Jordi Évole: “Una respuesta sorprendente es el orgasmo periodístico”

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“Lo mejor de los premios es la fiesta anterior a la entrega”. Así lo declara Jordi Évole (Cornellá de Llobregat, 1974) mientras nos muestra el premio Antena de Oro que ganó Florentino Fernández e intercambió por el suyo. No es el único que atesora, pero queda claro que les da la importancia justa, pues ya metidos en la conversación y ante nuestro requerimiento nos señala su reciente premio Ondas al mejor presentador con una indolencia similar a la de Homer Simpson mostrando sus Grammys a las visitas: “está ahí, sujetando esos libros”. Pero casi ninguna carrera tiene su punto de partida en los premios, y la de Évole comienza curtiéndose primero como locutor de radio y periodista en televisiones locales. De ahí saltó a colaborar como guionista en el programa La cosa nostra, junto a Andreu Buenafuente, a quien acompañó después en el programa casi homónimo y donde interpretó al Follonero, personaje de éxito que le ayudó a conseguir su propio espacio en La Sexta. En Salvados, Évole realiza reportajes y entrevistas de una profundidad casi insólita, en los que gracias a la capa protectora del humor que ha cultivado se atreve a deambular por terrenos que suelen resultar incómodos. Acostumbrado a ser él quien entrevista, cuando nos sentamos en el Ateneo de la Còlonia Güell comienza interrogándonos a nosotros “¿Pero de dónde habéis salido? ¿Cómo se os ocurrió el proyecto? Tú serás del Real Madrid, ¿verdad?” hasta que encauzamos la conversación y, aunque no podrá evitar contestarnos con alguna otra pregunta, logramos colocarlo al fin al otro lado de la grabadora.

Recuerdo que en sus inicios el Caiga quien caiga era un programa molesto, pero poco a poco los políticos fueron acercándose a él y todos querían aparecer. ¿Te ha ocurrido lo mismo?

Ya me gustaría, los síes de muchos invitados siguen costando. Es cierto que tenemos más ahora que antes, pero venir a Salvados es estar en un programa que no es cómodo, y el invitado lo sabe. Pero el invitado también puede haber comprobado durante la evolución de Salvados que cuando viene un invitado, sea quien sea, se le deja contestar, no sólo hacemos nuestras preguntas bien trabajadas y brillantes que se ha currado el equipo de guión. Me parece mucho más sorprendente una buena respuesta, pensada en décimas de segundo, que una pregunta muy brillante a la que quizá alguien le ha estado dedicando dos tardes.

En tu programa ya han aparecido los pesos más pesados de la política, como cuando retaste a Rubalcaba y Rajoy, pero ¿se te sigue resistiendo alguno?

Sí, tenemos una larga lista de gente que se nos resiste, como José María Aznar o Felipe González; me parecen personajes fundamentales porque un político, cuando deja de serlo, es mucho más interesante que cuando lo es, sobre todo hablando. En campaña electoral son complicadísimos de entrevistar porque tienen aprendido el discurso y no se salen del guión en ningún momento, mientras que estando ya en excedencia es una gozada. Recuerdo entrevistas a Julio Anguita, José Barrionuevo, Rodríguez Ibarra… son personajes que, hostia, están diciendo lo que piensan, y eso es cojonudo.

Lo cierto es que el discurso que tenía Anguita y el que nos explicó a nosotros hace pocos meses no ha cambiado mucho.

Lo que sorprende de Anguita es que una persona que ha estado en la alta política viva en una planta baja de Córdoba de una forma bastante modesta, y eso te reconcilia bastante con la política. Y los que todo el día desacreditan la política deberían conocer ejemplos como el de este señor, que para mí es muy interesante.

¿Te parece preocupante el descrédito que tiene la política a nivel popular?

Me parece muy preocupante. Los políticos tienen que mejorar y conectar de nuevo con la sociedad sin pensar tanto en las elecciones, parece que están toda la legislatura mirando a las urnas. Si no mejoran su imagen puede salir el líder populista de turno, sea de extrema izquierda o derecha, aunque en Europa, y sobre todo en época de crisis es más habitual el de derecha, y ese si es un peligro importante. Hay que hacer un esfuerzo por recuperar una cierta credibilidad en la política. He conocido a muchos políticos y creo que el 90% de ellos son honrados.

¿Tantos?

Sí. Es que creo que la honradez de los primeros espadas, que están siempre bajo los focos, es casi indiscutible, porque si no ya hubiese salido la mierda. Es verdad que, en los bajos fondos de la política, puede haber mucho mamoneo.

¿Forma parte del trabajo del político ser objeto de burla en algunos momentos?

Si lo comentas por lo que hacemos nosotros, no considero que hagamos exactamente burla. Podemos hacerle una broma a un político, una pregunta más punzante o irónica, pero de ahí a la burla… no creo que vayamos por el camino de “vamos a reírnos de este tío porque sí”.

¿La broma sí?

Sí, pero broma entendida como algo que de pie a un duelo dialéctico entre el político y el entrevistador.

¿Son sinceros cuando ríen con vuestras bromas o se hace para proyectar una imagen que forma parte de ese trabajo del que hablábamos?

Hoy en día, para acercarse al espectador/elector no sólo tienes que salir en los informativos, por lo que puede haber cierto interés en salir en el programa y en dar la imagen de “me lo estoy pasando bien”, pero no creo que en Salvados lo pasen mal.

¿Quién es el personaje, político o no, que más te ha aguantado el duelo dialéctico, llegando a incomodarte a ti?

Duran i Lleida. Tuvimos una entrevista en la que él tenía ganas de guerra y no me iba a pasar ni una. Además, últimamente está muy sincero y batallador, diciendo lo que se le pasa por la cabeza sin pensárselo demasiado, y no le ha traído malos resultados electorales. No voy a ponerme a loar la figura de Durán, personalmente es un tío que me cae simpático aunque puedo discrepar muchísimo a nivel político, pero igual otros políticos lo ven y piensan que es la manera de conectar.

Abandonar el discurso plano.

El espectador/ciudadano está buscando transparencia, que le digan qué pasa; el engaño es el cáncer para el político, y se ha demostrado en los dos últimos cambios de gobierno en España, que han venido por negar la autoría de un atentado y por negar una crisis que todo el mundo veía.

¿No ves un cierto riesgo en el gusto por el que dice lo que piensa, no es esa precisamente la impresión que ofrecen los populistas?

No, porque un populista miente a partir de bulos que corren por la calle tipo “los inmigrantes se llevan todas las ayudas, no pagan los comedores de los colegios…” Eso es mentira, pero hay tíos que se dedican a repetirlo cada cinco minutos para que parezca verdad. El populismo acude a la mentira para manipular a un tipo de población muy vulnerable, que es quien lo está pasando peor y tiene menos recursos, y quizá necesita una mentira como esa para poder creer en alguien y en un futuro mejor cuando ese líder llegue al poder. El líder populista es básicamente una muy mala persona; hay que tener cuidado con ellos.

Hiciste un reportaje con Josep Anglada.

Por ejemplo.

En momentos como aquel ¿has creído estar cerca de que te partieran la cara?

No. Creo que, en esa entrevista en particular, Anglada deseaba que se la partiesen a él, porque al líder populista le va muy bien que un día le agredan y ser víctima. Pero se salvó.

¿En alguna otra ocasión te has visto en una situación de “mejor me voy o me van a dar una mano de hostias”?

Cuando grabo nunca tengo la sensación de que me vaya a pasar nada. Y no es valentía, igual es inconsciencia. Lo paso peor cuando veo las imágenes en la sala de edición, entonces sí que pienso: “¿hacía falta hacer esta pregunta?”.

¿Sientes cierta incomodidad a veces, cuando estás repasando las imágenes?

Puede ser que alguna vez se genere incomodidad, sobre todo cuando estás intentando desmontar a algún personaje que crees que vale la pena desmontar. Desmontar por desmontar es tontería, pero cuando ves que hay un tío que te está tangando, en catalán decimos “aixecar la camisa” (“levantar la camisa”), empiezas a apretar hasta que encuentras el camino, si es que lo encuentras.

¿Has hablado con Cayetano de Alba tras la emisión del programa en el que aparece?

Yo personalmente no, pero habló con él un redactor del programa y Cayetano estaba satisfecho con lo que salió, sobre todo antes de que llegase la crítica más profunda y dura de los sindicatos del campo. Cuando vi la foto de Cayetano con Cañamero y Gordillo, dos jornaleros, como diría el rey, fue un momento de orgullo y satisfacción.

¿Piensas que vosotros propiciasteis esa foto?

No sé si lo hemos propiciado nosotros, pero que hayan llegado a sentarse a una mesa posiciones tan antagónicas de la sociedad andaluza como el jornalero y el señorito (a Cayetano no le gusta el término, pero digamos que en argot popular se le conoce así) me parece bueno. Y que Cayetano saliese diciendo —puede que de cara a la galería, pero puede que no— que él había aprendido mucho hablando con dos jornaleros, que no sabía la mitad de las cosas que le explicaron y que hizo las declaraciones que hizo porque desconocía la realidad del campo, hostia, bienvenido sea. Sin pretender ser la Isabel Gemio de la sociedad que llega a unir a gente que no se lo espera, si ha pasado gracias a nuestro programa, bienvenido sea.

¿Crees que tu pasado intepretando el papel de Follonero lastra la credibilidad de lo que estás haciendo ahora?

Creo que es más bien al contrario. Ahora me están dejando hacer un periodismo que, sin haber pasado antes por el entretenimiento y el humor, no me lo permitirían. El punto donde estamos ahora es muy bueno, porque te permite decir, hacer y preguntar cosas; si fuera un periodista al uso, de los de toda la vida, me preguntarían: “¿Por qué me preguntas esto así?” En cambio me lo permiten porque me han visto antes en la grada diciéndole barbaridades a Buenafuente.

Sería como la figura del bufón, que te da cierta patente para mediante la broma llegar a reflexiones más profundas.

Sí, porque creo que con un poco de tiempo y una conversación distendida se pueden conseguir más cosas que con preguntas más convencionales o un enfoque más serio. A mí me permiten cosas que a otros no. Me considero muy afortunado.

Ya que somos un magacín cultural voy a fingir un tono pedante. Podría decirte que esa técnica que utilizas, extrayendo la verdad al interlocutor a través de una serie de preguntas, es una especie de mayeútica socrática llevada al periodismo.

(Risas) Sócrates el futbolista, ¿no? ¿El del taconazo?

Sí, el gigante del pie pequeño que ha muerto hace poco. No, en serio. Esa manera de mantener una conversación con alguien, y a través de ese diálogo revelar una verdad que tú ya sabías de antemano.

¡Qué cabrón, el Sócrates! No sé, nunca me lo he planteado así. Soy bastante curioso y me gusta preguntar, y este trabajo me da la oportunidad de hacerlo sin que me llamen chafardero, porque entienden que es mi trabajo y tengo que hacerlo. Lo que también obliga la televisión es a conseguir buenas respuestas, porque si no tienes una buena respuesta no puedes mostrar nada. No puedes maquillarlo: o lo tienes o no lo tienes. Estoy obsesionado con la buena respuesta. Pregunto y repregunto sobre lo mismo y, hasta que no pienso “Hostia, qué bien lo que me ha dicho ahora”, me tortura durante la entrevista y, mientras me está contestando, ya estoy editando mentalmente.

¿Es ese el periodismo que deberíamos esperar, el que pregunta y repregunta hasta que consigue respuesta, el que no deja escapar?

Yo no lo hago con esa vocación, sino que simplemente es el periodismo televisivo que a mí me interesa en este momento en el que la televisión está muy desprestigiada, en parte por nuestra culpa. De los que la hacemos y estamos diciendo constantemente que el medio está muy mal, que es una mierda, que está lleno de telebasura… no es cierto. Si te paras a analizarlo no hay tanta, lo que pasa es que hace mucho ruido. Somos nosotros los que tenemos que reivindicar que se hace muy buena televisión de entretenimiento, informativa, de deportes… hay mucha cosa buena. A mí es esa la televisión que me interesa hacer. Intento ponerme en la piel del espectador y me veo reflejado. Esa satisfacción que tienes cuando te sientas ante la tele a ver algo que crees que te va a gustar. La sensación que yo tenía de pequeñito cuando empezaba el Un, dos, tres o la que puedo tener ahora cuando empieza Informe Robinson. Quiero sentarme ante el televisor o el ordenador porque he conectado con la web de esa cadena y saber que, durante ese rato, me lo voy a pasar muy bien. Y eso es lo que intentamos con Salvados: que el espectador que nos ve tenga esa predisposición.

Se suele usar al espectador como excusa a la hora de hacer telebasura.

Y es una falacia. ¿Quién coño ha ido puerta por puerta preguntando qué quiere el espectador? No lo ha hecho nadie y se está demostrando ahora, que hay una nueva ola de entretenimiento blanco en las grandes cadenas privadas. ¿Qué pasa, que ahora sí quieren eso? ¿Antes no lo querían y ahora sí? El espectador no quiere nada.

Quiere llegar a casa y que le entretengan con algo.

Sí, y es tu responsabilidad que ese algo sea algo nutritivo, ir un poco más allá del chismorreo.

Suelen ponerse contraejemplos extremos, como el de La2, que está ahí y dicen que nadie la ve.

Entre Metrópolis e Informe Robinson hay donde actuar. ¿Tú crees que Informe Robinson no podría estar en “prime time” en un canal en abierto? Un programa que explica historias maravillosas del mundo del deporte, que no solo habla del perder y el ganar, sino que habla de sentimientos, de lo que sufre y disfruta el deportista cuando está consiguiendo algo. Vosotros mismos, por ejemplo, que hacéis entrevistas extensísimas y poco editadas, donde el entrevistador y el entrevistado se lo están pasando bien y esperan que, con esa conversación, se lo pase bien el lector. A mí, cuando me llega por Twitter un link a una entrevista de Jot Down sé que quien me lo está enviando lo hace porque cree que está de puta madre. Por ejemplo, el rato que pasé leyendo lo de Martí Gómez y Enric González… yo lo que pido es eso, que en la televisión no olvidemos que hay gente que se está sentando a ver lo tuyo para disfrutar, no solo para evadirse y no pensar en otras cosas. No, están sentándose para disfrutar, igual que cuando te sientas para ver una película, a leer un buen libro, a escuchar un buen programa de radio o cuando vas al teatro; cada uno con las diferencias que tiene el formato.

Se trata de hacer un producto con el que te impliques.

Eso es obligado, yo sufro mucho haciendo Salvados.

¿No será que hacer telebasura es muy fácil y no cuesta nada?

A mí me costaría muchísimo hacerla.

¿Por saltarte principios?

No, porque soy incapaz de hacer ese tipo de entretenimiento, no me sale. Lo de hacer preguntas íntimas, por ejemplo, es algo que llevo fatal. En plan “¿por qué coño le tengo que preguntar a esta persona por su marido? ¿Qué más me da?”

No resulta muy agradable hablar de esas cosas.

A veces veo según qué programas, de manera casi respetuosa, porque se está entrando en la intimidad de otro y pienso que a mí me costaría horrores. Me da bastante pudor. En cambio, hablar de su profesión, hablar de una decisión política o deportiva que ha tomado, de una cuestión económica, no me cuesta preguntar y repreguntar para llegar a la respuesta que espero o, como mínimo, que me sorprenda, que esté bien estructurada y pueda interesar al espectador. Otra cosa que también intentamos en el programa es hacer muy digerible el discurso. A veces nos metemos en berenjenales importantes a nivel económico o político, como cuando fuimos a Israel a hablar del conflicto árabe-israelí. Si cuando mi madre me pregunta qué voy a hacer esa noche en Salvados le digo “Palestina”, me va a mirar y me va a decir “¿Qué?” “No, el rollo este de los árabes y los israelís, ya sabes, que están allí…” “¿Pero qué les pasa?”. Pues este “¿qué les pasa?” es la base para hacer ese programa. Que no demos nada por supuesto a quien se siente y vea ese programa, aunque eso a veces signifique rebajar el discurso. Pero no lo considero rebajarlo, sino hacerlo inteligible para aquellos espectadores que quizá han leído algo pero que no saben de dónde viene todo o por qué están así.

Se trata de ofrecer un producto cultural sin que sea muy coñazo.

Intentamos que no sea coñazo, y cuando pasa nos metemos mucha caña entre nosotros. Los visionados de Salvados son tremendos. Cuando hay una pieza o secuencia que no se entiende a mí me caen hostias por todos lados. “¿Por qué has preguntado eso así?”, “Tú lo sabes pero el espectador no”, “Tendrías que haber preguntado antes esto”. La voz en off la usamos muchas veces para eso, para introducir el tema.

¿Hay algún asunto al que te hubiera gustado dedicarle un programa pero no has podido porque has recibido alguna presión?

No es presión, sino que tú también aplicas un cierto sentido común. Por ejemplo, para esta temporada, teníamos pensado un programa sobre la Casa Real, pero cuando estalló todo el caso Urdangarín decidimos esperarnos porque pensamos que, cuando todos los focos están puestos sobre un tema, nosotros no pintamos mucho allí. Es mejor ir antes o después, pero durante nos cuesta un poquito.

¿Cómo crees que va a acabar el caso Urdangarín?

Pues no tengo ni idea, pero creo que quizá vuelva al balonmano. Hay mucha gente que le tiene ganas a la Casa Real, y con este caso hay quienes se están desquitando. De repente se ha abierto la espita y han encontrado un filón con el que ir a muerte. Vamos a ver en qué queda, pero soy incapaz de predecirlo porque lo que está pasando ahora es bastante inédito.

¿Puede afectar a la monarquía?

Sí, creo que la monarquía hasta ahora era una institución muy respetada por lo que significó en los años 70 y 80, por su apoyo a la democracia, pero los jóvenes quizá vemos la monarquía como algo que no acabamos de entender. ¿Por qué esa familia se perpetúa en ese cargo? ¿Es necesario ese cargo? ¿Debemos, en época de crisis y recortes, sufragar con dinero público la monarquía? Creo que ahora la crisis tapa tantas cosas que dudo que estemos en un momento de plantearnos si monarquía o república, pero una vez haya pasado lo peor ya veremos si ese debate no aflora.

¿Alguna vez te sorprende el curso que toma una conversación con un entrevistado?

Cuando un entrevistado me sorprende con una respuesta se me nota muchísimo. Lo expreso porque no tengo mucha mano izquierda para eso. Se me escapa un “¿Cómo?” o un “¿Pero qué me estás diciendo?” Me encanta que me sorprendan. Conseguir una respuesta sorprendente es el orgasmo periodístico. Y es porque en ese momento eso lo tienes tú y nadie más. Es una exclusiva, y es esa pequeña satisfacción del periodista de ver que te ha contado algo nuevo. Lo que queremos es sorprender con las declaraciones. Quizá vosotros, en prensa escrita, estáis más obsesionados con el titular, y nosotros con la buena respuesta que luego podamos poner en la entrevista. Es lo que buscas. No sé si te lo inculcan en la facultad o si tú, a base de experiencia, lo buscas. La buena respuesta es el Punto G del periodista.

Si tuvieras que buscar un culpable a lo que haces ahora, ¿qué posición ocuparía Xavier Vinader?

Dentro de mi vertiente más periodística Xavier Vinader sería el gran maestro. Trabajé con él hace muchos años preparando un documental sobre ETA que luego no se hizo. Y tuve la suerte de ir a trabajar a su casa durante tres meses, codo con codo. Tienes el ejemplo ahí, súper cercano, de alguien que se ha jugado la vida por un titular o por sacar información. Un ejemplo así en esta época cunde poco, aunque hay gente jugándose la vida en otros países. Gente poco famosa y poco dada al estrellato pero que se la está jugando muchísimo. Y, en ese sentido, Vinader es uno de los pioneros. Lo hizo en una época apasionante periodísticamente hablando como fue el final del franquismo y la transición, picando en las cotas más altas del riesgo. Vinader podía irse a entrevistar a la cúpula de ETA, en una época en la que ETA era algo duro, y él ponía sobre la mesa nombres de ultraderechistas que se dedicaban a matar a miembros de ETA. El primer antiterrorismo desde el terrorismo que hubo en España. Y se la jugaba mucho. A Vinader le han tirado cócteles molotov en su casa, se la han quemado, le han amenazado… y el tío sigue ahí. Y además es una persona encantadora. Es uno de los que me ha enseñado a preguntar y a crear un clima en las entrevistas que propicie el sacar información. Es un maestro.

Es el periodismo del que hablaban Martí Gómez y Enric González en la entrevista que me decías antes, el de salir a la calle y no limitarse a buscar cuatro cosas por internet y montar un reportaje.

Después de un tiempo de periodismo apalancado, creo que ahora hay muchas ganas de hacer eso. Sobre todo por parte de gente joven que sale de las facultades de periodismo y a quien pagan una mierda, pero cuya vocación hace que aparezcan reportajes que ya no están escritos desde una redacción calentando una silla. Son gente que ha salido, que lo ha mamado, que ha trabajado el tema, ha buscado un buen titular y lo ha podido publicar, aunque sea en una web minoritaria pero que ahora, gracias las redes sociales, puede tener muchas visitas. Entre las ganas que hay en la gente joven de las facultades y la capacidad de las redes sociales de darle dimensión a algo que antes podía ser muy minoritario estamos en el inicio de una nueva era muy prometedora. No quiero pecar de optimista utópico, pero de verdad lo creo.

Gente no solo de las facultades de periodismo.

Por descontado. Por ejemplo el codirector de Salvados, Ramón Lara, es abogado. Nos conocimos haciendo la Prestación Social Sustitutoria en una federación de vecinos de Cornellá. Los dos somos de allí y nunca nos habíamos visto. Él trabajaba en un bufete, y yo hacía un programa chorra en Radio Cornellá. Le dije que se viniera al programa, porque me hablaba de libros, de películas de Woody Allen… era un tipo muchísimo más culto que yo y le pedí que escribiera algo. Escribió un sketch de puta madre y se lo hice leer por la radio, aunque le daba mucha vergüenza. Total, que empezó por una pequeña colaboración y el tío ha acabado dejando la abogacía y ahora trabajamos codo con codo. Cosa que siempre va bien, porque un programa como Salvados siempre necesita un abogado cerca. Y además, es un creativo enorme, no sé cómo se metió en una cosa tan poco creativa como el Derecho, pero bueno.

Es una profesión bastante abierta; si tienes cierta cultura y escribes bien…

Un poco como Madrid, ciudad abierta; pues el periodismo es una profesión abierta. Absorbemos cualquier cosa que venga de fuera. Tú rascas en periodistas y quien no es filólogo ha hecho Ciencias Políticas o Historia.

Grandes estrellas de la radio que me vienen a la cabeza, por ejemplo Jiménez Losantos es filólogo. O César Vidal, pero es que claro, él lo es todo: filólogo, filósofo, traductor de hebreo…

César Vidal es Dios, un respeto.

Respeto absoluto, a él también lo hemos entrevistado.

¿Y qué tal?

Bien, es muy curioso cómo se derrumba una imagen negativa que a veces podemos tener preestablecida de muchas personas.

A mí me ha pasado esa especie de síndrome de Estocolmo con los entrevistados, es habitual. De hecho los redactores y la gente del equipo ya me avisa: “Cuidado con ése que es de los malos.” Y yo contesto: “Bueno, ya veremos.” Y cuando estoy allí con ellos siempre me acaban conquistando. Llego con algún prejuicio, pero cuando acabo me iría a tomar una pizza y una cerveza con ellos. Porque yo soy de pizza y cerveza, no mucho más. Siempre hay excepciones; hemos hecho un montón de Salvados y con más de uno de los malos de verdad me he cruzado, pero en el 98% de los casos son gente fantástica. De hecho, creo que siempre tienes que estar agradecido a alguien que te concede una entrevista, porque te está dando parte de su tiempo sin ninguna obligación. Pero es verdad que cuesta encontrarte al malo de la película, todo el mundo tiene matices, una parte que no es tan agria como la que expone habitualmente… to er mundo e güeno, que decía Manuel Summers.

La cara pública de las figuras más polémicas muchas veces puede ser un personaje, una exageración.

Sí, les va bien tener ese personaje montado. ¿Quién dice que Mourinho no es un ser encantador en la intimidad? Seguro que quiere a su familia, pero luego tiene una puesta en escena complicada.

¿Es necesario un personaje como el de Mourinho en el fútbol?

Desgraciadamente sí, porque estamos sacralizando la polémica. Ahora parece que si no estás metido en algún fregado o polémica no eres nadie. Nadie habla de ti. Es bueno que los medios tengan un personaje como Mourinho, que se está metiendo en pantanales cada dos por tres. La polémica vende muchísimo.

¿Crees que le ayuda en algo, a él y a su equipo?

De momento le ayuda, pero si al Madrid le va este año igual que el pasado ya no le ayudará tanto.

Necesita un título importante como sea.

Sí, creo que la paciencia del madridismo se puede agotar. De hecho, yo estoy flipando con la paciencia que están teniendo.

Más que paciencia entre cierto sector parece adoración.

Han encontrado a una especie de gurú con el que ir a muerte —aunque empieza a haber escisiones importantes, sobre todo en la versión menos radical del madridismo, en gente que escribe en prensa “seria”—, y lo cierto es que el Bernanéu lo adora, lo aplaude, le pone pancartas… todos necesitamos una especie de guía espiritual, incluso en los momentos chungos. Pero cuidado con según qué guías, porque del guía al líder de la secta hay un paso.

Hay una corriente de opinión que ve en él al héroe que se parte la cara por ellos, representándolos.

Puede ser, pero es que creo que el madridismo no necesita a nadie que se parta la cara por ellos, porque el madridismo es una cosa muy grande, es una entidad muy potente dentro del mundo del fútbol y de la sociedad española en general. No creo que necesite a ese tío que se rompa la camisa por ellos.

Luego está la figura de Guardiola, que es un poco antitética.

Ahora a Guardiola le está pasando una cosa curiosa, aunque en Cataluña no tanto, y es que a veces se plantea que es demasiado bueno y está santificado. Pero es que yo creo que el ejemplo que da Guardiola, en un mundo como el del fútbol, tan transversal a nivel social y de edad, es sensacional. Que pueda transmitir a los chavales los valores que transmite en las ruedas de prensa y en el fútbol que practica me parece cojonudo. Prefiero mucho más ese mear colonia que la acritud, la mala leche y el dedo en el ojo como bandera.

¿Aunque fuera falsa modestia?

No tengo claro que sea falsa modestia. Yo creo que puede que Guardiola sea así. Y si está haciendo un personaje —aunque ya digo que no lo creo— bienvenido sea ese personaje. Sobre todo porque el fútbol es algo que llega muy fácilmente a los críos; yo tengo un chaval de cinco años y reconoce perfectamente a Guardiola, a Messi o a Puyol, y hay que tener cuidado con los referentes que puedan tener. Prefiero ver a Messi celebrando un gol con una sonrisa que a Cristiano Ronaldo tirándose al suelo con los dientes apretados. Prefiero la alegría del chaval sencillo, poca cosa, que lo celebra riéndose.

Al que juega en lugar de al que compite.

Sí, un poco eso. Los que sonríen también compiten, aunque en buena lid, como dice el himno del Madrid.

Antes hablabas de las redes sociales, y tú te pasas la vida en Twitter. ¿Podrías estar una semana sin twitter?

La semana que viene, que estoy de vacaciones, lo voy a intentar. No sé si lo voy a lograr, aunque en mi casa lo agradecerían. Yo antes, cuando me levantaba, hasta que no tenía el periódico en las manos no me quedaba tranquilo. Ahora, en lugar de periódico, tengo el móvil en la mano, y ya puedo verlo todo sin tener que ir al quiosco. Está peor visto mirarlo en el móvil que tener tres periódicos en casa, pero en realidad es lo mismo. Antes, cuando te acababas el periódico, hasta el día siguiente no tenías una nueva dosis del chute diario de información. Ahora te puedes chutar cada diez minutos. Y para los que estamos un poco enfermos de información eso es peligroso.

También porque la información llega en masa y mucho menos filtrada.

Totalmente. Por eso hay que tener muchas alertas y controlarse, porque podrías estar todo el puto día. Pero es que creo que aún estamos en P3 (1º de preescolar) en cuanto a redes sociales, hay que avanzar mucho y a ver dónde nos lleva esto. Quizá un día veamos Facebook y Twitter como modas. Pero con lo que tenemos ahora, Twitter, a nivel informativo, ha pegado un pelotazo muy bestia. Gracias a Twitter a mí me llega, por ejemplo, un artículo de El diario montañés que me recomienda un anónimo. Es un mundo muy interesante, pero que tenemos que saber filtrar y controlar, y a medida que lo conozcamos veremos dónde está la trampa, dónde el cartón y dónde lo que realmente nos interesa. Espero, al menos, que vayamos hacia eso. ¿No te pasa, que cuando llegas a un sitio, lo primero que miras es si pillas wifi? El otro día había un artículo de Elvira Lindo en El País en el que contaba que mucha gente le decía que tenían que verse; y ese día acaba llegando. Y a los dos minutos de estar con esa persona aparece el móvil sobre la mesa. Pese a que quizá estén teniendo una conversación muy interesante, a la que el móvil se ilumina, ella pasa a ser un secundario y la atención se centra en el móvil. Pasas a ser la excusa, y el protagonista es lo que pasa fuera y explican por el móvil. Y quizá, cuando esa persona le mandó el mensaje de “Qué ganas tengo de verte”, también estaba con otra persona a quien antes le había mandado lo mismo. Estamos en una espiral muy extraña en la que estamos muy atentos a lo que sucede a nuestro alrededor de nuestra red social, mientras que no le prestamos tanta atención a quien tenemos delante. Y creo que esto va a acabar girándose en contra de los que —y me incluyo— cuando estamos en una comida sacamos el móvil y nos lo ponemos al lado. Este gesto se va a convertir en algo de muy mala educación. Le doy un año o dos a que saques el móvil cuando estés con unos amigos y alguien te insulte.

Tendremos la ley antimóvil.

La habrá, estoy convencido. Ya la empieza a haber, está prohibido tener el móvil encendido en reuniones de trabajo. Pero es que en algún punto hemos de poner el límite, y no se nos ha ocurrido todavía dónde.

En ponerlo en la mesilla mientras follas y echarle vistazos.

A mí eso no me ha pasado todavía. Lo de follar, me refiero (risas)

Sí, a mí me lo ha contado un amigo. Aparte de Vinader, ¿qué otros referentes periodísticos tienes?

Mis primeros referentes son familiares: mi abuelo y mi padre. Ambos eran muy aficionados a escribir, tenían el gusanillo del periodismo y lo ejercían de modo amateur. Aunque creo que el periodismo amateur no existe. Todo el periodismo es profesional, lo que pasa es que puede tener más o menos difusión, y te puedes ganar la vida con él o no. En el caso de mi abuelo y mi padre no se la pudieron ganar y, por suerte, yo sí. Pero porque ellos me inculcaron ese gusanillo. Yo he tenido muchas influencias y muy extrañas: del mundo del entretenimiento, del humor, del periodismo… A nivel periodístico, toda la infancia me la he pasado escuchando a Iñaki Gabilondo en el Hoy por hoy de la SER, porque es lo que se escuchaba en mi casa. Pero también a Xavier Sardà cuando hacía radio, o a Buenafuente cuando hacía El Terrat de radio, Alfonso Arús cuando hacía Arús con leche, me he aprendido de memoria sketches de Martes y Trece o de Faemino y Cansado.

¿Algún columnista a quien siempre te haya gustado leer?

Josep Pernau, fallecido recientemente. Escribía en El Periódico de Catalunya y a mí me gustaba mucho. Me gustan mucho Quim Monzó, Maruja Torres, Enric González, Martí Gómez cuando escribía en La Vanguardia, Enric Juliana… leo a muchos columnistas. Últimamente, incluso mucho más que noticias de redacción. Porque, para leer opinión, directamente voy a los opinadores.

¿Crees que hay mucha opinión en la prensa?

Muchísima. Pero es que lo haría público, no me escondería más. Le pediría a los directores de los periódicos que dijesen: “Mi periódico opina. Pero no sólo en las columnas de opinión, sino en todos lados.” Y ya está, no pasa nada.

En algunos ya pasa, son del todo honestos. Sin ir más lejos La Gaceta tuvo como lema publicitario “Orgullosos de ser de derechas”.

Bueno, pues está muy bien, me gusta.

¿Trabajarías para Intereconomía, ahora que hablamos de esto?

No creo.

¿No crees que te contrataran?

No, no creo ni que se lo planteen, siquiera. Algunos de nuestros programas no les han gustado mucho. Pero es que en este país pasa una cosa, y es que parece que si entrevistas a una persona que es de la otra trinchera —porque aquí nos gusta mucho el trincherismo— te sitúan allí con él. Y cuando entrevistas a otra de la contraria, te mueven a ella. Y a mí, que no me gustan las trincheras porque creo que hay que hablar con todo el mundo, que me ubiquen aquí o allí… Evidentemente todos tenemos nuestra ideología y no somos objetivos. Yo no creo demasiado en la objetividad, pero por lo que sí pongo la mano en el fuego es que en Salvados lo que encontramos es lo que mostramos, no intentamos alterar la realidad que hemos visto. Ésa es la única garantía que doy. ¿La objetividad? Es que yo creo que es imposible.

Hablando de trincheras, ¿cómo analizas el resultado de las elecciones?

Totalmente previsibles. La crisis se ha llevado por delante a todos los gobiernos que la han sufrido, sean de derechas o de izquierdas, y además aquí se ha juntado con una falta de discurso por parte de la (entre comillas) socialdemocracia española, representada por el PSOE, que ha quedado muy desdibujado por las medidas que ha tenido que tomar ante la crisis. Seguramente ha actuado al dictado de lo que le han dicho por ahí y sus electores no lo han entendido, sobre todo después de una primera legislatura donde parecía que eran ellos los que llevaban las riendas de las decisiones que tomaban: retirar las topas de Iraq, las leyes sociales inéditas… y de golpe y porrazo todo eso se ha acabado y han empezado a tomar medidas que nos parecen extrañas por venir de un gobierno supuestamente socialdemócrata. Muy poco de izquierdas aunque nos han intentado convencer de que sí lo eran. Y creo que eso es lo peor. Si se hubiera explicado la verdad y Zapatero hubiera dicho “Miren, lo dejo. Me obligan a tomar unas medidas que no me gustan y prefiero que sea otro quien las tome”, muchos le habrían llamado cobarde, pero creo que le hubiera ido mucho mejor respecto a imagen, partido e ideología. Se habría marchado por la puerta grande. Claro que es muy fácil decir esto desde un bar en una entrevista, a saber las presiones que tendría el pobre Zapatero. Pero ahora tienen un camino difícil, una travesía del desierto.

¿Cuánto ha de pasar para que se olvide todo eso?

Últimamente los ciclos duran menos, las cosas van más deprisa. ¿Quién nos iba a decir que se iba a reformar la Constitución en dos tardes? Pues quién nos dice que no va a haber no sé qué medida del Partido Popular que digamos “¿Cómo? ¿pero qué están haciendo?” Un poco lo que nos pasó con el PSOE. No me atrevo a pronosticar que el ciclo del PP sea muy largo o todo lo contrario. Lo que está pasando es muy imprevisible, inédito para la mayoría de nosotros.

¿Hay algo que esperas que Rajoy vaya a hacer y te atemorice especialmente?

Hoy he soñado algo muy curioso. Cuando a Rajoy le daban las cuentas empezaba a hacer sumas y restas y se percataba de que había un error, y en realidad tenemos superávit. ¿Te imaginas que pasase eso? Yo no lo descarto. Ahora está pasando una cosa que a mí me inquieta mucho, y es que, hablando con amigos, hablamos de economía. Yo nunca me había imaginado estar en una cena con mis amigos de toda la vida y estar hablando de deuda soberana y de dónde tienes los ahorros.

Y qué será una prima de riesgo. Habla uno de cosas que le hacen pensar: Dios mío, me he convertido en la clase de persona que siempre odié.

(Risas) A mí me lo de la prima de riesgo me lo han intentado explicar varias veces, porque antes de este verano era un concepto que no había oído en la puta vida, hasta que ahora se ha puesto de moda.

¿Tenemos demasiado asumido que estas medidas impopulares se toman porque no hay más remedio?

El otro día me comentaba Josep Borrell, un político que me gusta especialmente por cómo habla y razona, que en la política siempre hay caminos alternativos. Y ahora nos han hecho creer que sólo hay uno. Y esto lo han hecho muy bien. Si existe un responsable de esta teoría de la conspiración que parece que hay ahora, según la cual todo está orquestado por una mano negra que son los mercados, lo ha hecho de puta madre. Nos han hecho creer que sólo recortando y controlando el déficit podremos salir de ésta. Y seguro que hay más caminos, pero si coges un periódico todo el discurso que encuentras es de miedo, incertidumbre, ya veremos qué pasa, si no se hace esto no hay otra manera… al final piensas: “Sí, tío, córtame los brazos, lo que haga falta.” Según me han dicho y he podido leer, el principal aprendizaje que tenemos que sacar de esta crisis es que con menos también podemos ser muy felices. Nos han hecho creer que necesitábamos un montón de cosas. Y nuestra generación es el ejemplo de eso. Lo hemos tenido prácticamente todo porque así lo han querido nuestros padres: ellos no pudieron estudiar y nos han pagado los estudios, los Reyes Magos nos han traído siempre muchas cosas, no nos ha faltado nunca de nada… igual se han pasado.

¿Somos una generación de malcriados?

Un poco. Tenemos que cambiar el discurso a “que todo lo que yo he tenido de más no lo tengan mis hijos.” Ya no pido lo de vivir de los padres hasta que se pueda vivir de los hijos, porque no se puede vivir de los hijos, pero deberíamos educar en una austeridad lúdica, viendo que la austeridad puede ser divertida: jugar con cosas que no son de alta tecnología ni hemos comprado en el Toys ‘R’ Us puede ser muy divertido. Hay que revertir la idea de que si no tengo eso no seré feliz. Nos hemos flipado. Antes un coche era para toda la vida, o para quince años mínimo, y ahora parece que si no te cambias el coche cada tres años eres un mierda. ¿Pero que mierda es ésta?

Parece que exista una especie de carrera armamentística en la clase media: si ese se compra tal coche yo me tengo que comprar uno mejor, y entonces ese se empeña en superarme a su vez, y yo…

Hay que luchar contra esa competitividad que nos marcan las grandes marcas y multinacionales. No es que los vea como los malos de la película, pero aquí ha habido una carrera por el consumo brutal, sin tener en cuenta las consecuencias sociológicas, psicológicas y ecológicas que tiene todo esto. Es insostenible y nos vamos a la mierda. Además la adolescencia se está alargando demasiado. Mi padre con 18 años ya no era adolescente, mientras que yo aún tengo algún ramalazo, como sacar el móvil cuando estoy con los amigos.

¿Viste el discurso de investidura de Rajoy?

No, estaba trabajando, que es lo que él recomienda. Tengo ganas de saber qué va a hacer. Leí cosas poco concretas, y eso me inquieta. Rajoy tiene mayoría absoluta, 186 diputados en el Congreso, cosa que no pasaba desde Felipe González, y por eso debería aprovechar el apoyo que tiene. Si debe tomar medidas drásticas porque no hay más remedio, que las tome ya, que no nos maree demasiado. Pero bueno, tendrán que concretar. Si se han de recortar 16 000 millones de euros, que creo que fue la cifra que manejó —a mí me parecen muchos— alguien tendrá que decir de dónde van a salir.

Quizá le bailó algún cero y cuando recalculen se cumpla tu sueño.

Es que aún no han sumado. El día que se den cuenta de que estamos en superávit nos vamos a cagar. ¿Te imaginas que todo es una broma? “Pues oigan, ¡que hemos sumado mal!” Eso sería muy español. “¿Habéis repasado bien la cuenta? A veeeer… Oye, ¿y el me llevo dos? ¡Hostia, que tenemos de más!”

Podríais hacer un reportaje: “Salvados por las cuentas erróneas”.

¿Te imaginas? “Nos han estado apretando el cinturón de manera equivocada”. A mí me dicen hace unos años que tenemos un déficit que es el 330% del PIB y no sabría de qué me estaban hablando. Y ahora usas unos conceptos… Para mí aún son ininteligibles, pero los uso.

¿Crees que es necesario un Salvados por la cultura?

Pues mira, ayer precisamente se habló de hacer un Salvados de la burbuja cultural.

¿Existe esa burbuja?

A mí hay muchas cosas que me las explica el equipo de redacción, que son quienes realmente saben las cosas y se documentan. Luego me las cuentan. Y sí, me estuvieron hablando de un cierto gasto en cultura de cara a la galería. El modelo Guggenheim, se llama, porque todas las capitales de provincia han querido tener su Guggenheim, cuando quizá no hace falta. Igual que no hacen falta tantos kilómetros de AVE o tantos aeropuertos. En la cultura también se ha malgastado y no se ha pensado en jóvenes creadores que no tienen un duro y, en cambio, estamos haciendo museos de puta madre no sé dónde para los que además no tenemos contenido. Pero sí ha estado ahí una empresa constructora que se ha forrado construyéndolo.

Y luego te preguntas si esos museos se han promocionado o si se han limitado simplemente a levantarlos.

Yo sólo veo colas en los de siempre: el Reina Sofía, el Prado, el Picasso de Barcelona y en el del Barça, que es el más visitado de Cataluña, por delante del Museo Dalí. En cualquier caso, seguramente hay que hacer otro uso del dinero público para cultura. No se puede hacer lo que se ha hecho en Santiago de Compostela, la ciudad de la cultura, muy criticada por el gasto que ha supuesto y el poco provecho que se ha sacado; o lo que se ha hecho en Valencia con la Ciudad de las Ciencias y las Artes. Hay muchos políticos que siguen pensando que la política de escaparate sigue dando resultados, y yo creo que eso está tocando a su fin. Es cierto que durante un tiempo podías impresionar al ciudadano con una carretera, un polideportivo o un auditorio.

Las grandes constructoras tienen poder en los medios de comunicación. ¿No es peligroso meterse en esos temas?

Al menos a mí no me llega. Igual llega por arriba. Pero también es cierto que no creo que mucho de lo que se ha malgastado en España sea sólo por culpa de políticos que han querido sorprender o asombrar a sus ciudadanos con obras faraónicas. Creo que detrás ha habido otros intereses, no sólo el electoral. Cuando una constructora ya no puede hacer pisos porque la burbuja inmobiliaria ha estallado, quizá necesita otra manera de conseguir ingresos. Y quizá esa manera es con un contrato público para hacer un auditorio de puta madre, o un museo, o un polideportivo; aunque esa localidad no lo necesite. No quiero lanzar chapapote por chapapote, pero algo puede haber.

¿Hay algo en el ámbito cultural que te haya gustado últimamente?

Están apareciendo unos blogs y distintas publicaciones en internet donde se escriben cosas muy interesantes, y eso lo considero cultura.

Algunos lo consideran un amateurismo peligroso.

Hay de todo, pero para mí es muy positivo. Ha habido una democratización del poder publicar. Tanta facilidad, y de manera casi gratuita…

¿Qué cosas nos recomiendas?

Recomiendo Jot Down, que es una revista muy interesante… (risas) No te sabría decir, porque muchas de estas cosas me las envían por muchas vías. Ayer, por ejemplo, me llegó un artículo sobre un fraude en un campeonato de baloncesto para disminuidos psíquicos que me pareció una historia increíble. Hay también unos grupos musicales que sin las redes sociales e internet no habrían podido darse a conocer, pero gracias a ello han podido salir sin tener una potente discográfica que les impulse.

Las discográficas tampoco se han adaptado demasiado bien al nuevo panorama.

Ya se adaptarán, no les queda más remedio. Pero tampoco hay que sacralizar la piratería. Ni la dictadura de las discográficas ni la dictadura de los piratas. El “todo gratis” está muy bien para que todo el mundo pueda acceder, pero los creadores también se han de ganar la vida. No te digo que lo hagan como lo hacían antes, pero como mínimo ganársela. Puestos a proteger, prefiero proteger a un creador. Si alguien se merece una subvención es un creador que realmente aporte. Lo que pasa es que vivimos en un país que, me cago en la puta, a la mínima que nos sabemos los mecanismos para conseguir una subvención… hay gente que acaba viviendo de eso. Hay que estar muy pendiente del rufián, que decían los clásicos.

Para terminar, un par de preguntas breves. Qué preferirías: presentar un telediario, un magacín cultural o pasar a estar dirigiendo tras las cámaras.

Lo de estar tras las cámaras es algo que me tienta, porque recuperar un cierto anonimato no está mal. No descarto volver a estar detrás y dirigir un proyecto que me interese. Nos ronda la idea de un posible documental que ojalá un día podamos llevar a cabo.

Ganar la Champions o el Mundial.

Es jodido. Es la típica pregunta con la que siempre nos pilláis a los catalanes, lo de “¿Dónde estoy?” Me lo pasé muy bien con el Mundial de Sudáfrica, que además me pilló fuera de España, y lo disfruté mucho porque la gente te felicitaba por la calle y por ser español eras la hostia. Pero reconozco que cuando el Barça gana es muy especial. Es lo que he vivido en casa desde pequeño. Además he tenido la suerte de, por cuestión de trabajo, estar en las tres últimas finales de Champions, y haber visto las victorias en París, Roma y Londres… Pero no soy el catalán anti selección, no va por ahí. De hecho, creo que uno de los nacionalismos más chungos que tiene este país es el nacionalismo español, aunque algunos lo niegan, pero tampoco me siento nacionalista catalán. Yo en medio, sin trincheras. Estar fuera de las trincheras tiene algo bueno, que es que te permite no estar agachado, pero por otro lado es fácil que te den las balas.

Urdangarín o Marichalar.

Hombre, ahora el momento de gloria lo tiene Marichalar.

¿Y para una entrevista?

La entrevista ahora la tiene Iñaki Urdangarín, desde luego. De hecho, ya se la hemos pedido. ¿Tú crees que nos la van a dar? Va a estar difícil…

Si existiera la oportunidad de erradicar de la Tierra a los tunos o los mimos, ¿a quién elegirías?

A los tunos. Igual que deslocalizan empresas y las han llevado a países donde los costes son más baratos, ¿por qué no deslocalizamos a los tunos y los enviamos a tocar a países donde las propinas también son más baratas?

¿Qué sentido tienen los tunos?

Los tunos son la imagen del escaqueado español, sobre todo el de la pandereta. Es el de la España de pandereta. Yo es que no puedo con ellos. Igual es un trauma infantil porque mi madre me disfrazó de tuno de pequeñito y no lo he podido superar, pero realmente me parece una figura muy, muy, muy casposa y machista. Es la imagen que tengo de la tuna. Igual los conozco y… bueno, no, los que he tenido la ocasión de conocer no me han cambiado la imagen.

Es una forma de vida.

Una forma de vida muy caradura. Se hace pasar por estudiantes gente que no ha abierto un libro en su vida. Además tengo mis motivos, porque nos hicieron una putada. Queríamos enviar una tuna a cantarle a Paco Camps en el acto de reaparición conjunta con Rajoy, porque pensamos que una tuna era algo muy de Camps, que le podía gustar, y era una versión de Clavelitos llamada Trajecitos, y los muy cabrones se chivaron. Llamaron al PP de Valencia y les dijeron que tuvieran cuidado con los de Salvados, que estábamos preparando eso. ¿Cómo quieres que no les tenga manía?

No se puede confiar en un tuno.

No, al menos los que yo contacté. Son unos tíos que están siempre dispuestos a levantarte la novia.

Fotografía: Jorque Quiñoa

40 comentarios

  • Dicho sea con todo el cariño hacia el personaje, la entrevista demuestra lo lejos que se puede llegar en el periodismo patrio sin tener ni p… idea de casi nada.

  • Creo que la pregunta que dice “¿Tantos?” debería haber dicho “¿Tan pocos?”

  • Buena entrevista, pero tampoco de las mejores que he leido aqui. En general digo.

    En particular, me hubiera gustado que en la parte dedicada al fútbol no se hubiera centrado tanto en la dualidad “Barcelona/Guardiola/Messi/Sonrisa” vs. “Madrid/Mourinho/Ronaldo/Dientes apretados” sino en su programa “La Burbuja del fútbol” en el que no terminaron de meter la cuchara.

  • no he entendido como alguien se puede sentir identificado con impresentables como ramoncín y la $GAE por mucho síndrome de estocolmo que tengas esa gente es prescindible

  • Demuestra mucha hipocresia o mucha ignorancia creyendo eso de los politicos

    • Pues me parece consistente. HAce referencia a los altos cargos políticos, que son los que él conoce y además lo argumenta. De todas formas, ¿Te parece poco un 10%? ¡Es una burrada! Más que suficiente para hundir el país. Es como si te pareciera poca la dosis de Uranio que lleva una bomba atómica. ¡Es que no hace falta mucho para arrasar una ciudad!

  • Macho Jordi, a veces tan acertado en tu análisis y a veces tan inocentón. El problema no son los políticos, el problema es el sistema. El problema es una estructura política y económica que favorece el pisar al otro, el no ser honrado, la avaricia. Por eso aunque aumentáramos mucho el porcentaje de honrados, la raíz del problema, eso que nos ha hundido en la miseria, seguiría ahí.

    Pero para el lenguaje político del que esta vez pareces encontrarte atrapado, “extrema izquierda” y “extrema derecha” aglutinan todo aquello que no pretende dar continuismo a este sistema podrido en el que la falta de honradez es la marca del triunfador. No puedes llamar “extremo” a todo cuanto no es lo mismo de siempre, ese partido único PP+PSOE cuyas caras se confunden

  • Buenas,

    Interesante entrevista, una pequenya correccion, P3 no significa 3o de preescolar, sino primero (el 3 viene por 3 anyos de edad).

  • Pensando en el concepto subjetivo/ético de honesto creo que Jordi se insulta el mismo y nos indicas su bajo nivel ético. Que mí voto valga menos que el de otros, que se gobierne para las empresas en vez de para los ciudadanos es legal pero no lo considero honesto. ¿Cuando tanto el PP como el PSOE hacen que esto continúe como considerar que el 90% de los políticos son honestos? ¿Con quién son honestos? !conmigo no!

  • Pobre Zapatero… como si fuese un santo que no ha hecho nada mal en su vida…

    Se le ha visto un poco el plumero…

  • Este es un personaje mediático y como tal, tiene que mantener su imagen. A la vez de no mojarse en nada en declaraciones públicas sobre su persona… Al fin y al cabo.. es otro producto cultural que consumir, con una audiencia a la que llegar y una forma de promocionarse…

  • Qué grandiosidad de entrevista.
    Enhorabuena, en serio

  • De las peores entrevistas que he leído en este medio. Mucha letra pero muy poco contenido real, y mas tratándose de este personaje, que me suele agradar en su programa pero que deja bien claro que sus bondades se deben especialmente a su equipo de guionistas. El señor Ricardo J. G. tampoco es que ponga mucho de su parte, por qué no le ha preguntado por la relación entre el FCB y Qatar, o por la labor del señor Roures y los derechos televisivos? o por qué critica el consumismo cuando usa un móvil último modelo y no precisamente barato?

    • El hizo un salvados sobre Qatar y el Barça… lo que sabía se vió allí. Lo dices como si ocultase algo…

      Y lo de Roures… ¿qué va a saber él si es un currante pringao como cualquier otro? ¿Qué crees que es directivo o algo así? Y aunque supiera algo, ¿crees que va a soltar una burrada sobre su jefe para que lo echen? ¿Lo harías tú?

      Algunos pedis cada cosa…

  • Jordi, tú pareces un tipo objetivo, está feo eso de sacarle brillo al mito maniqueo del barcelonismo de Guardiola vs. Mourinho. Te recomiendo el artículo “Dos estilos” de Manuel Jabois.

  • Leyendo los comentarios me da mucha pena que por encima de todo se critique el titular o las referencias al fútbol, si bien estoy de acuerdo en que es demasiado superficial en el titular (que se llaman titulares por algo) y su discurso futbolístico demasiado manido.

    Pero no hay que olvidar que Jordi Evolé, por ejemplo, hizo de los programas más críticos con la clase política que se han visto este año (y eso que está en probablemente la cadena que más cerca ha estado últimamente del Gobierno saliente, y que además mejor se mueve en el capitalismo mediático de derechos de retransmisiones y series).

    Y a nivel deportivo, viene de hacer dos Salvados en esta última temporada muy críticos contra el fútbol el general (“La burbuja del futbol”) y la relación Qatar Barça (“Qatar, el tiki-taka de los petrodólares”).

    Yo admiro la gente cuyo compromiso va más allá en los hechos que en las palabras, y creo que el follonero lo demuestra en esta entrevista.

  • Viniendo del extrajero, muchas veces me cuesta asimilar el ‘star system’ español. Punset, José Mota, SLQH, Losantos, o el mismo Jordi Évole me parecen mediocres. De Salvados, aunque tiene programas más buenos que otros, me parece que es demasiado ‘blanco': ni chicha ni limoná. Quizá sea el buenismo de Évole, no sé, es un tío que me parece que está ahí de rebote, como cuando a un jugador de campo le toca ser portero. Quizá sea ese precisamente el secreto de su éxito; no sé. Y ahí lo dejo: no sé.

  • Con Évole me pasa una cosa, que siempre tengo la impresión de que intenta convencerse a sí mismo de que es de izquierdas.

  • Insulso, como era de esperar.

  • ¿Por qué siempre que leo los comentarios de la gente me viene a la cabeza que ellos piensan que lo hubieran hecho mejor? No nos vamos a quitar de encima la envidia como pecado capital en la vida en este país. Todos queremos parecer más listos que el otro.

    Pues para mí esta revista y esta entrevista es un proyecto a admirar y el hecho de que Jordi Évole haya llegado a tener el único programa interesante en la televisión con los 500 canales disponibles también. Y agradezco eso sin ser un pelota, aunque a muchos les costará entenderlo.

  • Una entrevista muy amena y aun os ha dado tiempo de tocar algunos temas interesantes. Aunque respeto mucho a Jordi Évole y creo que es todo un paradigma del buen periodismo, creo que el equipo de Salvados se merece una entrevista independiente.

  • Que el Durán le parezca decente, el modelo perfecto del “señorito catalán” (que no es ganar pasta, sino vivir a gastos pagados), diciendo negro en Madrid, en su suite del Palace, y blanco en Barcelona, en el mitin charneguil… Amos anda, Jordi, que te lo tragas to-do…

    • Precisamente Durán i Lleida siempre ha dicho lo que pensaba, ANTES incluso de las elecciones.
      Yo estoy en el lado contrario de sus opiniones totalmente, pero el tio ganó las elecciones diciendo aunténticas burradas y diciendo que había que recortar.
      Y luego en la generales tras haber recortado salió muy bien parado…

      Precisamente ese tio no dice una cosa y luego otra, en cambio los que teníamos antes en moncloa y los que tenemos ahora si que cambian de discurso como de bragas.
      De hecho se dan de hostias en todas partes y en Euskadi son todos amigos.

      Ridículo.

  • El problema? El de siempre, haber subido a los altares a una pandilla de impresentables. Que aparte de mandarnos, se creen guapos y, lo peor, mediáticos. Y que pueden ir por ahí creyéndose simpáticos. Esa es una de las malas jugadas que nos ha hecho la televisión. Y el comediante, en lugar de parar y razonar, sigue exprimiendo el jugo. De la famosa y dichosa popularidad.
    Adelante con la tontería.

  • Jordi, tu programa un 10 por los huevos que le echáis, y a ti en esta entrevista un 0 por el motivo opuesto, muy políticamente correcto, supongo que para no crearte mas enemigos, y así conseguir que participen en tu programa.

    Tópico tras tópico, leer esta entrevista ha sido una perdida de tiempo. Tal vez la culpa sea mía, esperaba mas.

    • Hay que entender que su programa no es un programa “personal” en el sentido de que no da su opinión directamente.
      Hay unos guionistas (como dice en la entrevista) y al final el tipo que ves presentando no es Jordi en sí verdaderamente…

      Una vez Buenafuente dijo algo como que él no es en absoluto gracioso pero que tiene un equipo cojonudo detrás.

      El programa es cojonudo por el conjunto, no por Jordi solamente.

    • Pues sí. Creo que todos los que os sentís decepcionados por la entrevista esperabais algo imposible. Ese algo es que Jordi haga de su vida un “Salvados” perpetuo en el que él deja de ser persona para ser periodista hasta el fin de sus días.

      Tenemos todos que asumir que nuestras expectativas hacia los demás (especialmente cuando no conocemos personalmente al otro) lo más probable es que sean injustas e irreales.

  • Pues a mi me ha gustado.

    La entrevista y el personaje.

    Felicidades de nuevo al equipo de redacción.

  • Estimado jordi, como tuno, periodista y seguidor tuyo en twitter, entiendo que te ha faltado información para opinar, de una forma tan arbitraria como insultante, de la tuna. Hablar de un colectivo exige siempre profundizar más y, desde luego, no lo has hecho. Hay tuno del PP, del PSOE, de IU, de UPyD. . .tunos licenciados, jardineros, parados y tunos exministros, tunos heterosexuales y homosexuales, con minusvalías físicas, amos de casa, del 15-M, nacionalistas, inmigrantes, caraduras, generosos, en ONG’s. Cuando quieras te los presento. De momento, el daño a la tuna ya lo has hecho. Recibe un saludo.

    • No veo por qué no puede opinar. Él conoce tunos y tiene esa opinión, que en parte está escrita en plan de coña.

      Hay que tener sentido del humor. Y lo del daño, yo creo que no es posible hacer daño a la tuna..

  • Que pena Jordi que en tu programa no quieras denunciar la brutal inmersion linguistica llevada a cabo por los nacionalistas en Cataluna.

    • No creo que sea cuestión de lo que él quiera o no quiera. Él no es el programa, tiene guionistas y esas cosas.

      Además tratan los temas de interés y de actualidad, no los que tú quieras.

      Es como si yo digo que qué pena que no quiera denunciar la situación de las mujeres maltratadas, los niños huérfanos, los indigentes, etc…
      Eso se llama demagogia.

      • Claro, claro….asi que se puede hacer un programa sobre un personaje tan despreciable como Josep Anglada (supongo que sabes quien es) pero no se puede solicitar una entrevista con Artur Mas para hablar sobre el tema….lo de siempre. Dos varas de medir. Y que casualidad que siempre vamos a la mas sencilla politicamente hablando y que mejor puede quedar ante nuestro perfil de televidente. Los hechos afortunadamente ponen a cada uno en su sitio.

  • Pues a mi Jordi Evole me parece uno de los mejores periodistas de su generación junto a Ana Pastor. He alucinado un poco después de leer algunos comentarios…

  • Muy buena la entrevista, el sentido televisivo de el follonero es la hostia, meter caña sacando los rapos sucios de forma cómica. Genial.
    AHH,, visiten http://www.hereunidoalabanda.com
    web de actualidad musical muy completa y con gran diversidad de géneros.

  • Diego Manrique cuenta en su entrevista el escaso aprecio por los artistas hijos de artista, que se lo encuentran todo hecho. Caso paradigmático llevado al paroxismo sería Enrique Iglesias, diana del desprecio de todos los bienpensantes. Buena parte de estos bien pensantes en cambio se arrodillan extasiados ante figuras como Evolé, cuya relevancia pública, su notoriedad, se la deben a un Julio Iglesias particular, al cacique protector, al Don que juega con el dinero del contribuyente una partida de billar mediático al servicio de sus intereses. España eterna. Lazarillo de Tormes. Off shore.

  • Amo a los críticos de salón y sofá pasadísimos de rosca y muy pagados de sí mismos. Son una ricura.

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