The Man in the High Castle o la previsibilidad del nazismo

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Imagen: Amazon Prime Video.

Es marzo del 38, y el III Reich de Adolf Hitler va viento en popa: tras meses de atentados, chantaje político y escasa reacción internacional, Alemania logra la invasión de Austria, convirtiendo en germanos a esos «diez millones de alemanes exiliados» que, según el régimen nazi, estaban destinados a formar parte de sus megalómanos planes de expansión. Apenas siete años después no quedaría rastro ni del Anschluss ni del propio Führer, pero tanto el teatro como el cine recordarían sin cesar este episodio. En 1959 sonaban los primeros acordes de Edelweiss, esa melodía que recordamos por ser la que el señor Von Trapp entonaba risueñamente en Sonrisas y lágrimas junto a su familia, pero que había nacido con un fin mucho menos íntimo en el contexto teatral: lanzar un mensaje de exaltación patriótica y de rechazo al expansionismo nazi.

La misma nostálgica melodía dedicada a la flor de las nieves austríaca sirve de primera aproximación a The Man in the High Castle, un universo en el que, para empezar, ni el musical de Broadway ni la película de Robert Wise habrían existido —al menos, como los conocemos hoy—. En el mundo presentado por Amazon Prime Video y basado en la conocida obra homónima de Philip K. Dick, los nuevos alemanes no son diez millones, sino prácticamente la mitad de la población mundial. Todo porque el Punto de Jonbar —ese instante que puede definir la historia tal y como la conocemos— no ha sido el bombardeo de Hiroshima, sino el asesinato de Roosevelt antes de la Primera Guerra Mundial. El efecto mariposa ha hecho estragos: tras la muerte de su líder, Estados Unidos optó por una política aislacionista, por lo que no se inmiscuyó en el conflicto ni tampoco se obcecó con el programa nuclear… desencadenando la más fatal de las consecuencias: los nazis consiguieron primero la bomba atómica y pulverizaron Washington D. C.

En 1962, Hitler lleva casi dos décadas siendo dueño y señor de gran parte del globo terráqueo. El Partido Nazi ha invadido Europa, colonizado África y tiene planes para desecar el Mediterráneo. También se ha repartido Norteamérica con Japón: el Gran Reich Americano se extiende por la costa este de Estados Unidos, mientras que los nipones dominan las playas californianas bajo el nombre de Estados del Pacífico. La solución final ha tenido éxito y los principios nacionalsocialistas son la única Constitución posible. Un futuro de pesadilla que resulta irremediablemente atractivo en la época de El cuento de la criada y del rebrote de la ciencia ficción más política. Una ucronía de éxito casi asegurado gracias a la firma de Ridley Scott —productor ejecutivo de la serie— y a la obsesión con la obra del propio Dick, laureada hasta el extremo en estos tiempos de pasión distópica. Y (también) una historia casi intragable que invita a apagar la tele durante su primera e interminable temporada.

Mapa político de Estados Unidos en la serie. Imagen: Rama (CC).

¿Qué le pasa a The Man in the High Castle? Durante semanas, todas las personas a las que pregunté si habían pasado de los primeros capítulos negaban con la cabeza. Nadie aguantaba. No había un alma que se enganchara. Pese a las alabanzas de la crítica, pocos de esos espectadores que se habían acercado a la serie con curiosidad acababan por disfrutarla. Aburría hasta a las ovejas. Los nazis no eran motivo suficiente de fascinación: el movimiento más terrorífico de nuestra historia contemporánea se había convertido en algo mundano, en un leitmotiv sobado por las constantes referencias literarias y audiovisuales. Acostumbrados a digerir infinitos análisis sobre el nazismo y a leer diez falacias de Godwin diarias en Twitter, esperábamos más. El repaso insistente de este terrorífico episodio de nuestra historia nos ha vuelto exigentes: ya no tragamos con cualquier producto sobre el tema, y mucho menos con documentales del Canal Historia que indagan en la relación de los nazis con la vida extraterrestre.

El ingente presupuesto de Amazon para esta producción, rechazada previamente por varios canales de cable, podría interpretarse como una buena señal, un primer paso para apuntalar una serie de calidad basada en una novela de culto que se llevó hasta un Premio Hugo, la crème de la crème de la ciencia ficción literaria. Nadie puede negar que The Man in The High Castle está rodada con gusto y que aspira a ofrecer calidad. Son, sin embargo, muchas las razones que la convierten en un producto mediocre —sirva de aviso que no estamos juzgando la adaptación de la obra original, sino el proyecto audiovisual creado por Frank Spotnitz (Expediente X, Transporter)—.

Es cierto que resulta inevitable ver el encanto de un universo en el que, a pesar de todo, Doris Day sigue escuchándose en la radio, en el que el rock se ha visto relegado a las radios piratas por ser «música de negros» y en el que el mundo feliz de Huxley ha nacido igualmente, aunque esta vez amenazado por la censura, de la que es objeto hasta la propia Biblia (como se nos muestra a mitad de temporada, conseguir un ejemplar en la zona neutral de las Montañas Rocosas se ha convertido en un deporte de riesgo). Nada más reconfortante que comprobar que ciertas cosas no cambiarían en unas pocas décadas aunque Goebbels se dejara los codos planificando.

*Atención: a partir de aquí hay riesgo de spoilers.*

Imagen: Amazon Prime Video.

Una buena ambientación y una gran premisa no son, sin embargo, suficientes para compensar un desarrollo dudoso. Durante sus once primeros capítulos, The Man in the High Castle se empeña en detenerse en detalles superfluos y en conducirnos a puntos muertos que nada tienen que ver con el corazón de la trama. Mientras se adentra en excursiones narrativas como la persecución del cazarrecompensas nazi o como el supuesto asesinato, secuestro y gran escapada de la protagonista, descuida detalles fundamentales como el significado de La langosta se ha posado, unos enigmáticos rollos de película sobre un futuro alternativo creadas por el celebérrimo hombre en el castillo, al que no conocemos hasta la segunda temporada después de que nos hagan creer que podría ser hasta el propio Hitler. Y mientras nos comemos los sesos pensando en qué está buscando Juliana Crain (Alexa Davalos), por qué la gente no para de morir por un puñado de películas misteriosas y se nos introduce en una conspiración nazi contra Japón que se recrea más en los asuntos internos que en sus verdaderos fines y protagonistas, asistimos con deleite a escenas de relleno como el nada previsible «suicidio» del oficial traidor que, oh, sorpresa, cae de un rascacielos con la esvástica de fondo.

Muchos de estos fallos serían perdonables si los compensasen interpretaciones magnéticas, personajes con una profundidad que nos hiciera quedarnos un poco más. Pero ninguno de los tres grandes protagonistas de la serie resulta lo suficientemente atractivo de entrada. La química es nula entre Davalos y Rupert Evans (Frank Frink), una pareja subyugada por los nipones y cuya separación no apena porque parece que entre ellos nunca existió el amor (debería ser delito que nos hicieran esperar hasta el décimo noveno episodio para comprobarlo). Hasta Ed, el insistente mejor amigo de Frank (DJ Qualls), o Robert Childan (Brennan Brown), un temeroso vendedor de antigüedades que se dedica a agasajar a la élite japonesa, acaban por resultarnos más encantadores que ellos por funcionar como alivio cómico y emocional. Tal panorama nos conduce a interesarnos por Joe Blake (Luke Kleintank), un joven espía nazi con un misterioso pasado que podría convertirse en un gran personaje si no se manipulara tanto su evolución moral.

Todos actúan en un escenario americano céntrico, en el que apenas hay referencias al estado en el que se encuentra Europa y el resto del mundo, pese a que la Segunda Guerra Mundial fuese un asunto fundamentalmente europeo (es curioso que nos enteremos antes de que media Latinoamérica está oprimida y no de la situación de Reino Unido o España). Toda la carga ideológica de los planes futuristas nazis queda empañada por los escasos detalles que recibimos sobre la situación de las minorías oprimidas. De los judíos solo sabemos que se siguen exterminando limpiamente gracias a una avanzada tecnología y a una sociedad ávida de linchamientos populares. Los pocos que quedan ocultan su condición en privado, uniéndose a la Resistencia o celebrando rituales a puerta cerrada. Menos sabemos aún de los afroamericanos, un colectivo capital en Estados Unidos, sobre los que no se dan detalles aun contando con el personaje de Lem Washington (Rick Worthy), un cebo perfecto para profundizar. Solo recibimos algo más de información sobre la situación de los discapacitados o enfermos terminales, a los que directamente se asesina e incinera en grandes fábricas.  

Sorprende que The Man in The High Castle dé un salto de calidad posterior tan notable como el que empezamos a percibir en el segundo capítulo de la segunda temporada. Es entonces cuando arrancan las conexiones emocionales y la acción se reorienta hacia el centro de la historia, con Joe volando a Alemania para conocer a su verdadero padre y Juliana infiltrándose en el Reich con aires de Elizabeth Jennings en The Americans. Ahí es donde nos sorprendemos a nosotros mismos haciendo una maratón hacia un final con mucho más sustento e interés y, en definitiva, hacia un desarrollo que se parece mucho más a lo que anhelábamos cuando leímos por primera vez la sinopsis de la serie.

El antihéroe (más) americano

Imagen: Amazon Prime Video.

¿Por qué narices se quedaría un seriéfilo viendo esto y no se iría a Netflix a probar con algo nuevo? ¿De verdad hay razones para seguir tragando con este aparente bodrio? Si el impaciente espectador actual ha aguantado hasta aquí, probablemente lo haya hecho llamado por la fuerza del antihéroe contemporáneo. Sí: en The Man in The High Castle el mejor personaje es un oficial estadounidense de las SS, el Obergruppenführer John Smith (Rufus Sewell), un nazi de acomodada vida suburbana y tendencia a la psicopatía cuya vida se trastoca cuando descubre que su primogénito, hijo modelo de las juventudes hitlerianas, sufre una enfermedad degenerativa que le llevará irremediablemente a la purga. Bajo Smith, que hasta ese momento nos resulta sádico, frío e inamovible, descubrimos las capas de un pasado de pobreza, desgracia familiar y necesidad de encajar. También (de nuevo, demasiado tarde para arrastrar al espectador) nos enteramos de que Smith vistió antaño el uniforme de las barras y las estrellas; y comprobamos con curiosidad lo complicado que resulta acabar con el patriotismo de los padres fundadores en un país en el que, hasta bajo la batuta de Hitler, se celebraría el 4 de julio en forma de Día de la Victoria nazi, la división femenina saldría a ejercitarse a Central Park y la tele retransmitiría dramas policiales bajo el título de American Reich: dos polis, una gran ciudad.

Es quizá por su honestidad emocional por lo que los antihéroes como Smith nos resultan más fascinantes (algo que, por otra parte, ya aprendimos con Tony Soprano y Walter White). Desde el principio deseamos empatizar con los miembros de esa Resistencia que persigue el propio Obergruppenführer, no solo porque estén en el lado correcto de la historia, sino por la cercanía de sus ideales con los de la propia modernidad. Todos —los nazis, los nipones y sus oponentes—utilizan medios deleznables para conseguir sus objetivos, pero la escasa integridad de los últimos los convierte en personajes antipáticos, en modelos de comportamiento planos con los que cuesta más identificarse. Quizá el único personaje que se erige como excepción es Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa), un ministro nipón que busca evitar a toda costa otra debacle nuclear, y con el que nos acercamos un poco más al núcleo de una historia que, en realidad, va de realidades paralelas. Porque The Man in The High Castle habla en gran parte de lo que Hannah Arendt definía como la banalidad del mal: de esas obligaciones prácticas que, con toda probabilidad, todos habrían cumplido sin pestañear si la historia no hubiese favorecido a los aliados y se hubiesen visto al otro lado de la barrera. Uno de los mayores logros de la serie es precisamente hacernos empatizar con los que se supone que tendrían que ser los malos de la película, con ese padre que busca salvar la vida de su hijo enfermo a toda costa o ese joven que cree haber encontrado su sitio tras una vida errática. Al fin y al cabo, y volviendo a citar a Arendt, «la triste verdad es que la mayor parte de las maldades las hacen las personas que nunca llegan a decidir si quieren ser buenas o malas».

Y volviendo a las realidades paralelas, cabe destacar que donde realmente acierta la producción no es en su vocación histórica, sino en su capacidad de hacer un ejercicio filosófico y moral sobre el destino. En el fondo, no pretende recordarnos de forma obvia que la historia la escriben los vencedores, sino señalar, con esa insistente épica estadounidense, que una sola persona puede cambiar su curso. ¿Lo bueno? Que lo hace con matices y cierta sinceridad, hablando también de la volatilidad del destino en lo más superficial: que comas Twinkies o ramen dependerá de quién gane la guerra… y lo más probable es que la mayoría de la gente se cambie de bando cuando tenga hambre o estén en riesgo sus seres queridos.

Nada de esto, sin embargo, es nuevo. Aunque este año podríamos llegar a ver una tercera temporada de la ficción ucrónica más centrada en los viajes en el tiempo, quizá haya llegado el momento de tomarnos un respiro y dejar de sobreanalizar las barbaries del nazismo. ¿De verdad puede The Man in the High Castle ofrecernos una visión nueva? A Amazon le gusta alardear de que su piloto es, en efecto, el más visto de la historia de su plataforma de streaming. Pero nadie puede garantizar que todos los espectadores que lo reprodujeron en su momento pasaran de allí.

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33 comentarios

  1. hege liano

    Yo he visto la serie en versión original , las dos temporadas y quizá sea útil la siguiente orientación. La primera entrega es lenta , lo suficiente para situarse en un lejano país. Y tanto. No hay acción sino descripción. La segunda entrega incrementa tanto la acción como la complejidad de capítulo en capítulo. A lo largo de toda la serie hay una colosal incógnita por descifrar: «Que demonios es (todo) ésto».

  2. david herrera

    Al parecer ud. no ha leido el original de Dick. Olvida la premisa de los mundos paralelos y lafilosofía del Tao que la serie desarrola excelentemente. solo ve anecdotas fruto del desconocimiento de la complejidad de la obra en sí.

    La selección del casting es muy buena. Es una obra cruel donde los crueles evolucionan. El caso del oficial de seguridad japones y su interacción con Smith es profunda.

    Com buen europeo su etnocentrismo no es capaz de entender la obra de Dick.

    • gaznapiro

      A mi me gusta el rollito de los muebles de despacho nazis, en plan Habitat

    • Que digo yo que...

      … no es necesario leer el original de Dick. No es necesario entender a Dick. Solo hay que hacer una buena serie y ésta aburre. ¿Filosofía del Tao? No me joda, oiga.

    • erfer

      Sí señor. Suscribo todo lo dicho…

  3. JL barry

    Es una buena obra. Los personajes son complejos, no simples. Todos tienen su héroe o antiheroe.
    Refleja políticamente, muchos aspectos de la sociedad actual, donde la manipulación y pensamiento único se ha impuesto.
    Tambien se ven reflejados valores como la familia, en sentido gregario, el bien común, aunque sea equivocado
    Una serie a estudiar

  4. Derderan

    El artículo ha dado su opinión. No la comparto.
    Para mí, es la mejor serie del momento. Y la mejor distopía. Porque tiene lógica, por producción, por todo. Afortunadamente, se aleja del libro de Dick, que se pierde en adivinaciones y jerga japonesa. Esta serie va al grano. Los personajes están bien trazados, desde los jefes del servicio de inteligencia japonés y nazi (los mejores personajes. ¡Hasta empatizas con ellos!) hasta el de la protagonista y el viajero entre universos y los de la Yakuza y el dueño de la tienda de anigüedades. La historia al final de la segunda temporada es redonda. Simplemente. El final es apoteósico. Perfecto. A ver qué hacen en la temporada tres.

    Por cierto, aquí se dice «(…)La langosta se ha posado, un enigmático libro sobre un futuro alternativo escrito por el celebérrimo hombre en el castillo(…)». En la serie no es un libro, sino películas en súper 8 que muestran otros universos posibles donde los nazis han perdido o la guerra no ha terminado o la guerra se ha desarrollado de otra manera.

    ¿Está seguro que ha visto la serie antes de criticarla?

    Un poquito de exactitud y menos generalidades sería de agradecer.

    No se la pierdan. Es perfecta.
    Solo es mi opinión, claro.

    PD: véanla en VO y, si pueden, en proyector y pantalla grande. Es la pera.

    • carolina

      Eso es. Comparto 100% de tu opinión.

      La serie me encantó y estoy esperando la tercera temporada. Pero hay que verla en VO, sino pierde toda la gracia.

    • fernando garcia paya

      100%. Tras ver dos capítulos en la tablet me di cuenta…..hay que verla con 50″ y a oscuras en VO. Y eso hice, es toda una experiencia

    • martincx

      Ver esta serie (y todas las demás) doblada al español es un colosal error.

  5. Juanjo F

    Buena serie. Compleja y con muchos personajes principales en diferentes estadios, todos conectados y contradictorios. Da gusto ver una trama tan elaborada. Venga esa tercera temporada.

  6. Leí el libro tras ver la primera temporada con voracidad y tengo que decir que, aparte de ligeras alteraciones para que tenga sentido en el formato audiovisual, y diversos añadidos para poder extender la trama más allá de la narración, es excelente.

    Por ello no entiendo/comparto la crítica en el artículo respecto a menospreciar la primera temporada. Quizá sea por el orden de haber visto primero y leído después pero consideran que encajan perfectamente en ritmo, estética y actuación.

  7. CeNedra

    Pues seré rara, pero es mi serie favorita y estoy deseando que salga la 3ª temporada. La trama, que cada vez se va más hacia la ciencia ficción, es apasionante, y los personajes son una maravilla, con grandísimas interpretaciones. Cierto que la primera temporada tiene un desarrollo lento, pero tanto como para que nadie aguante, eso solo demuestra que mucha gente tiene la capacidad de atención de la mosca de la fruta.

  8. Yode Ham

    O es posible que les interesen otras series, y tienen tanta capacidad de atención como tú. Personalmente, jamás vería una serie que se desarrolla en torno a una realidad alternativa relacionada con los nazis. Lo siento mucho.

    • Olabú

      «Personalmente, jamás vería una serie que se desarrolla en torno a una realidad alternativa relacionada con los nazis». Curioso, cuando ya creía que lo había leído todo.
      Cuánto enfermo en ‘internete’.

  9. Tomoe Gozen

    Sinceramente, me parece que el autor del artículo ha visto una serie distinta, seguramente de un universo paralelo. Es una opinión respetable, pero no compartible. Será lenta en su desarrollo, pero es genial. Y, claro que se desarrolla en EEUU, pues la historia en la que se basa la novela transcurre en ese país. Pero no se preocupe, que en la segunda temporada tendrá bastante de Alemania. Seguramente, podría hacer comentarios igual de acertados de auténticas obras de arte como Sálvame, de Telecinco, donde hay variedad de personajes planos. Un saludo.

    • Pancho

      Por no ser capaz como usted captar la genialidad de la serie, el autor (autora en este caso) ha de estar automáticamente a la altura del Telecirco… Usted encajaría bien en Sálvame, podría ser el intelectual y hacer comentarios igual de acertados. Si se fija, otros han mostrado su desacuerdo con el artículo sin pedantería.

      No he visto la serie, pero el artículo y los comentarios me han dado ganas de verla.

  10. CeNedra

    @Yode El autor del artículo no dice que la gente no aguante por la temática. Yo tampoco veo series con temáticas o líneas argumentales que no me generan interés. Dice que no aguantan la primera temporada por su ritmo lento. Puesto como tengan que ver True Detective se dan de cabezazos. Si la serie te interesa y dejas de verla porque los primeros capítulos son algo lentos y no aguantas, lo siento, pero tienes la capacidad de concentración de la susodicha mosca. Cosa que en la era de las películas de superhéroes Marvel no me sorprende mucho.

    • Jorge

      O The Wire… Acabe de ver ayer la tercera temporada y es flipante como pasa de capitulos de desarrollo a cerrarte todas las tramas con trepidante soltura en los ultimos 2-3 capitulos!

    • Lo siento, pero tengo que comentar esto. True Detective (la primera temporada) es una obra maestra de la televisión moderna. Lo tiene todo, punto por punto. Pero TMITHC es absolutamente infumable precisamente porque es todo lo opuesto a True Detective. Es lenta sin ningún sentido, los actores no tienen química, los personajes no tienen definición, tramas argumentales muy forzadas y poco creíbles, saltos espaciotemporales muy aberrantes.

      • CeNedra

        @Carmen Ciertamente a mí la 1ª temporada de True Detective me encantó, pero hay gente que la encuentra muy lenta y no le gusta por eso mismo. La 2ª temporada me pareció un bodrio sin paliativos.

        Con TMITHC pasa al revés, la 1ª temporada no es de lo mejor, pero se ve claramente el potencial de los personajes y de la historia. En la 2ª temporada lo bordan, a mí me gustó muchísimo. Tagomi, Smith y Kido son una delicia de personajes. Eso sí, si lo que se va buscando es química entre Juliana y su novio Frank o, entre ella y Joe, pues por ese lado no van a encontrar nada. Tiene mucha más química con Tagomi y Smith que con los otros dos.

  11. Xterm

    Yo vi las dos temporadas hace tiempo y no recuerdo haberme aburrido. Naturalmente es ficción y me lo tomo como tal, sin complejos análisis innecesarios.

  12. Mitrani

    Què irónico. Una excelente serie, de lo mejor que he visto. Este artículo la descalifica porque precisamente rompe fórmulas: no mostrar a las clara y sobreactuadamente la pasión entre dos de sus protagonistas, no atiborrarnos con la disciplinada lluvia informativa de cómo va con el reto del mundo bajo el nazismo o con las minorías etnica, etc; sin embargo eso es lo positivo, deja espacio para la recreación de la obra, deja que sitios en silencio, vacíos para llenar después o compilar con la imaginación. Los héroes son simplemente seres humanos, con sus altibajos, sus indecisiones y sus decisiones malas y buenas. Su ritmo narrativo es muy bueno y desde el punto de vista de la cinematografía es una joyita. Precisamente de la estética de esta serie habla muy poco el artículo ensañándose sobre todo con el hilo narrativo, flajelándolo porque rehuye el modo fácil de componer intrigas al que otras series nos tienen acostumbrados, olvidando el magnífico trabajo de sus creadores en la composición del ambiente de un supuesto mundo dominado por los nazis. No sé a quienes el articulista ha preguntado si les gustó o no la serie, imagino que habrás sido desafortunado, a mí más de uno me ha dicho que le ha encantado y yo, a mi vez, a más de uno se la he recomendado como de lo mejor que he visto en series.

  13. fernando garcia paya

    Por Dios, no entiendo la crítica de este artículo. La primera temporada es fascinante, con paciencia (que no aburrimiento) te sumerge en todo el «universo» de la distopía. La redactora no habrá encontrado en su círculo gente enganchada. En el mío todo lo contrario, la gente que conozco ha disfrutado (sobre todo la primera temporada) y …por poner en comparación ( x lo de la distopía, no por otra cosa) no han soportado The Handmaid’s tale….esa si que es infumable, y sin embargo la crítica la pone por las nubes. Para gustos los colores.

  14. Catwoman

    Pues a mi la series me gusta mucho, Es diferente y esta muy bien hecha, Estos deseando que llegue la tercera temporada, de paso os recomiendo Otha series ever Amazon , this is us.
    Espero que la disfruteis
    Feliz sabado

  15. La serie no está mal y desde luego su enfoque es totalmente novedoso. Es cierto que si has leído la novela la serie se ve de otra forma. Por ejemplo el «hombre en el castillo» al que le han asignado un papel en mi opinión bastante cutre.
    En cuanto a los personajes principales, me parecen algo flojos especialmente Juliana y Frank. Los mejores son los «malos» por parte alemana y japonesa. Añado al sr Tagomi que transmite fielmente el carácter del personaje original. Y Childan .. me encanta el carácter que le confiere su personaje.
    El problema general entre un libro y una película se ve aumentado en este caso porque Dick es sin duda un escritor cuyos libros son de difícil «traducción» cinematográfica. Véase el caso de Blade Runner donde tuvieron que utilizar varios guionistas para, a la tercera, para conseguir el resultado que todos conocemos. Eso si, libro y film pueden ser diferentes pero igualmente buenos.

  16. Suelo comprar mucho on-line y a través de Amazon, así que aprovechado que era Premium me instalé el Prime y con ganas de ver esta serie, sobre la que tanto había leído.

    Un fracaso total, de verdad. La primera temporada es un bodrio lentísimo, con apenas química entre sus protagonistas, personajes a medio definir en el mejor de los casos, con un romance a marchas forzadas que no pega, con unos saltos temporales muy complicados de creer y para rematar unos cabos sueltos que no llevan a nada. La segunda temporada ni siquiera voy a verla porque la vida, aunque no lo parezca, es corta como para malgastarla con contenido de tan pésima calidad. Y francamente, no entiendo ese fenómeno fan que tiene ésta serie ni las alabanzas que recibe. No, no lo entiendo. Coincido en que el Obergruppenführer John Smith es lo único destacable de la serie.

  17. mauricio

    a mi la serie me encanto, comparto que le segunda temporada es mas dinamica y se deja ver mas ¨comoda¨.Espero con ansias la 3ra.

  18. Perico

    Creo que su crítica es bien escrita, expresa correctamente su opinión, incluso me llevó de nuevo a revivir esta serie que disfruté mucho, más me pregunto, si no le gustó, por qué gastó tanto tiempo en ella? Y me respondo que usted también disfrutó y verá las siguientes temporadas. Para mí es de lo mejor, los personajes, la ambientación impresionante y la historia que engancha, por eso la he recomendado, pero considero que el mayor error de Amazon es haber demorado tanto las temporadas siguientes, que volveré a ver

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  20. Máximo

    Tirando a plúmbea en algunos momentos, algunas líneas interesantes, algunos personajes atractivos.
    Es cierto que puede haber otras lecturas; en la perspectiva política, en algún momento, ¿no da la impresión de que se blanquea el nazismo?

  21. Millán

    Mira, también está el que sufre náuseas ante frases como los “megalómanos planes de expansión de Hitler” y después tiene que convivir con un planeta donde hay más de 5400 bases militares estadounidenses. Qué quieres, no todos tenémos estómago para aguantar las babosas frases del judío perseguido el día después de la enésima matanza en Gaza….

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