
Debug.Log(Introducción);
El público occidental interesado en la ciencia ficción está en deuda con dos directores japoneses que a finales del siglo XX decidieron que era el momento de llevar el cyberpunk a otro nivel y de paso mostrar al resto del mundo lo que era anime del bueno. Me estoy refiriendo a Katsuhiro Otomo, creador de Akira (1988) y a Mamoru Oshii, director de Ghost in the Shell (1995). Los que hayan visto estas películas saben que no vale la pena debatir cuál de las dos es mejor —ambas son verdaderas obras de arte de la animación japonesa— y por lo tanto mi primera recomendación va a ser sencilla: Vean Ghost in the Shell y vean Akira.
Debug.Log(Manga+Anime+OVA+…+Matrix);
Desde la aparición de la primera entrega del cómic creado por Masamune Shirow en mayo de 1989, Ghost in the Shell se ha convertido por derecho propio en uno de los mayores referentes de la cultura manga de todos los tiempos. Hasta la fecha se cuentan mangas, animes dirigidos por Mamoru Oshii, series, videojuegos, varios OVA e incluso la dichosa adaptación hollywoodiense, y cada uno con su propia línea argumental. Pero ha sido el primero de los animes el que ha conseguido reunir todas las virtudes de sus compañeros de franquicia ofreciendo como resultado una historia cargada de acción y grandes dosis de filosofía a través de una puesta en escena de impecable factura estética. Un ejemplo de su repercusión está en que las hermanas Wachowski trataron de convencer al productor Joel Silver sobre sus intenciones de rodar la futura Matrix diciéndole que querían lograr un Ghost in the Shell en real, comentario que no hicieron a la ligera a juzgar por el resultado.
Debug.Log(Trama);
La trama de este anime nos sitúa en un melancólico futuro poblado por personas con ciberimplantes, robots de aspecto humano e inteligencias artificiales capaces de moverse a voluntad a través de la red —conceptos en su mayoría inspirados en el universo creado por William Gibson en su Trilogía del Sprawl—, y donde un delincuente conocido como el Titiritero está aprovechando esa fusión de mundos para piratear las mentes de los seres humanos. La mayor Motoko Kusanagi, una cíborg de esqueleto metálico hecho a base de titanio y cuyo cerebro es lo único que queda de su antigua humanidad, se hará cargo de la investigación y descubrirá junto a sus compañeros de la Sección 9 que el terrorista al que persiguen no es el mayor peligro al que se enfrentan. Sí, el guion es propio de la narrativa policiaca a la vieja usanza (¿acaso eso es malo?), pero si esta historia de cibercrímenes destaca es sobre todo por un storyboard para enmarcar y por la forma en que Mamoru Oshii ha logrado integrar las distintas piezas de la obra dentro de una atmósfera llena de claroscuros que acaban generan do un placentero desasosiego en el espectador.
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