Mai Més: «Queríamos ver si todo aquel que está leyendo a Sanderson y este tipo de autores podían dar el salto y hacerlo en catalán»

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La literatura de género en catalán se encuentra actualmente en un momento muy dulce. Solo hay que ver los escaparates de las librerías especializadas (e incluso generalistas) para encontrar un buen puñado de editoriales independientes que están haciendo un trabajo encomiable en llevar al lector en catalán tanto los clásicos como las nuevas voces de la fantasía o la ciencia ficción: Chronos, Raig Verd, Males Herbes… y Mai Més. Una editorial nacida hace poco más de un año del esfuerzo de Judit Terradellas (La Bisbal d’Empordà, 1977) y Sergio Pérez (El Papiol, 1982) y que se ha ganado un espacio fijo en las estanterías a base de buenas propuestas, una pluralidad de voces muy representativa de la actualidad que vivimos y un importante compromiso social. Y unas portadas deliciosas, todo hay que decirlo.

Nos encontramos con los editores en la Librería Gigamesh y charlamos sobre la valentía o locura de decidir lanzarse con una editorial independiente de sus características, sobre los autores y sobre todo autoras que los tienen enamorados o sobre el estado actual de esta especie de burbuja de paz y hermandad que es el género en catalán. Oh, y sobre Terry Pratchett, claro. 

Hace cerca de un año nació Mai Més, editorial de libros en catalán y de género. Sincerémonos: ¿pensabais que llegaríais al año con tan buena salud?

Judit Terradellas: La intención estaba. La apuesta para el primer año eran seis títulos, y para este eran ocho, lo que pasa es que con la COVID-19 los números se han movido un poco, pero los haremos. Hemos movido las fechas del calendario. Lo que quizás no nos esperábamos es que hubiera el buen recibimiento que hemos tenido.

Sergio Pérez: Sí, desde el primer momento la sorpresa es que ha habido una rápida identificación por parte de los lectores, y es de agradecer.

J. T.: Sabíamos que había un vacío en catalán, aunque había otras editoriales que estaban haciendo estas traducciones, pero hemos visto que muchos tenían esta necesidad.

He leído que hicisteis una labor de investigación para ver si la gente pedía los títulos en catalán, por ejemplo, aquí en la Gigamesh.

S. P.: Cuando decidimos que queríamos hacer libros de género empezamos a relacionarnos, porque éramos ratas de biblioteca, y empezamos a movernos para conocer el mundo: la Asociación Catalana de Ciencia ficción y Fantasía, venir a Gigamesh no solo a comprar cosas sino también a charlar con Antonio Torrubia… cosas así para captar qué es lo que quieren, qué echan de menos. Empezamos a hacer muchas visitas a libreros, especializados o no, y a preguntar cómo veían la ciencia ficción.

J. T.: Intentábamos recibir el feedback de cuál era su idea.

S. P.: Visitamos unas veinte o treinta.

J. T.: Hicimos bastante red: librerías, periodistas, gente de la Asociación Catalana de la Ciencia Ficción, fuimos a las TerCat también… Ya estábamos en contacto, pero nos adentramos más.

S. P.: Y también profesionales. Como ya veníamos de hacer libros, cuando empezamos a explicar que queríamos hacer esto mucha gente con la que habíamos trabajado se destaparon y dijeron: «¡Eh, que yo también soy freak y me gusta mucho!». Salían como setas.

J. T.: Fue chulo, porque vimos que todos estos profesionales, como correctoras y traductores, con quien ya estábamos trabajando, también estaban interesados, y toda esta gente son grandes lectores. Los que trabajamos a menudo somos los que más leemos. Vimos que tenían mucho interés y ganas.

Una vez entráis en el mundo de la edición de libros de género en catalán, ¿os encontráis con resistencias o en general hay buen rollo entre las editoriales?

J. T.: Para nosotros ha sido muy fácil y con muy buen rollo. 

S. P.: Nosotros hacemos libros en catalán y de fantástico. Vamos a un nicho muy pequeño, y las editoriales con las que tenemos más contacto son las que están tocando esto. Quizás las otras nos son más ajenas.

J. T.: Sí, no tenemos tanto contacto. En cambio, con estas hemos hecho más alianzas.

S. P.: Con Chronos, con Raig Verd, Males Herbes…

J. T.: Con todos los de Orciny, Insólita… 

Lo que es cierto es que parece que hay buena salud para el género en catalán.

S. P.: Es un momento muy dulce. Y eso nos animó a que diéramos el paso. El año antes de empezar nosotros, Raig Verd sacó Los desposeídos de Ursula K. Le Guin y los de Males Herbes hicieron Turno de noche de Stephen King. Y que ellos lo hicieran, les funcionara y tuviera repercusión en los medios nos ayudó a pensar que tal vez… 

J. T.: Era posible. Nos animó más.

S. P.: Lo hace más fácil que lo hagan ellos, que ya tienen una trayectoria, que no que lleguemos nosotros diciendo que eso mola mucho.

¿La tendencia del lector o lectora catalanes es la de leer en catalán o le da igual una lengua que otra?

J. T.: Hay muchos lectores de género que estaban leyendo en castellano. Y estamos notando que muchos hacen el cambio cuando les ofrecemos una propuesta que quizás antes no tenían. Echaban de menos que determinados libros no estuvieran en lengua catalana.

S. P.: Hoy un lector de género no tendría suficiente material en catalán como para tirar todo el año. Y, por tanto, mucho freak y aficionado al fantástico encuentra refugio en el castellano. Nosotros queríamos ver si todo aquel que está leyendo a Brandon Sanderson y este tipo de autores podían dar el salto y hacerlo en catalán. Y parece que no tienen mucho problema. La frontera de la lengua era más imaginaria que real.

Parece curioso que los clásicos catalanes de género muchas veces se hayan visto obligados a aparecer por motivos comerciales dentro del espacio más generalista de las librerías. ¿Hemos superado esta fase?

J. T.: Creo que no. Nosotros quisiéramos que sí, pero cuando vamos a las librerías todavía existen las estanterías y se separa por género, y las novelas que funcionan mejor las colocan en un espacio más generalista. Incluso en otros países donde hay más tradición, como los anglosajones. Muchos autores se quejan de que no les colocan como el resto de literatura, siempre en el cajón.

S. P.: Hemos ido a librerías para presentarnos, y cuando hemos dicho que hacemos género, ciencia ficción y fantasía, nos han dicho que son temáticas que no tocan. Y esto con la mesa de novedades en frente, con libros que son de género. Uno de Margaret Atwood, a Mercè Rodoreda con La muerte y la primavera

En relación con ese tema, el interés de las medianas y grandes editoriales en el fantástico ha ido creciendo con los años. No tenemos que irnos muy lejos para ver ese Premio Herralde 2019 para la obra Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez. ¿Cómo os afecta esto? 

J. T.: Es positivo. 

S. P.: Sí, pero volvemos a lo mismo: es un tema de identificación. Nosotros no rechazamos la identificación con el género y decimos que hacemos fantástico, hacemos ciencia ficción, somos freaks. Y si estos libros triunfan, pero se les quita la etiqueta para poder venderlos, no se les identificará con lo que hacemos nosotros. En cambio, si se les reivindica como terror, por ejemplo, en el caso de la Mariana, no habrá problema.

Podemos decir entonces que no os roban lectores. 

J. T.: [Risas] De momento no.

S. P.: Nos gustaría robarles lectores nosotros a ellos. [Risas]

J. T.: Es difícil de decir, porque luego hay toda una red comercial y hasta dónde llega cada empresa. Nosotros estamos en un nicho y todos aquellos que se identifican con nuestro sello y estas lecturas tan específicas también comprarán libros de Anagrama o libros de Periscopi, que es una editorial más generalista pero que también está haciendo títulos más de género. Se hace difícil.

S. P.: Pero al final, la frontera está. El otro día El Biblionauta lo comentaba. Hacen unos premios anuales de ciencia ficción, fantasía y terror y no habían metido los libros de Shirley Jackson porque quien los edita no se identifica como editorial de género —aunque lo hace, porque también ha sacado un libro de escritura de Stephen King—. Ni ellos mismos, que se enteran de todo lo que va saliendo, cayeron en que es evidente que se trata de género y terror.

J. T.: Con nosotros el lector sabe qué encontrará.

Ya que os definís como editorial de libros freaks, ¿cómo veis el fenómeno freak? ¿Se mantiene en los márgenes o se está popularizando? ¿O tal vez lo que se está popularizando no es exactamente frikismo?

J. T.: En cuanto a otros tipos de narrativas, más cinematográficas o de series, sí se está popularizando el fenómeno freak y el género en general.

S. P.: De las etiquetas que reivindicamos es quizás la más polémica, porque hay mucha gente que no quiere decir freak, porque dice que tiene un punto mainstream o porque se reivindica desde una cultura demasiado trash.

J. T.: O más superficial y de moda. 

S. P.: El típico de «en los ochenta y noventa los freaks éramos cuatro y estábamos muy despreciados, y ahora viene toda una multitud de gente diciendo que lo son y nos dejan sin espacio a nosotros». Pues no sé, creo que no es tan así. Fenómenos como Gigamesh son una buena muestra de que es un mundo con buena salud. 

J. T.: Y se ha ido expandiendo por este triángulo, por ejemplo. 

S. P.: Y no a peor. Cada día el ambiente es más bonito.

Mantiene la esencia.

S. P.: Sí, mantiene la esencia e incluso lucha contra cosas como por ejemplo que antes era mucho más masculino. Ahora se ha abierto y hay muchas más chicas. A los actos que hacemos y entre nuestro público hay más mujeres que hombres. Si la apertura implica eso, bienvenida sea. 

Y tal como decís, se ha generalizado el interés por la ciencia ficción y el fantástico en las plataformas de streaming y el cine… ¿El público ha dejado de ver el género como algo marginal o infantil?

J. T.: El público general no. Los que son fans vienen a nosotros, compran nuestros libros y saben qué se encuentran. Pero aún hay que hacer mucho camino. Quizá hay mucha gente que ve películas o series, pero luego una lectura le cuesta más.

S. P.: Nosotros, por ejemplo, en cuanto a la imagen, no hemos querido huir de los referentes que nos dan la ilustración o los referentes de género, y esto ha hecho que en muchos lugares nos clasifiquen como juvenil. Incluso libros que no son nada juveniles. Y entonces le tenemos que decir al librero que aquel libro no es precisamente juvenil.

J. T.: [Risas] Ya nos gustaría. 

S. P.: Hay que ir educando.

En vuestro catálogo encontramos ciencia ficción y fantasía, pero intentando no perder nunca un punto de reflexión política y social. ¿Hasta qué punto os es relevante este aspecto?

J. T.: Uno no es imparcial cuando escoge las lecturas, evidentemente. Queremos que sean atractivas para los lectores, pero nuestra forma de pensar y nuestra perspectiva de la sociedad cuenta mucho. Y es muy fácil, porque ahora muchas de estas autoras y autores están volcadas en el género dando nuevas alternativas sociales, haciendo crítica a la sociedad, hablando del feminismo, del racismo… todos estamos ahí.

S. P.: Si vamos a buscar publicar lo mejor que se ha hecho en los últimos años es indiscutible que publicaremos estas temáticas, no podremos huir. Pero también es importante que sepamos que no nos haremos ricos, sino que más bien al revés. Es por vocación y porque nos gusta. Y si lo hacemos por vocación nos preguntamos qué podemos aportar a la sociedad. Si podemos hacer libros críticos que ayuden a introducir una reflexión sobre nuestro mundo o hacia dónde vamos. Pero también es importante reivindicar el apartado más lúdico y que esta literatura también ofrece un espacio de evasión que es quizás más relevante que la otra. Cuando hablabas de los freaks, de esa gente que se ha sentido al margen de la sociedad, muchas veces es gente con una realidad complicada… como la misma Octavia Butler, que desde muy pequeña encontró en la literatura de space-opera, naves espaciales y la ciencia ficción un refugio de su propia realidad, un espacio donde sentirse segura. Y queremos que los libros sigan haciendo esto. Que cuando alguien diga que no puede más, tenga el libro. 

J. T.: Un territorio de evasión que también le ayude a identificarse con personajes que en su sociedad no encuentra.

Y relacionado con esto también tenemos la importancia de lo femenino. Como se ha comentado antes, cada vez hay más lectoras, pero también cada vez hay más autoras. Contáis con un buen montón de escritoras, pero también de ilustradoras como Marina Vidal. ¿Cómo está afectando al género la aparición de todas estas autoras?

J. T.: Desde un principio nos planteamos que intentaríamos publicar más autoras que autores, una tarea que en determinados momentos se nos ha hecho difícil.

S. P.: Porque a pesar de que la situación es muy diferente ahora a como era hace veinte o treinta años, la realidad impera, y en los medios los libros que son noticia son los que son, que son mayoritariamente escritos por hombres, y a veces es difícil no sentirse movido por esta tendencia y fijarte en un tipo de contenido en concreto. Por eso tenemos que hacer el esfuerzo y nos pusimos esta norma, que quizás es estúpida: no tendremos nunca más autores que autoras. Sabemos que nosotros mismos como lectores, si hemos estado despistados y hemos leído lo que nos caía en las manos, hemos terminado leyendo más autores que autoras. 

J. T.: Sí, tienes que hacer un esfuerzo y prestar una atención especial. Incluso pensando en los libros que hemos publicado, al final parece que es más fácil que los medios se hagan más eco de los autores. Quizás porque ya son más conocidos y quizás cuesta más abrir camino para las autoras.

S. P.: Y que para los periodistas es un espacio más cómodo, porque hay más literatura sobre ellos y más donde buscar.

J. T.: Son nombres que han sonado más, por eso nosotros queremos poner esta atención extra y desvelar autoras que han sido más invisibilizadas o que no han sido tan conocidas, como la misma Octavia Butler, que no había sido traducida en catalán, mientras que en castellano se le había traducido un libro y ahora ha salido otro. Y son autoras clásicas. 

Comentáis esta tendencia que hay de publicar más a hombres, pero últimamente hay una crítica bastante común dentro del mundo editorial donde se habla de que si no eres mujer no te publican.

J. T.: Hemos oído esta opinión y se habla mucho desde editoriales generalistas, pero en el género todavía hay mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, en cuanto a literatura anglosajona hay muchas autoras escribiendo y siendo premiadas en los Hugo o los Nebula, pero realmente no sé si hay tantas publicadas aquí.

S. P.: Y si están, hay que ver qué repercusión real han tenido, porque ya hemos citado antes a Jemisin, que es evidente que ha sido un fenómeno de los últimos años, y la avalan los tres Hugo y muchas cosas más, pero si comparas las ventas de Jemisin con Cixin Liu no quedará en muy buen lugar. Y si la comparas con Ready Player One o con El marciano… Aunque parezca que ha tenido mucha repercusión, desgraciadamente la conversión en lecturas reales, reseñas en los medios o conversiones en películas o series son menos. 

Hablando de los premios Hugo, ahora también hay bastante polémica porque se dice que se está premiando solo a mujeres. Se llega a un punto de discusión sobre si los premios premian la calidad o solo pretenden transmitir ciertos valores como entender esta apertura.

S. P.: Cuando movemos estos libros entre los periodistas de blogs y medios especializados, una reflexión que te hacen a menudo es que ya lo han leído, que el libro está muy bien, pero… Son gente que ya han leído setecientos u ochocientos libros de género y te dicen que ya lo han leído. Y en los jurados de estos premios hay muchos de estos. Estas autoras llegan al género desde los márgenes, y cuando estás en un canon, aunque sea de género, tiendes a repetir un cierto tipo de historia con unos arquetipos y roles preestablecidos que también es lo que buscan tus lectores. Pero la gente que viene de fuera y que viene luchando por tener esta visibilidad llegan rompiendo y trayendo cosas nuevas. Ya no solo por el hecho de ser mujeres, sino por el hecho de venir de fuera.

J. T.: No solo mujeres, sino también de otras etnias o clases sociales. Tienen nuevas perspectivas y hacen nuevas propuestas y es más fácil que te sorprendan.

S. P.: Y ahora estos jurados están dejándose sorprender por cosas diferentes. Y estas cosas diferentes las están escribiendo mujeres que vienen de fuera de la industria.

J. T.: Incluso de Octavia Butler, que fue muy leída en los Estados Unidos en su momento, ahora se están reeditando sus libros. Hay mucho interés por estas nuevas temáticas feministas.

S. P.: O Le Guin, que ahora tiene una relectura diferente. En su momento ya tenía cosas que se salían de lo imperante, pero destaca más ahora.

Hablando de estar fuera de lo imperante, me atrevería a decir que los lectores del fantástico son los que más oportunidades están teniendo para abrirse a nuevas voces en el ámbito LGTBI. Vosotros también os esforzáis en la selección para conseguir una buena variedad de voces. De hecho, en vuestra presentación decís que deseáis hacer una literatura declarada abiertamente feminista, integradora, comprometida políticamente, ecologista, queer… ¿Se acabó el reinado de la literatura del hombre blanco?

J. T.: Nos interesa todo tipo de literatura, pero todas estas temáticas que giran en torno a los géneros, los cambios, no cerrar la sexualidad en los cajones donde siempre se ha cerrado… nos interesa. Llevan mejoras a la sociedad. Las hemos sufrido, como todo el mundo, así que creemos que es importante e interesante, tanto para los hombres como para las mujeres.

S. P.: Si yo tuviera que decir qué es el género, para mí hay una literatura gandula, que es la mimética, que coge la realidad y la acepta como es, y luego está la no mimética, que son todos estos autores, que son los que nos gustan, que no dan nada por hecho y tienen la necesidad de construir el mundo de cero cuando escriben, y establecen todas las normas, la sociedad, la religión, el idioma, la sexualidad… Si construyes un mundo de cero, ¿por qué tienes que dar por buenos los cánones y los cajones de nuestro mundo? Quizás tienes que abrir nuevos. Alba es un libro interesantísimo por ese motivo. En lugar de dos hay tres sexos, y se necesitan los tres para hacer el amor. ¿Cómo sería un mundo así? Pues esto lo explicó Octavia Butler hace cuarenta años. 

J. T.: Y ahora es más interesante que nunca. Relacionado con lo que decías, quizás se ha visto negativo publicar autoras porque parece que solo se publican autoras. Pero nosotros no pensamos tanto en este sentido. Ahora parece que se ha demostrado que las mujeres leen más, así que la literatura generalista traerá más voces de mujeres, y hay un poco de crítica en este sentido. Siempre se había pensado que había más lectores masculinos. Y las reflexiones que llevan a cambiar los roles de género no son interesantes solo para las mujeres, también hay muchos hombres atrapados en estos cajones del género o la sexualidad.

S. P.: Y no solo hombre o mujer. En nuestro catálogo extranjero hay autores de origen afroamericano, un autor nigeriano, una autora árabe, de origen vietnamita… Y ahora haremos autores locales, y empezaremos con Tamara Romero y con Marc Pastor. Es nuestro reto como editores no conformarnos con publicar aquello que nos llega desde dentro del circuito. Y aquí en Barcelona, al igual que en Los Ángeles o Inglaterra, hay gente migrante, y se les deberá dar voz, porque ahora mismo no la tienen en la literatura de casa, y en la de género mucho menos. O nos conformamos con lo que tenemos o hacemos un esfuerzo para encontrar estas voces. Y nos costará, porque no estamos en ese mundillo. 

J. T.: No es fácil de encontrar, pero hay que buscar porque seguro que hay. No lo hemos encontrado por nuestras propias limitaciones.

S. P.: Podemos seguir publicando autores locales sin tener esto en mente, o lo tenemos y empezamos a hacer el trabajo de encontrarlos.

Sobre este aspecto, una de vuestras autoras, Aliette de Bodard, que tiene orígenes franceses y vietnamitas, decía en vuestra conferencia de celebración del primer año que cuando leía de pequeña solía simpatizar con los extraterrestres ante la imposibilidad de sentirse representada por los hombres blancos. Es bastante representativo de los tiempos que estamos viviendo.

J. T.: En una sociedad como la catalana, donde domina mucho una lengua y un determinado pensamiento, seguro que hay mucha gente que tiene ganas de poder reconocerse en estas lecturas, porque quizás hasta ahora no encontraba estos personajes que estaban en los márgenes, que formaban parte de otro grupo cultural y que son reales en nuestra sociedad. E incluso las personas que sí tienen estos referentes culturales pueden tener un pensamiento más crítico y ver que hay una sociedad más plural y que no está toda representada.

¿Cómo se está tomando todo esto el fandom? ¿Hay mucho machista escondido?

S. P.: Ahora nosotros estamos en una burbuja, que es la del género en catalán.

J. T.: [Risas] Es un oasis.

S. P.: Un oasis de buen rollo, en general. Vemos algunas guerras, pero se naturalizará. Hay gente que gana exposición incendiando y diciendo ciertas cosas, pero luego pasa y lo que queda es la comunidad. A veces hay sorpresas, ves gente que en las redes tienen un perfil hardcore y luego en persona son una delicia. Sin embargo, tenemos la suerte de que en Cataluña por ahora es todo bastante amistoso.

J. T.: Hacemos alianzas, colaboramos unos con otros…

S. P.: La Sociedad Catalana de Ciencia Ficción y Fantasía tuvo una mujer como primer presidente: Rosa Fabregat, así que ya había cierta apertura de miras.

Hablando de redes sociales, ¿una editorial independiente debe estar sí o sí en Twitter o Instagram para sobrevivir? 

J. T.: Sí. Nosotros teníamos esa idea.

S. P.: Como editorial pequeña debes estar aquí y en las librerías.

J. T.: Y como grande también tienes que estar en las redes.

S. P.: Sí, pero quiero decir que tienes que propiciar esa relación constante en redes y en persona. Llegamos donde llegamos, pero sabemos que es importantísimo.

J. T.: Tenemos una buena distribuidora, que es muy importante para llegar a las librerías y lectores. Pero además debemos visitar las librerías, conocer a todos los libreros, llevar nuestras propuestas…

S. P.: Explicar cada libro…

J. T.: Y el contacto más rápido y fácil con los lectores son las redes, así que es fundamental. Y las grandes editoriales también lo saben porque también están volcadas.

S. P.: También nos fijamos en lo que hacen otros sectores y otras industrias. Por ejemplo, la presentación aquí en Gigamesh que hicimos el otro día y que fue tan bien es una presentación semestral, que la hemos copiado del mundo de los videojuegos y del de las series de televisión. Nos pareció que para nuestro público y por cómo se movería después en las redes podía ser interesante este formato.

Fue interesante, porque en el mundo editorial hay una cierta tendencia a las presentaciones más clásicas, y todo el mundo sabe que cuando presentas un libro vendrán tres personas que además son amigos. Perderás una hora y luego iréis a tomar una cerveza. Parece que no se ha pensado mucho en darle una vuelta.

J. T.: Hacer una presentación es un esfuerzo, pero es importante porque es el momento en que tus futuros lectores se informarán de las propuestas.

S. P.: Y tienes que pensar en proyección hacia fuera. Si vienen treinta personas, la librería estará muy contenta porque habrá movimiento alrededor de los libros, pero probablemente habrá movimiento también en las redes, y el impacto quizás llega a qunientas personas.

J. T.: Y aprovechando las nuevas tecnologías podemos hablar con autores que están en Londres, París y Dinamarca. Lo hace mucho más plural. O los traductores. Tenemos muy ocupado a Ernest Riera traduciendo a Pratchett, y mejor que no se mueva de Girona [Risas].

S. P.: O, por ejemplo, nos ha hecho mucha ilusión que dos seguidores de Twitter han formado un club de lectura de El Test de Sylvain Neuvel para hacerlo por Zoom. Intentaremos estar porque nos parece magnífico que desde la propia comunidad nazcan propuestas ajenas al mercado y al circuito de librerías. 

Ya que sale el tema digital: ¿qué tal es vuestra relación con los ebooks?

J. T.: Queremos publicar todos los libros que tenemos en ebook, y de momento hemos publicado todos de los que tenemos la licencia.

S. P.: Del último, por ejemplo, no tenemos la licencia para ebook, así que no saldrá, y hay algún otro. Nuestra idea es hacer todo lo que técnicamente podemos alcanzar. Y si podemos tener los libros en versión impresa y en versión digital, pues mejor. Y si pueden tener versión en audiolibro, también. Si hay lectores que prefieren este formato, ¿por qué no facilitarlo? Nosotros somos más de papel, pero en mi casa mi padre, mi madre y mi hermana leen desde hace años solo en digital.

J. T.: El problema son los derechos. Pagar un extra por los derechos de ebook o audiolibro… en lengua catalana el retorno que tenemos es tan ínfimo que si se han de negociar los derechos aparte nos lo tenemos que pensar dos o tres veces, no salen los números.

S. P.: No tenemos ningún audiolibro por un motivo técnico: no tenemos los recursos.

J. T.: Lo estamos estudiando, explorando y hablando con gente que se dedica a la venta de audiolibros y nos interesa, lo que pasa es que no es tan fácil: el autor quiere cobrar por esta nueva distribución, y a nosotros ya nos gustaría que al menos se cubrieran los gastos de hacer los ebooks o audiolibros. Pero siempre que podemos, lo hacemos.

¿Consideráis que escuchar un audiolibro es lectura? 

J. T.: Es diferente. Cuando estás leyendo un libro en papel hay un momento en que paras, reflexionas sobre aquello, aquel hilo te lleva a reflexionar sobre otra cosa… hay un retorno a temas interiores que te hacen pensar. Con el audiolibro también se puede hacer, pero no sé si se da tanto. Yo soy lectora de audiolibros, también, pero lo que me gusta más es el formato papel.

S. P.: Son experiencias diferentes que aportan cosas diferentes. Ruy De Aleixo es experto en lenguas antiguas de la India y dice que el formato escrito es desnaturalizado y que el oral es el óptimo para la narración y contar historias. En el libro de Ted Chiang que publicamos ahora hay un relato en torno a esto: cuando el hombre dejó de contar historias y comenzó a escribirlas ganó ciertas cosas pero también perdió otras. Creemos que hay que hacerlo y hay que hacerlo bien, con una reflexión en torno a todo esto: qué narrador, por ejemplo. A mí Lovecraft es un autor al que me es más fácil acceder en audiolibro que leído, porque leído me canso, me despisto y pienso en otras cosas. En cambio, bien narrado hay una sugestión que no la encontraba leyendo. 

J. T.: Es otro canal y tiene relación con el paso de la literatura oral a la escrita. La escrita te permite más reflexión, pero en la sociedad donde vivimos, donde mucha gente se queja de no tener tiempo para leer, el audiolibro lo hace muy fácil porque puedes aprovechar tus desplazamientos o las tareas mecánicas para alimentar tu intelecto. Entonces, bienvenido.

S. P.: Yo no conduzco, lo hace siempre mi pareja, y me di cuenta de que era un poco egoísta por mi parte aprovechar los viajes largos para leer mientras ella conducía, así que empecé a leer en voz alta.

Va, hablemos de la búsqueda de autores y autoras. ¿Cómo lo hacéis para escoger lo que queréis publicar? ¿Hay algún proceso?

J. T.: Diferentes. [Risas]

S. P.: Esto es problemático. [Risas]

J. T.: Tenemos una lista muy larga, tenemos muchos autores y autoras que no están publicados en lengua catalana, sobre todo para traducciones, que es lo que habíamos hecho hasta ahora. Ahora estamos empezando a hacer también autores locales.

S. P.: Tenemos unas normas, como si fuera el Dogma de Von Trier. Una es que siempre tendremos como mínimo el mismo número de autoras que autores. Otra norma es que intentaremos priorizar aquellos autores que no han sido nunca traducidos al catalán y, evidentemente, los que nunca han sido traducidos en general. Hay gente que nos pide que reeditamos Dune, por ejemplo.

J. T.: Y nos encantaría. A veces pienso que me gustaría leerlo con una nueva traducción, pero es que ya se hizo en su momento.

S. P.: Hacer esto es no dar acceso a otro autor que está por descubrir. El caso de Terry Pratchett es evidente. Que un autor de su altura no hubiera sido traducido nunca al catalán era algo que debía corregirse. 

¿Cómo es que todavía no se había traducido al catalán?

J. T.: Esto se le deberías preguntar al resto de editoriales. De momento ha habido una buena acogida, por parte de nuevos lectores e incluso por parte de gente que ya lo había leído en castellano. Seguramente no se había hecho porque ya está traducido casi todo al castellano y ahora se vende en formato bolsillo, muy económico, y supone un riesgo, por eso no se había hecho, probablemente. ¿Cómo podía ser que un autor que había vendido ochenta millones de copias en todo el mundo y que se ha traducido a cuarenta lenguas no existiera en catalán?

S. P.: Si no lo han hecho es porque seguramente lo más fácil es que no salga bien, porque los otros editores no son tontos y no vendremos nosotros a descubrir nada. Nosotros creemos que como es más una vocación de construir mundo y de hacer una sociedad mejor, no puede ser que una literatura seria no tenga a Pratchett. Y, por tanto, debemos hacerlo. Ahora el reto es comunicar esto lo suficientemente bien como para animar a la gente a acercarse y comprarse los libros. Lo tendremos que hacer bien en los próximos meses para que funcione. E, igualmente, si funciona no será tan espectacular como para sacarnos de pobres. El reto es hacer que esto tenga sentido, y para ello se ha de comunicar la importancia del autor y la importancia de que llegue en catalán; y nosotros, como freaks, quizás somos algo más aptos que otros que se preocupaban de cómo venderlo. 

J. T.: Y otra vez: hay librerías generalistas que, al saber esto, se han interesado y nos han dicho que son grandes fans de Pratchett . Seguramente habrá más lectores interesados de lo que pensábamos. Bueno, eso es lo que deseamos. [Risas]

S. P.: Para nosotros ya ha sido espectacular solo la reacción de la gente con el anuncio. Ahora tenemos que seguir trabajando para que este interés no decaiga.

J. T.: Incluso su editorial y la agencia se han puesto en contacto con nosotros porque les ha llegado el eco de la buena acogida que ha tenido.

Con los autores conocidos el lector lo tiene más fácil, pero, con el resto, una buena ayuda están siendo los premios. Por ejemplo, estos últimos premios Locus al Ted Chiang o Amal El- Mohtar y Max Gladstone demuestran que tenéis muy buen ojo escogiendo títulos.

S. P.: Si quieres seguimos con las normas que te decía. Otra es que veamos que aquel título tendrá premios, que se hablará. Entonces entre un libro que nos gusta mucho y que parece que se hablará mucho de él y así nos harán el trabajo de comunicación, y otro que también nos gusta mucho pero que pasará más desapercibido, elegimos el primero. O quizás por el tema, si vemos que el libro nos ayudará a llegar a otro tipo de público o reivindicar ciertas cosas, le damos importancia. Estas normas hacen que nuestro gusto personal no sea trascendental cuando elegimos qué publicamos. Nos gustan mucho los libros que publicamos, pero además hay motivos ajenos a nuestro propio gusto que justifican que un libro vea la luz y hagamos el esfuerzo económico y de trabajo que implica.

¿Puede entender el momento actual de la literatura de género un lector que no sea consciente de la existencia de la ciencia ficción asiática y africana?

J. T.: No. Como decíamos, ahora los premios, por ejemplo, reflejan todas estas nuevas temáticas. El africanismo, el feminismo, están muy en boga, y para tener una perspectiva general necesitas estar muy atento a eso.

S. P.: Son libros que en muchos casos no son tan obvios, y necesitan de cierto esfuerzo por parte del lector para entender que, como no pertenecen a su realidad social o económica, no será exactamente igual. He visto a aficionados al fantástico y la ciencia ficción hablando de autores chinos y diciendo que se parece a la ciencia ficción que se hacía aquí en los años ochenta, no al actual. Tienes que hacer el esfuerzo de meterte en otra cultura que está en un momento muy diferente al nuestro. 

J. T.: Es otra historia, otro momento histórico, otra política…

S. P.: China tiene a gran parte del país entrando ahora en la modernidad, y es algo que tienes que tener en perspectiva y entender el valor de que allí en ese momento se esté escribiendo sobre esta temática. Son lecturas que ayudan a abrir mentes.

J. T.: Y a tener un pensamiento más crítico.

Tengo una breve reflexión: me parece genial descubrir autoras como Nnedi Okorafor, ¿pero estas voces que generalmente han crecido en Estados Unidos son realmente las voces de los autores africanos o están de alguna manera desvirtuadas? 

J. T.: Pienso en Octavia Butler y, aunque se engloba en el movimiento del afrofuturismo , estamos hablando de una afroamericana que vive en una cultura occidental, la de Estados Unidos. La perspectiva de un autor que viva en China es muy diferente de Aliette de Bodard, que tiene una procedencia vietnamita pero su entorno cultural es europeo. 

S. P.: Nosotros como editores dependemos mucho de la literatura anglosajona, y a muchas de estas voces hemos accedido porque están escribiendo en inglés o porque se han traducido al inglés, porque no leemos swahili o árabe.

J. T.: Estamos limitados porque no leemos las lenguas africanas o asiáticas y muchas de estas voces no se traducen a las lenguas que nos puedan llegar. Dependemos de lo que propongan otras editoriales de otros países.

S. P.: En este sentido, Tade Thompson, aunque nació en Inglaterra, vivió parte de su vida en Nigeria, y entonces se nota que es un africano hablando desde África. O Cassandra Khaw, que nació en Malasia. Ha emigrado y ha escrito en inglés porque se ha movido por todo el mundo. Pero al final nuestra puerta de entrada será el inglés o el francés. Es triste, pero es así. 

J. T.: Hay otros autores que nos pueden interesar, como Lauren Beukes, que reside en Sudáfrica desde hace muchos años. Y quizás alguien podría pensar que no puede hablar tan bien de África como alguien que sea de origen africano. 

S. P.: Es complejo, pero somos conscientes de entrada de estas limitaciones. E incluso si pudiéramos leer chino, ¿quien lo traduciría? ¿Nosotros, porque conocemos bien el idioma, o encontraremos algún buen traductor del chino al catalán?

¿Lo tenéis fácil para encontrar buenos traductores al catalán?

J. T.: Ahora mismo hay buenos traductores. Es muy importante encontrar aquel traductor que avendrá a la voz de aquel autor o autora, porque uno puede ser muy buen traductor, pero no encajar con el autor o autora. Este es el tema más delicado. Pero sí, tenemos buenos traductores como Ernest Riera, Ferran Ràfols, Anna Llisterri… Para nosotros no ha sido ningún problema. Los conocemos porque somos lectores y porque hace años que trabajamos en el sector.

S. P.: Por ahora no hemos recibido ninguna queja. Por el contrario, no es para sacar pecho, pero creo que muchas de nuestras traducciones son de muy buena calidad y que comparándolas con lo que se está haciendo en castellano… Parecía que la lengua sería un hándicap, pero al final ha sido un gusto y un descubrimiento ver libros que no se han traducido a saco, sino que se ha hecho con cariño. También tiene que ver con el tema de las subvenciones y muchas otras cosas y entiendo que las editoriales en castellano tienen que luchar con otras realidades.

J. T.: Aquí con el tema de la lengua hay unas buenas subvenciones a la traducción al catalán. Y son necesarias, porque si no sería muy difícil poder publicar.

S. P.: Pero más importante que la propia subvención es que fija un precio de traducción, y entonces no podemos ir a racanear. Ya que vamos a pagar bien podemos elegir a los mejores.

J. T.: Se fija un precio, hay una cultura del buen trabajo, hay una tradición… Desde hace años hay unos traductores que están trabajando para todas estas editoriales pequeñas o medianas que forman parte de este territorio de la lengua catalana. Y nos han sorprendido cosas, como cuando acudimos a traductores que ya conocíamos por su larga trayectoria, como Ernest Riera y, una vez le ofrecimos Alba de la Octavia Butler y le dijimos que nos queríamos dedicar a traducir obras de fantasía, ciencia ficción y terror, nos dijo que es un gran fan y que toda la vida había querido traducirlos. O Ferran Ràfols, que nos dio las gracias por descubrirle a Miéville o Ted Chiang

S. P.: Y más allá de la responsabilidad que ponemos en Ernest Riera con Pratchett, él ya se pone la suya propia, porque es un autor al que idolatra y del que se ha leído todo.

A nivel local, habéis decidido comenzar con Tamara Romero y Marc Pastor. La primera, con una obra de 2012 que salió publicada en inglés. ¿Qué os llamó la atención de Els dits de la bruixa?

J. T.: Sobre todo, que la primera obra de Tamara hubiera sido publicada primero en inglés aunque la escribió en castellano. La historia nos cautivó y nos hizo pensar que aportaba reflexiones interesantes sobre el feminismo en una sociedad que acaba de salir de una dictadura en un mundo de brujas. Y también que es de Barcelona y no había hecho ninguna incursión al catalán. Toda una serie de hechos curiosos que nos hizo pensar que se le debía dar la oportunidad de que estuviera publicada.

S. P.: Es una de las voces más interesantes del fantástico en nuestra casa y nos hacía mucha ilusión tener algo de ella. Ella misma quiso traducirlo y creo que ha quedado muy bien.

Y Marc, o Víctor Negro, hará un acercamiento desde el humor al universo Lovecraft .

S. P.: Estamos muy emocionados. 

J. T.: Y muy ocupados. [Risas]

S. P.: Sí, porque va a imprenta la próxima semana. Un día que nos encontramos con él nos dijo que tenía algo que nos podía interesar y nos explicó que era una novela de humor inspirada en el mundo de Lovecraft. Y ya dijimos: «¿Dónde firmamos?» [risas]

J. T.: Además nosotros pensábamos que nos hacía falta algo de humor en nuestro catálogo.

S. P.: Y además su solvencia.

J. T.: Sí, si alguien nos hubiera dicho al principio que publicaríamos a Marc Pastor no nos lo hubiéramos creído. Fue una gran sorpresa y nos encantó.

S. P.: Si escribes aquí fantástico en catalán lo más fácil es seguir la tradición que ya existe en nuestro país, que es la de Calders y Perucho, pero lo que nos gusta mucho de Marc es que tendrá estas influencias, pero también hay Agárralo como puedas, hay Star Wars, hay cine pulp italiano y americano… es un pozo de referentes y estilos que nos interesa y quedaba muy bien en nuestro catálogo. Tenemos mucha suerte de tener un autor como él en nuestra literatura, y que encima lo podamos publicar.

Autores como Marc Pastor van publicando en castellano y catalán. ¿Existe competencia entre los dos idiomas?

J. T.: No, si este libro se publicara también en castellano seguro que abriría otro público.

S. P.: Otra de las normas, que no lo habíamos dicho, es que, como sabemos que convivimos con el mercado español, algo importante es que no solo fueran inéditos en nuestra lengua, sino también en castellano. Por ejemplo, Així es perd la guerra del temps, que ya ha ganado tres o cuatro premios, no está publicado en castellano. O Alba, que está descatalogado. Y así con muchos. Nos va bien para tener a todos aquellos que se sentían más incómodos leyendo en catalán. Si solo tienen esta opción deberán hacerlo. Y así hemos llegado a lectores nuevos. Cuando hemos probado con libros que ya estaban editados en castellano y nos daba más miedo ver cuánto de nuestro mercado se había comido ya las traducciones previas, como La ciutat i la ciutat o La brigada lluminosa, hemos visto que no había sido tanto. Incluso algunos han ido mejor, porque ya se ha hablado y la gente ya conoce al autor y porque hay todo un tejido de librerías que trabajan para un público que lee en catalán y probablemente la primera edición del libro de Miéville que han tenido ha sido nuestra.

Y supongo que habrá gente que, a pesar de haberlo leído en castellano, querrá volver a leerlo en catalán solo por el hecho de leerlo en catalán. A mí me pasó con La ciutat i la ciutat.

J. T.: O por ejemplo Ted Chiang con Exhalació, esta recopilación de cuentos que publicaremos en septiembre, también saldrá en castellano, pero pensamos que es necesario que también lo tengamos.

S. P.: Y, saliendo al mismo tiempo, toda la campaña que hacen ellos también es campaña a favor nuestro. El problema es cuando te imponen que tienes que salir meses después o, como con Pratchett, que ya tenga muchas ediciones. Tienes que llegar a gente nueva que aún no ha leído a Pratchett o convencer a los que ya lo han hecho y les tiene que valer la pena una nueva edición.

Un año después y con las tres colecciones en marcha (clásicos, actualidad y corto / experimental), ¿cuál de las líneas está teniendo más éxitos?

J. T.: En cuanto a ventas, aproximadamente las tres.

S. P.: Sí, no hay grandes diferencias. Por poco, pero los que han salido mejor son los clásicos, pero también son los más difíciles de hacer, porque son tapa dura, ediciones más cuidadas y más caras. Pero hay gente que tiene los clásicos porque quizás por el diseño son los más accesibles a todo tipo de público y esto lo hemos notado en las ventas, pero también ha habido mucha identificación con la colección Catxap por parte de algunos lectores, que dicen que se comprarán todo lo que salga en esta colección, porque todo lo que han leído hasta ahora les ha gustado. 

J. T.: Es una lectura rápida que descubre nuevos autores…

Y tiene un punto diferente que llama la atención.

J. T.: Esta colección tiene más entrada a librerías generalistas por el propio formato, por los autores… y es más fácil que lleguen a un público más general en lengua catalana.

S. P.: Pero también era lo que buscábamos. Con Nüwa lo que buscamos son los premios y que la actualidad sea lo que nos mueva los libros. 

Va, para terminar: recomendadme autoras y autores internacionales pero poco conocidos que todo fan del género debería conocer. 

J. T.: Por ejemplo Jemisin, que no está traducida al catalán pero que tiene traducida al español su trilogía de La Tierra fragmentada

S. P.: Soy muy devoto de Becky Chambers. Lo que ha hecho con la nueva trilogía de La Peregrina es espectacular. He disfrutado con una lectura que para mí es una mezcla perfecta entre evasión y razonamiento crítico y exploración de nuestra realidad. O Runas de Victor LaValle , que me parece brutal. Hasta aquí de extranjeros. Y aquí de casa…

J. T.: Elisenda Solsona, Roser Cabré-Verdiell, Carme TorrasOkorafor y las clásicas como Le Guin, que ahora podemos leer gracias a unas magníficas traducciones de Blanca Busquets. Aunque las hayas leído en castellano es una muy buena oportunidad para poder leerlo en catalán. 

S. P.: Estamos muy atentos a todo lo que está publicando Insólita en castellano. Toma muy bien el pulso a la actualidad internacional del género.

J. T.: Y de editoriales internacionales, todo lo que publica Tor Books o Orbit Books. Estamos muy atentos a todo lo que publican, porque también están publicando novelas más cortas que nos encajan en la colección Catxap. 

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