
Gloomy Sunday
Cuando el zapatero aquincense Joseph Keller se quitó la vida a principios de 1936 dejó una carta a modo de despedida en la que citaba algunos versos de la canción «Gloomy Sunday» («Domingo sombrío») de Rezső Seress. Una nota de suicidio con la que logró que la policía de Budapest se frotase la cabeza mientras los periodistas locales comenzaban a hacer lo mismo con las manos. Durante los meses posteriores la prensa húngara aprovechó para amarillear la sección de sucesos publicando noticias que relacionan la escucha de «Gloomy Sunday» con una serie de suicidios ocurridos en el país.
«Gloomy Sunday» fue compuesta por el pianista Rezső Seress en 1933 y originalmente su letra era una letanía sobre las desgracias de la guerra y los pecados humanos rematada con el optimista título «Vége a világnak» que puede traducirse como «El mundo se está acabando», porque por lo visto «Vamos a morir todos» ya estaba pillado. Poco después el poeta László Jávor decidió que aquello no era demasiado bonito y escribió unos nuevos versos para vestir la canción, transformándola en «Szomorú vasárnap» («Domingo triste»), un drama protagonizado por un hombre que contempla el suicidio como única vía de lidiar con la muerte de su amante. La canción se publicó como partitura en 1933, Pál Kalmár la grabó en húngaro en 1935, Hal Kemp y Paul Roberson registraron dos versiones distintas traducidas al inglés durante 1936, y Billie Holiday se encargó cinco años después de realizar la adaptación más popular del tema en lengua anglosajona.
Desde entonces la rumorología ha inflado la fama de «Gloomy Sunday» como una canción maldita, aquella que es capaz de obligar al oyente a perfeccionar su nudo Windsor utilizando una soga como corbata. La leyenda asegura que casi una veintena de suicidios en Hungría, y un número similar en los Estados Unidos, estuvieron relacionados de manera directa con «Gloomy Sunday». Casos de gente que tras escuchar la canción (en disco o durante un concierto) había decidido quitarse la vida dejando tras de sí un escenario absurdamente teatral: versos anotados en misivas de despedida, gramófonos con la canción girando eternamente o cadáveres sosteniendo en sus manos una copia de la partitura. El mito también añade que tanto revuelo llevó a las autoridades húngaras y norteamericanas a prohibir por completo la emisión de aquella cantinela que popularmente ya se conocía como la «Canción húngara del suicidio».
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






INTERESANTE!! De todas maneras hay otra canción y en español que se llama » «Viernes 3 AM» compuesta por Charly García y ejecutada por Serú Girán en la década de los 80 que alude sin subterfugios al suicidio como instancia inapelable a la futil búsqueda de la verdad.
Por qué se encanalla el autor en llamar Claude Francoi a Claude FRANCOIS?…..
Supongo que con el resto de datos estará más atinado. Lo cierto es que esto desvirtúa su, de otra manera, divertido artículo. (Será otra leyenda urbana el apellido de Claude??????.)
Y «Comme d’habituDe».
Excelente artículo, nunca habia escuchado sobre la existencia del perro en la historia de Roberto Johnson