
Viene de Guía monstruosa del videojuego en PlayStation one (6)
1999 (Parte 2)- So here I am, doing everything I can, holding on to what I am, pretending I’m a superman.
Medal of honor fue el título de PlayStation con el padre más eminente. Atención a esto: la idea original del juego fue concebida por Steven Spielberg tras rodar Salvar al soldado Ryan y quedarse con ganas de seguir explorando las trincheras de la Segunda guerra mundial. Al ver a su hijo guerreando ante la tele del salón en el mítico GoldenEye 007 de Nintendo 64, al director se le iluminó una bombilla y decidió esbozar un videojuego con el que, en principio, ilustrar a la chavalada sobre el histórico conflicto bélico. Fabricar el producto no iba a suponer mucho problema, porque Spielberg tenía una división dentro de su productora, DreamWorks, dedicada en exclusiva a hornear entretenimientos digitales.
Medal of honor adoptó la forma de un FPS bélico, antes de que Call of duty tuviera edad para entrar en el ejército y antes de que lo de vivir la Segunda guerra mundial desde un punto de vista subjetivo se pusiera de moda. De hecho, la saga Medal of honor es la verdadera madre biológica de los Call of duty: a principios de los dos mil, veintidós miembros de la tropa que desarrolló Medal of honor: allied assault (2002), tercera entrega de la serie, se movilizaron y fundaron su propio batallón, una compañía llamada Infinity ward, para programar lo que sería el primer Call of duty.

En la primera PlayStation, Medal of honor molaba lo suyo. Pero no tanto por la lección de historia como porque acribillar nazis siempre es bienvenido, y porque la factura técnica de DreamWorks interactive era muy competente. Es cierto que a los usuarios de la PC Master Race aquel producto no les entraba por los ojos, porque en 1999 los ordenadores domésticos ya habían recibido Half-life, Kingpin, Blood II: the chosen, Unreal, dos entregas de Quake y tropecientos FPS más. Videojuegos que hacían que las texturas bailongas, las resoluciones justitas y los escasos polígonos de la Play pareciesen tecnología del medievo. Ocurría que donde verdaderamente brillaba Medal of honor era en su atmósfera. En una ambientación que la compañía de Spielberg se tomó muy en serio desde el principio al contratar como asesor al Capitán Dale Dye, un exmarine que había guerreado en Vietnam. Y un caballero que lo primero que hizo en dicho puesto fue enviar a la tropa de diseñadores y programadores (esos seres famosos por ser especialmente atléticos) a sufrir un entrenamiento militar. Una vez concienciados, los miembros del equipo le pusieron muchas ganas al embalaje del producto: Medal of honor se engalanó con una banda sonora espectacular de Michael Giacchino, gozó de una notable dirección de arte que incluía vídeos de noticiarios bélicos de la época, jugueteó con un par de misiones de infiltración (donde el héroe portaba un pasaporte falso que era necesario agitar ante los guardias nazis), y se envolvió en un meticuloso apartado sonoro para el que los de Dreamworks se tomaron hasta la molestia de grabar los disparos reales de las armas empuñadas en pantalla.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Enhorabuena y gracias por la nueva entrega, que muchos estábamos esperando. Pensaba que quizás sería la última, pues aunque entiendo que quiera llegar al FIFA 2005, realmente más allá de alguna secuela que apareciera en 2001 y que tuviera cierta calidad todavía (e.g., FFIX, Mega Man X5, Tony Hawk’s Pro Skater 3) o que se vendiera bien (supongo que el de Harry Potter), no se me ocurre mucho más para rellenar durante el periodo 2002-2004. Así que espero impaciente, de nuevo, la ¿última? entrega.
¡Queremos la continuación de esta saga sobre la PS1! ¡Trabajazo impresionante y muy entretenido!