
La IA en la cultura: cómo la inteligencia artificial transforma educación, creación literaria y políticas del español, entre derechos de autor, sesgos y humanismo digital.
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La digitalización de la vida humana nos conduce a la mayor revolución cultural, tecnológica y social desde la llamada revolución de la imprenta —parafraseando el concepto de Elizabeth Eisenstein en su célebre libro—. Sin embargo, algunos analistas ya indican que esto es quedarse corto y que estamos ante la mayor revolución desde la invención de la escritura en Mesopotamia, o la del alfabeto (el cananeo antiguo o protocananeo, el primer alfabeto, del que proceden los demás: fenicio, hebreo, arameo, griego, latino y, por ende, casi todas las modernas lenguas occidentales) en la península del Sinaí. Esto es, a mi juicio, decir demasiado.
Si al decir revolución digital se incluye, por supuesto, a los algoritmos conectados en red, a los modelos extensos (o masivos) de lenguaje —LLM en sus siglas en inglés—, muchas veces mal llamados IA —chatbots, etcétera—, y a la, stricto sensu, inteligencia artificial generativa (IAG) como tal, entonces sí estamos inmersos en una revolución humana que puede ser, como mínimo, igual de profunda y transformadora que la que experimentaron nuestros ancestros europeos en el siglo XV (circa 1440-1500).
Siempre he pensado que la educación es una consecuencia de la cultura y, viceversa, la educación genera más y nueva cultura. No son elementos exógenos, externos uno respecto al otro. Están unidos, fusionados como el símbolo zen del yin y el yang, con un poco de uno en el otro. El yin —fondo de color negro— sería la cultura y el yang —fondo blanco—, la educación. Una dualidad unida, fusionada, en un solo concepto. De nuestra cultura y de nuestra educación nace todo: nuestra ética, el derecho, la sociedad y sus valores humanos, cada civilización humana, en definitiva. La IA y, muy especialmente, la IA generativa pueden modificar todas las civilizaciones para conformar una cultura digital global. ¿Será positiva o negativa esa modificación? ¿Cómo se producirá y cuál será el alcance de la revolución de la IA? Nos lo preguntamos todos los ciudadanos, pero muy especialmente los que llevamos décadas inmersos en el llamado sector de la cultura. Que, como digo, para mí es indisociable del de la educación. Se puede culturizar educando y se puede educar culturizando. De hecho, se debería hacer así.
Valga por delante que el asunto de cómo está actuando la inteligencia artificial en los sectores educativos y culturales en lengua española es amplísimo, y daría para un libro extenso como mínimo, un largo ensayo de autoría colectiva. O una colección de libros.
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Completísimo artículo. Abre tantas vías de reflexión que podría ser el origen de un monográfico colectivo sobre el tema de la IA en la educación y en industrias culturales.
Me ha gustado mucho el afán divulgativo y la humildad de Diego Moldes, que, en los aspectos que no conoce bien en lugar de escribir sin saber, da voz a los que saben de sus temas, citándolos en extenso. Eso enriquece el artículo. Como soy profesora de lengua española, lo que dice Javier Muñoz-Bassolls, es muy interesante.
Maite.
Completísimo artículo. Deberían leerlo instituciones públicas e inversores privados del mundo de la Educación y la Cultura. En resumen, Diego Moldes postula que la inteligencia artificial generativa representa una revolución cultural equiparable a la imprenta, exigiendo un enfoque basado en el humanismo crítico y la defensa del español como lengua global. El artículo aboga por la colaboración institucional, destacando proyectos como LEIA para asegurar la integridad del idioma frente a los sesgos del tecnofeudalismo anglosajón. Deberían leerlo todos los directores de los institutos Cervantes. Para conocer el decálogo breve, recomiendo consultar el texto original titulado «La IA en la cultura en español» en Archiletras.