Carlos Boyero: “Los verdaderos creadores saldrán adelante con subvenciones o sin ellas”

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Carlos Boyero no necesita presentación: crítico de cine en El País —aunque se resiste a ser llamado “crítico”— y una figura de referencia cuyas opiniones, lo pretenda o no, resuenan en el mundo del cine con más que notable retumbar. Para algunos es un enfant terrible de la crítica, para otros es simplemente alguien que dice lo que piensa sin demasiados complejos. Ha protagonizado varios encontronazos mediáticos con renombradas figuras del cine español y puede presumir de que algunas de ellas incluso levantaron un manifiesto en su contra. Es una figura polémica, pero lo es a la antigua usanza; varias veces nos confiesa que no tiene ordenador y que tampoco sabría muy bien cómo manejarlo.

En las distancias cortas —nos recibió en su casa de Madrid, en cuyo recibidor hay una figura de Humphrey Bogart que es casi como un “ninot” y en cuyo balcón hay vistas a una wilderiana oficina que harían las delicias de Jimmy Stewart— Carlos Boyero es un conversador tan apasionado en el fondo como pausado en la forma; fuma un cigarrillo y luego otro, convierte su salón en un apacible café y, con la facilidad del hombre de palabras y conceptos que es, pasa de un tema al siguiente sin que en ninguno se le vea fuera de lugar: política, cine y crítica, fútbol, literatura, televisión, música… todo ello parece formar parte para él de un mismo drama. Aunque, cómo no, siempre tiene una cita cinematográfica para puntuar casi cualquier asunto. Con ustedes, Carlos Boyero.

Antes de empezar a hablar de cultura y demás, no sé si quieres comentar algo sobre las elecciones, ya que estamos.

No he votado, como siempre. No voto. Ya sé que dicen que esto es hacerle el juego a la derecha, que no votar es absurdo. Me contaron una historia hace poco sobre Rafael Azcona; cuando estaba muriéndose coincidió con las elecciones. Pidió que fuese un notario a su casa, para poder votar. Fue el notario a su casa y Rafael votó… en blanco. Y murió al día siguiente. Me parece admirable en su caso, pero en mi caso no puedo. Hace poco escribí un artículo, que levantó algo de escándalo, en el que dije eso tan demagogo de que sólo me plantearía votar a alguien que dijera “vótame porque es la forma de que durante cuatro años tenga el sueldo seguro, a mi familia y amigos les pueda ir bien, pueda manejar poder y esté refugiado contra la intemperie”.

(risas) Que dijera la verdad, vamos.

Sí. Eso al parecer es reaccionario. Bueno, pues seré un reaccionario, me han llamado tantas cosas en esta vida que…

¿Cómo interpretas el resultado de las elecciones?

Previsible. Casi que obvio. Me alegro de que haya subido Izquierda Unida, no lo puedo remediar.

¿Crees que ha subido suficiente, dada la debacle electoral del PSOE?

Subirá más. Lo que pasa es que oigo a Cayo Lara y no… Yo me considero una persona de izquierdas. Libertario, aunque no sé, ese término ya parece… cuando hoy día los fachas se llaman “liberales” hay que tener mucho cuidado con los términos. No sé lo que soy. Pero en los últimos días antes de las elecciones sentí, no ya pena ni piedad, sino un sentimiento raro, viendo a Rubalcaba intentando sacar adelante algo que estaba hundido. Con él funcionaba la estética del perdedor. Era alguien que sabía lo que iba a pasar pero que estaba ahí dando la cara. Sorprendentemente, el discurso posterior de Rajoy me pareció bien. Agradecí mucho ver a la mujer, que me pareció muy guapa, y el beso que se dieron, fíjate. Y luego vi a una señora pegando saltitos allí, que trataba de meter la cabeza, una tal Esperanza Aguirre. Que es muy curioso, ¿no? porque al parecer le estaba haciendo la cama al otro, con ayuda de tanto profesional de la comunicación. Y bueno, vamos a ver qué pasa. En un chat dije, tal vez era muy extremo: “creo que se van los tontos y llegan los malos”.

Desde luego es una frase llamativa.

Sí. Dicen que estos del Progreso y tal, aquella señora que no pudo ser jefa del PSOE y que montó un partido, han conseguido que esté diversificado. Y respecto al futuro, no sé. No se ha hablado de los del 15-M, parece que ya han pasado de moda. Creo, como dijo Bob Dylan hace muchos años, que “algo está ocurriendo aquí y usted no sabe qué pasa, ¿verdad, Mr. Jones?” Igual yo tampoco tengo ni puta idea de lo que está ocurriendo aquí porque tengo cincuenta y ocho años. Pero la mayor alegría que me he llevado en mucho tiempo fue la gente del 15-M. Y más concretamente, en el periodismo, siempre han dicho que es más fácil hacerlo a la contra que a favor. En mi caso creo que siempre estoy a la contra. Y no porque lleve el cartel de “indignado”; etiquetarme así me parece un poco lamentable porque, entre otras cosas, estoy muy contento muchas veces (risas). Pero bueno, vamos a ver qué pasa. No he tenido ilusiones nunca, ni siquiera en 1982 con todo el entusiasmo popular, lo que me costó una bronca con mi mujer de entonces porque me decía “¡cómo no vas a votar a Felipe González!”. No, en 1982 aquella noche me emborraché y no voté, sintiéndome de una forma extraña.

¿Qué crees que podría suponer para la cultura española en general la llegada de este nuevo gobierno?

Hace poco conocí a un político. Siempre cuento que he tenido amigos de todas las profesiones, incluidos delincuentes, camellos… pero nunca había hablado con un político. No sé, no me pega. Y conocí a uno del PP que se llama José María Lassalle. Me pareció un hombre muy culto, que sabe de todo esto de la cultura. Ojalá que ese hombre esté ahí y pueda hacer cosas. Aunque con el término “cultura” no me echo la mano a la pistola cada vez que lo escucho, como Millán Astray, sí creo que se abusa mucho de él. La cultura es algo muy hermoso, es algo por lo que la vida tiene mucho más sentido. Lo que sí detesto un poco es tanto asesor cultural, estos que siempre están hablando de cultura.

Da la impresión muchas veces de que en España el mundo de la cultura en general, o del cine por ejemplo, es de izquierdas. Generalizando, claro.

Es que yo creo que todo el arte es de izquierdas. Y los que son de derechas, son conversos, porque casi todos venían de la izquierda. Aquí no hemos tenido un Céline, por ejemplo. Un nazi con un talento literario tremendo al que puedes leer sin pensar en su ideología. Aquí, todos los intelectuales de la derecha, o casi todos, vienen de la izquierda. Incluido el cine. No sé qué cineastas del PP puede haber. Garci, pero él fue del Partido Comunista, creo recordar.

¿Piensas entonces que la evolución natural del intelectual en España ha sido a través de la izquierda?

Sí. Y siempre recuerdo una frase de Orson Welles cuando la “caza de brujas” en Hollywood. Dijo: “la izquierda americana no delató a los que delataron por salvar sus principios, sino por salvar sus piscinas”. Puede ser una explicación cínica pero creo que es bastante razonable. Y la cultura… dicen que no hay pasta para nada y para la cultura me temo que a lo mejor tampoco. Lo lamento por muchos oficinistas y burócratas culturales. Y lo siento por los verdaderos creadores… pero estos saldrán adelante. Con subvenciones o sin ellas. Es mi idea o así yo lo desearía. No creo que gente como Picasso o Bob Dylan no hubieran salido adelante. O Buñuel, que es un tío que hace cine con cuatro duros en México, absolutamente posibilista… y hace maravillas. Evidentemente era un genio, no sólo un hombre de talento, era otra cosa. Con lo bueno y lo malo que puede implicar la palabra “genial”.

De todos modos, la cultura no vive sólo de genios. Sólo con cuatro genios no se puede hacer cultura. Se necesitan también…

…se necesitan artesanos.

Sí, exacto. Entonces, ¿qué puede suponer para toda esa capa de artesanos el recorte del apoyo estatal?

Pues lo tendrán más complicado. El que escribe o el que hace poesía no necesita necesariamente un apoyo estatal, aunque te pueden dar una beca para estar dos años escribiendo una novela o algo así. Pero si la retiran, no por ello va a dejar de escribir. Aparte, dicen que es una putada para los libros y para el cine lo de Internet. Yo no puedo piratear porque no tengo ordenador y no me bajo nada, pero estoy muy harto cuando compro películas —que yo sí las compro— y me sacan diez minutos de “¡esto es robar, no lo haga!”

Diez minutos de homilía.

¡Sí, joder! Y digo, ¿por qué me dan la brasa?

Si lo has comprado.

¡Si lo he comprado! Eso nos aparece a quienes compramos la película. Esta mañana me he comprado el último disco de Wilco, que me ha costado veintidós euros, o sea… Yo, afortunadamente, puedo hacerlo porque tengo pasta para estas cosas. Pero puedo entender al crío de quince o dieciséis años que se descarga cosas. Yo, cuando tenía quince años, mangaba libros. Siempre en grandes cadenas, donde te la jugabas porque te daban una mano de hostias importante si te pillaban: El Corte Inglés, Galerías Preciados. Nunca en librerías pequeñas, eso me parece una villanía. Y mangaba discos y tal. Supongo que ahora la gente se los baja. Yo ya te digo que no lo hago. Y no sé si lo haría. Quiero pensar que tiene más calidad lo que compro. Pero puedo entender que el que no tiene pasta… la putada es que muchos yo creo que sí la tienen. Incluso creadores que se dedican todo el día a estar bajándose cosas de los otros creadores. Más que la cultura, te diría que es muy importante que no te dejen morir sin atención médica porque no tengas dinero. O que los niños tengan profesores y colegios.

¿Piensas que se pueda producir una política extrema de recortes sociales?

Creo que sí. Va a haber un palo terrorífico. Es muy obvio lo que digo, ¿no? Pero no va a salir a costa de las grandes fortunas o de los que tienen toda la pasta en paraísos fiscales. Lo va a pagar el estado con la contribución el ciudadano, de las clases medias. Y las clases bajas, pobrecillas… No se hará a costa de los ricos, creo que aquella frase de Franco de “todo está atado y bien atado”, pues ha estado atado y bien atado con cualquier gobierno. Cuando Felipe González tomó el poder hubo órdenes de la banca: “tío, no te desmadres, por mucho poder que tengas”. Le pasa a Barack Obama, hay un documental terrorífico que se llama Inside job en el que descubres que los que montaron todo el Cristo —los de las agencias de calificación, Wall Street, economistas— son ahora los mismos asesores de Obama. Esto me da un escalofrío que te mueres.

Lo comentábamos con Ignacio Escolar, que precisamente unos de los principales creadores de la crisis —las agencias de calificación— son los que han salido más reforzados de la propia crisis.

Y ganando un pastón. Acabo de ver una película, Margin Call, con Jeremy Irons y Kevin Spacey. La he visto varias veces; trata sobre Wall Street y sobre cómo comienza toda la movida. Cómo alguien se da cuenta de lo que está pasando y cómo venden inmediatamente, rompen el mercado para pillar más… La frase de ese capo: “explíquemelo como si fuera un niño o un perro. No entiendo de economía pero estoy aquí porque soy mucho más rápido y mucho más listo que los demás”. Las recesiones se dieron en 1627, en los 1700, en los 1800, y seguirán dándose. Y de ellas algunos saldrán muy enriquecidos, los más rápidos y los más hábiles… es la historia del mundo.

Piensas que el ciudadano medio en España, aparte del movimiento 15-M, que se puede considerar, no sé si “juvenil” sería la palabra…

Es una explosión de ira, yo creo.

Sí, pero ¿crees que hay muchos más ciudadanos que no estuvieron en dicho movimiento, que están aguantando en silencio y que puede que algún día…?

…a mí me sorprende que no ardan las calles. Si tienes hambre, si te falta lo elemental, si llegas a tal grado de desesperación que ya no piensas en términos de legalidad. Que son tus hijos y tienen que comer, por pura rabia, ¿no?

Es que está sucediendo algo grave, que no es ya el hambre, porque muchas personas no están pasando hambre como tal, pero sí están perdiendo lo que tenían. El nivel de vida que tenían, el tipo de vida que se habían construido, eso sí lo están perdiendo.

El miedo. El miedo a perder lo que tienen. El miedo de “¿y mi trabajo, qué pasará?”… la cosa se puede poner muy chunga. Creo que los gobiernos o el capital van a necesitar polícías… va a haber ahí muchas nuevas plazas de maderos en nombre del orden social.

¿Y entonces por qué crees que esa gente que aún no se ha manifestado está aguantando en silencio?

De entrada, la gente joven, y conozco mucha a través de amigos míos que tienen hijos… los tienen en sus casas. Gente de veintitantos años que no tiene curro y probablemente no lo va a tener, o tienen trabajos basura, y no han salido de casa de sus padres o han vuelto a ella. Unos padres que les dan también para tomarse una caña. El problema es que los padres se queden sin un duro. O la economía sumergida, que tiene que haber mogollón por todos lados porque, si no, arderían las calles. Pero la subversión de alguien que no tiene que comer… puede que el sistema se acojonara, ¿eh? Por mucha policía que haya. Pero eso no ha llegado. No ha llegado por ahora. Yo me sorprendo: suelo ir a restaurantes de lujo, mientras que pueda comer allí. Pero el sábado pasado no había reservado y fui a los restaurantes del barrio, a los bares del barrio. Estaba todo abarrotado. Con mucha gente que come cigalas con una mano y con la otra dicen “¡esto no puede ser, esto es la hostia, esto está fatal!”. Yo me tomo las cigalas, pero tengo la decencia de estar contento (risas). Entonces dices: ¿quién está ahí comiendo? Pues los de siempre, yo creo. El que tiene un curre que no lo va a perder, un buen curre, sigue manteniendo el mismo nivel de vida. Y debe de ser que hay un montón de gente que tiene curres buenos. No lo sé.

Otra cosa, y esto es algo que me produce mucha curiosidad y suelo preguntar porque es interesante conocer diversas opiniones al respecto, es que las crisis suelen producir movimientos culturales de unas características muy determinadas, muy reconocibles, y de momento no da la impresión de que esté surgiendo ese movimiento cultural. ¿Piensas que hay algo cociéndose en el horno?

Si lo hay, yo no lo he visto todavía. En cine, por ejemplo, las películas españolas que estamos viendo ahora —por cierto ha habido varias muy buenas este año— se rodaron hace un año o recibieron subvenciones… fueron posibles hace un tiempo. Los nuevos proyectos no sé cómo van, si están echando guiones para atrás. Pero no, no veo un cambio radical en la cultura. Igual se está cociendo pero yo no me entero. Supongo que habrá que esperar todavía. Pasarán cosas. Esto, al parecer, no va a levantar el vuelo en mucho tiempo. Siempre dicen “el próximo año será peor todavía que el anterior”. Y no sé. Ojalá, te repito, sea el “algo está ocurriendo aquí, y usted no sabe qué es, ¿verdad, Mr. Jones?”. Supongo que empezará a ocurrir. Decía Leonard Cohen en una canción, Suzanne, “Jesucristo fue marinero hasta que comprendió que sólo podían salvarse aquellos hombres que se estaban hundiendo”. Habrá que estar al loro.

Por cierto, ¿qué películas de estas que acabas de comentar que son muy buenas nos recomiendas?

Pues está muy bien la de Jaume Balagueró, que es de un portero siniestro y estoy acojonado desde que la vi… y miro a mi portero, que es un bendito, pero… Se llama Mientras duermes. Me gustó mucho la de Mateo Gil, un western que no ha ido a verlo ni Dios: Blackthorn, con Sam Sephard, que estaba muy bien. La de Montxo Armendáriz, No tengas miedo, me gustó. Yo, que dicen que el cine español lo detesto. Y una leche. Estoy deseando ver buenas películas españolas. Pero evidentemente eso no me ocurre con frecuencia. Cómo se llama eso del señor Almodóvar —es que entre tanto título enfático me pierdo— La piel que habito, pues es… no. O este al que le dieron la Concha de Oro en San Sebastián, que dice en Radio Catalunya que yo intenté chantajear al jurado para que no le dieran el premio. Isaki Lacuesta, se me ha olvidado hasta el título de la película.

Pues entonces una curiosidad, ¿cómo se chantajea a un jurado?

Pues (risas), tío, no es mi rollo. Joder, ¡ya me contarás! Con la de copas que tenía que tomar. Si es que encima yo no me hablo ni con jurados ni con nadie. Huyo de todas las movidas culturales. Tengo mis amigos. Con la gente del cine, con los más íntimos, hemos dejado de vernos. Porque a la larga… hay gente con la que tuve una relación fraternal, pero tienes que juzgar el trabajo que hacen y algunas veces lo que hacen no te gusta. Me mantengo al margen. De las muchas calumnias y amenazas que he recibido en mi vida —con las del cine no me preocupo, por mucho que se mosquee el señor Almodóvar con todo su poder, y escriba en blogs, eso me da un poco igual— eso de que yo ando chantajeando jurados, es que me da un ataque de risa… vamos, no tengo otra cosa que hacer.

Llama la atención que polémicas como la tuya con Almodóvar o esta misma con Lacuesta hayan alcanzado tanta repercusión y notoriedad. En cine, ¿hablar del crítico es como en fútbol hablar del árbitro?

Tío, ¡pues no lo había pensado! Escribo de películas, pero es que nunca me he visto como un crítico de cine. Pero podría ser como el árbitro. En todo caso soy un crítico atípico, porque escribo siempre en primera persona. Y digo lo que a mí me parece. Es mi verdad. Mi verdad puede parecerle una gilipollez a otro. Entonces el que se tomen tanto interés por “el a mí me gusta” o el “a mí no me gusta”… no intento sentar cátedra, hablo de mis sensaciones respecto a una película. Si luego da la casualidad de que mucha gente comparte esas opiniones conmigo o mi prosa tiene cierto interés, pues bueno, mala suerte. Pero vamos, no especifico. Para mí, esto es lo bueno, esto es lo malo, esto me gusta, esto no me gusta.

Pero, ¿no consiste en eso la crítica?

Supongo. Pero no, dicen que no, que hay que ser riguroso y analítico y esas cosas. Pero yo es que si quisiera tampoco sabría. No sé cómo se puede ser riguroso y analítico.

¿Se puede ser riguroso y analítico con una película?

Pues eso cuentan. Toda esa gente que me firma manifiestos. Porque no fue Almodóvar,  sino los que hicieron el “manifiesto de los trescientos”, encabezado por Víctor Erice.

Sí, cuando contaste que te habías salido a mitad de una película en un festival y salió un manifiesto criticando tu actitud.

Sí, pero vamos, lo de salirme de una película lo hago muchas veces. Pues era una película iraní, de Kiarostami, que eran trescientas mujeres en plano fijo durante hora y media, que no hablaban, sólo se veían sus caras. Pues tío, a la hora estaba ya harto de caras y encima, como he tenido todos los vicios gordos pero ya el único vicio que me queda es el tabaco, me salí a fumar. También conozco a alguno de esos rigurosos que roncan allí, y cuando acaba la película dicen “¡Ohhh, el maestro Kiarostami!”. Pues yo me salgo. Y entonces conté aquello, pero vamos, te juro que vi más de la mitad. Y se me echaron encima… ese señor tan lírico, ese artista tan puro llamado Víctor Erice, y José Luís Guerín, y luego trescientos pringaos que apoyaban… pero vamos, cuando me pasaron el manifiesto, ni sabía de quién era. En cualquier caso, las amenazas del cine —que hacen presión sobre los directores de los periódicos, como Almodóvar— no me afectan. Lo que sí me ha mosqueado y me ha provocado pánico, terror y una mala leche impresionante es verme en San Sebastián hace dieciocho años con pintadas en las paredes que me decían: “último aviso: Carlos Boyero antivasco”. O llamadas aquí a las cuatro de la mañana diciendo que a la señora que vivía conmigo entonces le iban a rajar la cara… eso no es broma. Eso sí me puede preocupar. Me ocurre… es que yo escribo de todo. Y bueno, hay sitios donde hay auténtico peligro. No es lo que digan de mí o que pidan mi cabeza a los directores de los periódicos, bueno, si se divierten así o creen que… pero lo otro sí me preocupa.

Esas amenazas refuerzan el paralelismo que te comentaba con la figura del árbitro en fútbol, que en primera división quizá no tanto, pero en otras competiciones inferiores…

Me parece muy bueno el símil, sí. El árbitro siempre es el cabrón, ¿eh?

Sí, casi siempre es el objeto de todas las iras.

Y esa pobre gente, ¿cómo acierta? Por mucho que se modernice lo de los linieres y tal, pero está jodido contentar… no ya contentar, si es que no tienes que contentar a nadie. Sino decir lo que tú ves. Lo que tú percibes. Y en lo que tú ves y percibes hay un margen de equivocación tremendo y se supone que el árbitro ejerce… vamos, recuerdo la final del Mundial, con el tal Mr. Webb, permitiendo a killers usar la violencia salvaje.

La famosa patada de De Jong.

Es que es Chuck Norris, el pavo aquél. Era como los buenos contra el Imperio, y los del imperio eran malísimos, este era como el Darth Vader de Holanda. Y bueno, extrañamente, por una vez ganaron los buenos. Pero ahí sí, a ese árbitro no lo podría considerar un crítico, me parecería un crítico nefasto. Un tío que permite esas salvajadas.

Cierto, pero en el papel de un crítico cinematográfico ni siquiera está el permitir o dejar de permitir actos violentos a nadie. Es una persona que da su opinión sobre cine y es curioso como el crítico tiene sus propios críticos. Hay críticos de Carlos Boyero igual que hay críticos de cine. 

Sí, sí, y no me importa, ¿eh? El que me critiquen. Yo sigo o leo a la gente por aquello que decía Roland Barthes: el estilo es fundamental. Que la prosa me atraiga, que sea magnética. O lo de Sinatra —joder, ya me gustaría a mí ser Sinatra— que decía aquello de “yo no vendo voz, vendo estilo”. A mí las críticas, si me divirtieran, si notara al personaje detrás, me apasionarían. Y me daría igual que estuviera de acuerdo o no. Busco el talento en todo, no el compartir mis gustos. Si encima coincidimos, pues ya es demasiado.

¿Se toma cierta gente el que haya críticos cuyo criterio no comparten de un modo muy visceral?

No lo sé. No leo mucho a los críticos. Tengo algunos amigos dentro de la crítica con los cuales coincido mucho o con los cuales me pegaba mucho: con Ángel Fernández Santos, por ejemplo, tenía broncas monstruosas pero normalmente era un placer leerle.

¿Y a nivel de público? Casi como si fuera un partido de fútbol o algo político: “¡Carlos Boyero se ha metido con Almodóvar!”

Eso es un poco como el Sálvame, formar parte del cotilleo… a mí no me hace gracia. No quiero ser arrogante, pero mucha de la gente que me lee lo hace incluso sin ir al cine (risas), me abordan mucho últimamente cuando voy solo por la calle, porque se ve mucho mi careto —que siempre voy a procurar cuidarlo, no me lo vayan a partir cualquier día— y me dicen “leí lo de tal película, voy poco al cine y no puedo decir si estoy de acuerdo o no, pero me reí mucho”.

En realidad, para disfrutar una buena crítica no hace ninguna falta haber visto la película.

A François Truffaut, cuando hacía crítica, le leería siempre aunque viviera en un pueblo perdido y no tuviera acceso al cine. Me encantaría. O Andrew Sarris, un tipo que era pintor y que era maravilloso escribiendo. O Guillermo Cabrera-InfanteUn oficio del siglo XX, era fantástico leer a ese tío. Luego se reveló como un gran escritor, pero como crítico tenía algo fantástico. Decía que los niños pequeños querían ser un millón de cosas: buzos, ladrones —yo por ejemplo siempre quería ser indio de pequeño y creo que lo he conseguido— pero que no conocía ningún niño que quisiera ser crítico de cine.

Como ser árbitro.

(risas) Sí. “Es crítico porque es un director fracasado”… yo qué sé, yo nunca he querido hacer cine. Te lo puede contar un tipo que fue como mi hermano, Fernando Trueba, cuando éramos críos, teníamos dieciocho años. O Antonio Resines. Yo era como Bartleby, prefería no hacerlo así. Empecé por medio de Fernando —que nos buscó la vida a mucha gente— y lo hice escribiendo de la noche, de putas, porque andaba siempre de noche por ahí. Me dijo: “coño, pues que te paguen las copas y te den un sueldo”. Cuando lo tuve que hacer por obligación ya era un coñazo aquello y me puse a escribir de cine. Posteriormente, en el año 87, cuando Pedro J. Ramírez me contrata para Diario 16, se le ocurre que empiece a escribir de la tele. Me dijo “escribe de lo que te dé la gana, porque en la tele entra de todo”. Y ahí ando.

Por casualidad.

Por casualidad, porque tenía que ganarme la vida. Yo de jovencito ¿qué hacía? Pues vendía libros por las casas, jugaba al poker todas las noches… y bueno, nunca fui ambicioso. Pero de algo tenía que vivir. Y me puse a escribir.

Tengo una curiosidad, ahora que has mencionado a Fernando Trueba, ¿has visto este anuncio que ha hecho con Guardiola? ¿Qué te ha parecido?

Bueno… yo, como todo el mundo, o como mucha gente, tengo mi pasta en el banco. Pero cada vez que voy a un banco tengo la sensación de que me van a tangar, soy muy demagogo y muy sectario. Siento por Guardiola un respeto y una admiración reverenciales. Me parece maravilloso no sólo para el fútbol, sino para la vida, que existan este Barcelona y un tipo como él. Y soy socio del Real Madrid, ¿eh? Pero me sorprendió mucho cuando vi a Guardiola haciendo un anuncio de un banco. Además con tono humanista —muy bien pensado por parte del publicista—, pero me dije: ¿Guardiola necesita hacer anuncios de bancos para vivir? Pero bueno, como se gane la vida la gente… la conversación entre Fernando y Guardiola está muy bien, todo lo que dicen y tal, pero si luego veo ahí el nombre del banco… Pero vamos, también hay directores insignes que el cine lo es todo para ellos y que por eso han rodado a lo mejor sólo dos películas o tres en toda su vida teniendo oportunidad de hacer las que les diera la gana —está muy bien eso de ser artista maldito y de culto— y que se han pasado la vida haciendo publicidad de Nescafé y esas cosas, “vuelve a casa por Navidad”, muy artística.

Como la época en que Sergio Leone no rodó ninguna película y se dedicó a hacer anuncios.

Sí… no me refería a Sergio Leone, es español el que te estoy hablando.

(risas) …vale. Dilo, dilo.

No sé, creo que es Víctor Erice, el que me firmaba el manifiesto. Él lleva toda la vida haciendo publicidad muy bien pagada. Bueno, me interesa muchísimo una conversación entre Guardiola y Fernando Trueba pero no con el banco… si veo el nombre del banco ahí arriba, me lo arruina. Aunque todo el mundo tiene derecho a hacer lo que le dé la gana.

¿Y qué te parecieron sus interpretaciones en el tramo inicial del video, ya que estamos?

Es que no lo he visto, sólo he leído la conversación que publican en el periódico.

Pues son curiosas.

Fernando es de las personas más listas y más cultas que he conocido nunca. Nunca. Es un tipo de una agilidad mental, con una imaginación y una gracia… Fernando es como José Luís García Sánchez. Y hay otro, sí, con el que no me hablo y que ya no volveré a hablar, que era fantástico. Uno que dirigía Días de cine. Son gente con una gracia… y Fernando es muy brillante. Y lo que dice Guardiola tampoco tiene desperdicio, es tan listo que incluso se permite el lujo de no hablar mal de nadie. Lo cual, en la batalla con el Darth Vader este del Real Madrid… Pero vamos, he visto lo que ha salido en los periódicos, me han dicho que el anuncio está en Internet, lo veré. No tengo duda de que será apasionante.

Has mencionado a Mourinho. Bueno, has dicho “el Darth Vader” del Real Madrid, así que supongo que te referías a él…

Es el malo. El “chico del Martini”, decían. Al parecer es muy sexy, conozco a muchas mujeres que dicen que les pone mucho. No sé, a mí no me pone nada. No me ponía ni con el Oporto, ni con el Chelsea, ni saliendo con el Inter a correr… me parece que es muy malo para la vida y para el fútbol que exista un tipo como Mourinho. Creo que saca lo peor de la gente y el otro día confesó que el público del Real Madrid, los verdaderos, son los Ultras Sur. Me pareció lamentable. Vi los Madrid-Barça del año pasado —los dos de Liga, la final de Copa en Valencia, los dos de la Copa de Europa, ¡es que me gusta mucho el fútbol!— y me pareció lamentable la actitud del Madrid. Incluso un tipo como Casillas que me parece modélico, un tío normal —encontrar estrellas del fútbol que sea normales, joder, tiene… aunque está Xavi, está Iniesta— y cuando vi a Casillas diciendo “todo el mundo ha visto lo que ha ocurrido en este partido, lo de siempre” dije: “¡no, no, Casillas, no entres en la movida! Estás por encima de eso”. Pero al parecer todo está justificado si se gana y Mourinho me temo que si arrasa va a ser muy peligroso. Aunque hasta ahora con el Madrid sólo ha ganado la Copa.

¿Su actitud es calculada o realmente es así?

Es un actor, por supuesto. Y es un estratega. No sé si ha leído El arte de la guerra de Sun Tzu. O a Clausewitz. Creo que es un actor que está interpretando pero evidentemente también se cree muchas cosas, y da órdenes a su ejército: “¡Id a gritarle al árbitro! ¡Protestad!” Es muy evidente, lo que pasa es que la gente—sobre todo cuando llevamos tanto tiempo perdiendo como el Madrid— necesita lo que le echen, en nombre de la victoria. Pero a mí, en el Bernabéu se me acabó la alegría el día que se retiró Zidane. Era tan estético y tan ético, era un placer verle jugar y ver su actitud. Incluido el cabezazo que le metió a Materazzi, ¿eh? En el partido más trascendente de su vida.

¿Incluido?

Incluido, sí. Soy de esos bárbaros que piensan: qué le diría el otro hijo de la gran puta para que Zidane, en el último partido de su vida, le meta un cabezazo y salga derrotado como el héroe hundido, el que ha perdido la grandeza mediante algo tan humano y tan terrenal. Es que era una película.

Unas cuantas de las mejores películas que se han hecho no son películas, son competiciones deportivas.

Sí. Bueno, pues con el Madrid lo paso mal. Ahora está funcionando, es una máquina y creo que puede arrasar. Florentino Pérez lo interpretaría como eso del señorío: “Mourinho salva el señorío”. Y a mí la palabra “señorío” me pone de los nervios, ¿qué coño es eso del “señorío”? Me suena tan antiguo y tan rancio. Pues sería tremendo. Y evidentemente en el Barça va a llegar un final, aunque están escribiendo una página grandiosa. Vi poco a Di Stéfano porque era muy niño. Disfruté con el Ajax y con la Holanda de Cruyff. Vi al Brasil del 70 con Pelé, que era admirable. El Milán de Sacchi, aunque nos destruía al Madrid, era prodigioso… ver a Baresi como un mariscal de campo mandando; ver a Van Basten moviéndose como un bailarín. Pero con el Barça de Guardiola yo disfruto mucho. Ya no saben por dónde atacarle. Dicen que “mea colonia”, por Guardiola, dicen que es santurrón y tal. A mí me parece muy bueno para el fútbol y para la vida un tipo como él. Incluso un tipo como Messi, que es como un marciano (risas). Nunca le entiendo: “¿qué ha dicho?”. Y piensas “pues tampoco tiene nada que decir”. A Messi le vi en el Nou Camp una cosa en un partido contra el Arsenal, estaba un poco lejos y dije: “¿qué ha pasado? ¿ha rebotado en el portero?” Lo vi repetido, y qué cojones: en un palmo de terreno había movido un pie… como una vez Maradona. Uno de los días más felices de mi vida estaba en el Bernabéu, viendo a Maradona, que marcó un gol al Madrid increíble. Uno que venía detrás, salió disparado, pisó el balón, regateó al portero…

Sí, ese gol… estando justo ante la portería y pudiendo marcar fácilmente, ¡se esperó sin ninguna necesidad para regatear a un defensa que aún estaba por llegar! Porque “tenía que hacerlo”. Y en el Santiago Bernabeu, ante el máximo rival. Nunca he vuelto a ver nada parecido.

La hostia. Yo estaba con una de las mujeres que más he amado, con mi mujer de entonces, y con mi mejor colega. Nos íbamos a cenar luego a un sitio fantástico y dije: “esto es el esplendor en la hierba, esto es la plenitud”. Posteriormente aquel amor se acabó, el amigo murió después de una devastación de varios años, a Maradona la coca le perforó el cerebro… pero que me quiten lo bailado. Yo estaba ese día en el Bernabeu en compañía de ese amor y del gran colega, viendo a un artista. Aquello fue maravilloso.

¿Consideras a Maradona un artista?

Sí, totalmente. Y luego oírle hablar o las cosas que ha hecho.

Siempre fue un personaje con muchísimo carisma.

Sí. Con ese tono quejumbroso y tal… vi un reportaje sobre él que hizo Kusturica en el que el Maradona decía que de niño había aprendido a jugar en la oscuridad, porque no había luz en su barrio. Le preguntaban “¿usted sabía lo que iba a ser como futbolista” y él respondió: “yo no tenía ninguna duda, lo que nunca supe es lo que iba a ocurrir con las drogas”. Eso le desbordó, fíjate, a alguien tan seguro de su arte. Y sin embargo… la gran depredadora.

Me has hecho recordar la famosa filmación en que Maradona, siendo apenas un chaval, dice ante una cámara de televisión que tiene dos sueños: uno es jugar en un Mundial, y el otro es ganarlo.

Sí. Pues mira: lo ganó… y él solo, además. Acojonante. Como ganó con el Nápoles dos ligas y una copa de la Uefa. Que dices: “es increíble”, ¿no? Pero yo, cuando dicen que Messi no está a la altura, digo: ¡hostia! Tiene veinticuatro años.

Yo soy de los que piensan que no está a la altura.

¿Pero tú has visto lo que le mandan en Argentina? Y me dices: Maradona ganó él solo y Messi con Argentina fracasa… pero todo llegará.

Posiblemente.

Además me cae de puta madre ese enanito que contesta “gñé!”, que nunca le entiendo y mira que pongo el oído a ver qué ha dicho. Igual no tiene nada que decir, como tantos futbolistas. Pero es fantástico verlo en el campo.

Cambiando de tercio, ¿cuáles son los libros de tu vida?

Buf, complicado. Es como si me preguntas las mujeres de mi vida, a estas alturas… con cincuenta y ocho años, y con todas las que han pasado. Hay algunas, eso que decían en La balada de Cable Hogue, un western de Sam Peckimpah. Una puta va al desierto con Cable y le dice “voy a estar aquí contigo un tiempo pero un día me iré al este, a buscar un marido rico, lo mataré de un infarto en la cama y volveré”. Y cuando ella se va por la mañana, al amanecer, el reverendo Joshua Duncan Sloan —un falso cura, un hijo de puta— está con Cable. Uno dice: “¿Por qué será que, por muchas mujeres que conozcas a lo largo de tu vida, siempre llega una que te toca en lo más hondo?”. Y el otro le responde “No es grave, supongo que es algo que se pasa con la muerte”. A estas alturas, hablar de las mujeres de mi vida, de los libros de mi vida… que sí, existen. Te diría Rojo y negro, de Stendhal, es una de mis novelas favoritas. La isla del tesoro, de Stevenson. Me parece maravilloso. Suave es la noche de Scott Fitgerald. Excepcional. Novelas que leí en la adolescencia: Dostoievski, Tolstoi, Dickens. Por ejemplo, el comienzo de Historia de dos ciudades es una de esas cosas…. o el comienzo de Moby Dick: “cada vez que noto desasosiego y tengo ganas de lanzar el sombrero de los transeúntes, cada vez que noto que me ataca la melancolía, sé que es el momento de embarcarme, llamadme Ismael”. Para mí es otra de las novelas clave. Chandler, El largo adiós, que me parece sublime. La escritura de Chandler es poesía pura. Y poetas, te diría Pessoa, Claudio Rodríguez, Gil de Biedma, César Vallejo. Pero vamos, si me preguntas mañana seguro que te digo estos y otros más. Pero sí, estos son de los libros que siempre voy a releer.

Bueno, en cuanto a cine: ¿qué opinas de la afirmación que solía hacerse de que el 3D iba a ser una revolución? ¿Crees que esta revolución que algunos predicaban ha quedado como una especie de espectáculo de feria?

Sí, algo así, sí. No siento nada especial con el 3D. Aunque me han dicho que el porno también se puede ver en 3D, aunque yo no lo he visto todavía. Primero, el 3D me supone una molestia. Segundo, películas que han sido concebidas claras, luminosas, me resultan oscuras. El otro día llevé al cine a unos críos, y uno el pobrecito llevaba gafas. Y dije, “¡no jodas! Va a ver el Tintín y no le voy a plantar encima de las gafas otras gafas”. Creo que a veces  el 3D está muy bien utilizado, como en Pina, un documental de Wim Wenders que acabo de ver. Está bien utilizado por Spielberg en Tintín. O sea, por los grandes. Pero para mí no. Joder, si me dijeran que tengo que pasarme la vida viendo películas en 3D… me siento como un mochuelo cuando miro a los de al lado. Vamos, para mí, ni el Cinemascope. Para mí, el formato ideal es el blanco y negro de los años 40 y 50, cuando el Scope todavía no se había inventado. Dicen que el 3D es la salvación del cine; yo creo que es la salvación porque entre otras cosas te cobran tres o cuatro euros más, porque van los niños y las familias… pero yo creo que el cine no necesita ni 3D ni nada. Si es bueno, sobrevivirá. No sé cómo, a lo mejor en las casas. Ahí [Carlos señala unas estanterías, N. del R.] tienes más de tres mil películas. Ahora me he comprado un Blue-Ray, que es una putada porque primero tuve que pasar todas las de vídeo a DVD, y ahora las mismas que tenía en DVD las estoy comprando para Blue-Ray.

¿Pudiera ser que este tipo de efectos especiales lo único que consiguen es distraer al espectador de la historia, de lo que tradicionalmente era el arte de la narración en el cine?

Puede ser. No sé qué hubiera hecho Hitchcock con Los pájaros, por ejemplo. ¿Lo hubiera rodado en 3D? Yo creo que no. Es una película que la ves y acojona igual, no necesita ese efecto. La película más terrorífica del mundo, La semilla del diablo, ¿tú crees que Polanski necesitaba el 3D en esa película?

No, claro. Sería absurdo.

Claro, si ahí no hay sustos, ni hay nada. Es todo perturbación: ¿qué pasa con esos viejecitos tan encantadores? ¿Qué pasa con el marido de Rosemary? ¿Qué pasa con ella caminando por la Quinta Avenida pensando en qué van a hacer con su niño? O Psicosis, ¿necesitas el 3D para el asesinato en la ducha, que Hitchcock tardó una semana en rodar?

Parece que el 3D saca a la película del ámbito de la emoción profunda y la traslada al ámbito de la percepción más inmediata.

Sí, puede ser. Al menos yo, no he visto ninguna gran película en 3D. Mis películas favoritas, que son El apartamento, Los profesionales, El buscavidas… ¿Para qué necesito yo ahí el 3D? ¿Qué me va a provocar el 3D en el travelling de la carrera de Shirley MacLaine hacia Jack Lemmon en El apartamento? O en Los profesionales, ¿cómo se rueda en 3D la conversación entre Burt Lancaster y Jack Palance en el desfiladero, hablando de la revolución? ¿Recuerdas esa escena? Ese diálogo: un plano-contraplano de un tío que se está muriendo, con su antiguo amigo. Uno va a cazarle en nombre del capitalismo y el otro sigue en la revolución. Y le dice: “¿La revolución? La revolución nunca fue virgen, siempre fue una puta, ¿qué esperábamos de la revolución? Es como el amor, tiene un enemigo terrible que es el tiempo. Al principio todo es maravilloso. Luego nos marchamos porque nos desencantamos. Luego volvemos porque nos sentimos solos. Y al final morimos, porque es inevitable”. Eso, ¿cómo me lo cuentan en 3D? (risas)

No sé, quizá a una parte del público actual, debido a la cantidad de estímulos que existen, le pueda terminar resultando más difícil centrar la atención en una historia simplemente por la propia historia.

Pues pobrecitos míos, pobre ese público, si necesitan otros alicientes. O si un narrador ya no sabe contar una historia sin tener que recurrir a efectos especiales. Y pobre gente si la emoción no llega a calar en ellos, o si necesitan las tres dimensiones para sentir que el espíritu se les altera. No lo sé, pero vamos, a mí —hasta ahora— el 3D no me ha dado grandes satisfacciones.

Hablando de contar historias, ¿qué adaptaciones cinematográficas de historias literarias, o de cómics u otro formato, no se han realizado —o no se han hecho adecuadamente— y te gustaría ver plasmadas en pantalla?

Corto Maltés. No soy muy amante del cómic. Yo era un chaval que leía tebeos, que no se llamaban “cómics” todavía. Pero Corto Maltés, ese marino de Gibraltar, hijo de una gitana… Hugo Pratt y ese personaje me han parecido siempre muy cinematográficos. Es legendario, lírico, duro, poético. Si un gran director se ocupara de Corto Maltés se podría hacer una gran película. Y hay otro, un tipo muy cínico y muy cabrón, Gérard Lauzier. Tenía varios cómics: Las cosas de la vida, La carrera de la rata. Analizaba la burguesía francesa: perdedores, hipócritas. Él hizo su propia película pero no llegué a verla y me dijeron que era muy mala. Pero de ahí puede salir una película formidable.

¿Hay alguna película que te gustaría ver rehecha, de la que te gustaría ver un remake?

Las que me gustan las quiero como están.

Por cierto, una pregunta que ya he hecho alguna vez pero que obviamente te tengo que hacer también a ti, ¿compartes la opinión generalizada de que las series de televisión han superado el nivel del cine actual?

(rotundamente) ¡Yes! Sobre todo si hablamos de una que se llama The Wire.

[En ese momento, el fotógrafo y yo nos miramos, porque justo antes de encontrarnos con Carlos Boyero estábamos conversando sobre la manera en que The Wire aparece en muchas de las entrevistas de Jot Down, e incluso en uno de nuestros vídeos, y cómo da la impresión —no sin cierta razón— de que en la revista estamos obsesionados con dicha serie. Carlos se nos queda mirando, y contempla entre sorprendido y divertido nuestra reacción. N. del R.]

Nos reímos porque justo antes de entrar estábamos comentando que The Wire ha salido en muchas de nuestras entrevistas, ya sea por parte del entrevistador, o por parte del entrevistado.

¡Joder, pero cómo no va a salir! Enric González, amigo mío, decía que yo le daba la brasa con Los Soprano y que The Wire era la mejor. Pues no le voy a dar la razón, pero… que sí. La mejor serie que se ha hecho es The Wire. Es perfecta.

¿Te gusta más que Los Soprano?

Hmmmm… ¿Quieres más a papá o a mamá? (risas) He visto Los Soprano como cinco veces. Las seis temporadas. Me la sé de memoria. Y si Los Soprano acabase con Tony Soprano tomando peyote con la puta en el desierto y viendo amanecer en Las Vegas, hubiera sido genial. Pero no, tuvieron que prorrogarlo con un final que yo detesto. Pero The Wire es Shakespeare. En versión urbana. Ahí se han reunido los mejores talentos. Es perfecta. La he visto muchas veces. Mi favorita es la segunda temporada, la de los muelles.

La mía también.

¡Joder! Pues, ¡tengo unas movidas! Porque mi mujer —a la que mando un beso enorme desde aquí, como hago siempre en los chats— me dice que para ella es la cuarta, la de la educación de los niños.

La cuarta temporada es muy emocionante, desde luego.

Sí, pero es que la segunda es perfecta. Otros dicen la quinta temporada, la centrada en el periodismo… conozco algunos que no son grandes periodistas pero se agarran siempre al periodismo. Aunque es también una gran temporada.

En realidad todas las temporadas son impresionantes.

Todas.

Pero es que la segunda es… además me gusta mucho el personaje de Sobotka.

¡Joder, es que es complejo ese personaje…! Y pensar que le arruinan la vida. Y al final adquiere una grandeza, como los personajes de Peckimpah en Grupo salvaje. Impresionante. La segunda temporada es impresionante.

¿Y alguna otra serie que te haya gustado especialmente?

Me gusta mucho Breaking Bad. ¿La has visto?

Sí, muy buena. ¿Qué opinas de la interpretación del actor protagonista?

Es total. Me parece impresionante ver la evolución de ese personaje que cree que va a morir y que rompe todas las transgresiones morales: “a mis hijos les voy a dejar una pasta y lo demás me da igual”. Ese tipo hasta entonces rígido en su moral, me parece una de las cosas más subversivas que se han hecho nunca en la televisión. También hay un tío, Alan Ball, que hizo una primera serie extraordinaria, A dos metros bajo tierra, pero que ahora lo odio, con los putos vampiros esos tan modernos y tan guays.

Veo que también estás harto de la moda de los vampiros.

¡Bahh! (risas) Los pijos esos de Crepúsculo. ¡Yo al que amo y respeto es al Conde! Y sólo ha habido un Conde. Se cargaba a todos los vampiros estos… vamos, no tenía dientes para ellos. Los odio Y encima los modernos y los pijos, todos quieren ser vampiros con el Crepúsculo este. No, el vampirismo es una cosa seria y Bram Stoker es su rey.

Además estos nuevos vampiros siempre van dando besos por ahí.

¡Bahh! Estos que además van de sexies… les iba a enseñar a unas cuantas el Conde lo que eran los placeres del lecho y de la sangre.

(risas) Bueno, volvamos a las series buenas.

Volviendo a David Simon, autor de The Wire, Tréme me parece extraordinaria también.

Aún no la he podido ver.

Joder, pues hay un personaje en la primera temporada —que no te voy a desvelar—, un señor gordo en la Nueva Orleans de después del Katrina, que empieza a lanzar mensajes en Internet, a hablar de la terrible depresión y el instinto de supervivencia en esa ciudad abandonada por el gobierno… y luego lo de los músicos, es admirable.

Sé que tengo que verla. ¿Has visto Deadwood?

Es genial. Si me preguntas cuál es el mejor western que he visto en los últimos treinta años, es Deadwood, que es una serie de televisión. Hay mucho Shakespeare también, hablan como en las obras de shakespeare. Y ese chuloputas…

¿Al Swearengen?

Sí, es increíble. Ese tío que es lo más “mafias” y lo más malo, acaba siendo legendario. Y nunca pierdes la perspectiva sobre los personajes: todos son buenos, todos son malos, todos tienen razones para actuar como actúan, excepto un mamón que va degollando putas. El jefe de una compañía de los nuevos depredadores, un psicópata. Incluso a ese le encuentras cierta justificación, pero es el más malo. Deadwood es un western impresionante que dura treinta o cuarenta horas. Y por mí, podría durar trescientas.

¿Por qué piensas que no ha tenido mayor repercusión?

Ahí se achantó HBO, que saca para adelante todos sus proyectos. Sabes que The Wire no la veía ni Dios al principio, pero aun así tenemos cinco temporadas. Roma, que era formidable, era carísima y además se le quemaron todos los estudios y lo dejaron. Pero la gente de HBO se arrepiente de haber dejado Deadwood en la tercera temporada. Era muy cara y los televidentes no respondieron, aunque HBO suele trabajar bastante de espaldas al público. Pero Deadwood hubiera sido… yo creo que a John Ford o a Peckimpah les hubiera encantado. Maravillosa, y no la ha visto casi nadie. O Carnivale, que era formidable también.

Los Soprano ha sido muy vista, The Wire empieza a serlo también pero Deadwood o Carnivale no parecen llegarle al gran público.

Pues ellos se lo pierden. Además, para mí el placer de ver series aquí… son estas series que dices “un capítulo más y me voy a la cama”, en ese mismo sofá donde estás sentado. Yo, además, que duermo con pastillas, me las tomo y se supone que me hacen efecto… y me ves cabeceando y diciendo “uno más, sólo uno más”. Y venga, me los veo aquí, y veo amanecer y digo “joder”. Y me voy a la cama más contento que la hostia.

¿Por qué nos está produciendo eso la televisión actual en vez del cine?

Es HBO la que produce eso. Aquí en España, lamentable. Hay alguna cosa de Canal+ en la que se esfuerzan más. Ha habido una serie, Crematorio, que es una novela maravillosa de Rafael Chirbes, un señor al que yo no había leído y me lo aconsejaba mucha gente. He leído esa novela y es soberbia. Hicieron una serie —que no es la novela, es otra cosa— pero que está bien. Creo que podrían tirar por ahí, por cuidar más las series. Pero mientras el éxito sean Águila Roja y Los Serrano y todas esas cosas… Dicen, “es que la gente no sabe valorar lo bueno”. ¡Y una mierda! Cómo no va a valorar lo bueno. La gente, el público normal, se lo traga porque es lo que hay. Pero yo soy gente también.

Y la gente, cuando ve Los Soprano… es algo que le gusta a todo el mundo.

¡Joder, claro! Y yo les diría que no la vean doblada porque eso debe de ser un crimen, ¿cómo traduces a Tony Soprano y el “slang”? ¿Cómo traduces a la gente de The Wire, a los negros de las esquinas?

The Wire no se puede ver doblada, es absurdo.

Si dicen que los americanos no la entendían tampoco, la necesitaban con subtítulos.

Para terminar, hablemos un poco de música: comentabas que te has comprado el último disco de Wilco y si no me equivoco era lo que estaba sonando cuando llegamos.

Los he comprado todos. Hay una canción, One Sunday morning, que dura doce minutos y estoy como los niños, oyéndola todo el rato. Y la de Impossible Germany, que es de las cosas más bonitas que he oído en mucho tiempo. Estoy todo el día escuchando a Wilco, porque soy obsesivo. Me llevaron el otro día a ver a unos que se llaman Coldplay… ¡venga luces artificiales, y venga globos, y venga hostias! Un mamoneo. Pero el Jeff Tweedy este me parece un genio.

¿Por cuáles otras obsesiones musicales has pasado?

El jazz. John Coltrane es mi toda mi alma. Si tocara un saxo me gustaría alcanzar el sonido de saxo de Coltrane.

¿Te gusta más que Charlie Parker?

Sí, más que Parker.

Pero, ¿porque Parker te parece más “silvestre”, quizá?

Sí. Aun reconociéndole, me resulta más difícil entrar en el mundo de Charlie Parker. El Parker que más me gusta es el de Bird de Clint Eastwood. Pero John Coltrane es el sonido de mi alma. Gato Barbieri en El último tango en París, también. El piano de Bill Evans. Miles Davis, pero no el Miles de In a silent way, sino el de Kind of blue. Ese tipo que dijo “yo he cambiado la historia de la música tres veces”, ese tío tan chulo. Van Morrison es un hijo de la gran puta, que me cabreo con él porque ya no da nada desde hace mucho tiempo. Pero el Van Morrison de Astral weeks, de Moondance, es todo. Lou Reed, Bob Dylan, siempre Dylan. Leonard Cohen, Tom Waits, los de siempre. Y Wilco (risas).

Neil Young, acabo de ver de reojo que tienes un disco cerca del reproductor.

Me parece total. Y ése sí que sigue ahí. Ése no será jamás un converso. Neil Young me parece uno de los grandes trovadores del siglo XX. Y luego los clásicos: Jacques Brel, Léo Ferré, Frank Sinatra. El mafioso Sinatra es incomparable. Te diría mucha gente.

Veo que te tira mucho la música con un trasfondo de trovador.

Que diga cosas. Dylan siempre cuenta cosas. Pero también los Rolling Stones… me parece que el sonido de la calle, el sexo y el pecado están ahí. Son grandes, aunque sean un disparate, pero los Stones me parecen grandes. Adoro a The Doors, Jim Morrison tiene algo. [Carlos empieza a mostrarnos algunos discos que están a la vista por su casa, N. del R.] Vinicius de Moraes, este disco, En la fusa, me parece una de las grandes cosas que se han hecho. No escucho a gente nueva, igual me pierdo cosas muy importantes. De la gente nueva… Damian Rice. Me gustaban mucho Anthony & the Johnsons hasta que me enteré que eran los favoritos de Isabel Coixet (risas) y dije: lo que le gusta a esta mujer no me puede gustar a mí. Aquí está Patti Smith. Pero si me dices un disco para llevar, el Weld de Neil Young. Pero soy muy ecléctico con la música. Me gusta Bach, me encanta. Ah, y Frank Zappa me gusta mucho.

Oh, la música de Zappa es una maravilla.

Uno de los mejores conciertos de mi vida se lo vi a Zappa. Y he visto a Sinatra, que no todo el mundo lo puede decir.

¿Cuándo lo viste?

Aquí en Madrid, cuando vino en el ochenta y algo. Estuvo fantástico. Pero vamos, no se mueve en el escenario.

Hombre, no es Elvis Presley, es Sinatra.

Es Sinatra.

Esta semana se cumplía el aniversario de la muerte de George Harrison, ¿te gustan los Beatles?

Sí, vi el otro día un documental sobre George Harrison, estuvimos hablando Diego Manrique y yo. Lo sacaron en El País. ¿Los Beatles? Cómo no. ¿A quién no le gustan los Beatles?

Bueno, hay gente a la que parece que no…

Eran grandiosos. Estaba John Lennon… Y me cae muy gordo Paul McCartney, pero qué pedazo de músico. Y Harrison era fantástico, Something es una de las canciones más hermosas.

Tienes una amplia colección de discos.

Joder, y allá hay otra habitación llena, si es que ya no hay espacio. Me encanta la música. Lo de emocionarte con la música… yo antes sólo me emocionaba cuando iba ciego de todo —y así es fácil la emoción— pero ahora estoy alejado de todo, excepto del tabaco, y digo: “joder, ¡qué bonita es la música!”.

Bueno, que no te gusten Coldplay es un punto a tu favor.

¡Sí, tío, pero es que me llevaron!

Fotografía: Palíndromo

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60 comentarios

  1. Pingback: Prostituzione intellettuale (Temporada 2011-2012) « tosepower

  2. Manuel

    Bueno…te tenía rencor desde la crítica de “La piel que habito” pero ya te perdoné. A mi no me pareció tan mala, pero ahora me caes mejor. Salud y força!

  3. Gándalf

    Joder, qué entrevista más entretenida, divertida y natural. Así da gusto.

  4. Lucía

    Me cae mal (no me van los de estilo rabioso-soberbioso), pero después de leer la entrevista reconozco que es un tipo interesante.

  5. Nónimo

    Mal crítico, excelente conversador y persona.

  6. Victor

    El problema del cine de Isaki Lacuesta es que nadie va a verlo porque no se gastan un euro en promocionarlo, y después culpan al público de ser gilipollas por no ser capaces de apreciarlo.
    La cuestión es cómo van a conseguir financiar sus películas ahora que el PP va a cortar el maná de las subvenciones, creo que es un cuestión de que sean humildes, dejen de lado su soberbia de creadores, y se dediquen a vender su productor seduciendo al público, como hacen el resto de empresarios que se ganan la vida con sus negocios.

  7. Pingback: Carlos Boyero: “Los verdaderos creadores saldrán adelante con subvenciones o sin ellas”

  8. DeSqueran

    ¿Boyero, madridista? Madridista adversativo (ya se sabe: “soy del Madrid, pero… admiro a Guardiola/a Messi/a Cruyff/a Maradona/al Barça todo, y a todo lo que representa”). Madridista vergonzante (“soy del Madrid, y pido perdón por ello. Mea culpa, mea maxima culpa”). Madridista políticamente correcto.

    Boyero, que cultiva una imagen de “maldito” y de “destroyer”, no puede ser más vacuo -más pipero- en cuestiones de fútbol.

    Boyero bien podría ponerse a contracorriente en el periódico donde escribe -el diario culé en español- elogiando a Mourinho. En lugar de eso, lo llamó “nazi” -“nazi portugués”, concretamente- en una charla con los lectores. No consta que nadie lo haya reprendido por ello.

    • deverdad esto es lo que puedes comentar de una entrevista-charla en la que se habla de taaaantas cosas?

  9. Estoy tan de acuerdo en demasiadas cosas que seguro que no podría discutir con él. Y eso me jode.

  10. Farruquinho

    Sólo aprovechar la oportunidad para darle las gracias. Haberme descubierto un libro como “El día de mañana” de Dennis Lehane ya valdría mi reconocimiento eterno. Pero además adoro la valentía y la fuerza de como se expresa.
    Sobre lo que dice acerca de The Wire, los Soprano, Treme o Deadwood, no cambiaría ni una coma.

  11. Osonando

    Da igual estar de acuerdo o no con lo que dice. Me encanta leer una entrevista/conversación como ésta. La narración de lo que sintió viendo el gol de Maradona en el Bernabéu vale más que hemerotecas completas de entrevistas vacías y planas.
    Gracias a ambos conversadores. Un placer leeros

  12. Pingback: Texto casi Diario: María Pilar Clau & Mariano Gistaín

  13. Domingo Fernández

    Los mejores directores son y han sido de izquierdas. La cultura es patrimonio exclusivo de la izquierda. Pues vale, si con pensar eso te quedas contento. Los otros dirán lo mismo, pero cambiando izquierda por derecha. Y a quién le importa a estas alturas -probablemente ni siquiera a muchos de los creadores/autores/artistas a los que seguramente se la sude la política en general, o el panorama político. Izquierda, derecha, qué más da. Etiquetas, formas de perder el tiempo de la misma manera bajo distinto nombre.

  14. Manudo

    Vaya ídolo Boyero.

  15. JRR957

    Muy buena entrevista.
    “Pero vamos, te juro que vi más de la mitad”
    Grande.

  16. G. CALVO

    Socio del madrid??… no se a que espera el club a quitarle el carnet……

  17. Tupapau

    Conocí este sitio hace un par de días y ¡vaya hallazgo!
    Las mejores entrevistas que se pueden leer en la red (y en los periódicos ¡qué carajo!)

    Y encima Boyero, un tipo con el que podrás estar de acuerdo o no, pero con el que da la impresión de que podrías estar horas hablando….

    Y para el Sr. Rodríguez… ¡chapeau!

    • Eduardo

      +1 contigo. Me tiemblan las piernas con sólo ver el nivelazo de estas entrevistas. Los entrevistadores demuestran una cultura que a veces me parece leer canela pura. Incluso “La Vanguardia” o “El País” deberían empezar a mirar de hacer más este tipo de entrevistas.

  18. ¡No os conocía! Qué buena entrevista a Boyero!
    Enhorabuena y gracias por cuidar así este “producto”

  19. guardiolista boyeriano

    me hace gracia ver a supuestos madridistas que no son ni socios del madrid criticar el madridismo de boyero(mas de 30 años pagando el carnet de socio, haced la suma de lo que ha dado al madrid) por admirar a pep, maradona, messi, zidane y criticar a florentimo y llou.
    vosotros no sois del real madrid, sois del real moudrid.

  20. Me cae estupendamente este tipo por sus críticas de cine. Cuando sale de ahí (y su periódico lo ha puesto a ello) se refleja un sectarismo fundamentalista tremendo. Una pobreza de ideas y una visión apriorística de todo. El blanco y el negro.
    Y en lo que se refiere al fútbol, ha publicado Gistau un artículo sobre estos madridistas apesadumbrados por ser del Madrid que los pone en su sitio.

  21. CARLOS

    Grande Boyero,le sigo en su periodicucho y el es cita obligada,le estaré siempre agradecido por descubrirme The Wire cuando casi nadie la había visto por aquí.
    También daros la enhorabuena a JDCM por el magnifico trabajo que hacéis,es una parada obligatoria para mi entrar en vuestra web.

  22. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Crónica del FICXixón 49 (II)

  23. Antes de entrevistar a Boyero, digo yo q se ha leído su obra en profundidad (artículos, charlas…). ¿De verdad sorprende q le apasione The Wire, cuando lo cita cada dos días? Documentación sobre los entrevistados por favor, un poco más de preparación.

    Un personaje apasionante.

  24. ALEXIS

    Simplemente, agradecer y felicitar efusivamente a los que han realizado esta extraordinaria entrevista. Esta ha sido mi primera visita a esta “REVISTA” , seguro que será la primera de muchas. Al protagonista, tan sólo darle las gracias por haberme descubierto el mundo de las series de tv, a mi que siempre he desconfiado de los productos televisivos. Gracias por descubrirme The Wire, Deadwood, y por adelantado gracias por Treme aunque esta última aún no la he visto, pero seguro que será otro descubrimiento.

  25. Ritter

    No hay duda de que es entretenido charlar con él, pero dice siempre lo mismo. ¡Joder, hasta cuenta las mismas anécdotas! La única novedad es que no se habla con Antonio Dubois, ¿no? Además dice que no se volverán a hablar. Seguro que el elegante Antonio no lo aguantó ni un segundo más. Además, son los dos Tauro, como tiene que ser.

  26. Jairo Argote

    Excelente dialogo entre dos tios cultos. Me encanta el sarcasmo sabroso ,la lucida ironia y el humor negro de Carlos Boyero. Tiene estilo y un un bagaje cultural que no necesita poses.

  27. Pingback: KULTUR ENSIMISMADA « balasdefogueo2

  28. Fernando Olalquiaga

    La entrevista es muy buena.

    Lo peor de Boyero es su pose “yo me metía de todo, y robaba libros, pero sólo a los ricos, no al humilde librero ¿eh?”. ¡Robin Hood! Qué monín, pero eres un poco pesado con esa murga.

  29. Lololo

    Genial entrevista.
    Siempre me ha caído gordo el señor Boyero, pero la verdad es que con esta entrevista he descubierto que tengo muchos puntos en común con él… y eso me preocupa.

  30. Galahat

    Me parece interesante que no se sienta crítico de cine porque lo que hace son columnas de opinión, no críticas. Unas veces coincido, otras no, pero creo que a veces se le va la pinza con los ataques personales. A Almodóvar no le sentaría nada mal un poquito de humildad (su nominación a los Globos de oro es de auténtico chiste), pero con Médem, por ejemplo, se pasó muchísimo al opinar sobre su última película, independientemente del camino errático que ha tomado su cine. Los ataques a la persona deberían quedar al margen, aunque lo suyo sean opiniones y no críticas.

  31. A ver, señores de Jot Down: hagan ustedes el puñetero favor de no publicar tantos contenidos, porque los pobres mortales currantes como un servidor no damos abasto… ¡déjennos algo de tiempo para poder abarcarlo todo, por el amor de Dios!

  32. Este tio es un artista

  33. muy entretenida la entrevista y muy interesante el sitio. tendré que pasarme mas veces por aquí : )

  34. Rita Rojas

    Me “atrapó” la entrevista que no me dí cuenta del tiempo…
    y cuando terminé, quise más… -es mucho pedir-
    ¡Gracias!
    Rita

  35. alvaro

    Grande Boyero, Grande Rodriguez

  36. Ignacio

    A ver, en un repaso rápido… 1 Por qué perder el tiempo leyendo un periodicucho cuando por el mismo precio puedes comprar el tebeo de Pedro Jota (era esa la idea, ¿no?). 2 El orgullo no lo veo por ningún lado y lo del sectarismo quizá tiene que ver con el empeño en llamar a las cosas por su nombre. 3 Izquierda y derecha no son lo mismo ni de lejos. No pueden serlo y se demuestra cada día, casi cada minuto. 4 Seguro que agradece el perdón de Manuel por la crítica de la última de Almodóvar. Seguro que ahora ya puede dormir por las noches. 5 Este Madrid liderado por Mou no sólo avergüenza a Boyero sino a muchos otros madridistas. Ya veremos cómo sale Mou en junio, qué herencia deja y cómo se le recuerda en el futuro. Si EP es el diario culé en español, toda la prensa internacional, por sus elogios a los de Guardiola, son también la prensa culé en sus respectivas lenguas. Es lo que tiene pertenecer a una secta: se lleva muy mal lo de la autocrítica.

  37. Genjuro

    De Boyero no molesta que hable bien o mal de una película. El problema de este sujeto estriba en que sus críticas las lleva al terreno personal, y por el camino acaba insultando tanto a directores como a quienes les gusta el cine que él no traga.

    Irónicamente Boyero es el Mourinho de la crítica cinematográfica. La misma actitud, agresividad y chulería, el victimismo y la posición de poder (el club más rico del mundo, el periódico más leído de España), el arredrarse la verdad para sí y la hipocresía (él utiliza el término esnobismo) para el vecino. La diferencia es que el portugués es un gran entrenador, y Boyero no pasa de ser un opinador ocurrente.

    Esto me hace pensar que si Boyero conociese a un doble suyo, le parecería irremediablemente odioso. Un Darth Vader de la opinión. Quizás esto tenga alguna relación con su facilidad para quemar amigos del alma.

  38. laactituddeboyeronosepareceennadaalademourinho

    Dirás mil veces lo mismo o parecido, pero lo harás siempre con un arte y una emoción que uno difícilmente encuentra en su día a día. Me recuerdas los regates que hacía Figo, siempre iguales, siempre perfectos.

  39. Luis González

    Aquí en Argentina el Sr. Boyero no es conocido, pero yo que leo de vez en cuando El País por internet, me he hecho la costumbre de leer su columna y la verdad que el tipo este tiene algo. Aquí diríamos que tiene labia o carisma, que se yo… da lo mismo que hable de cine, de política o de lo que sea, te enganchas y podrías seguir con el por horas. Yo hasta disfruto cuando habla de fultbol, y no siquiera me gusta el futbol. Vaya personaje. Eso sí, me gustaría ver una película dirigida por el…

  40. A Boyero tengo mucho que agradecerle ya que, gracias a el, he descubierto el “enganche/enamoramiento/necesidad” de las series y sus personajes, por favor
    “un capitulo mas” antes de acostarme…..desde que vi The wire he seguido todas las que ha recomendado y siempre me pasa lo mismo en el ultimo capitulo de cada una…..y ahora que hago?.

  41. Oscar

    Recuerdo la crítica del señor Boyero de la segunda parte de la saga de El Señor de los Anillos:

    “Un coñazo importante, al nivel de la primera. No hay nada auténtico aunque estén largando cosas presuntamente trascendentes todo el tiempo. Supone la apoteosis de los efectos digitales, las maquetas, la técnica más moderna. Pero no hay aventura, ni vida, ni emociones en ella.”

    Si ya de por si no me cae bien ningún crítico, menos todavía los que se encargan de hablar pestes de obras maestras para dárselas de profundos e inteligentes.

    Ganarse la vida criticando lo que hacen los demas… ¿hay profesión más rastrera en el mundo? y más triste todavía es el indivíduo que se nutre del “trabajo” de esta gente para crearse o, mejor dicho, copiarse un criterio “propio”.

  42. Charles BoyerO

    Pues yo siempre estoy de acuerdo con este señor…

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  44. Alejandro

    Con ésta frase Boyero me ha ganado: “Me gustaban mucho Anthony & the Johnsons hasta que me enteré que eran los favoritos de Isabel Coixet (risas) y dije: lo que le gusta a esta mujer no me puede gustar a mí.”

    Y de acuerdo con él respecto a Deadwood y Los Soprano.

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  47. Pedro

    Entrevista pseudointelectual donde las haya. Es preocupante leer la admiración en los comentarios a la “gran cultura” de entrevistador y entrevistado. Dice mucho del pobre panorama intelectual en España. Si a estas alturas mencionar Deadwood, Coltrane, Hugo Pratt, etc, se considera algo de intelectuales o gente culta, apaga y vámonos.
    Por cierto, Peckinpah se escribe con “n”, amigo entrevistador, no con “m”.
    Boyero es un nazi que pone a parir todo lo que no entiende. De vez en cuando tiene razón, pero en la mayoría de ocasiones simplemente no se entera… como por ejemplo el final de Los Soprano. Que no le guste ese final (el mejor que ha tenido nunca una serie) es un claro reflejo de que no pilló el espíritu de la serie en ningún momento. Vamos, como un espectador de Lost que se confundió de serie…
    Cuánta mediocridad en este país, así nos gobierna quien nos gobierna… y los únicos capaces de hacer una oposición medianamente decente son tertulianos. Hala, a tocar la pandereta, señores!

  48. No siempre estoy de acuerdo con sus opiniones, pero cómo no respetar a alguien que no tiene miedo de quedar mal con las vacas sagradas del cine y la cultura en general, que siempre dice lo que piensa, caiga quien caiga.
    Eso es muy de agradecer, pienso yo.

  49. Trucamento

    ¿De verdad no conoce a Antonio Nieves Conde o es que no le vino el nombre?

  50. Comunerosg

    Lo de que la cultura es de izquierdas como toda generalización es una falsedad,les cito de memoria a Flaubert,Balzac,Ezra Pound,Valle-Inclán,D.W.Griffich,B.Wilder,John Ford,Stendal……..todos de derechas y alguno muy de derechas.Y nazi como Celine Martin Heidegger.Eso si se seguirá con que la cultura es de izquierdas .ah Borges era rojo

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