Muchas gracias.
Gracias por sus comentarios. El placer de hablar con Alejandro Vergara ha sido uno de los lujos del año, sin duda.