La escena de un sueño se convierte en el umbral hacia el trance: metáforas, fórmulas hipnóticas y símbolos que muestran cómo la mente guarda en secreto las soluciones que creemos perdidas.
Sueño
Estoy en un bar, suena una banda de música en directo. Estoy sentado en un taburete, me apoyo en la barra con mi mano derecha.
De repente, un perro apresa mi mano izquierda. Intento soltarme, pero no puedo. No me hace daño, pero la mano está totalmente sujeta por sus dientes. Sigue sonando la música…
Algún camarero se acerca e intenta abrir la boca del perro, que es muy grande. El perro ni se inmuta. Se me ve la muñeca y la punta de los dedos. El resto de la mano sigue sujeta por la boca del perro. No siento dolor alguno.
Otro camarero se acerca a ayudarme, pero desiste enseguida; nadie se hace cargo de la gravedad de la situación.
Se me ocurre que, si vuelvo a la situación en la que estoy durmiendo, podré saber qué le ocurre exactamente a mi mano. Voy caminando por una calle que desconozco y siento que voy regresando al estado de vigilia.
Me observo a mí mismo durmiendo y noto que mi mano izquierda está dormida, con el hormigueo característico de ese estado.
(6 de agosto de 2015)

Una propuesta acerca de cómo construir tus propios patrones hipnóticos. Entrevista y reencuadre del problema
En primer lugar, es importante conocer a la persona destinataria del patrón hipnótico: saber cómo construye la realidad con su pensamiento, qué le preocupa y qué solución intuye que sería buena para él o para ella.
Conviene calibrar, por ejemplo, si su pensamiento es más emocional o más racional, o si necesita saber, sobre todo, lo que tiene que hacer y, en este sentido, está más vinculado a la acción.
Específicamente, en el caso de la mente sensorial, es interesante saber si construye su pensamiento sobre todo con imágenes —y, en consecuencia, es más visual—, o si es prevalentemente auditivo o se basa más en sensaciones corporales.
También conviene atender a qué atribuye lo que le pasa y cuáles son sus creencias más relevantes en este sentido, así como qué partes de sí mismo intervienen en la construcción de su dificultad. En ocasiones, tenemos contradicciones: una parte de nosotros afronta la realidad, otra necesita huir, otra mantiene el control mientras otra corre el riesgo de perderlo.
Es igualmente importante identificar las palabras que son significativas para la persona. Sentimos mucho vínculo con lo que decimos: no es lo mismo para alguien afirmar que sintió tristeza que decir que sintió melancolía.
Finalmente, es interesante releer la dificultad desde una dimensión positiva que pueda ayudar a encontrar la solución. En este sentido, hay que recordar el clásico proverbio de la medicina que dice: «El veneno no es la sustancia, sino la dosis». Así, algo de miedo es bueno para defender la vida —lo llamamos prudencia—, y algo de rabia conviene manejarla ante ciertas adversidades como energía vital necesaria que garantice nuestra firmeza. Reencuadrar la dificultad de este modo es fundamental para que la persona no rechace sus propias sensaciones y, por el contrario, las convierta en oportunidades de aprendizaje.
A continuación presento algunas formulaciones lingüísticas que resultan eficaces como lenguaje hipnótico, con o sin trance:
1. Relájese progresivamente. Procúrese el tiempo suficiente para relajarse completamente.
2. Centre la atención en un punto frente a usted.
3. Hágase sugestiones de cansancio y pesadez de los ojos y de relajación más profunda.
4. Visualice un lugar —real o inventado— de paz, agradable y cómodo, alejado de toda preocupación o de pensamientos que distraigan.
5. Centre la atención y las imágenes en sensaciones de las manos y los dedos. Visualice frío, adormecimiento, calor, pesadez o ligereza. Cuando note una de estas sensaciones, estimúlela a propagarse con más intensidad.
Más sugerencias para la inducción
1. Sugerencias con final abierto, para que sea el receptor quien sugiera la continuación:
… Según escuchas el sonido de mi voz…
… Recuerda que puedes aprender de muchas formas…
2. Sugerencias por implicación
… y me pregunto si te sientes listo para empezar… ahora mismo… o dentro de un momento… o dos…
3. Obviedades útiles
… como sabes, se pretende que las sillas sean cómodas y que te sostengan… Esa en la que estás sentado cumple muy bien con su función…
4. Usando todas las alternativas posibles
… si consideras eso… puedes, simplemente, acomodarte con los brazos cruzados… las manos sueltas… juntas… o cualquier posición que elijas…
5. Encadenamiento de opuestos
… ahora, tómate tanto tiempo como necesites para prepararte… y así hallarás las soluciones apropiadas en mucho menos tiempo.
6. Vínculo de alternativas comparables
… estás oyendo mi voz… y me pregunto si te gustaría que continuase hablando… o te gustaría pensar un poco…
7. Dobles vínculos entre la inteligencia consciente y la inconsciente
… podrías estar escuchándome… y podría suceder que tu mente consciente no notase cuándo tu mente inconsciente está aportando recursos y soluciones…
8. Dobles vínculos ilógicos
… así que comencemos ahora mismo o pongámonos juntos en algo constructivo… a trabajar.
El lenguaje del trance hipnótico se asemeja al de la metáfora. De hecho, muchas fórmulas lingüísticas empleadas en los cuentos y en las preguntas poseen efectos hipnóticos.
Quizá por eso los cuentos, leídos o escuchados, se han usado desde la antigüedad para inducir el sueño, que no deja de ser un trance cotidiano deseado.
El trance es una experiencia centrada en las capacidades propias. Se trata de enfocar la atención en la intuición que ya tiene la persona acerca de la solución que desea.
Podemos definir el síntoma o el desorden emocional como la experiencia de quien intuye que posee la solución, pero la ha olvidado. El inconsciente no nos permitiría tener un problema para el que no exista alguna solución.
El estado de la persona que sufre, por ejemplo, de insomnio, se parece al de quien está delante de la estantería de todos los recursos de su vida y ha olvidado dónde guardó el que necesita para afrontar el problema actual.
El cambio es un fenómeno que también se aprende. Cada vez que el inconsciente acepta modificar un hábito o una creencia, da un paso más a favor de la flexibilidad, de tal forma que abre camino para nuevos cambios o sugerencias.
En ocasiones, y para seducir a la persona a investigar sobre sus sueños, puede resultar interesante generar una duda que provoque una crisis cognitiva y estimule su exploración.
Te proponemos una ensoñación. Ejemplo de trance para recuperar recursos olvidados
Ahora yo no sé…
si puedes o no…
empezar a soñar un sueño…
que contiene la solución que tu inconsciente sabe…
que es la mejor para ti…
Pero sé que, cuando empieces ese sueño…
no tendrá ningún sentido. No es importante que comprendas…
solo es importante que aprendas…
y aprendes…
exactamente lo que necesitas saber…
(Grinder, J. y Bandler, R.)
Recursos literarios, estratégicos, dialécticos, persuasivos. Indicaciones para la correcta formulación de sugerencias hipnóticas
| REFERENCIAS | EVIDENCIAS |
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Podemos decirle al inconsciente lo que debe hacer o escucharlo para saber lo que desea
Acceder a trance mediante la respiración, el recuerdo de algo, la emoción sobre algo, el recuerdo de otra experiencia de trance, la conexión con alguien… No es tanto curativa como una oferta de posibilidades. Hay muchas maneras de experimentarlo Patrón: Distintas vías de acceso al trance (M.Yapko) |
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Patrón: Relación entre atención al exterior y su correspondencia con la conciencia interior |
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Pars pro toto. Sentir fascinación por algún detalle: llevar un reloj, o el zapato izquierdo, o un anillo (que puede cambiar hasta el modo de caminar). La descripción de un huracán mediante la observación de una brizna de paja que se clava en una madera. |
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Patrón: prestar atención a un objeto de la sala, a otro y a ambos al mismo tiempo |
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Deja que el mundo vaya a la deriva por un tiempo |
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Referencias a lo antiguo, la rémora que lastra el presente, a cosas antiguas dejadas en desvanes, cosas alojadas en almacenes.
El absurdo de querer llevárselo todo |
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El mundo está ahí y no está a la vez. Está aquí al lado y a la vez tan distante. ¿A qué distancia está de usted? ¿Varía la distancia? ¿Cómo de lejos es bastante lejos? |
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Una parte de usted (consciente) me escucha y se fija en todo. Mientras la otra (inconsciente) puede acceder a un estado mayor de relajación |
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No se sabe qué parte de usted está más confortable, la de arriba, la de abajo, la de delante, la de detrás…
Conocí a alguien con una habilidad excepcional para experimentar una parte del cuerpo muy confortable, diferente de esa parte del cuerpo que parecía desconectada ahí, aun cuando tenía la sensación peculiar de que había algo aquí con lo que no estaban realmente en contacto |
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Ud. Puede ser un jardín a un metro de sí mismo. Puede ser un árbol del jardín, verse a sí mismo desde el jardín, desde el árbol, ser sí mismo… Puede estar aquí y allí… a la vez |
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Usted puede ver el mundo desde sí mismo, desde el punto de vista de su pareja, su madre, desde la perspectiva de alguien que pasa por allí y no les conoce y ve la situación entre ustedes dos… |
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En caso de analgesia, no hacer sugestiones kinestésicas. En caso de improntas visuales, no sugestiones visuales, etc. |
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Puede escuchar la ambulancia que pasa en estos momentos por la avenida y notar cómo se acerca y se aleja el sonido, del mismo modo que su respiración se calma como la sirena que se aleja… |
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Una voz tranquilizadora, incluso la de usted mismo |
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Recordarle de vez en cuando que puede ser tan consciente como quiera en todo momento |
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El inconsciente participa fuera de tu voluntad. Hay actividad mental fuera del consciente
Cada noche, millones de seres vivos del mar suben a la superficie… |
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Lo que antes importaba ahora ya no
Vivir es agotar las posibilidades, por tanto de mayor no importan cosas que antes sí |
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Y eres capaz de atender tantas cosas que finalmente olvidas, olvidas hasta dónde estás ahora, donde está el sol, el color del sillón en el que estás sentado y eso te hace sentirte tan bien. |
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Disociación, tranquilidad, por ejemplo. |
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Extraer la intención beneficiosa de cada respuesta de tu interlocutor |
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Cómo las experiencias más cotidianas pueden ser los recordatorios más profundos de lo que es tener la mente aquí y el cuerpo allí…
de lo que es fijarse en una nube… o una furgoneta que se mueve… o un niño de ocho años… o quitarse los zapatos hasta mirar el reloj puede ser un recordatorio de que es hora de sentirse confortable |
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Y ahora, toma un poco de aire y abre los ojos para sentir esa sensación tan agradable que tan bien conoces |
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Formulación en afirmativo, con precisión, con el empleo de símbolos… |
Finalmente:
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