Robespierre, revisado

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Robespierre

Esta novela fue redactada a la manera manuscrita y usanza antigua, es decir, a mano. Pluma estilográfica de tinta azul y rotulador rojo de punta fina”, explica Javier García Sánchez al final de un volumen inmenso en calado y eslora, que lleva por título Robespierre. Catalogado como novela, incluye un minucioso análisis histórico y una reivindicación de una figura que ha llegado hasta hoy como tenebrosa y que García Sánchez, sin embargo, ha decidido dibujar bajo la luz que irradió la Ilustración. Robespierre, pintado siniestro, apodado El incorruptible, protagonista y víctima de la época del Terror, es presentado como un hombre metódico, enemigo de la violencia, asqueado con el derramamiento de sangre, mucho más reflexivo que visceral, quizá apocado por retraído, poco astuto para las leyes predatorias no escritas del poder, y víctima de una espiral de ambición y violencia a la que contribuyó menos de lo difundido, pero de la que no pudo sustraerse, hasta pagar con su vida.

El narrador se fue dejándote en las manos un libro de quinientas noventa y tres mil ochocientas treinta y tres palabras, un arriba, una abajo. A partir de aquí, lo restante habría de quedar también por siempre silenciado, pues está más allá del lenguaje”, cincela el escritor como corolario. Hasta llegar aquí, García Sánchez ha pintado un fresco de los años más duros de una Francia postrevolucionaria, en el que uno de sus máximos exponentes —en mayor medida que protagonista— fue vilipendiado y así quedó para el retrato de la historia posterior. “Porque la cizaña sembrada perduró largo, largo tiempo”, afirma en su Post Scriptum el autor.

En él también se sincera y expone que su obra es un juicio moral. “En absoluto me importa admitirlo abiertamente aquí, pues este es el momento de hacerlo, mi libro constituye en sí mismo un juicio moral, y el lector no debe llamarse a engaño por sus conclusiones, igualmente morales. Porque de alguna forma pretendí que en Robespierre hubiese una investigación moral, un juicio moral y una reparación moral”, escribe. Y que vaya por delante, para que nadie espere una novela descafeinada de pensamiento o ideología. Por si a alguien no le resultara palmario, poco después, cita a Wittgenstein a propósito de su sentencia: “Dejémonos de pijadas intelectuales, cuando todo está tan claro como un puñetazo en la mandíbula”.

Y es que García Sánchez ha desgranado una sociedad aplicándole una lupa y una circunferencia completa: 360 grados, casi 1200 páginas, que no dejan apenas nada en la zona de sombra.

Vayamos por partes.

Los especuladores

Como en toda sociedad sumida en una crisis —salpicada además por la desgarradora agravante de la violencia—, durante el Terror, la especulación creció a sus anchas. Así lo puso de manifiesto un correligionario de Robespierre, más justiciero y bravo de carácter que él, que pagó igualmente cara la dignidad de la denuncia social. Así describe García Sánchez a Saint-Just: un hombre de palabra directa, poco amigo de la retórica política acostumbrada a torear con la izquierda en sus discursos. Y será él quien, en palabras del autor, ponga el dedo en la llaga: “Saint-Just denunció a una nueva clase social de especuladores que existían amparados por otra clase política, la de los moderados”.

Javier García Sánchez - RobespierreEn el saco de la especulación caben destacadas figuras de las finanzas públicas de la época, como Pierre-Joseph Cambon, responsable económico en el Comité de Salud Pública y rival de Robespierre. Una figura inquietante que arrastró o se sumó —es difícil saber quién lleva delantera en un cauce tan turbulento— a un grupo de personas con relevancia financiera, entre los que García Sánchez nombra a Fabre d’Églantine y Hérault de Séchelles, quienes “por un curioso e inexplicable azar, se habían hecho literalmente ricos en la Revolución, beneficiándose de eso sus amistades, sobre todo Danton”. Sobre los dos primeros, el autor, a través de su personaje-narrador, Sebastien-François Précy de Landrieux, se extiende y explica que De Séchelles fue un fundador de instituciones republicanas, que nunca “se privó de hacer ostentación de su proclividad al lujo y a quien podía vérsele frecuentemente rodeado de señoritas de Bellegarde, a caballo entre viajes y fiestas (…). En cuanto a Fabre d’Églantine, el suyo fue el caso más sórdido y a la vez más evidente, incluso más que el de Hérault de Séchelles. Había sido uno de los más estrechos colaboradores de Danton desde 1790. Durante el periodo que aquel ejerció en el Ministerio, Fabre se enriquecería considerablemente, no pudiendo demostrar tampoco durante su proceso de ninguna de las maneras cómo logró amasar tamaña fortuna. Si bien, lo que le hundiría definitivamente fue la falsificación en el proyecto, más bien negocio, de la famosa Compañía de Indias”.

Nada nuevo bajo el sol, pero merece la pena leerlo en García Sánchez a propósito de entonces, de esa revolución francesa en la que el autor se ha sumergido para rescatar pecios de verdad subsumidos en el fondo abisal y oscuro de la historia hasta el momento y con contadas excepciones.

La aristocracia

Señalada con nombres y apellidos, no resulta la víctima más indefensa ni sobre la que más se cernió el Terror. Los datos avalan la hipótesis del autor, que señala: “De 400.000 nobles que había en 1789, sólo se ejecutó a 1.158, mientras que 16.431 huyeron. Hasta 400.000 faltaban aún 382.411, ¿dónde estaban? ¿Dónde permanecieron durante toda la revolución? O más correctamente, ¿por qué el Terror los eludió? Sólo el 8,5% de los ejecutados perteneció a la nobleza, y el 6,5% al clero. El 85% restante lo compusieron desde delincuentes habituales a pequeños comerciantes, trabajadores diversos, campesinos y sans-culottes. También gentes que no eran absolutamente nada de los anteriores, sino simples ciudadanos. Más aún: el 70% de ajusticiados lo fue por motivos de rebelión o traición, el 29% a causa de delitos comunes, como robo en tiempos de guerra o asesinato, y únicamente el 1% por delitos económicos graves, como fabricación de falsos asignados, concusión, etc. Y todavía otra pincelada ilustrativa de la aparente incoherencia del Terror: de 38 ducs o pairs que había en Francia en 1789, dos murieron en las matanzas de septiembre de 1792 en las cárceles y cinco fueron guillotinados. ¿Qué ocurrió entonces con el resto, muchos de los cuales siguieron intrigando desde las entrañas de la patria?”.

García Sánchez desmonta, dato a dato, palabra a palabra, algunos de los tópicos sobre la revolución. Y pone de manifiesto, una y otra vez, que la revolución y el periodo posterior de Terror, paradójicamente, se ensañaron con el pueblo llano más que con cualquier otra clase social. Por si no estábamos al tanto, la reivindicación sobre las miserables condiciones de una mayoría, abocada a lo que hoy sería el umbral de la pobreza, está presente en todas las páginas porque no cambió con la revolución. Varió la concepción del poder, desde luego; la historia de las ideas, quizá; la titularidad de los bienes, muy poco; y el papel de la institución monárquica, para siempre. Pero, para quien relata esta narración, “el pueblo siempre vivió en el infierno”.

París se volvió alegre, afirmaría Michelet. “Mentira descomunal, afirmación más cuestionable aún que ofensiva. Nunca se tergiversó la verdad tan impunemente. No hubo escasez sino hambre. París no se volvió alegre, sólo una determinada y reducida clase”, escribirá el protagonista de la novela al respecto. Para, más adelante, explicar las buenas relaciones que se fraguaron entre cierta burguesía jacobina y los sans-culottes que terminaron cuando entró en escena uno de los mayores fantasmas de cualquier economía: una inflación desbocada, que sumiría de nuevo al pueblo en otra espiral de pobreza. Y en medio de este caos, el protagonista reflexiona sobre si Robespierre debió haber sido más expeditivo en sus actuaciones. Porque el personaje de carne y sangre que aquí se da a conocer es un hombre más dado al árbol de la ciencia barojiano que al árbol de la vida, y al que parece que le faltó determinación para controlar las facciones de los comités revolucionarios, que actuarían como resorte de varias capas sociales. Cuestión que le costó su propia vida.

Si Robespierre hubiera sido tan fiero como fue descrito posteriormente, es probable que su final hubiera sido otro, tal vez como dictador. Así lo reflexiona el protagonista: “Quizá, pensó con frecuencia Sebastien, fue ese el instante el que debió mostrarse expeditivo y tomar las medidas necesarias para variar el rumbo de las cosas, o sea, aliarse con Danton jugándose el todo por el todo, pero eso hubiera supuesto enfrentarse de modo abierto a los dos Comités y, una vez más, ser acusado de aspirar a la dictadura, cosa que le encolerizaba hasta el extremo de hacerle enfermar. Un nuevo dilema, o si se prefiere, el dilema de siempre”.

Sin embargo, Robespierre no pudo o supo hacer frente a tan numerosos enemigos del espíritu revolucionario y acabó fagocitado por la dinámica de lucha continua del poder. En el último tercio de la novela, García Sánchez apura, depura y apunta: “Cierto que la lógica no existía en aquel ritual de sangre y venganza, pues se movieron casi todos bajo los efectos de una mentira colectivamente asumida que en el fondo les hacía cómplices. (…) De súbito se encontraban frente a hombres salvajes que sólo reaccionaron contra ellos cuando Robespierre les denunció en su discurso de la tarde-noche del ocho de Termidor. Aquella fue su auténtica sentencia de muerte: denunciar a los asesinos. Fue el primer, único y último político que lo hizo en la Asamblea Nacional a lo largo de toda la historia de la revolución francesa”.

Una vez más a lo largo del libro, la figura singular de Robespierre es desmitificada y desenvuelta de las capas de barbarie sanguinolenta con las que numerosos historiadores la cubrieron a partir del mismo momento en que la guillotina terminó con su vida, o incluso antes. García Sánchez escribe para conocimiento de quien quiera sumergirse en un relato complejo, urdido de bajas pasiones, intereses y dinero, más que de altos ideales. Un relato que también tuvo sus propios contadores de historias: políticos y periodistas.

La prensa

Y es que en este marasmo de conveniencias, surge también una protagonista moderna nada desdeñable: la prensa, o más exactamente los empresarios de la misma. Una de las figuras que se dibuja como más traidora a Robespierre y más pagada de sí misma es Camille Desmoulins. Abogado mediocre, se señala abiertamente en los momentos previos a la revolución como un republicano. Pero su trayectoria —más literaria que pegada al Derecho y abiertamente contraria a la monarquía— termina con la creación de un diario, Le Vieux Cordelier, que lo enfrentará para siempre a Robespierre y lo acercará a Danton.

RobespierreSaint-Just englobará a Desmoulins entre “los buitres” durante una de sus intervenciones en la Convención: “Existe un sector político en Francia que juega con todas las partes. Avanza a pasos lentos. Si se os habla de Terror, él os habla de clemencia. Si os convertís en clementes, abogan por el Terror”. Pero jugar con diferentes barajas no evitará que los terribles tentáculos de la violencia lo conduzcan hasta el cadalso. El relato de su trayectoria y su baremo moral están soberbiamente narrados por el protagonista que ha creado Sánchez García para desentrañar las entrañas de Francia y, más concretamente de París, la ciudad que albergaba 150.000 mendigos, 70.000 prostitutas y 4000 casas de juego en 1795.

Junto con la prensa, aparece otra baza que protagonizará la esfera pública para siempre en la sociedad moderna: la pequeña burguesía, que se convertirá en alta esfera de las finanzas cuando prospere. Bien retratada, puntillosamente juzgada, García Sánchez la disecciona junto al resto de elementos de una época que hizo historia y que en su intrahistoria bien podría asemejarse a la nuestra.

Pero no sólo la aristocracia, la prensa, las altas finanzas o el pueblo llano son sometidos a escrutinio. Asuntos como la nacionalización de los bienes, la guillotina como modo de ejecución sumarísima, la evolución jacobina o los balbuceos democráticos se imbrican en este tapiz, del que hemos mostrado algunas figuras, pero que merece mirarse de frente y en totalidad.

Eso sí, antes de finalizar, cabe señalar una decepción explícita en las páginas. O quizá, la decepción. Con la izquierda. Con una izquierda fantasmal e incorpórea, incapaz de deberse respeto a sí misma y a su ideología. Desilusión con los políticos revolucionarios que, hueros de criterios, en cuanto se vieron en lo alto de la pirámide de la toma de decisiones, ambicionaron convertirse en derecha, a veces aún sin saberlo, pero queriéndolo con todas sus fuerzas. “Ellos, los vencedores, ya contaban con el poder de la economía de mercado o sus instituciones financieras en la política estatal, y también dentro de la Asamblea. Ahora se trataba de dominar la calle, que había sido y era el pueblo. Ebrio, antropófago o manso, pero pueblo al fin, como bien dirían Madame de Stäel, Constant y los demás. Y eso sólo podía hacerse de una manera: darle un soberano escarmiento. No había que cejar estrechando el nudo de la argolla hasta que ese pueblo se volviese dócil, sumiso, como antes de Robespierre, Danton y Marat”, así lo explica el protagonista de la novela.

Pero aunque Robespierre, Danton y Marat fueran a ser obviados, hay rescates de última hora de naufragios colectivos. García Sánchez ha realizado esa proeza en un esfuerzo hercúleo de 1200 páginas, que dan para mucho. Y merecen.

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69 Comentarios

  1. El autor de este artículo se mueve entre dos polos. Por un lado, Robespierre fue un santo varón que nunca hizo daño a nadie. Por otro lado, «la revolución» mola, y merece sacrificios. Por ejemplo, deberían haber matado mas aristócratas (ese maldito pimpinela escarlata…). Como la lógica de todo esto chirría bastante y además huele mal, se ofusca con un lenguaje ampuloso y vacío, con citas a Wittgenstein diciendo que todo está muy claro. Todo, menos el juicio moral que va y viene pero nunca se explicita.

    Entre tanto, las sorpresas se encadenan. La revolución no trajo sino hambre al pueblo llano. Toma, como todas. Será que la incertidumbre, el caos y las degollinas no crean pan mágicamente. Quien tenía dinero, se escondió. Se mataba a mucha gente al azar, o por rencillas. Lo que consta como «motivo» en las sentencias de muerte era un chiste. Entre los revolucionarios medraron los oportunistas. Vamos, lo nunca visto. Para este viaje, no se necesitaban tantas alforjas.

    Todo ello, sin crítica alguna a los datos presentados. ¿Tan bien se conoce a las víctimas del Terror? A los que murieron en las guillotinas de París si, claro. Los que fueron por ejemplo, ametrallados en Lyon, cayeron en algún bosque de la Vendée, en saqueos de castillos en provincias, etc. son una incógnita.

    A todo esto, que Robespierre era muy buen tipo. Pues claro que lo era. Un monstruo como Jeffrey Dahmer o como Chikatilo sólo es capaz de matar a centenares. Para matar a miles, decenas de miles o millones se necesita a alguien que tenga las mejores intenciones. El típico humanitario en teoría que es el terrorista en acción. Torquemada. Lenin. Hitler. Los de siempre.

    Y no, no vale decir que la culpa es de los otros, de los corruptos que estaban para enriquecerse. Los documentos están ahí. Sentencias de muerte que Robespierre firmaba. Todos sus discursos, donde expone su programa político-hemático. No se cayó de ningún guindo. Y no denunció a los colegas que le quedaban y que acabaron derrocándolo porque hubieran sido «asesinos» y hubieran causado el Terror. Su discurso acusándolos está ahí. El quería continuar con el Terror, redoblarlo. Le parecía bien. Siempre lo había hecho.

    Porque «bueno» no es quien tiene una teoría sobre cómo lograr que todo sea chachi y hace lo que sea por implantar ese «bien mayor», sino el que no imagina empezar a pagar el precio de la sangre por un bien que además siempre acaba y siempre acabará siendo mercancía averiada.

    Si Robespierre no se hizo dictador, no fue por falta de fiereza. Tenía un ideal, un Moloch en cuyo altar había sacrificado a miles. Nombrarse dictador oficialmente no entraba en ese ideal, aunque mientras pudo tuviera todo el poder que le fue posible. Y fue bastante.

    • Buen artículo, Gran comentario. La argumentación y las formas son lo que cuentan; que se lo digan a Robespierre…

    • Si, durante la Revolución, murieron miles de personas y hubo hambre. ¿Cuántas fueron las víctimas de siglos de feudalismo, por el que un 1% de la población gozaba de todos los derechos y el resto de la población de ninguno? ¿Cuántas hambres fueron causadas por ese sistema social? ¿Nos fue mejor en España con un pueblo ignorante que gritaba “viva las cadenas” que a los franceses? Gracias a la Revolución, en Francia los súbditos se convirtieron en ciudadanos, es decir, en poseedores de derecho. Creo que a los españoles nos habría ido mejor si durante el siglo XIX hubiera habido aquí unos cuantos jacobinos que hubieran pasado por la guillotina a su majestad borbónica y a unos cuantos malnacidos más, no me cabe ninguna duda. Los franceses, al menos la gran mayoría de ellos, están muy orgullosos de su Revolución. Su himno nacional es la Marsellesa, ese que dice aquello de acabar con reyes y tiranos… Aquí tenemos el himno real. Hay una cierta diferencia. Bastante importante.

    • Javier, gracias por tu comentario; no tiene nada que ver con el artículo, pero tenías que colgar de alguna percha tus opiniones. Algo así como aquello de «la Historia es la percha de la que cuelgo mis novelas», que se atribuye a un escritor francés decimonónico, salvando las distancias. Agradecemos tu punto de vista, que se evidencia solito. Saludos.

  2. «Varió la concepción del poder, desde luego; la historia de las ideas, quizá; la titularidad de los bienes, muy poco; y el papel de la institución monárquica, para siempre. Pero, para quien relata esta narración, “el pueblo siempre vivió en el infierno”.»

    Este párrafo sintetiza a la perfección el Libro de Goldstein de 1984.

    • Compara la trayectoria histórica de Francia y la de España desde la Revolución. EL siglo XIX y XX francés y el español. ¿De verdad no cambiaron las cosas?

      • Buenos días, Sofía. Ciertamente cambiaron muchas cosas, pero creo que una de las principales reivindicaciones del libro de García Sánchez se centra en que el poder suele cebarse con los más débiles, independientemente de su signo político o ideológico (si bien, hay formas y formas de cebarse, obviamente, y todo tiene muchísimos matices). Pero esta cuestión está reiteradamente expuesta por García Sánchez durante 1.200 páginas con una amarga crítica a todo lo que la izquierda pudo haber hecho para el progreso y no hizo por diferentes motivos. No se trata de considerar quiénes lo hicieron peor, sino de diseccionar desde el análisis por qué una de las mayores revoluciones sociales de los últimos tres siglos se cebó con el pueblo llano (tal y como pasó posteriormente con los bolcheviques, por ejemplo; o sin ir tan lejos, con gobiernos de izquierdas que no han hecho todo lo que han podido ni de lejos). Es un tema complejo y creo que lo importante es que se lea el libro -a quien le interese- porque es exhaustivo y apasionante. Muchas gracias por leer el artículo y saludos.

  3. A ver, creo que aquí se está confundiendo la intención del autor del artículo, y que me corrija si me equivoco. Lo que dice es que el Terror no tuvo justicia alguna. Aun cuando su objetivo declarado fuera «purgar a los elementos contrarrevolucionarios», lo cierto es que la Revolución con quien más se ensañó es con el pueblo que decía servir. Aun si fueran justificables las ejecuciones de nobles (que no lo eran), la mayor parte del Terror les pasó de largo y fue para los de siempre. «El árbol de la Libertad se riega con la sangre de los patriotas», y tal.

    • Buenos días, Cossack. Ha entendido usted perfectamente el artículo. Sucede que hay quien quiere exponer sus ideas y encuentra una buena percha en lo escrito, aún cuando no hable de lo mismo. Gracias por leerlo con atención y comentarlo. Saludos.

      • Gracias a usted por leer mi comentario y responderlo, el mérito es suyo por haber puesto tiempo, esfuerzo y talento en el artículo. Sucede que me da mucho coraje cuando quieren poner en mi teclado lo que no he escrito, y por eso trato de no hacer lo mismo con lo que otros escriben. Y más en un tema que suscita tantos sentimientos viscerales y enconados como el de las distintas Revoluciones, en España sobre todo la Francesa (por proximidad geográfica más que nada, creo yo).

    • ¿Eran más justificables las ejecuciones de campesinos por delitos como cazar en los cotos nobiliarios, o tener que entregar los diezmos a la iglesia, etc, y todo eso tan divertido que se llamó «Antiguo Régimen? Sin duda, usted estaba encantado con el feudalismo y quizas también con la esclavitud.

      • Sofía, yo creo que la idea viene a ser que la violencia engendra siempre violencia y que sus espirales no son justas nunca. Es cierto que la Historia de la humanidad es de todo menos idílica y que el afán de dominación de ciertas clases privilegiadas -la Iglesia se lleva la palma porque además predica moralidad y ha sido la institución más inmoral de todas- se ha cebado con los más débiles siempre. Pero no por eso hay que olvidar que el progreso debe basarse en el avance de las ideas y la implacabilidad de la ley, intentando erradicar la violencia -ciega y cruel siempre- en cualquiera de sus formas. Comparto tu punto de vista, pero me parece importante que recordemos que la violencia no conduce a ninguna parte: ni la institucionalizada ni la revolucionaria. Saludos.

  4. «Maximilien era un demócrata convencido, tanto que llegó a presidir el Comité de Salvación Pública porque estaba convencido de que había que limpiar la Revolución de parásitos. Sabido es que Robespierre tenía una obsesión desmedida por la higiene. Transferir esa higiene personal a la pública es lo que lo perdió. El Terror no fue ni más ni menos que un problema de higiene. Los reaccionarios eran vistos como miasmas que atentaban contra los principios de la Pureza, de la Higienes, de lo Inmaculado. Esto poco tiene que ver con los asesinatos en masa, pero mucho que ver con los principios ilustrados de la salud. Cuando a Maximilien se le cruzó el miasma Georges Danton, fue el principio del fin.»

    Juan Ángel Juristo, cuartopoder.es

  5. Que la revolucion trajo hambre al pueblo frances?????? que bien os va con pueblos como el vuestro que se alimenta de pan barato…. gracias a la revolución javier vives como vives, con tus comodidades y sueños.
    Cossak, que no estaban justificadas las ejecuciones de nobles???? lo que no estaba justificado era que aquellos benditos poseyeran cada uno cientos de vidas humanas a su gusto…. solamente al acatar todas las leyes que emanan de esa revolucion, y que son las que dirigen tu vida ya estás justificándolas a diario, desde que te levantas.

    • Voy a tirar de frase hecha por simple cansancio: «dos injusticias no se cancelan entre sí». Ejecutar a alguien por ser noble no anula la explotación, tan solo añade una muerte más a la historia universal de la infamia.

  6. No entiendes nada COSSACK. El estado moderno del que te benefician tu y los tuyos nace de la revolución. Si no estás deacuerdo vende todo lo que tienes, conviertete en analfábeto y trasladate a los terrenos de la duquesa de alba a trabajarle las tierras.
    Y entiendeme bien, que lo de analfabeto no es un insulto. Ahora bien,si para ti la francia del XVIII es más JUSTA que la actual?????

    • Para empezar el Estado moderno viene de antes, de la obra de Montesquieu y de la Revolución Americana, pero aceptemos barco como animal acuático. Si aun fuera cierto lo de que el Estado español (en el que vivo) moderno proviniera de la revolución Francesa… ¿esto la hace perfecta e inmune a las críticas? ¿Debo por tanto aceptar los fallos del sistema, dado que es mejor que el anterior?

      Vaya con las anteojeras ideológicas. O por mejor decir, idiotológicas.

  7. Venga COSSACK, el estado moderno nace con la revolucion inglesa, donde rodaron más cabezas que en paris, la ilustración bebe todo su liquido de esa revolucion. A partir de ahi de donde sacas que yo te estoy vendiendo nada???? eres tú el que me vendía el antiguo regimen como justo!!!!
    Te repito, cualquier privilegio del que disfrutas, a no ser que seas millonario franquista, provine de las dos revoluciones, la ilustrada y la bolchevique. Si ahora tienes quejas como español ya sabes lo que tienes que hacer. Mover el culo y revolucionar.

    • ¿Pero qué puñetas dice? Yo no vendo al Antiguo Régimen como justo en ningún lado, lo que digo es que la Revolución Francesa estuvo llena de atrocidades injustificables. Que sí, que también hubo buenas cosas en ella y buenos propósitos, no lo niego. Pero creo que el balance es negativo. Y poco, muy poco tiene que ver el Estado francés actual con el que salió del Juego de Pelota. La Francia actual debe más a De Gaulle que a Robespierre, pero vamos, Vd. siga con esa nula comprensión lectora y usando a los demás como percha para colgar sus reflexiones desde el excusado.

    • “Revolución, s. En política, brusco cambio en la forma de desgobierno. En concreto, en la historia de Estados Unidos, la sustitución del gobierno de una administración por el de un ministerio, con lo cual el bienestar y la felicidad del pueblo avanzó un centímetro entero. Las revoluciones suelen ir acompañadas de una abundante efusión de sangre, pero se considera que ésta merece la pena…, consideración que hacen aquellos cuya sangre no tuvo la desgracia de ser derramada. La Revolución francesa tiene un valor incalculable para el socialista de hoy en día: cuando tira de los hilos que mueven los huesos de los cadáveres que causó, los gestos de los esqueletos producen un terror pavoroso en los sanguinarios tiranos que son sospechosos de fomentar la ley y el orden.”

      Ambrose Bierce. El diccionario del diablo

    • Te repito, cualquier privilegio del que disfrutas, a no ser que seas millonario franquista, provine de las dos revoluciones, la ilustrada y la bolchevique.

      Mis antepasados eran burgueses industriales y se hicieron ricos antes de que hubiese un solo bolchevique en el mundo y, desde luego, mucho antes que franco naciera. Me consta que hubiesen pisoteado la revolucion francesa (y a cualquier francés) si hubiesen podido. La francofobia se terminó en mi familia con la visita de mi tatarabuelo a la Exposición Universal de Paris en 1901, y la ha recuperado mi madre a través del estudio de la historia.
      De acuerdo, su sistema era más justo, pero como todas las revoluciones de la historia, engendró un monstruo genocida, que sigue siendo respetado porque se cuidó de matar en su país como lo hizo en el nuestro.

  8. Tiene muy buena pinta, ya he tomado nota para mi próxima visitia a la librería. Personalmente es una época (y lugar) que me fascinan. Para ampliar (y refrescar conceptos) recomiendo a alguno de los compañeros de comentarios las Memorias de ultratumba de Chateubriand. Salud, y gracias a la autora por la reseña.

    • Muchas gracias, Ehgolam, por tus comentarios y aportaciones. Estoy convencida de que el libro de García Sánchez te resultará rico en matices, esmeradamente escrito, mejor documentado y bien traído a los tiempos que corren. Saludos cordiales.

      • Gracias a ti Rebeca, da gusto leer artículos como el tuyo y, sobre todo, ver que también lees nuestros comentarios. Seguramente me haré el sábado con el libro, ya te contaré. Por cierto, ayer, al hilo de todo esto, estuve releyendo las partes correspondientes a la Revolución Francesa incluídas en la estupenda obra de los hermanos Riquer, Reportajes de la historia (El Acantilado), viene muy bien la historiografía para revisar algunos conceptos sobre esta (y otras) época/s. Un saludo.

  9. Sobre la violencia y sobre quienes y cómo se cebaba, sobre su evolución, es muy recomendable la obra de Anatole France, Los dioses tienen sed (la ha reditado no hace mucho Barril & Barral)

  10. COSSACK, desde la ignorancia no se avanza. Cuenta las leyes que emanan de la republica gaullista y las que nacen de la revolución. La diferencia es abrumadora en todos los ambitos; pero tú nada oye, como buen espanyol a lo tuyo. El balance negativisimo, la poblacion alfabetizada supongo quea ti te parece negativo…. lo que hay que leer…
    Ya no te digo nada de la revolución del 17, que les debes hasta tu kotxe!!!!

    • Pronto se olvida usted de que los franceses se quitaron a un rey y se «ganaron» un emperador. Y de los bolches… Stalin. Pocas son las revoluciones que no han desembocado en tiranía.

    • Claro, si hablamos de alfabetización, podemos decir que la dictadura de Franco fue cojonuda porque con él España salió del analfabetismo y obtuvo la Seguridad ocial… Lo que hay que leer. E ignoro qué carajo tiene que ver mi «kotxe» (ignoro qué es eso, pero si habla de coches, me temo que la URSS no es precisamente un ejemplo de país donde todo el mundo tenía uno).

  11. MAMMA MIA!!!! que franco alfabetizó españa????
    ahora se entiende tu postura cossack, nada oye, a la plaza de san pedro todos, que eso si que es alfabetizar….. en la urss no todos tendían kotxe, pero tu estado del bienestar, al que le debes tu automovil y tu nevera, se lo debes también a ese benefactor de la civilización parido en galicia????? se lo debes a los sovieticos cossack.
    Egholam, ese emperador legisló igualito que franco….. esa e s la diferencia entre sufrir un a revolucion o ir a misa 40 años…..

    • Ahora ya me he perdido: ¿estado de bienestar soviético? Espero que profundice sobre esto ya que según mi entender tal cosa era algo propio del Occidente capitalista… pero cualquiera sabe.

      Tiranos michelle, tirano Napoleón, tirano Franco, y tirano Stalin. Si la tiranía es la consecuencia de la revolución mejor ahorrarse la efusión de sangre, ¿no le parece?

    • Mire la tasa de alfabetización en 1939 y la de 1975, eso es todo. Datos.

      Que sí, que correlación no implica causalidad… del mismo modo la coincidencia en el tiempo de la URSS con la explosión de la venta de coches. Que hay que explicarlo todo.

  12. Un comentario sobre una novela que tiene como protagonista a Robespierre y no se menciona siquiera una vez el nombre de Fouché. ¿Me he perdido algo?

  13. Donde leyó estado de bienestar sovietico????
    Lo que afirmo es que vuestro estado de bienestar en europa occidental se debe unicamente a la amenaza de la URSS sobre el poder capitalista.
    Y respecto a los tiranos, no me venderás la pseudo democracia yankee europea como NO-tirania???? simplemente es la tirania consentida del capital. Sin revolución continuariamos bajo la tirania de la iglesia y de las familias endogámicas del la oscura edad media. Sin embargo egohlam existen clases: comparar a napoleon con un asesino reprimido y analfabeto, y con un asesino psicopata ( aunque al menos ese derrotó a HITLER, no negarás ese merito????? ) me parece excesivo….. sea como fuere un saludo camarada

    • No he comparado, he dicho que todos son tiranos. Revise las «lindezas» del emperador francés, por ejemplo la reinstauración de la esclavitud en «sus» colonias. Ignoro donde estaríamos de no haber tenido revoluciones, eso se lo dejaremos a los ucronistas. Quizá el problema no sea la revolución en sí, sino la revolución violenta y su profusión de sangre. Existen otros modos de cambiar las cosas, desde su base, de manera transversal. «El arma de la crítica no puede, claro está, sustituir a la crítica de las armas, una fuerza material debe ser abatida por otra fuerza material, pero la teoría se convierte en fuerza material desde el momento en que penetra en las masas» Marx. Salud, michelle.

  14. COSSACk, no se nunca qué es más grave, la ignorancia, o la manipulacion fascista. El único periodo de alfabetizacion que ha vivido españa en los últimos siglos fue la republica!!!! El asesino reprimido lo que hizo fue destruir eso, y tú me quieres decir que alfabetizó a la población???? lo que hizo fue aniquilar la educacion y colocarla en manos de los curas….. si llevas sotana me callo.

  15. Valida la referencia marxista ehgolam. No puede existir revolucion sin violencia. Conoces como funciona tu cuerpo???? sin violencia no podrías ni realizar la digestión, no digamos ya comer……
    COSSACK, el carnet te lo has sacado tú solito vendiendo a un asesino analfabeto como ejemplo de educación. llamarte fascista hasta sería un piropo…..

    • Su concepción de la violencia es del todo forzada; no considero el comer o el digerir como actos de violencia, no se produce un daño en mi cuerpo (más allá del propio envejecer que nos acompaña desde el nacimiento); ah, desde un punto de vista clínico tampoco son consideradas violentas. ¿Indigestión de Foucault? ¿Marcuse?

  16. Todo el sistema mitocondrial se basa en la destruccion celular, asi como el funcionamiento ribosomático. Asimismo EHGOLAM las leyes de la termodinámica incluyen violencia. Tú no persigues a marcuse, persigues la nada del no movimiento, quizás debieses reencarnarte en cloroplasto…… evidentemente ese no movimiento al que aspiras te impediría envejecer, pero es lo que hay.

    • Puede que sea un problema terminológico, pero eso no puedo considerarlo como violencia, no es deliberado. No, no soy seguidor del Tao, mero curioso. Le reitero la cita que puse hace ya algunos días del Sr. Bierce: «Las revoluciones suelen ir acompañadas de una abundante efusión de sangre, pero se considera que ésta merece la pena…, consideración que hacen aquellos cuya sangre no tuvo la desgracia de ser derramada». Salud.

    • «Las leyes de la Termodinámica incluyen violencia». La rehostia, consideraciones morales sobre fenómenos físicos. Y se queda tan ancho.

  17. La violencia consideración moral????? me parece que debes repásarte las leyes de la mecánica cuántica para saber donde vives. Tu moralina franquista si que sobra en este universo. Valdra en un convento.
    Ehgolam, cualquier actividad celular o genética es deliberada….. o acaso tienes otra explicación???

    • Pues sí, tengo otras explicaciones, pero creo que nos estamos desviando totalmente del tema. Deliberado implica ser consciente de, dudo mucho que las células se pongan a deliberar sobre si se reproducen o no. Salud.

    • Vd. me recuerda a lo de que «la relatividad einsteniana es sexuada» y demás chorradas tan brillantemente desmontadas por Alan Sokal.

  18. No creo que estemos tan alejados como consideras. para cerrar este dialogo te recomiendo que leas a rupert sheldrake. Yo desde luego si opino que la consciencia reside en el código genético, muy por encima de en lo que tu consideras «mente».
    Salud ehgolam
    PD: cossack, no existe referencia literaria que pueda limpiar la estulticia de afirmar que un asesino confeso ,que exterminó a su pueblo , ha alfabetizado nada.
    Salud igualmente para ti.

    • Buenos días michelle, he estado echando un vistazo al Sr. Sheldrake, en principio no me genera ninguna confianza, me parece un «magufo», veo que es ceracano a Jung, al que sí he leído pero por mera curiosidad no me lo creo, no creo en el inconsciente colectivo. Yo en este campo me considero un humanista científico, ateo y materialista, aún así estoy abierto a todo tipo de pensamiento, al menos para conocerlo, aunque las teorías del Sr. Sheldrake ya me resultan familiares, new age o pseudociencia religiosa (espiritual, si lo prefiere). Para creer algo necesito que sea falsable, por lo que llevo leído las teorias del Sr. Sheldrake no cumplen con dicha premisa básica. De todas formas, gracias por la referencia. Salud michelle.

  19. Me obligas a responderte por alusiones, ja, ja…. no me estarás clasificando a JUNG como «magufo»???
    Una cosa es que te declares materialista, estado que la mecánica cuántica ha negado ya hace milenios, y otra es que me afirmes que prefieres a FREUD antes que a JUNG.
    Con que confirmes que JUNG se aleja del termino «magufo» podemos cerrar amigablemente el dialogo.
    Salute.

    • Uf, me lo pones complicado michelle, esas conversaciones con Filemón, jajaja… aunque el Libro Rojo es una auténtica obra de arte. Por cierto, ¿conoces a Patrick Harpur? En su libro Realidad Daimónica (Atalanta), habla mucho sobre el concepto de inconsciente colectivo y, sí, también sobre Filemón. Ah, otra recomendación, esta de novela negra, muy buena, con la relación entre Freud y Jung como fondo: La interpretación del asesinato, de Rubenfeld, Jed (Anagrama). Un placer esta conversa, salud michelle.

  20. Conozco la novela, una auténtica pena que la reciente pelicula no estuviese a la altura de las posibilidades, porque esa relación es apasionante.
    Gracias por la recomendación. Lo he buscado y tiene muy buena pinta. Lo leo seguro.
    Sea como fuere, tendrás muy complicado asumir el principio de indeterminacion de HEISENBERG, solo por poner un ejemplo cuántico, hay decenas, sin valorar esas opciones. Y vives gracias a esos principios.
    Agur bero bana ehgolam

    • No sabía que habían hecho una película, la novela es muy buena. Por cierto, llevo unas 60 paginas de Robespierre y ya he pensado en dejarla varias veces, algo me dice que siga pese a no llevar nada bien el lenguaje que utiliza el autor de la novela, cae en el error de poner en cada palabra que utiliza el sinónimo más desconocido lo que ralentiza muchísimo la lectura sin enriquecerla ya que el resultado es el engolamiento más absurdo, una pena y un error más propio de un autor principiante. Salud michelle.

      • Yo he llegado a 100. Y ahí estoy detenido, y eso que me pirra la Revolución. 100 páginas de prolegómenos es demasiado para cualquiera.

        • Yo estoy más o menos como usted, lo malo es que si ojea el libro más adelante verá que sigue, más o menos, en la misma línea.

    • Joder, ahora el principio de incertidumbre de Heisenberg, lo siguiente será mencionar al gato de Schrödinger y ya cumplimos con todos los estereotipos del tío de letras que quiere sonar «serio» y «culto» dejando caer referencias a científicos cuya obra desconoce.

  21. La pelicula paga los peajes habituales de lo comercial, pero tampoco está tan mal. La novela solo es material de referencia para el film. Prometo leerla.
    Sea como fuere Ehgolam, leer debe ser un placer, nunca un sacrifio, ja, ja, ja…..
    Salute

    • Hola michelle, nunca he tenido problema en dejar un libro sin terminar, de hecho alguno lo he dejado en las dos primeras páginas. Pero éste, pese a que me está costando empezarlo, se las promete muy buenas así que seguiré dándole más oportunidades. Pues yo prometo ver la peli. Salud.

  22. En eso diferimos, a mi me duele en el alma dejarlo, por eso terminé ulises, porque cada vez que recuerdo el tostonazo por momentos….. después existen casos inexplicables, fenomenos UFO. Jamás he podido acabar nostromo, es increible pero 3 veces lo he intentado y nada…. por incidir en la cuántica prueba PRIGOGINE:
    «ciencia y azar» o «tiempo y eternidad» no es de estilo farragoso y te abrirá erspectivas nuevas.
    Osasuna ehgolam

    • Tiene buena pinta, le echaré un vistazo, con frases como esta ya me tiene conquistado, jejeje: «El caos posibilita la vida y la inteligencia. El cerebro ha sido seleccionado para volverse tan inestable que el menor efecto puede conducir a la formación de orden»; comparto su manera de pensar.

      Yo el que no he podido terminar nunca es la Odisea, ahora estoy otra vez con él, y ya es la quinta o sexta vez que lo intento, un rato para Robespierre y otro para Odiseo. Lo bueno es que por primera vez estoy disfrutando con la lectura de Homero, supongo que será la magnífica edición de Carlos García Gual, con ésta nunca lo había intentado. Salud michellle

  23. Garcia gual es uno de los grandes!!!!!
    También puedes acercarte a la iliada editada por Agustin garcia calvo, impagable.
    Me alegro de que hayas conectado con prigogine, uno de los mayores genios del siglo XX; la inteligencia no tiene fronteras ehgolam. En cuanto me acerque a la biblioteca atrapo a HARPUR.
    Osasuna

    • Ese es otro que tengo pendiente, no sé de quién es la edición que tengo en casa, creo que está editado por Alianza, pero ahora no recuerdo el editor. Pues sí, me llama mucho la atención su pensamiento multidisciplinar, ya he leído algunos pequeños estudios sobre el Sr. Prigogine, ahí sigo. Salud, y gracias por el descubrimiento.

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