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Marta Rebón y Marilena de Chiara: «Traducir es coger un texto de una orilla y llevarlo a la otra»

Marta Rebón y Marilena de Chiara para JD 0

Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista trimestral número 22

A la traducción literaria se puede llegar desde orígenes diversos. Marta Rebón (Barcelona, 1976) descubrió la literatura rusa durante sus estudios de humanidades y la atracción que sintió por las obras de Dostoyevski o Tolstói marcó su rumbo profesional. Tras estudiar Filología Eslava, un curso de posgrado en Traducción Literaria y su paso por universidades de Cagliari, Varsovia, San Petersburgo y Bruselas, Marta divide su tiempo entre la traducción, la fotografía y la investigación literaria, además de colaborar con distintos medios culturales.

Marilena de Chiara (Nápoles, 1980) se enamoró de los textos y las palabras a través de sus etimologías. Durante los primeros dos años de liceo classico dedicó cuatro horas diarias a traducir del latín y el griego. Tras semejante entrenamiento estudió Comunicación Social y se especializó en estudios de performance, para continuar con la literatura comparada y la semiología. Fue a partir del doctorado cuando empezó a traducir textos para sus compañeros y desde entonces ha ido compaginando su labor investigadora y docente con verter al español las obras de Pirandello o al italiano las de Angélica Liddell.

Nos reunimos con ellas en la librería Altaïr bajo un enorme mapamundi que nos va sirviendo de guía durante la entrevista. Lo buscamos con la mirada para localizar todos los destinos reales y ficcionales que han visitado durante sus vidas mientras nos hablan sobre literatura y sobre traducción; sobre Italia y sobre Rusia; sobre antiguos y futuros proyectos. Y, por supuesto, sobre la soledad de la traductora que vive encerrada en su habitación con la única compañía de la voz del escritor.

Marilena, Pirandello decía «la vida o se vive o se escribe». ¿Estás de acuerdo? ¿Todo traductor lleva un escritor dentro?

C.: No. Esta cita de Pirandello habría que contextualizarla. Cualquier escritor traslada parte de su biografía a su obra, aunque sea de una forma muy efímera o poco evidente. Pero no considero que un traductor lleve dentro necesariamente un escritor. Es más, me gusta mucho la poética de la traducción de Natalia Ginzburg. Traducía del francés, y tradujo a Proust y Madame Bovary. Y en el prólogo a la novela de Flaubert especifica la dificultad que sintió al ser escritora, porque era muy consciente de su misión, que era la de traducir. Tiene un texto que se llama El oficio de escribir que empieza: «Mi oficio es escribir, es la escritura y siempre lo supe». Cuenta esta dificultad como escritora de desligarse de sí misma, de su misma poética, de sus mismas necesidades expresivas, para centrarse completamente en el texto. Y esa es la labor del traductor: centrarte en el texto, olvidarte de ti y centrarte en lo que la palabra te está diciendo.

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30 comentarios

  1. Brenda Gómez

    Fascinante. Desde hace un tiempo me ha despertado curiosidad el tema de las traducciones, pero gracias a esta entrevista puedo comprender que la verdadera inquietud era por lo que hay más allá de este oficio. Nunca me ha parecido sencillo, ahora menos.

  2. Pingback: Una entrevista de Jot Down a las traductora Marta Rebón y Marilena de Chiara | Mis traducciones - María José Furió /Liu

  3. cesar rubio

    Maravillosa entrevista. Y dicen que no son expertas.

  4. Maravillosa entrevista sobre el oficio más viejo del mundo: hablar, comunicar. (La metáfora la hallé perfecta, pero no me pude desprender de la ironía. Chiedo scusa, non c’é cattiveria, ¡faltaba más!). No sé qué grado de veracidad habrá en el dicho “tradurre é tradire un po’”, pero de lo que estoy seguro es que la lengua nativa es, antes que nada, un mundo sonoro, con ausencias, pendencias y declives según el paisaje y los amores. Leo en ambos idiomas, y con tristeza compruebo que jamás hallaré una traducción al español para, por ejemplo, “Preghiera a un Dio eventuale”, di Franco Marcoaldi, o al italiano de “Llaneza”, de Borges. “La vedi lí in fondo quella piccola gazza che indugia beata sulla siepe di alloro?…” “Se abre la reja del jardín con la docilidad de la página que una frecuente devoción interroga…” Deseo lo mejor para estas dos ánimas abocadas a la transparencia y comprensión del mundo, y muchas gracias a JD y su equipo de profesionales.

  5. Cuando leía la traducción de Rebón de ‘Vida y destino’ me invadía continuamente el sentimiento de vergüenza ajena. Una traducción que demostraba desconocimiento tanto del ruso como del castellano, chirriante, plana, sin matices, con traducciones literales de frases hechas que resultaban cómicas. Hubo una reseña en ‘Revista de Libros’ que denunciaba los muchos y continuos errores de esa traducción, pero extrañamente los pasaron por alto para darle un espacio como crítica de literatura. Su historia de cómo empezó en el mundo de la traducción y la edición explica bastantes cosas, es muy española.

  6. Joaquín, gracias por la info, tomo nota; está bien dejar las cosas claras entre tanto jabón en la entrevista y los comentarios. No sólo de dulces vamos a vivir, a veces hay que tragar sapos.

    • No es una ‘info’, es una crítica.

      • En realidad no es una crítica.

        Una crítica se argumenta y sostiene. Lo único que ha hecho usted es poner a escurrir a una profesional. Los demás tenemos que creerle. Pero no ha argumentado ni uno solo de sus comentarios negativos.

        No. No es una crítica. No se lo crea.

        • Tiene usted razón. Le pondré un ejemplo, y puedo poner más si lo desea. La expresión rusa ‘Яблочко от яблоньки недалеко падает’ equivale a la castellana ‘de tal palo tal astilla’, pero la traductora decidió traducir palabra por palabra y dejó algo así como ‘una manzana no cae lejos del manzano’ (lamento no recordar literalmente la frase). Eso a un lector hispano no le dice nada.

          • Y esa elección (perfectamente admisible en una traducción) le lleva a usted a hablar de «vergüenza ajena». Debe ser usted un trabajador modélico.

            Fascinante esa postura de «la opción buena siempre es la que está en mi mente».

            ¿Leyó usted al traducción a propósito para cabrearse? Porque es lo que parece.

            Yo lo que veo en su comentario es que no tiene usted NI IDEA de lo que significa traducir.

        • Completamente de acuerdo. Y muy típico por estos lares, tratar de hundir en cuatro líneas el trabajo ajeno que ha llevado años, sin presentar ningún ejemplo que avale esa sabiduría que le faculta para la demolición.

          • Como dije puedo aducir más ejemplos, pero creo que es mejor si se leen la reseña que apareció en Revista de Libros sobre la traducción de ‘Vida y destino’. Pongo debajo el enlace, al final de la reseña encontrarán más ejemplos y el comentario siguiente: «la obra hubiera merecido una más cuidada labor de traducción, ya que en este sentido no procede calificar de simples pecas a los múltiples errores que jalonan el texto, y que por su cuantía y estatuto tampoco pueden justificarse en lo abultado de la empresa ni en el respeto al estilo original». No puedo entender que una traducción tan deficiente haya cosechado tanto elogio. https://www.revistadelibros.com/articulos/vida-y-destino-de-vasili-grossman

            • Como complemento a esa reseña, aquí la respuesta de un crítico de esa publicación:
              https://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/octubre_12/26102012.htm
              La gente tiene criterio propio.

              • Maldito Halley

                Buenísimo y clarificador texto.

                Enhorabuena a las entrevistadas que además del gran trabajo que hacen tienen que aguantar los cuchillos voladores de los cainitas.

              • Como quieran. Otro ejemplo: donde el original dice «глядя на текучую, покрытую мелкой волной Волгу» la traducción dice «al contemplar el Volga, cuyas aguas fluían embravecidas». Ignorancia de la lengua rusa, pues lo que en realidad dice es «el Volga cubierto por suaves olas». ¿Quieren que siga? Yo no tengo problema en ir comparando la traducción con el original, pero les adelanto que rara es la página en la que no hay errores que demuestran desconocimiento tanto del ruso como del castellano. Insisto en mi asombro por la defensa cerrada de semejante traducción, resulta sumamente sospechosa. Ahora recuerdo una página en la que alguien sacaba de casa a una mujer ¡en una palangana!

                • De acuerdo, hay errores. Pero ¿y el corrector? el corrector es el que tiene que detectar esos errores, para que se subsanen en vista a futuras ediciones. En cualquier caso, estará bien que Rebón le responda.

                  • En efecto, el corrector debería corregir los errores en la redacción, pero no tiene por qué corregir los de traducción, que en este caso abundan. Lamentablemente las editoriales suelen prescindir de la figura del corrector para ahorrar gastos. De todas formas me parece lamentable justificar una mala traducción culpando al corrector.

                    • En realidad es bastante más lamentable que alguien que, visto lo visto, no necesita la traducción, se la lea buscando pegas.

                      Huele a envidia profesional. Que tira para atrás.

  7. Héctor Muiños

    Una entrevista magnífica, de las mejores que he leído en mucho tiempo. Gracias Marta y Marilena por traernos regalos de otras orillas, con un trabajo y esfuerzo que sólo puedo imaginar. Y gracias equipo de JotDown por ofrecer contenidos de tan alta calidad. Espero y deseo que todos sigáis trabajando como hasta ahora, y desde aquí os animo a ello.

  8. Genial entrevista. Lo que sí es «muy español» es que los traductores tengan tan poco espacio. He leído algunas libros excelentes traducidos por Marta Rebón, El fiel Ruslán y Sofia Petrovna. Me encantaron. No conocía a Marilena de Chiara, pero buscaré su Pirandello. Esta gente hace un servicio que no está suficientemente reconocido. Y todavía hay quien se molesta. Buen verano.

  9. Pingback: Traducir,formas y sentidos entre orillas – Language consultancies

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  11. A ver si lo entiendes. No es defensa cerrada. En este país, por desgracia, los traductores tienen poquísima voz. Y para una vez que hacen una entrevista larga va un «listo» y se pone a enmendar la plan??? Haz una cosa, ya que te aburres en agosto: traduce la obra tú y la cuelgas en internet, tu versión. Pero con los plazos que dan las editoriales y sin correcciones apenas. Y pagando autónomos, claro. Te puedo pasar mi nombre por privado (ya que te gusta el anonimato) y te invito a que revises las mías. Soy traductor del inglés y estoy un poco harto de que me vayan cotejando el trabajo desde la comodidad de casa. Sí, yo también hago errores. Pero intento ajustarme a los plazos y a las condiciones (¿las conoces?). Como si los traductores nos hiciéramos ricos traduciendo literatura. No nos entra en el precio aguantar según qué. Una lástima, no me han dejado disfrutar de la entrevista, que era lo importante.

    • Conozco los plazos, y no estoy hablando de eso, errores los cometemos todos y en una traducción son inevitables. Hablo de que esa traducción en concreto es un desastre, y eso no se puede achacar a la presión de los plazos o a las condiciones, esa traducción en concreto manifiesta ignorancia del ruso y del castellano, lo siento pero es así. Si la traductora se metió en una tarea que le iba grande debería haber renunciado. E insisto en que no puedo entender que se haya puesto por las nubes una traducción tan mala, creo que incluso algún premio le dieron. Los traductores tienen todo mi respeto, tengo amigos que se dedican a la traducción y sé lo complicado que es, y precisamente por eso me molesta que una mala traductora se lleve la gloria y gente que de verdad vale quede en segundo o tercer plano. Si eres traductor no deberías defender las malas traducciones, no hagas una defensa gremial que solo perjudica a vuestro trabajo. Me pregunto por qué no han entrevistado a traductores de valía, que los hay y, afortunadamente, son muchos.

      • Yo me pregunto qué gana usted con comentarios anónimos dudando de la profesionalidad de alguien.

        Espere… creo que ya lo sé…

  12. Por cierto, no andará tan agobiada por los plazos cuando se puede permitir estar doce años traduciendo una novela.

    • por alusiones

      Hola, aquí la aludida.
      Te agradezco, Joaquín, que te hayas tomado la molestia de advertirme de los errores de traducción que encontraste en la versión de la novela de Grossman.
      Antes que nada, no me he pasado “doce años” traduciendo ninguna novela. Fue el autor, no yo. Lee bien, por favor. Dice: “le llevó doce años”, a él, no a mí.
      Recibí el encargo de pasar esa obra al español, de más de mil páginas, cuando aún no llevaba ni dos años ejerciendo de traductora. Recuerdo los meses que me pasé sin apenas dormir, totalmente absorta en esa tarea y con la ilusión y el compromiso de hacerlo lo mejor posible. El tiempo era muy ajustado, pero lo encaré con la máxima responsabilidad de la que fui capaz entonces. Cuando se publicó, esa traducción fue elegida por los críticos de “El país” como el mejor libro de aquel año, recibió un premio de traducción del ruso al español, entre cuyo jurado figuraban prestigiosos eslavistas, que valoraron el resultado final, etc.
      En cuanto a los errores que comentas, nunca he tenido la oportunidad de revisar ese trabajo, porque vamos encadenando encargos sin descanso, así que voy a hacerlo para próximas ediciones. Y qué más decir… Con el tiempo uno va adquiriendo mayor soltura, sometiendo el trabajo a más revisión, y aprende a no dejarse presionar por fechas de entrega poco realistas, algo que no es fácil.
      Si quieres, puedes ponerte en contacto conmigo mediante correo electrónico o incluso por teléfono, pero con el debido respeto, como corresponde. Mi contacto está en mi página web.
      Lo mismo para quien quiera comentarme algo. No me siento cómoda conversando en público cuando no sé quién tengo delante, así que no seguiré dando réplicas aquí.
      Gracias por los demás comentarios, también.

      • Marta, lo de «no sé [a] quién tengo delante» no es de recibo, pues en apenas dos minutos de búsqueda por internet resulta fácil averiguar que quien firma como «Joaquín» ha de ser Joaquín Fernandéz-Valdés, traductor de ruso y muy activo en la asociación APTIC. A partir de ahí las conclusiones sobre los motivos para el ataque, lo fundado o no de sus críticas, el beneficio que obtiene o no… le corresponde a cada cual. Por lo general, los jóvenes intentan matar al padre, aquí ni siquiera espera a que el rival alcance una edad avanzada :D
        Por mi parte, creo que habría sido más interesante discutir si la glamourización de la figura de determinados traductores sin jamás discutir el marco económico y social –reconocimiento, dinámicas por zonas geográficas, rivalidades y juego sucio entre colegas, protagonismo o no del editor– conlleva en realidad una revalidación de las condiciones impuestas por las grandes editoriales; falta discutir el papel que juega la universidad en la devaluación económica de los traductores, etc., etc.

        • Joaquín Fernández-Valdés

          Buceando por internet en busca de artículos sobre traducción he encontrado esta entrevista, que acabo de leer con mucho interés. Y al leer los comentarios me he quedado blanco al ver que una tal «Liu» se saca de la manga que yo soy el tal «Joaquín» que critica la traducción de Marta Rebón. Es rotundamente falso y una calumnia. Aparte de que no he leído la traducción de Marta de «Vida y destino» (me encantaría, hace años que lo tengo pendiente), jamás criticaría con esa saña el trabajo de un colega. Y aún menos en público. Sé lo difícil que es traducir literatura, lo duras que son las jornadas maratonianas que tenemos que hacer los traductores y lo fácil que es criticar un trabajo en el que nos dejamos la piel.
          Así que no: yo no soy el «Joaquín» de los comentarios anteriores. Lo quiero dejar bien claro.

          • Mis disculpas, realmente tarde. Está claro que los cainismos de nuestra profesión y repetidas mala artes de determinados colegas me han llevado a sospechar de quien no era culpable para nada de las críticas. Añado que es un alivio descubrir que el «atacante» no es el traductor de la nueva versión de Guerra y paz.
            (Liu es un apellido, no un pseudónimo / escondite)

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