Arte y Letras Historia

El suicidio de Japón (3)

suicidio de japón 3
El padre Sotelo con Hasekura Tsunenaga. Detalle de la pintura ecargada por el papa Pablo V al pintor Giovanni Lanfranco.

Viene de «El suicidio de Japón (2)»

Será imposible conquistar Japón por la fuerza. (Carta de Alessandro Valignano, misionero italiano, a Francisco de Sande, gobernador de Filipinas).

A finales del siglo XVI; el proponente más entusiasta de la idea de invadir Japón era Francisco de Sande. Nacido en Extremadura, fue más famoso —o cabría decir infame— por sus posteriores tropelías como administrador colonial en América. Pero de haber triunfado en sus ambiciosos planes de expansión imperial de España en Asia, es posible que hoy fuese un nombre tanto o más relevante que el de Hernán Cortés.

En 1574, cuando Francisco de Sande fue nombrado gobernador de las recién conquistadas islas Filipinas, comenzó de inmediato a tramar nuevas conquistas para asegurarse gloria y fortuna. Convencido de la superioridad tecnológica y táctica de las fuerzas españolas por sobre las naciones orientales, consideraba que la expansión española en Asia era natural e inevitable. Sabía que la inferioridad numérica en el mar no era un obstáculo. Diez años antes, un galeón y una carraca portuguesas habían aniquilado a toda una flota japonesa en la batalla de la bahía de Fukuda, demostrando que la tecnología naval europea no conocía rival en Asia.

La inferioridad numérica en tierra sí podía plantear un serio problema, pero estaba la posibilidad de emplear la misma estrategia que tan bien había servido a los conquistadores Hernán Cortés y Francisco Pizarro en América: buscar aliados entre líderes nativos que se opusieran a los gobernantes locales. En 1578, después de cuatro años en el cargo, Francisco de Sande obtuvo la autorización del rey Felipe II para iniciar sus aventuras de conquista. Primero declaró la guerra al sultán de Brunei. Desde la gran isla de Borneo, el sultán gobernaba partes de las Filipinas que aún no estaban en manos españolas. Una victoria permitiría solucionar el asunto y, ya de paso, convertir Borneo en posesión hispana. El conflicto duró apenas cuatro meses. Tal y como Sande anticipaba, quedó reafirmada la superioridad de las fuerzas militares europeas y la eficacia de la política de alianzas con los disidentes borneanos. Los soldados españoles ocuparon la capital de Brunei con facilidad y el sultán se vio obligado a huir. La rápida conquista sufrió, sin embargo, un revés inesperado y casi propio de La guerra de los mundos. Las tropas invasoras se vieron vencidas por un enemigo invisible: los gérmenes. Una epidemia de cólera hizo que los españoles abandonasen la isla de Borneo para no volver, aunque como resultado de la victoria militar pudieron conservar las partes de Filipinas que hasta entonces habían pertenecido al sultán de Brunei.

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2 comentarios

  1. Oriente, oriri, que surge, orígen. Occidente, occiso, ocaso. Es difícil ignorar las propuestas esotéricas que conllevan las palabras. Y sospecho que esto lo sabe Putin quien considera a su Rusia un gran país oriental en contraposición a Occidente, un obsesión geopolítica para este último. En la memoria colectiva todavía están presentes los tres intentos para doblegarla: una guerra de invasión, los suecos; otra de saqueo, los franceses; y otra de exterminio, los alemanes. Después del Medio Oriente y su humillación que terminó con los Protectorados, al Lejano Oriente tenía también que llegarle la avidez occidental. Y esta vez con la otra fuerza de conquista, el catolicismo con su enfermizo proselitismo. Si además del dios único copiado de los hebreos, también hubiera adoptado de sus “hermanos mayores” -según el papa polaco-, el no querer imponer ideas religiosas por la fuerza, nos hubiéramos ahorrado conflictos aberrantes, comenzando con el antisemitismo. El tratado de Namkín, una humillación para China, y todo por el opio. De frente a las potencias coloniales en el Sudeste asiático, se entiende porqué Japón decidió “suicidarse” adhiriendo a Roma y Berlin cuyo enemigo común era Inglaterra, dueña de medio mundo, incluyendo Las Malvinas y los dos intentos de invasión de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Hay más restos arqueológicos de Medio Oriente en los museos de Europa que en sus lugares de orígen. Y esto no es cultura exportando la democracia y modas, es arrogancia, expolio. El imperio belga en el Congo, el holandés en Sudáfrica, el inglés en el Sudeste asiático y no solo, fueron y serán actos de prepotencia, sin olvidar a los franceses cuyas experiencias militares en Indochina fueron ignoradas por los que venían detrás. Y el broche de oro: esas dos bombas atómicas sobre poblaciones inermes, con la justificación de que erean necesarias. No bastaba un bloqueo como el de Cuba. No, había que demostrar la potencia. Excelente continuación.

  2. Fascinante historia

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