Arte y Letras Entrevistas Literatura

Alejandra Kamiya: «Cuando era chica tenía la fantasía de que todo el mundo escribía»

Alejandra Kamiya para Jot Down

Hasta hace muy poco tiempo, Alejandra Kamiya (Buenos Aires, 1966) era un secreto que pocos conocían. Un grupo de lectores la descubrió en 2015 con su primer libro Los árboles caídos también son el bosque, fue creciendo con el boca a boca, celebró la aparición de El sol mueve la sombra de las cosas quietas en 2019 y esperó junto a muchos más hasta que en 2023 llegó a las librerías La paciencia del agua sobre cada piedra. Tres libros bastaron para hacer de esta autora una de las grandes voces de la narrativa argentina contemporánea, una de las más personales, dueña de un estilo sosegado, consciente de que el cuento es un género que crece por despojo.

Hija de madre argentina y padre japonés, la niña Kamiya se sentía diferente a los demás y no sabía cuál era el origen de esa distinción. No eran solo los ojos rasgados: era un modo de estar en el mundo, un ritmo, un aire, la cultura japonesa latiendo dentro de sí. La mujer Kamiya dice mucho con poco, escribe y habla como si tuviera todo el tiempo por delante, también con el aplomo de quienes cuidan las palabras. Al aire libre, y aun con poca gente alrededor, hay que estar muy atentos para que esas palabras —justas, mansas, en voz baja— no se pierdan.

¿Dónde naciste, Alejandra?

¿Dónde nací? Cerca del obelisco.

Bien porteña. ¿Viviste siempre en Buenos Aires?

Siempre en Buenos Aires.

¿Y cómo empezaste a escribir? Quizás como todos los niños, después podemos charlar de cómo empezaste a escribir profesionalmente.

Yo no siento que haya una gran línea divisoria, porque escribí siempre ficción, o autoficción, obviamente no de manera profesional. De niña llevaba un diario y para mí era muy importante. De hecho, cuando era chica tenía la fantasía de que todo el mundo escribía y me sorprendió mucho cuando descubrí que no era así.

¿Qué escribías? ¿El típico diario íntimo?

Un diario íntimo, tal vez parecido a lo que hago ahora pero desde el punto de vista de una niña, con muchas preguntas, no solo registro. No sé si te acordás, pero en aquel entonces teníamos lo que llamábamos agenda, donde se hacía una especie de registro y ponías todo lo que hacías: si tomabas este café y también pegabas el ticket o dejabas intervenir a otros que te hacían un dibujo o te escribían algo. A mí ese tipo de registro no me interesaba. Tenía una agenda como para compartir con los demás, para estar a tono con los demás, pero eso no era lo que quería para mi diario.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Un comentario

  1. ¡Qué disfrute es leer una entrevista que a la larga se transforma en un cuento!, donde pasa, se recuerda y se evoca de todo, como el hecho de escribir. Muy bueno JD. “Eh, sí. Era una alegria que te obligaba a seguir saber que todos lo hacían, o sea escribir. Para mí escribía hasta el mecánico de mameluco y manos manchadas, dejando su marca de grasa en las hojas que lo llamaban a dejar el laburo, ¡con urgencia!, abandonando al enfermo medio muerto con el capot abierto como una boca de lata; también hasta el panadero, un bohemio de pura raza pues se despertaba en las madrugadas cuando todos dormían, y entre amasar pan y facturas sudaba, soñaba, moldeaba controlando su fuego”. Todo lo mejor para la entrevistada. Habrá que leerla. Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*