Ciencias

La enfermedad de las vírgenes

La joven enferma (ca.1660-1662) de Jan Havicksz Steen . Imagen: DP
Detalle de La joven enferma (ca.1660-1662) de Jan Havicksz Steen . Imagen: DP

En 1554 el médico alemán Johannes Lange, natural de Löwenburg en Silesia, siguiendo una antigua obra hipocrática describió una enfermedad como «peculiar de las vírgenes». Esta enfermedad fue llamada morbus virgineus, febris amatoria, anemia hipocrómica, enfermedad verde o clorosis. El interés de Lange fue suscitado por la carta del padre de una joven, Anna, que le escribía preocupado por cómo el cambio de aspecto de su hija —palidez, letargia y debilidad— ponía en peligro sus perspectivas de matrimonio.

Con el tiempo, la enfermedad verde formó parte de un grupo de enfermedades consideradas exclusivas de las mujeres como la histeria (híster significa útero) y el útero errante, desplazamientos incontrolados de este órgano que supuestamente causaban presiones sobre nervios y venas y generaban distintos trastornos, tales como sensaciones de ahogo, pérdida de habla, vértigos, problemas en las rodillas, dolores de cabeza, ardor de estómago, alteraciones en las venas de la nariz, sopor, irregularidades en el pulso y, en ocasiones, la muerte. Los que diagnosticaban el útero errante creían que este órgano exclusivamente femenino se movía libremente como un pequeño organismo dentro de la cavidad abdominal de la mujer, algo que se describía con una frase de un machismo ejemplar: «un animal dentro de otro animal».

Es sorprendente porque esta idea tenía milenios de antigüedad: el papiro de Lahun, del 1990 a.C., considerado el texto ginecológico más antiguo, ya lo comenta y el propio Platón había dicho: «El animal dentro de ellas está deseoso de procrear niños, y cuando permanece sin dar fruto… se vuelve descontento y enfadado y se mueve por todas direcciones dentro de ellas hasta las extremidades, causando todo tipo de enfermedades…».

La enfermedad verde se pensaba que era debida a que hasta que llegaba la menstruación distintos humores se acumulaban en el cuerpo de las adolescentes, generando un espacio cenagoso, unas charcas estancadas que provocaban ese triste aspecto. En mujeres fértiles, esta enfermedad de las vírgenes incluía también la retirada de la menstruación, los cambios en la alimentación, la pérdida de coloración en la piel que tomaba ese característico color verdoso y una gran debilidad general.

Los libros médicos de la época señalaban tres posibles tratamientos para la enfermedad de las vírgenes: el primero era tomar «agua de acero». Limaduras de acero se hervían en vino blanco y se añadían azúcar y especias. Era algo tan común que muchas mujeres tenían recetas para el agua de acero en sus libros de cocina, algunos de los cuales han llegado hasta nosotros. El segundo tratamiento era luchar contra la pereza, hacer ejercicio, insistir en las tareas domésticas, cualquier tipo de actividad física. Y el tercero aparece ya en la carta de respuesta al padre de Anna que Lange publicó proponiendo este singular tratamiento para la jovencita y otras similarmente afectadas: «Vivir con hombres y copular» añadiendo «si consiguen concebir, se curarán».

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

15 comentarios

  1. Pingback: La enfermedad de las vírgenes

  2. Interesante artículo.

    Una pequeña puntualización: la última imagen no es del «Éxtasis de Santa Teresa», sino de «la beata Ludovica Albertoni», también de Bernini.

  3. Me parece increíble que no se cite una deliciosa obra de teatro de Lope de Vega, El acero de Madrid, en el que el «tomar el acero» es la excusa para iniciar y embrollar todo tipo de enredos amorosos..

  4. . . . es cierto que la virginidad produce todo tipo de enfermedades, histeria, melancolía, paranoia, violencia y cara de tonto como a los seminaristas. Por ese motivo lo mejor es la vacuna. Vicky y el que suscribe nos vacunamos mutuamente dos/tres veces por semana, y hay que ver lo guapa que está la chica, el problema son mis dolores de espalda.

  5. Que la abstinencia sexual es muy mala.
    Interesante y curioso artículo, muy distraido.

  6. Pingback: La visita del doctor | PaintHEALTH

  7. Pingback: La joven enferma | PaintHEALTH

  8. Y aparte de que la enfermedad venga de no poder con J, ¿no sería porque estaban encerradas en casa, no podían salir, no podían leer, no podían cocinar, no podían comprar, no podían hablar, no podían conversar, no podían estudiar, no podían…? No podían, con P.

  9. Susana Rapado

    Bueno, es bién sabido que las costumbres, imposiciones, comprtamientos sociales, culturales/religiosos que vayan contranatura resultan perniciosas. La mujer hasta el XX era fiel espejo de transtornos y parecen bién claras las razones. En aquellas personas del género masculino sometidas a los mismos votos o limitaciones los resultados son los mismos o infinitamente peores. A las santas católicas vírgenes se las suele representar en traces orgásmicos ante ese único hombre! superior al resto de los mortales, al que en la sublimación suprema reconocen y se entregan como esposas. En fin, que lo natural prohibido por algún lado tiene que salir y justificarse tal vez tratando de escapar como sea de la locura. Ya saben, a disfrutar lo que puedan cuando puedan jajaja. Saludos.

  10. Pingback: La enfermedad de las vírgenes | El Ventano

  11. Juan Luis Carrillo Martos

    Recomiendo al autor de este artículo de divulgación la lecturas siguientes:
    1) CARRILLO, jL. La Clorosis ¿conquistada o retirada del campo de batalla?: una aproximación al caso español. Medicina e Historia, cuarta época, nº 4, 1-16 (2006)
    2) CARRILLO, JL. Medicina vs mujer o la construcción social de una enfermedad imaginaria. Historia Contemporánea, 34, 259-281 (2007)
    3) CARRILLO, JL; BERNAL, E; CARRILLO-LINARES, JL. Medicina vs mujeres. La literatura médica sobre clorosis (siglos XVII-XX):¿Ciencia o propaganda? Málaga, Universidad de Málaga, 2010
    4) CARRILLO, JL; CARRILLO-LINARES, JL. A la busqueda de una identidad inalcanzable: laboratorio vs clorosis. Medicina e Historia, quinta época, nº 3, 3-18 (2012)

    • Muchas gracias por la información complementaria. No he podido localizar todo pero creo que puede ser interesante para cualquier persona interesada en el tema. Un saludo cordial

  12. Pingback: La enfermedad de la vírgenes - Coruña Daily News

  13. Me ha encantado, Jose Ramón.
    Gracias por compartirlo.

    Ah! Absolutamente de acuerdo con Kalinka; lo que han vivido estas pobres ancestras nuestras…y enhorabuena a Polifemo, jejeje…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*