
Charlamos con Kim Stanley Robinson (Waukegan, 1952) durante el encuentro literario anual Kosmopolis, celebrado en Barcelona. Robinson es uno de los escritores de ciencia ficción hard más conocidos y respetados, especialmente gracias a su trilogía sobre la colonización y terraformación marcianas (Marte rojo, Marte verde, Marte azul). Después de Marte, imaginó a la humanidad expandiéndose por el sistema solar (2312) y tratando con gran dificultad de atravesar el espacio interestelar (Aurora). Varias de sus novelas se centran en los efectos del cambio climático, especialmente la trilogía Ciencia en la capital y la recientemente publicada New York 2140. Y a veces mira al pasado en lugar de al futuro, describiendo la vida durante una Edad de Hielo (Chamán) o imaginando cómo hubiera cambiado la historia si todos los europeos hubieran muerto en la peste negra (Los años de arroz y sal). La mayor parte de historias de Robinson, a pesar de incluir revoluciones, asesinatos y catástrofes, son en el fondo utópicas y optimistas. Habla con seriedad, corrección y sobriedad, excepto en los momentos en que súbitos destellos de entusiasmo contagioso iluminan su discurso, al subrayar el poder transformador de la ciencia o la necesidad urgente de cambiar el actual régimen socioeconómico.
Se te conoce como novelista utópico. A menudo la utopía se ve como algo inalcanzable, una idea teórica de perfección, pero en tus novelas parece algo más práctico…
Sigo la definición de utopía que esbozó H. G. Wells: un tipo dinámico de historia sin un punto final; no es un estado perfecto sino un proceso continuo en el que cada avance es amenazado y debe ser defendido, a riesgo de que se pierda y se vuelva hacia atrás. Joanna Russ, una gran escritora americana de ciencia ficción, solía hablar de optopía: dadas ciertas condiciones iniciales, se intenta llegar a una situación política óptima. Este enfoque es mejor para contar historias: esquivas así el tropo del «paseo por un zoo» típico de las narraciones sobre utopías: la Utopía de Tomás Moro tiene un poco de historia, pero es sobre todo la descripción de una sociedad estable. Desde Los desposeídos de Ursula K. LeGuin, e incluso antes, se han contado de un modo un otro historias de utopías dinámicas.
El personaje Arkady Bogdanov de la Trilogía marciana es descendiente de Alexander Bogdanov, autor de la novela utópica Estrella roja. ¿Cómo ayudó Estrella roja a dar forma a tu Marte rojo, y qué te atrae de Alexander Bogdanov?
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Muy interesante entrevista, me apunto alguno de sus libros, hasta ahora he leido Marte rojo.
Retirar del libre mercado las necesidades básicas del ser humano ( alimentación, trabajo, vivienda, salud ) es preciso y urgente. Ya hemos visto que dejarlas al albur de la lógica economicista – oferta y demanda, etc. – sólo trae desastres.
Y me parece que para ver esto no es preciso ser un «rojo» peligroso, basta con tener ojos en la cara.
Gracias por la entrevista, Pep, es una delicia.
Estoy leyendo Tiempos de arroz y sal, en Minotauro. Interesante, aunque irregular. No obstante, el problema es la traducción, que es pésima, parece de un aficionado. Muchos términos están a medio camino entre el castellano y el inglés. No ayuda si uno quisiera recomendar este libro.
Muy buena entrevista y muy buenas las fotos. Muchas gracias
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