“El momento más aterrador de mi vida fue octubre de 1962, durante la crisis de los misiles de Cuba. No conocía todos los hechos —solo recientemente hemos sabido lo cerca que estuvimos de la guerra— pero sí sabía lo suficiente como para que el asunto me hiciera ponerme a temblar” (Joseph Rotblat, físico y premio Nobel de la Paz por su trabajo en favor del desarme atómico)
“Además de proteger Cuba, nuestros misiles hubieran igualado lo que en Occidente les gusta llamar ‘el balance de poder’. Los americanos habían rodeado nuestro país con bases militares y nos amenazaban con armas nucleares. Ahora iban a aprender lo que se siente teniendo misiles enemigos apuntándote” (Nikita Kruschev, primer ministro de la URSS)
“En la mañana del martes 16 de octubre de 1962, poco después de las nueve de la mañana, el Presidente Kennedy me llamó por teléfono, pidiéndome que acudiese a la Casa Blanca. Solo dijo que nos estábamos enfrentando a problemas muy serios. Poco después, ya en su despacho, me reveló que un avión espía acababa de realizar una misión fotográfica y que la inteligencia estaba convencida de que la URSS estaba situando misiles atómicos en Cuba. Aquello fue el inicio de la crisis; una confrontación entre los dos gigantes atómicos, los EEUU y la URSS, que llevó al mundo al borde del abismo de la destrucción nuclear y el fin de la humanidad” (Robert Kennedy)
Los antecedentes
Cuando en febrero de 1959 triunfó la revolución cubana, se produjo el fin de una larga etapa de simbiosis entre el gobierno de La Habana y los intereses de la vecina superpotencia, los Estados Unidos de América. Durante mucho tiempo la isla caribeña había sido un lugar de vacaciones para los estadounidenses, pero también terreno abonado para corporaciones e inversionistas —la producción de azúcar, la industria turística— y había sido considerada el “patio trasero” de los EEUU. Muchos poderes políticos y económicos estadounidenses pensaban que Cuba era una parte más de su territorio, o por lo menos en la práctica actuaban como tal.
Tras el ascenso de Fidel Castro al poder, sin embargo, las relaciones entre Washington y La Habana se agriaron con rapidez, iniciándose una veloz escalada de tensión que terminaría conduciendo a la ruptura definitiva entre ambas naciones. Por un lado, Castro ordenó la nacionalización de intereses estadounidenses, entre ellos tierras dedicadas a la producción azucarera que habían sido propiedad de empresas del país vecino pero que el nuevo régimen les arrebataba por decreto. Como respuesta a estas nacionalizaciones, el presidente Dwight D. Einsenhower ordenó un duro bloqueo comercial en torno a la isla caribeña. El nuevo régimen cubano, pues, se vio en considerables aprietos a causa un bloqueo que entre otras cosas lo dejaba sin petróleo. Castro no tardó en aceptar la ayuda de la URSS, siempre dispuesta a favorecer cualquier movimiento geoestratégico que importunase a la superpotencia rival, y así los soviéticos comenzaron a proporcionar petróleo al régimen castrista. Cuba no tenía capacidad para refinar aquel petróleo por sus propios medios, así que también nacionalizó las refinerías estadounidenses edificadas en la isla.
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Ciudades como Nueva York, Boston, Atlanta, Dallas… DALLAS?? Really?
Buen artículo, esperando ansioso la continuación.
Recomiendo la película 13 Días que revisa este acontecimiento desde el punto de vistan americano.
¡Qué buen rato he pasado! A ver si sacáis pronto la segunda parte
Flojillo, eh! No cuenta nada nuevo y lo que cuenta es plomizo. Pero en fin, no quiero desanimar al autor, el sólo hecho de escribirlo ya es algo grande. Yo lo haría mejor pero me da pereza hacerlo, eso es lo malo, eso, que soy un zángano.
Ya claro…eso es lo malo.
La verdad es que no cuenta nada nuevo… Maldito E.J Rodríguez que no escribe sobre el futuro…
Es un señor artículo de los pies a la cabeza y estoy esperando poder leerla segundaparte
Si, esperemos que nos cuente algo mas en las siguientes entregas. Hasta ahora el relato es igual que la pelicula 13 Dias. No aporta nada nuevo.
Os ponéis de un repelente…
Interesante escrito. Aunque atufa como se pasa de puntillas como si nada el primer paso de la «película»: los misiles americanos situados en Turquía, mientras se explaya en la acción rusa desde Cuba, como si esta fuera la amenaza inicial.
¡Vuelvete a Massachusetts, rojo!
Totalmente de acuerdo…cuando se cuenta esta parte de la historia siempre se cuenta desde el punto de vista de la amenaza que creó la URSS desde Cuba…pero no desde la que creó anteriormente EEUU en Turquía y en diversas bases alrededor de territorio soviético
Será que siempre se cuenta así porque no hay otra manera de contarlo.
No será por falta de publicistas y escribanos que las posiciones totalitarias han fracasado.
El texto insiste un par de veces en que el «tercio occidental» de EEUU estaba amenazado por los misiles soviéticos en Cuba, pero cita a NY, Bosto, Washington… todas ellas ciudades del este, esto es, oriente.
Hola.
Corregido, gracias.
Un cordial saludo.
Muy interesante, y bien contado, muy emocionante. A la espera de la segunda parte!
Esperando la segunda parte. Sería interesante hacer una tercera y cuarta parte que desarrollase el punto de vista soviético. La crítica con respecto a los misiles en territorio turco es justa y esa parte de la Historia es convenientemente desconocida, por lo sería fantástico darle cabida.
Que pedazo de artículo! Espero ansioso la seguinda parte. Ojalá no nos pase como con Bobby Fischer…
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Enhorabuena. Muy buen artículo.
No estaría mal que se también analizasen esos días desde el punto de vista de la URSS. Es difícil encontrar información sobre como lo vivieron en Moscú. Siempre se suele profundizar más en el lado estadounidense.
Hola, Camilo:
Los protagonistas del bando americano hablaron y escribieron abiertamente sobre los días de la crisis apenas finalizada ésta, hasta el punto de que tenemos un relato pormenorizado, prácticamente al minuto, de lo que se cocía en la Casa Blanca. Por ejemplo, el propio Robert Kennedy escribió con detalle sobre el asunto. Pero no creas que resulta tan fácil recomponer la versión soviética. Obviamente existen fuentes para ello y he buceado en algunas, pero dado que en Moscú había muy poca transparencia en su tiempo la cantidad de información es comparativamente mucho menor.
De todos modos, hasta el lunes 22 —día en que Kennedy anuncia por TV que ha descubierto los misiles— no puede hablarse de un “punto de vista soviético”, ya que en Moscú desconocen completamente lo que está sucediendo. Entre los días 14 y 21 sólo existe una perspectiva de la crisis: la perspectiva norteamericana. Esto es así. El Kremlin ni siquiera sospecha que hay una crisis. Sólo un puñado de personas en la Casa Blanca y el Pentágono están al tanto.
Un cordial saludo.
Perfecto, Rodríguez!
Describes, de manera muy práctica, las diferencias entre una democracia y una tiranía, en este caso comunista.
En las tiranías no hay «puntos de vista».
Se nota que eres un proyankee imperialista, yo no defiendo el comunismo pero no hay que ser unilaterales mira en la actualidad como tu aclamada democracia americana asesina niños y mujeres en paises como Afganistas en Irak, como instauraron en complicidad con la CIA genocidas dictaduras militares en toda America Latina claro eso no hablas verdad!!!
Creo que a sucundúm le faltó revisar la operación Cóndor
como casi siempre no decepciones E.J. Rodriguez. Desde los artículos sobre la mafia italiana en EE.UU. me tienes alucinado.
Ojalá hubiese mas artículos como el tuyo en la prensa general… quizá hasta remontaban el vuelo.
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Hola.
Un artículo muy interesante y agradable de leer.
Pero me gustaría comentar, a riesgo de equivocarme (si es así que se me diga, por favor), el párrafo en el que se dice que los rusos no sospechan que los americanos ya saben algo sobre sus movimientos. Pienso que los rusos no considerarían a los americanos tan ignorantes como para, aún insistiendo en sus intenciones defensivas de la isla, no utilizaran todas las herramientas posibles para averiguar qué está pasando con tanto movimiento militar en Cuba.
Un saludo.
Dices: «el asesor del Presidente en cuestiones de seguridad nacional, McGeorge Bundy», ¿No será George McBundy?, solo por esto ya te tenían que eliminar el artículo.
Por supuesto es una broma irónica con ciertos comentarios. Me resulta apasionante lo que escribes y como lo escribes. Un gran aplauso.
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NO SE DEJEN TUPIR. DESDE LAS CONVERSACIONES PRELLIMINARES CUBANORUSA YA LOS AMERICANOS TENIAN INFORMACION DEL ASUNTO. SOLO QUE LOS KENNEDY ERAN TIPOS RESBALOSOS. YA ESO SE VEIA DESDE PLAYA GIRON.
SIEMPRE HUBO GATO ENCERRADO
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